viernes, 19 de abril de 2019

Uno de vosotros me traicionará


Leonardo Da Vinci concentra toda la acción de la escena en la reacción de los apóstoles a las palabras de Cristo: “uno de vosotros me traicionará”.
La onda expansiva nace en el centro y llega hasta los extremos, afectándolos a todos. 
-“¡¿Cómo?! ¿Qué uno de nosotros te traicionará? ¡Imposible!” (grita Santiago con los brazos abiertos)
-“Yo no, señor, yo no” (Felipe, llevándose las manos al pecho)
-"Alguien de arriba lo evitará" (Tomás, señalando al cielo)

-“Dice que uno de nosotros le traicionará” (Mateo)
-“¿Cómo?” (Judas Tadeo)
-“¿Nosotros? No puede ser” (Simón)

Pedro le toca el hombro con la mano a Juan y se le acerca para decirle al oído: “Pregúntale quién es? ¿Quién le traicionará?”
Judas, entre ellos dos, con la bolsa del dinero en la mano derecha, no sabe dónde mirar. 
Andrés levanta las manos sorprendido.

Santiago el Menor le toca la espalda a Pedro para preguntarle si sabe algo que ellos desconocen.
Bartolomé se levanta con las manos sobre la mesa dispuesto “a cualquier cosa” para identificar al traidor.

Uno de ellos traicionará a Cristo. Leonardo ha elegido el momento de mayor dramatismo de la historia. La duda, la rabia y la indignación se manifiestan en las manos de los apóstoles. Sus gestos “nos hablan”. 



Judas Iscariote ya había hecho el trato con los sumos sacerdotes judíos para traicionar a Jesús, y ya con sus treinta monedas de plata a buen recaudo miraba una oportunidad para entregarle. Oportunidad que se da con un beso, el de la traición, cómo bien relata Lucas en su evangelio en el capítulo 22:

47 Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, era uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle.
48 Entonces Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al hijo del hombre?».

Judas lo traiciona, pero ninguno de sus seguidores interfiere cómo ya había anunciado Jesús durante la última cena.


Fuentes:
#miniMA140  https://t.co/DAijrLhwl1
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Judas_Iscariote

martes, 9 de abril de 2019

Karma



El sol que entra por la ventana es una franja dorada llena de partículas de luz que flotan hasta mi nariz y me provocan un violento estornudo. Eso me hace cerrar los ojos por un segundo, y su imagen, recortada contra la ventana luminosa, se hace imprecisa y borrosa. Lleva un vestido blanco que recoge hasta su cintura, no lo quiere pisar mientras trata de alcanzar una uva de la parra que crece sobre el tejadillo del balcón. La veo hacer equilibrios y me sobresalto, ella que me hace sentir la tierra bajo los pies también me provoca cierta sensación de vértigo, como si me aguardara un abismo a punto de abrirse, a punto de hacerme caer sin freno y sin control hasta las entrañas más oscuras del infierno, quizá sólo sea el miedo a que acabe, a que todo se esfume, a que este instante deje de existir, o quizá sea ese deseo atroz de protegerla.
La miro con ojos muy abiertos.  Es hermosa y sugerente, tanto que mi pecho aletea y siento un flujo de sangre llegar hasta mis mejillas. Nunca le he dicho la verdad de quien soy, ¡es tan dulce y tan inocente y tan plácida nuestra vida aquí!, que temo que involucrarla en mi pasado sólo haría explotar esa hermosa burbuja, y no quiero eso, ¡no!, por nada del mundo. La verdad es que quisiera que todo fuese siempre bonito, como su risa y su cuerpo bronceado, ahí, acariciado por la luz del día en ese balcón con vistas al Mediterráneo.
Quisiera que todos los días fuesen como el de ayer, paseando por la pálida arena con la sal del mar en los labios, palpitando al acariciarnos tumbados en la playa, manos enlazadas y risas al unísono, dejando a las retinas brillar de amor y alegría, sin pensar en nada, sin cuestionar nada. Quisiera que siempre fuese así, ella corriendo por ese pueblo polvoriento buscando un lugar donde comprar naranjas, y yo dejándome llevar por su locura, alimentándome sólo de su boca, saltando cada piedra del camino para no perderle el paso.
Quisiera... Quisiera vivir sin enemigos, ir andando sin mirar de reojo a mis espaldas, pero sé que es imposible, me da pavor ser un iluso, vivir soñando, y  tengo miedo, ¿he sido lo suficientemente cauto?, ¿he sido lo inteligente que debería haber sido o he cometido algún error? Sé que los errores se pagan, no dejo de pensarlo. Ella no lo sabe, no puede ver esa lágrima tatuada porque es invisible, pero yo la siento como a una herida abierta. Me persiguen muchos fantasmas, tantos que ella se asustaría. Sin embargo ya he roto con todo, con el pasado y la sombra siniestra que era, toda mi vida ha cambiado por ella y por mí mismo, por ese mal karma que me hacía tener mal cuerpo siempre, pero, ¿he borrado mi rastro? La inquietud de un mal presentimiento me hace buscarla con los ojos, ahí balanceándose sobre el balcón, divertida, jugando como una niña despreocupada, con el jugo de la uva manchando su barbilla. Lo daría todo porque ese momento se detuviera. Y se detiene. Algo cambia en el viento, mis años de experiencia me hacen reconocer lo que está pasando. Ella me mira, su expresión es la misma pero su entrecejo se arruga, el color de su vestido cambia a la altura del pecho, no he oído la bala pero he sentido su silbido, y todo se hace rojo, rojo porque mi pasado se ha presentado y nos está disparando.


