miércoles, 1 de agosto de 2018

Besos para desayunar

Pasé casi toda la madrugada de ese sábado encendido entretenida en contar las pecas, manchas, lunares, surcos, líneas y arrugas de aquel rostro placido y amado. Besando y acariciando cada línea de su frente, intentando, silenciosamente, no perturbar su sueño, ese periodo forzoso de descanso para nuestro maratón de amor.
La felicidad me había hecho insomne. Pero yo misma debí sucumbir al cansancio, porque al despertar a ese nuevo día, le sorprendí observándome.
Él también disfrutaba mirándome, tan interesado en la curva de mis mejillas como si fueran las laderas de un paraíso inexplorado.
Fui feliz, igual que él, por despertar a su lado.
No quería moverme. No quería que se moviera.
               —Pero eso no puede ser, en algún momento tendremos que salir de esta habitación.
               —No, no quiero, podríamos vivir para siempre en esta cama, beberíamos de la gotera.
               —¿Y de que nos alimentaríamos?
              —De cucharadas de mi crema hidratante, de las hojas del geranio de la ventana, del foam de los cojines…
                —No creo que eso te gustase.
              —¡Pues claro que sí!, además los enamorados no necesitan comer, tienen todo el amor del mundo para sobrevivir.
Mi bonita teoría se desmontó rápidamente en cuanto mis tripas rugieron dejándome en evidencia.
Estallando en carcajadas lo vi salir de la cama de un salto felino, dejándome a mis anchas en el colchón. Disfruté al verle alejarse sólo ataviado con la ropa interior… tenía un irse muy interesante. Avergonzada por mis pensamientos libidinosos me giré teatralmente hacía el colchón, para meter la cabeza debajo de la almohada, esa almohada que ya había adquirido su olor.
—¿Puedo saber adónde vas ahora? —farfullé desde allí, roja como un tomate.
—¡A buscar algo de comer —respondió socarrón— no quiero que te me mueras de amor!




Música: Sofía Blumer - Suave (Luis Miguel Cover)

martes, 24 de julio de 2018

El salto por Philippe Halsman



Saltar, levantar los pies del suelo, descolocarse por un segundo, dejar que la gravedad te tire, poner los músculos a reír, estimular el flujo de sangre, aumentar la sensación de adrenalina. El fotógrafo Philippe Halsman sabía que cuando saltas no piensas, eres libre, por una fracción de segundo desaparecen las ataduras, los corsés sociales, lo convencional se esfuma, el salto te coloca en el aire, un elemento que no es el nuestro, esencial, transparente y puro. Y ahí flotas como una espora con tu esencia vertida en la atmósfera.


“Cuando le pides a una persona a saltar, su atención se dirige por encima de todo hacia el acto de salto y deja la máscara: la persona real aparece”.

“En un salto, el protagonista, en una repentina explosión de energía, supera la gravedad. No puede controlar todas sus expresiones, su gesto en la cara y los músculos de sus miembros. La máscara se cae. La persona real se hace visible. Uno sólo tiene que atraparlo con la cámara.”

Halsman buscó activamente el mostrar la emoción humana y la esencia psicológica. “¿Qué es lo que busco capturar con la mayoría de mis fotografía? La emoción y la esencia del ser humano”.


























Fuentes:

miércoles, 4 de julio de 2018

Debajo del árbol



Sinopsis:
Un árbol frondoso y gigantesco es mudo e involuntario testigo de la reflexión nostálgica de Fidel Cuba, un hombre de avanzada edad que se cuestiona amargamente la etapa final de su existencia. Su soledad y pesimismo tendrán durante un encuentro inesperado una luz de esperanza, y entenderá que aún al final del camino siempre hay una misión que cumplir.
Año: 2011
Duración: 8 min.
País: México
Dirección:César Cepeda
Guion: Joshua Sánchez
Animation Productora Embryonic Producciones
Género: Animación. Drama | Cortometraje (animación). Stop Motion

