miércoles, 23 de mayo de 2012

Extraños en un tren

La intriga de esta novela está basada en la idea de un crimen sin móviles, un crimen perfecto: dos desconocidos acuerdan asesinar cada uno al enemigo del otro, proporcionándose así una coartada indestructible. Bruno: alcohólico con problemas edípicos, homosexual latente viaja en el mismo tren que Guy: ambicioso, trabajador, adaptado. Empieza a conversar y Bruno, demoníacamente, fuerza al otro a hablar, a descubrir su punto débil, la única grieta en su ordenada existencia: Guy quisiera verse libre de su mujer, que le traicionó y que puede ahora obstaculizar su prometedor futuro. Bruno le propone un pacto: él matará a la mujer y Guy, a su vez, al padre de Bruno, a quien éste odia. Guy rechaza tan absurdo plan y lo olvida, pero no así Bruno, quien, una vez cumplida su parte, reclama al horrorizado Guy que cumpla con la suya...

La inquietante novelista estadounidense Patricia Highsmith (1921-1995) se interesó siempre en sus obras por las conductas marginales, por las consecuencias psicológicas del crimen y por esa parte oscura –lindante con la demencia- que habita en cada uno de los seres humanos. Cuando publicó Carol con el seudónimo de Claire Morgan, vendió un millón de copias, pero Tom Ripley (El talento de Mr. Ripley) –tan frío e inteligente como amoral- fue el personaje que más éxitos le reportó.
Su vocación por la escritura fue tempranísima. A los ocho años descubrió el libro de Karl Menninger “La mente humana” y quedó fascinada por los casos que describía de pacientes afligidos por enfermedades mentales. Los análisis de este autor sobre las conductas anormales influyeron en su percepción de los personajes literarios.
Empezó a escribir gruesos volúmenes desde los 16 años hasta su muerte con ideas sobre relatos y novelas, así como diarios. Todo este material se conserva en los Archivos Literarios Suizos, en Berna.
En 1950 publica su primera novela, “Extraños en un tren”, por la que saltaría a la fama. Sólo una semana después de ser publicada, Alfred Hitchcock compró los derechos y la convirtió en una memorable película.
El pesimismo de sus historias y la crueldad materialista de sus análisis éticos fueron mal acogidos en Estados Unidos, pero no en Europa, a dónde se trasladó en 1963 y en dónde murió en 1995.


-Alfred Hitchcock la llevó al cine -en una versión libre- en 1951-

EXTRAÑOS EN UN TREN
Patricia Highsmith

“Bruno junto las manos dando una palmada.
-¡Oiga! ¡Menuda idea se me ha ocurrido! Un asesinato por delegación, ¿comprende? ¡Yo mato a su esposa y usted se encarga de mi padre! Nos encontramos en el tren, ¿comprende?,  y nadie sabe que nos conocemos. ¡Nadie! ¡Una coartada perfecta! ¿Qué le parece?
La pared latía rítmicamente delante de sus ojos, como a punto de saltar en pedazos.
“Asesinato”
La palabra le ponía enfermo, le daba miedo. Quería alejarse de Bruno, salir del compartimiento, pero se lo impedía una angustiosa sensación de pesadez, como en un mal sueño. Trató de sobreponerse, de afianzarse, enderezando antes la pared, comprendiendo lo que Bruno estaba diciendo, porque presentía que había algo lógico en ello, como en un problema o en un acertijo que tuviera que resolver.”

No conocía la literatura de Patricia Highsmith, aunque tenía cierta idea de que algunas de sus novelas habían sido llevadas al cine, novelas intrigantes con personajes atormentados. Y eso precisamente es lo que encontré en su historia… Dos personajes que aparentemente no tienen nada en común pero que se parecen más de lo que creen. Dos hombres inmorales, sin ética ni empatía. Acoso, irracionalidad, una falsa admiración que encierra una atracción no correspondida, así es Bruno. Cierto dilema interno y cero escrúpulos, es lo que caracteriza al personaje de Guy que en ningún momento nos lleva a engaños: esa parte siniestra estaba dentro de él, esa tentación maligna de cometer un asesinato, no por obligación o coacción, por gusto propio.
Lo más destacable de novela es el juego psicológico que hay entre los dos personajes principales. Esa madeja absorbente en la que caen. Recomendable.

“Hubo un instante en el tren, cuando otro pasajero tropezó con él, en que le pareció que sus nervios iban a estallar y que algo serio iba a suceder. Las palabras acudieron en tropel a su mente y por fortuna no pasaron de su lengua:
“No es realmente una pistola lo que llevo en el bolsillo. Nunca se me ha ocurrido pensar que fuese una pistola. No la compré porque fuese una pistola”.
E inmediatamente se sintió mas tranquilo, porque supo que iba a matar con ella. Era igual que Bruno.
“¿Acaso no lo había presentido una y otra vez, y como un cobarde, se había negado a reconocerlo? ¿Es que no había comprendido que Bruno era igual que él? Si no, ¿por qué le caía simpático Bruno?
Quería  a Bruno. Bruno le había preparado el terreno pulgada a pulgada, y todo saldría bien porque todo salía siempre tal como Bruno deseaba. El mundo estaba hecho para la gente como Bruno.”

¡Feliz Lectura!

Fuentes: Lecturalia.Wikipedia. Google imágenes.

5 comentarios:

Raquel dijo...

Estoy de acuerdo, lo que más me gustó fue ese tira y afloja entre los dos, el uno llevando al límite al otro. Es una novela que te enreda poco a poco. Muy bien plasmadas las psicologias de los dos protagonistas.
Me gustó.
Un beso Ana :)

Prometeo dijo...

Me acuerdo mas de la pelicula que del libro; un retrato fuerte y duro de dos hombre en lucha por la ¿libertad?...un tanto mal entendida; como retrato angustioso es tremenda y esta muy bien escrita...un abrazo.

Ana dijo...

Hola Raque, sí lo mas destacado es eso, la relación de los dos, sobre todo sus psicologias.
Un besito
:)

Hola Prometeo, libertad mal entendida por la manera en la que quieren librarse de "sus problemas" es decir una mujer y un padre... Yo no he visto la pelí, pero por lo que he leído no es cien por cien fiel al libro.
Un abrazo y gracias por comentar.
;)

Carol Torrecilla García dijo...

Hola Ana, ¡qué buen artículo! ¡De lujo!
No me apetece mucho leer a Highsmith porque realmente me aterroriza llegar a pensar que las personas podamos tener esos límites. Solamente leí El talento de Mr. Ripley y con ese me bastó. También vi la peli, y aunque muy buena, el libro me impactó aún más.
Hay que reoconocer que Patricia fue una buenísima escritora.
Aunque quizá la peli que comentas sí la vea....
Besitos.

Ana dijo...

Hola Carol. Entiendo que te queden pocas ganas de leer a Highsmith, no es una lectura luminosa, por así decirlo.
He visto la peli El talento de Mr. Ripley y bueno me dejo un poco fría. Cuando saqué este libro de la biblioteca, (casi por azar) no sabía que era de la autora del libro en que se basa el film. Ella era muy prolifica, eso si, y hay que reconocer sus méritos. Y es buena con la psicologia de los personajes y los ambientes. Espero leer algun libro mas de esta autora, a ver que tal en su madurez porque este lo escribió siendo muy joven...
Un beso Carol.
;)

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