Música: Leiva-Como si fueras a morir mañana

jueves, 14 de marzo de 2019

Podrías hacer que lloviera



Podrías hacer que lloviera sobre mi cuerpo, podrías hacer que nevara en mi corazón, y provocar un incendio en mis pulmones, podrías hacer de mis manos un desierto con pozos profundos de arena, y de mi estomago dunas polvorientas, y de mi pecho un oasis con palmeras, podrías construir un paisaje lunar en mi cabeza y rellenar los cráteres con tu savia buena. Porque tú eres la lluvia, y el viento que me moldea y el sol que me da calor. Haz que llueva frío, y luego amaina la brisa con tus manos lisas. Dame el fuego del desierto y la inmortalidad de la Luna. Espero todo eso, aquí como una flor silvestre plantada entre las rosas, pobre rosa que se lamenta de sus espinas y de sus pétalos oxidados. Haz de mí pradera y olivo, haz de mí una playa infinita blanca y cáustica por la sal, enciéndeme como un volcán y luego apágame como una catarata que llega al mar. Compláceme, deléitame, sóplame, reúne mis pétalos, sé mi tallo y mi tierra, arráigame, arráigate, llueve, aliméntame, aliméntate. Te invoco, podrías hacer que lloviera.


Música: Foy Vance-Make it rain

viernes, 8 de marzo de 2019

Nüshu, el lenguaje secreto de las mujeres de Hunan



En el siglo III las mujeres chinas sufrían una enérgica represión, no tenían potestad  ni de su cuerpo ni de su voz, ni acceso a una educación. Ya desde el nacimiento eran consideradas una carga, la mayoría de las veces se las contemplaba como un elemento de trabajo o un objeto decorativo,  cuyo valor dependía de la fortuna de un buen matrimonio o de su diligencia en las labores domesticas, todo ello bajo un halo de quietud, mansedumbre y conformidad ante la dominación masculina imperante. Fue bajo ese marco en el que se germinó y extendió un lenguaje secreto, una forma acaparada de comunicarse reservada sólo para el universo femenino y su esfera del hogar, y con el que podían desahogarse, consolarse, evocar, crear y culturizarse: el nüshu.