Fuentes: Filmaffinity. YouTube

martes, 22 de mayo de 2018

Dos pasos


Les separan sólo dos pasos, una fracción de segundo, medio mundo para un perezoso, un vasto universo para un insecto, y quizá a ojos de una bacteria una llanura vertiginosa. ¿Qué representa ese espacio entonces? Si lo medimos y calculamos según tan grande o pequeño seas todo es muy relativo: para un humano medio el impulso de una articulación, algo mecánico y sencillo; para ese ser microscópico puede que sea una extensión sólo apta para atrevidos, un viaje extraterrestre, la expedición que te pone a prueba. Pero son sólo dos pasos, y ellos dos humanos normales y corrientes, una chica y un chico, anatómicamente parecidos, mentalmente desiguales. Quién los ve de lejos ve que están de pie, cómo dos duelistas o cómo dos amigos, no se sabe; se miran, se piensan, parecen indecisos y torpes. La electricidad que les rodea es azulada como los impulsos de esas articulaciones que ninguno de los dos se atreve a mover. Hay una historia común que les ata pero ya parece que nada les une, sin embargo la historia está dibujada en sus retinas y desdibujada en sus sonrisas tristes. Es una vieja historia, así de relativo es el tiempo para ambos, está escrito en pretérito imperfecto. "Yo era porque tú eras... pero ya no eres."
Son sólo dos pasos y ninguno quiere hablar, parece poco pero es mucho; les parece tan insalvable la distancia porque ya no están en el mismo mundo. Son sólo dos pasos pero hay una increíble galaxia de por medio. Ahora, en medio de la nada y en medio de todo, ya no son una chica y un chico, sino dos extraterrestres que no se reconocen.




Música: No Doubt - Don't Speak (Hannah Trigwell ft. Daniel of Boyce Avenue)

miércoles, 16 de mayo de 2018

El improvisador Aarón Gómez



Inteligente aunque se defina como un idiota profesional, polifacético, amante de las letras y la música, comediante con un humor muy nuestro, muy canario y muy de andar por casa, de los que piensan que reírse de uno mismo es el mejor ejercicio que se puede hacer, y que cada risa te asegura un latido de más.

Aarón Gómez Rosales (1981) es un joven comediante y, en ocasiones, poeta, nacido en Santa Cruz de Tenerife. Sus obras, su música, los espectáculos, las diversas series, los programas, los shows y su “improvisada vida”, son fruto de un trabajo que empezó a la temprana edad de 15 años. En colaboración con otros cómicos, en dúo o en solitario, Aarón siempre muestra su “comedia honesta” y durante sus actuaciones nos da una pausa del mundo que nos rodea para que dediquemos unos minutos a sonreír. Aarón cuenta con una dilatada trayectoria con más de 10 años sobre las tablas, el artista se caracteriza por su creatividad, expresividad y su capacidad de improvisación. Además, es publicista, escribe en Diario de Avisos y colabora con Radio el Día.
Te aseguro que hay que tener un gran talento para ser capaz de hacer comedia de cualquier realidad cotidiana. Por si no le conoces este es Aarón, ¡sonríe!


“Como yo te amo”, cortometraje dirigido por Fernando García-Ruiz y producido por The Kitchen Corp nominado al mejor corto de ficción en los Premios Goya 2018.


Fuentes:


lunes, 30 de abril de 2018

Alicia y las matemáticas



Pocos saben que bajo el seudónimo de Lewis Carroll se escondía Charles Lutwidge Dodgson diácono anglicano, fotógrafo, escritor, y matemático…
Y de matemáticas vamos a hablar, bueno de ellas y de su relación con la obra más conocida de Lewis, digo de Dodgson, porque las referencias matemáticas de mediados del siglo XIX son una constante en el libro. Y sí, era cierto, las matemáticas estaban floreciendo rápidamente en lo que es hoy: un lenguaje finamente perfeccionado para describir las relaciones conceptuales entre las cosas. (¡Toma ya la frase!) Charles Dodgson, quiero decir Lewis Carroll, veía a las nuevas y radicales matemáticas ilógicas y carentes de rigor intelectual. En "Alicia en el país de las maravillas (¿o matemáticas?), atacó algunas de las nuevas ideas que suponía como tonterías, utilizando una técnica familiar de las pruebas de Euclides, reductio ad absurdum, donde se prueba la validez de una idea llevando sus premisas a su extremo lógico.
Para Lewis que había ejercido como profesor de matemáticas en la Universidad de Oxford, no era difícil encajar sus ataques insertándolos en la narración aunque de manera muy criptica. Tenemos varios ejemplos, así cuando Alicia comparte el té con sus estrafalarios nuevos amigos, Carroll hace referencia a las matemáticas de William Rowan Hamilton, uno de los grandes innovadores del álgebra victoriana. El nombre del capítulo de esta escena, el 7, es el de “Una fiesta de té loca” (A mad tea-party). Por su título en inglés, el nombre en realidad se refiere a “t-party”, donde la t es el símbolo matemático de tiempo. Esto es así porque el tiempo es un gran ausente durante este pasaje en el libro. Además, Carroll mantiene a sus personajes del té moviéndose alrededor de la mesa, reflejando la manera en la que Hamilton lo hacía con los cuaterniones: un sistema numérico basado en cuatro términos.

Otro ejemplo matemático ocurre cuando Alicia se encuentra a la oruga sentada sobre un gran hongo y fumando de una hookah o pipa de agua, sugiriendo que las matemáticas sin rigor de Augustus De Morgan irritaban al autor. En este momento de la obra, Alicia intercambia comentarios referentes al álgebra, propuestas por De Morgan quien mencionaba que cualquier procedimiento era válido en tanto que tuviera lógica interna. Carroll muestra con esta escena que algo se ha multiplicado de la nada (porque mushroom, que en inglés es “hongo”, da lugar a mushroomed, que significa “multiplicar rápidamente” o “surgir como hongos”) y que está entorpeciendo las ideas de sus seguidores -en este caso, a los matemáticos-.

El cambio constante del tamaño de Alicia, la ingesta de hongos, el que la oruga le diga que “mantenga su temperamento”, la forma curva de la sonrisa del gato, el bebé que se transforma en un cerdo, todo esto tiene un fuerte simbolismo matemático y una estrecha relación con los estudios de la época sobre las álgebras, interesante, ¿verdad?




“El sombrerero dijo:
                —Podrías decir que “veo lo que como” es lo mismo que “como lo que veo”.
—¡Podrías también decir —agregó la liebre— que “me gusta lo que obtengo” es lo mismo que “obtengo lo que me gusta!”
                —¡Podrías también decir —agregó el lirón, quien parecía que hablaba en su sueño— que “yo respiro cuando duermo” es lo mismo que “yo duermo cuando respiro!”


Fuentes:

domingo, 22 de abril de 2018

El destierro de mi abuelo

Por lo que sé de mi abuelo era un hombre decidido y desenvuelto, superviviente de una guerra y de una posguerra. Se llamaba Ángel y pertenecía a aquella generación de hombres y mujeres que salían adelante sólo con orgullo y fuerza de voluntad. Nunca terminó la escuela, oficialmente era un analfabeto, jamás colgó ningún título en una pared, pero nunca le hizo falta. Sabía todo lo que le hacía falta saber y lo demás lo adquiría gracias a un don muy valioso: la curiosidad. Leía mucho y así aprendía. Además de ese importante don, mi abuelo era inteligente y despierto por naturaleza. Así que el trabajo no le daba miedo. Podía ser fontanero un día y carpintero el siguiente. Pintor o mecánico. Y gracias a como era nunca le faltó el trabajo, ni por tanto el sustento.
Conoció a mi abuela cuando sólo eran unos chiquillos. Vivían en la misma calle, eran vecinos, así que siempre se veían pasar. Pronto la familiaridad dio paso a la amistad, luego al cariño y después al amor. Todas las tardes la esperaba en la esquina para ir a pasear o al cine. El cine era barato, también los pistachos. Antes todo valía cuatro perras. Cuando la película acababa y la magia desaparecía, paseaban, paseaban sin descanso calle arriba y calle abajo. Nunca se cansaron del plan, nunca se separaron. Hasta que tuvo que hacer el servicio militar. La perspectiva de estar fuera dieciocho meses era demasiado dura, demasiado tiempo. Así que intentó “no ser apto para el servicio”. Alegó ser hijo de viuda, alegó ser el responsable del sustento familiar. La trola no le sirvió. De todas maneras la experiencia no fue del todo mala; no lo destinaron lejos.
Lo peor fueron las guardias. Hacía dos semanas que no veía a mi abuela, la echaba de menos, además era fiesta y la idea de quedarse en aquella base oscura, como un pasmarote con un fusil en la mano no le agradaba. Esa misma noche dejó abandonado el arma en la garita y se marchó a la fiesta. La pillería le costó el destierro. Sí, antes desterraban por esas tonterías. Los mandaban a los lugares más áridos y apartados que pudieran encontrar, en su caso fue a Fuerteventura. 
Él siempre presumió de haber sido desterrado por amor, lo consideraba lo mejor de su curriculum.





Música: Shuggie Otis - Sweet Thang
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