En Hunan, una selva húmeda con grandes yacimientos mineros y praderas para el cultivo de arroz, las mujeres parecían condenadas a perecer tal y como lo hacen las bestias: no tenían derecho a recibir educación escolarizada, ni siquiera aprender a leer y escribir. No sólo eso; ninguna persona del sexo femenino solía caminar por la calle. Los usos y costumbres decretaban una reclusión aún mayor a la que en la misma época se experimentaba en occidente. Incapaces de comunicarse a través del lenguaje escrito, se dedicaban a bordar y preparar los alimentos durante el resto de sus vidas.
Nada más contraer matrimonio, todos los nexos familiares se quebraban definitivamente. El pequeño nexo que las unía a sus madres o hermanas desaparecía, pues la tradición estipulaba la mudanza con la familia de su esposo. Algunas mujeres decidían correr el riesgo y miraban por horas a los hombres escribiendo, para intentar imitar esta práctica en solitario y así salir de su encierro, para romper con la soledad y crear una segunda voz que se comunicara al menos consigo misma, fruto de sus propios pensamientos.
Se creía que las mujeres de aquellos tiempos habían perecido bajo el silencio más violento y sepulcral, hasta el siglo XX, cuando se dio a conocer el dialecto secreto que a pesar de todo sobrevivió al peso de los siglos, y que por lo menos se mantuvo vivo hasta 2004, cuando Yang Huanyi, una viuda octogenaria pereció, llevándose consigo a la última voz que dominaba esa lengua.

El nüshu, que literalmente significa "escritura femenina", está reconocido como la única escritura del mundo inventada y utilizada solo por mujeres. Apareció en el seno de la población rural del valle del río Xiao que atraviesa el distrito de Jiangyong en la provincia de Hunan y cuya cultura se caracteriza por la mezcla de elementos yao y han. La escritura nüshu deriva de los caracteres chinos, pero en lugar de tomar una forma cuadrada, adopta trazos filiformes y oblicuos en forma de losanges. Adaptado al dialecto local (chengguan tuhua), esta escritura consta de cuatro elementos principales: el punto y las líneas verticales, inclinadas y arqueadas.
El primer objeto aseverando la existencia del nüshu es una moneda de bronce, descubierta en Nankín, capital de la provincia de Jiangsu. Se remonta a la época del Reino celestial de la gran paz (1851 a 1864), un reino rebelde, conocido por haber introducido importantes reformas sociales, y adoptado, en cierta medida, políticas sobre la igualdad de género. La pieza contiene una inscripción de ocho caracteres nüshu que significa: "Todas las mujeres bajo el cielo pertenecen a la misma familia".

El idioma se convirtió en un acto de rebeldía y desahogo, con la única regla implícita de nunca enseñarlo a los hombres. La historia cuenta que el nüshu tomaba una dimensión inesperada cuando la futura esposa contraía matrimonio y se marchaba a casa de su esposo. Entonces, las mujeres cercanas le regalaban un cuaderno, conocido como "El libro del tercer día", que en el principio contenía los pensamientos y algunas vivencias de sus más allegadas sobre el momento que estaba experimentando. Las demás hojas estaban en blanco, libres para que su voz y escritura rompiera la infranqueable barrera del tiempo y el machismo de entonces y así, proyectar todo lo que sentían a través de los siglos, en un acto de rebeldía e inmortalidad por igual.

En 2002, el nüshu fue inscrito en el Registro nacional del patrimonio documental de China. A partir de 2003, se realizaron talleres en el distrito de Jiangyong para capacitar a nuevas practicantes de nüshu. En 2006, el Consejo de Estado incluyó al nüshu como Patrimonio cultural inmaterial nacional de China. En mayo de 2007 se construyó un Museo del nüshu en la isla Puwei, en el distrito de Jiangyong. Rodeada por el río Xiao, en medio de un paisaje encantador, la isla alberga Puwei Jinmei, aldea natal de muchas renombradas autoras en nüshu desde la cual la escritura nüshu fue propagándose en la región.
Según Yang Cheng, director del departamento de información del distrito, “la cultura tan particular del nüshu es la quintaesencia de la sabiduría colectiva de las mujeres de Jiangyong. Refleja su inteligencia, autoestima, coraje y espíritu creativo. Es una hermosa flor que florece en el jardín de mil flores de la humanidad. La protección de esta cultura local requiere una toma de conciencia por parte de académicos, artistas y autoridades, pero sobre todo de los habitantes de la región”.


Fuentes:

jueves, 28 de febrero de 2019

Mirarse



Sostenerse las miradas era delatarse, esas  miradas furtivas se volvían sinceros duelos, te miro y me miras, y sonríes, tus ojos me recorren la boca e intuyo lo que están pensando, aletea el ritmo de mi corazón y de mi respiración, hay algo que flota en el aire, que envuelve, un gas silencioso que dilata pupilas y hace brillar retinas, habla, quiero oír tu voz, pero tú quieres oír la mía, me muero por conocer cómo eres, por saber lo que piensas, hoy tienes prisa, quisiera retenerte, abrazarte, atreverme…


Música: Jehro - All I Want

miércoles, 27 de febrero de 2019

Ritmo 0



Sin reacción,  sin movimiento, ritmo cero, estático, pasivo, en total estado de vulnerabilidad: la inacción tiene un poder de atracción para la impunidad...
Aquel experimento de 1974 lo acabó demostrando, que cuando no te defiendes, cuando eres el blanco fácil y el punto débil, los fuertes, los que dominan la situación se hacen más insensibles ante la capacidad de resistir en silencio, de aguantar sin rechistar. Ante la no protesta aparece un monstruo que crece, que se hace más grande cuando se alimenta de la atonía, sus garras son violentas y crueles cuando no hay grito cómo respuesta. Marina Abramovic recogió algunas evidencias con su perfomance “Rhythm 0”…

Marina Abramovic (Yogoslavia) tenía 28 años cuando decidió culminar su serie de “Ritmos” con una de las performances más polémicas jamás realizadas.
En “Ritmo 10” (1973), la artista es filmada mientras apuñala la superficie que media entre los dedos de su mano. Cada vez que yerra y se inflige un corte, cambia de cuchillo, así hasta lastimarse una veintena de veces. Es entonces cuando reproduce la grabación y procede a repetir tanto aciertos como errores. En “Ritmo 5” (1974), se sitúa en el interior de una estrella de cinco puntas a la que acto seguido prende fuego. Allí mismo recorta su cabello y uñas y los arroja al fuego para, a continuación, tumbarse entre las llamas hasta perder la consciencia por la falta de oxigeno. En “Ritmo 2” (1974) consume dos psicofármacos prescritos para el tratamiento de la catatonia y la esquizofrenia que le provocan reacciones muy adversas. Abramovic ya había puesto en grave peligro su integridad física o incluso su vida; pero en “Ritmo 0” perdió literalmente el control. Literalmente porque hasta entonces todo había dependido de su voluntad pero ésta vez su capacidad de disposición se redujo a fijar unas normas previas bastante laxas:

Hay 72 objetos en la mesa, que cada uno puede usar sobre mí como desee.
Performance: Yo soy el objeto.
Durante este periodo me hago plenamente responsable de todo lo que ocurra.
Duración: 6 horas (desde las 20:00 hasta las 02:00)


Los 72 objetos fueron: revólver, bala, pintura azul, peine, cascabel, látigo, lápiz de labios, navaja, tenedor, perfume, cuchara, algodón, flores, cerillas, rosa, vela, espejo, vaso, cámara Polaroid, pluma ―de ave―, cadenas, clavos, aguja, imperdible, horquilla ―para el pelo―, cepillo, vendas, pintura roja, pintura blanca, tijeras, pluma ―de escribir―, libro, hoja de papel en blanco, cuchillo de cocina, martillo, sierra, taco de madera, hacha, estaca, hueso de cordero, periódico, pan, vino, miel, sal, azúcar, jabón, pastel, arco y flechas, paquete de cuchillas de afeitar, plato, flauta, tirita, alcohol, medalla, abrigo, zapatos, silla, correas de cuero, hilo, alambre, azufre, uvas, aceite de oliva, agua, sombrero, tubería de metal, ramita de romero, bufanda, pañuelo, bisturí, manzana. Éste es el orden original en el que se colocaron en una lista impresa, y no cabe duda de que no fue aleatorio.


En principio, nada malo tenía por qué sucederle, no como en sus anteriores “Ritmos” dónde casi todos ellos se habían basado en la realización de actos potencialmente peligrosos; pero en “Ritmo 0” no tenía más que quedarse quieta sin la ayuda de ninguna droga. Debería haber sido su performance más plácida; pero se acabó convirtiendo en una pesadilla: “La experiencia que saqué de aquella obra fue que en tus propias performances puedes llegar demasiado lejos, pero si dejas que el público tome sus propias decisiones, puedes acabar muerta”.
Aunque varias de sus performances habían sido dolorosas y agotadoras, ninguna de ellas supuso una tortura comparable a la que sufrió durante las seis horas de “Ritmo 0”. Durante la primera mitad de su desarrollo, el público se limitó a hacer el tonto ―que, en el fondo, era lo que se espera de él― acariciándola con la pluma, dándole besitos o “regalándole” la rosa, entre otros muchos actos insustanciales. Sin embargo, bastó que transcurrieran esas tres horas ―curiosamente, el tiempo máximo que un individuo medio tolera pasar en el cine sin empezar a despotricar y a agitarse en su asiento― para que la locura se apoderase de la sala. Su ropa fue completamente arrancada con ayuda de las tijeras; un tipo que debía de creerse más genial que ella le practicó un corte en el cuello y se puso a chuparle la sangre; la pintaron y escribieron por todo el cuerpo; la pellizcaron y laceraron y le escupieron en la cara; vertieron sobre su cabeza todos los fluidos disponibles; aferraron con cadenas a su pecho el tallo espinoso de la rosa; la tumbaron en la mesa y clavaron el cuchillo entre sus piernas, a escasos centímetros de su vagina; alguien cargó el revólver, se lo hizo empuñar y le dirigió la mano hacia el cuello, animándola a apretar el gatillo ―por suerte, entre las normas no había contemplado acatar órdenes―; otro directamente lo amartilló y la estuvo encañonando la sien durante varios minutos; se desataron peleas entre los que deseaban martirizarla en nombre del arte y los que pretendían protegerla...


Abramovic sangró y lloró impasible y en silencio mientras duró aquel martirio, y su imagen final recordaba mucho a la de un Cristo despojado. De la lista de objetos que compuso y de la manera en la que los ordenó, así como del hecho de que los situara en una mesa que recordaba a un altar sacrificial, se puede inferir que ése era precisamente el efecto que había imaginado. En definitiva, se prestó conscientemente a ser el objeto de un sacrificio sin ritual preestablecido, y es posible que hubiese acabado crucificada si la obra hubiese durado más tiempo ―no en vano, había colocado clavos, madera y un martillo entre los 72 objetos―. El porqué tuvo que durar exactamente seis horas sólo ella lo sabe. El caso es que concluido ese periodo, Marina resucitó. De repente, sin que ninguna señal lo anunciara, comenzó a moverse y a comportarse con un ser consciente. Se puso en pie y, desnuda y magullada, hizo ademán de acercarse a su público: bastó ese simple gesto para que todos los asistentes huyesen despavoridos.

“Todavía tengo las cicatrices de los cortes que me hicieron. Fue un poco de locos, me di cuenta de que el público podía matarme. Si les otorgas plena libertad, se pondrán lo suficientemente frenéticos como para matarte. ¿Qué fue lo peor? Un hombre apretó el revólver contra mi sien con mucha fuerza. Podía sentir sus intenciones, y también podía oír a una mujer diciéndole que hiciera lo que tuviera que hacer. Pero lo peor fue aquel hombre que siempre estaba allí, sólo jadeando. Aquello fue lo más aterrador. Después de la performance, descubrí un mechón de pelo blanco en mi cabeza. No pude librarme del pánico en una buena temporada. Gracias a esa performance, sé hasta dónde puedo llegar sin ponerme en un riesgo semejante”.

Las conclusiones del experimento fueron varias:
En primer lugar, que de encontrarse con una persona que no luche o se defienda, la fuerza de las personas que la quieran manipular es ultrajante. Por otra parte demuestra que la naturaleza humana se alimenta de las acciones de los demás cuando las acepta, aunque estas sean deplorables, si están bien vistas por la mayoría, no se condenan. Por último demuestra la importancia de las personas que son testigos de acciones viles y que no hacen nada para evitarlas, Abramovic se encontraba en una sala llena de espectadores y mientras bebían su sangre y la atropellaban, ninguno dijo nada.
Y es por esto que el experimento no ha perdido la  vigencia, nos sirve como un recordatorio de algo muy importante: si no luchas, si dejas que te conviertan en un objeto inanimado que no reacciona nunca dejaran de abusar de ti.


Fuentes:

jueves, 31 de enero de 2019

Fausto



(…). Ciertamente, el proverbio es verdadero: lo que está inclinado hacia el Diablo, irá al Diablo.” (Historia von D. Johann Fausten, autor anónimo, 1587)

Fausto es el protagonista de una leyenda clásica alemana, un erudito insatisfecho con su vida que hace un trato con el diablo, intercambiando su alma por el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos. Fausto representa un ideal, el del eterno insatisfecho, glorificado por el romanticismo como figura universal de la búsqueda insistente de un conocimiento que tal vez estamos condenados a no alcanzar jamás.
Esta historia tiene su origen en Johann Georg Faust (1480-1540), sanador, alquimista, mago, astrólogo y adivino alemán, también conocido como Fauso o Faustífero y que fue conocido por sus saberes ocultos y por su vida disoluta. Una figura arrogante a la que describían como grosero e impío y que aparentemente andaba siempre con dos perros que eran demonios, como si un aura sobrenatural siempre lo envolviera.
Desde finales siglo XVI su historia es recogida, en forma de leyenda, por varios libros populares. En ellos ya se hablaba del pacto con el Diablo que este supuesto doctor había llevado a cabo para alcanzar conocimientos que estaban más allá del alcance humano. Soberbio como era, Fausto pensó que podría engañar al Diablo, pero este se cobró su parte, haciendo explotar su casa en uno de sus experimentos y acabando prematuramente con su vida.

El Mito de Fausto
Este pacto diabólico y sus desgraciadas consecuencias han sido recogidos por varios autores. Destacan el dramaturgo inglés Christopher Marlowe (coetáneo de Shakespeare) en 1592, Golthold Leesing en 1759, que redimió a Fausto al imaginar un final feliz para él, y Johan Wolfgang von Goethe en 1808, con su obra magna dividida en dos partes que dotó de una profundidad mucho mayor al personaje. El éxito de la historia, por su innegable atractivo, fue inmediato.
Otros literatos, músicos y artistas decidieron explorar este tema tan fascinante del deseo de la omnisciencia y la verdad que pueden llevar a un hombre incluso a competir con Dios. De Wagner a Berlioz, pasando por Thomas Mann, Gounod u Oscar Wilde, William Faulkner o Fernando Pessoa más recientemente, muchos han sido los que se han inspirado en el mito de Fausto para hablar de la belleza, la juventud, la consecución del poder, o la importancia de las decisiones.


Fausto en la música y el cine
Musicalmente hablando Fausto ha dado para muchas obras y algunas canciones. Podemos citar entre muchos a Pablo de Sarasate con su "Fantasía Fausto", a Ludwig van Beethoven con “Aus Goethes Faust: "Es war einmal ein König", a Wagner con “Faust Overture” (1840), a Robert Schumann “Szenen aus Goethes Faust” (1853), incluso podemos mencionar la “Canción de Mefistófeles de la pulga" (1879), una versión de la canción de Mefistófeles en la escena de la taberna de la parte I del Fausto de Goethe. La lista es aún mucho más larga, pasando por Gustav Mahler, Franz Schubert, Sergei Rachmaninoff, Julius Röntgen, Alfred Schnittke, Randy Newman y trasladándonos a nuestros tiempos con Radiohead o Muse.
Quizás las obras musicales más importantes en torno a la figura de Fausto sean las siguientes:
-Sinfonía de Fausto: El compositor húngaro Franz Liszt trabajó en esta sinfonía coral durante 1854 inspirado en la obra de Goethe. La obra fue estrenada el 5 de septiembre de 1857 durante la inauguración del monumento a Goethe y Schiller en Weimar. La estructura está dividida en tres partes: Fausto (grandiosa y poderosa), Margarita (más sosegada) y Mefistófeles (llena de cromatismo).
-La condenación de Fausto: Esta obra musical fue compuesta por el francés Hector Berlioz y se estrenó el 6 de diciembre de 1846, el guión está basado en la traducción al francés de la obra de Goethe. Consta de cuatro partes, está pensada para orquesta, voces solistas y coro. Hoy día se representa regularmente en salas de conciertos y ocasionalmente en escena como una ópera.
-Mefistofele: En 1868 el compositor italiano Arrigo Boito estrenó la ópera titulada Mefistofele, usando la obra de Goethe como punto de partida y abrazando el estilo wagneriano en ella.
-Doctor Fausto: (título original en alemán: Doktor Faust) es una ópera de Ferruccio Busoni con un libreto del propio compositor basado en el mito de Fausto. Busoni trabajó en la ópera, que él pretendía que fuera su obra maestra, entre los años 1916 y 1924, pero aún estaba inacabada cuando murió. Su alumno Philipp Jarnach terminó la ópera póstumamente. Más recientemente, en 1982, Antony Beaumont completó la ópera usando esbozos de Busoni que antes se pensó que estaban perdidos

En el séptimo arte contamos con bastantes versiones. Cabe destacar:
-Fausto (1926): En 1926 el director de cine alemán Friedrich Wilhelm Murnau llevó a Fausto a la pantalla grande, basándose en los cuentos tradicionales de la figura de Fausto recogidos en la versión de los clásicos de Goethe, creando una obra maestra del cine mudo.
-Faustina (1957): Es una película española escrita y dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, autor también de la opereta “Si Fausto fuera Faustina”, estrenada por Celia Gámez en 1942. Ambas tomaron inspiración de la célebre la novela de Johann Wolfgang von Goethe “Faust”. Un demonio es requerido para hacer un pacto con una anciana de tempestuoso pasado que desea volver a la juventud. Mogón es un condenado que se suicidó por aquella mujer que fue la causa de que perdiera su alma y esté en el infierno. El reparto estaba encabezado por la estrella mexicana María Félix y Fernando Fernán Gómez. La cinta se presentó en competición en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Sáenz de Heredia recibió el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo al mejor director.
-Doctor Faustus (1967): adaptación al cine de “The Tragical History of Doctor Faustus” de Christopher Marlowe, escrita en 1588. Fue la primera versión para cine de una obra de Marlowe. Estaba protagonizada y dirigida por Richard Burton, que interpretó el personaje principal de Fausto. El sabio Dr. Fausto (Richard Burton) es un astrónomo, conocedor de las ciencias y las matemáticas. Una brillante eminencia medieval. Un día, acude al bosque para hacer algo que sobrepasa la ciencia y lo natural: comunicarse con el diablo. Así lo hace y firma un pacto con él a través del príncipe infernal Mefistófeles (Andreas Teuber). El diablo le concederá a Fausto todos sus deseos, inclusive el amor de Elena de Troya (Elizabeth Taylor), y Fausto, a cambio, le venderá su cuerpo y su alma cuando hayan pasado 24 años. Pero el tiempo de Fausto pasa de zanjar su deuda surge el arrepentimiento por su inconsciente pacto.
-El fantasma del paraíso (1974): Es una película musical dirigida por el director estadounidense Brian De Palma con clara inspiración en los mitos de Fausto, El fantasma de la Ópera y El retrato de Dorian Gray. El Fantasma del Paraíso narra la historia de Winslow Leach (William Finley), un compositor cuya obra es robada por Swan (Paul Williams), un poderoso magnate de la música que planea inaugurar con ella su teatro El Paraíso. Winslow, a quien las maquinaciones de Swan han terminado metiendo en la cárcel, escapa; sin embargo, su rostro queda desfigurado en un accidente. Clamando venganza, se cuela en El Paraíso, con la firme intención de sabotear la producción de Swan.
-Pactar con el diablo (1997): Kevin Lomax es un joven y brillante abogado que nunca ha perdido un caso. Vive en Florida y parece feliz con su esposa Mary Ann. Un día, recibe la visita de un abogado de Nueva York que representa a un poderoso bufete que tiene la intención de contratarlo. Al frente de la prestigiosa empresa se encuentra John Milton, un hombre mundano, brillante y carismático, que alberga planes muy oscuros con respecto a Lomax. El director de la película fue Taylor Hackford. El film está lleno de simbología respecto a la lucha entre el bien y el mal. Sobre todo la responsabilidad del hombre al momento de elegir qué camino tomar, decisión que deberá tomar el protagonista al final de la película. En el monólogo final, Milton le demuestra a Lomax que todo ha sucedido por su propia elección, incluso le hace recordar que él mismo le mostró el camino del bien pero que prefirió seguir el de su propio egoísmo.
-Fausto, El amor de los condenados (2000): Es una película de terror española dirigida por Brian Yuzna. Fue estrenada en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. Su guion fue adaptado por David Quinn y Miguel Tejada-Flores a partir del cómic con el mismo nombre realizado por Tim Vigil y David Quinn. La película ganó el premio de mejor efectos especiales en el 2000 en el Festival Internacional de cine de Cataluña, España.
-Fausto 5.0 (2001): Reflexión sobre el mito de Fausto. Supuso el debut cinematográfico del grupo teatral “La fura dels baus”, un prestigioso grupo catalán que se caracteriza por sus insólitas propuestas y sus anticonvencionales atmósferas y estéticas. En una convención médica, el doctor Fausto (Miguel Ángel Solá) se encuentra con un antiguo paciente llamado Santos (Eduard Fernández). Este guiará a Fausto en un viaje alucinante en el que los deseos de Fausto son órdenes para Santos. El paciente es un ser grosero, malvado y seductor. Es por ello que tendrá que luchar para que sus propios deseos no se vuelvan en su contra en una ciudad futurista y caótica...
-Ghost Rider (2007): Película escrita y dirigida por Mark Steven Johnson. Su referente principal es el personaje del mismo nombre que apareció en los Cómics de Marvel Johnny Blaze. Blaze hizo un trato con el diablo para proteger a los que más quería: su padre y su novia de la juventud, Roxanne. Ahora, el diablo ha venido a cobrar su deuda. De día, Johnny es un motero acróbata temerario... pero de noche, en presencia del diablo, se convierte en Ghost Rider, un cazarrecompensas de demonios deshonestos. Obligado a hacer la voluntad del diablo, Johnny está decidido a enfrentarse a su destino y utilizar su maldición y sus poderes para defender al inocente.
-Fausto (2011): Producción rusa dirigida por Alexander Sokurov basada en las adaptaciones literarias del mito de Fausto por parte de Goethe y Thomas Mann. Fausto es un sabio y honrado personaje que pretende salvar a su pueblo de una peste y al no lograrlo, el diablo (Mefisto), le ofrece un trato por el que tendrá que pagar un alto precio.

Fausto conserva hoy en día todo su vigor simbólico: la ambición como condición humana sin medir las consecuencias que pueda acarrear.

“Por eso, pórtate bien y sé ejemplar; haz oír a la fantasía con todos sus coros, a la razón, al entendimiento, a la sensibilidad, a la pasión; pero, eso sí, cuídate de la locura”. (Goethe)

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