viernes, 8 de abril de 2011

Instantáneas famosas

Hace ya algún tiempo hablé de la fotografía, de que yo la veo, o eso me gusta pensar, como instantes petrificados, momentos que alguien ha apresado con un sólo clic, secuencias raptadas, secuestradas del tiempo en una existencia alternativa, una existencia en la que nunca se envejecerá, y que siempre servirá de testimonio de lo que fue, de lo que hicimos, de que existimos, de que vivimos. Soy una gran admirada de aquellos que tienen el don de atrapar los momentos más bonitos y curiosos, historias que luego se revelaran con la química en un laboratorio. A aquella entrada la llamé “Historias Atrapadas” (pincha) porque siempre me ha gustado imaginarme las historias que encierran algunas fotografías. Tenía que hacer una segunda parte, y ¡aquí está! Esta vez con las fotografías más famosas de la historia y con la verdadera historia que encierran, sin inventarme ni imaginarme nada, porque, como siempre, la realidad supera a la ficción.


Las fotografías más famosas y sus historias:


-La niña afgana:
Sharbat Gula fue fotografiada cuando tenía 12 años por el fotógrafo Steve McCurry, en junio de 1984. Fue en el campamento de refugiados Nasir Bagh de Pakistán durante la guerra contra la invasión soviética. Su foto fue publicada en la portada de National Geographic en junio de 1985 y, debido a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más famosas de la revista. Sin embargo, en aquel entonces nadie sabía el nombre de la chica. El mismo hombre que la fotografió, Steve McCurry, realizó la búsqueda de la joven que duró 17 años. El fotógrafo realizó numerosos viajes a la zona hasta que, en enero de 2002, encontró a la niña convertida en una mujer de 30 años y pudo saber su nombre. Sharbat Gula vive en una aldea remota de Afganistán, es una mujer tradicional pastún, casada y madre de tres hijos. Su marido, con quien se casó a los trece años, poco después de su famosa fotografía, se llama Rahmat Gul y sus tres hijas Robina, Zahida y Alia. Ella había regresado a Afganistán en 1992. Nadie la había vuelto a fotografiar hasta que se reencontró con McCurry y no sabía que su cara se había hecho famosa. La identidad de la mujer fue confirmada al 99,9% mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación del iris de ambas fotografías.


-Monje bonzo:
Thich Quang Duc, nació en 1897, fue un monje budista vietnamita que se inmoló hasta morir en una calle muy transitada de Saigon el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, ya que fue atestiguado por David Halberstam, un reportero del New York Times que escribió sobre este suceso lo siguiente:
“Estaba viendo de nuevo la señal, pero una vez fue suficiente. Las llamas estaban surgiendo de un ser humano; su cuerpo fue marchitándose lentamente, su cabeza se ennegrecía. En el aire había un olor a carne humana quemada; el hombre se quemó sorpresivamente rápido. Detrás de mí pude escuchar el sollozo de los vietnamitas que estaban ahora en la entrada. Estaba demasiado sorprendido para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, además desconcertado para ni siquiera pensar... Mientras se quemaba él nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su calma exterior en agudo contraste con la gente que se lamentaba alrededor de él”.
Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, por lo que fue considerado como santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia.


Imágenes que hablan por si solas:



- Una mujer judía se enfrenta a las fuerzas de seguridad israelíes, durante el desalojo de los asentamientos en Cisjordania.


-El agua de la discriminación.


-La explosión del Hindenburg el 6 de Mayo de 1937.


-La niña y el cuervo:
Kevin Carter, vio cumplido el sueño de su vida: ganar el premio Pulitzer por esta fotografía. Pasados unos meses se suicidó. Nunca se perdonó el haber centrado su atención en hacer las fotografías y no en ayudar a la niña moribunda, mientras el pajarraco, tan pacientemente como él, acechaba. Se sintió como el cuervo ante la muerte; pendientes, ambos, de su objetivo final.
La imagen de ese buitre acechando a una niña moribunda le persiguió en vida. Con ella atrapó el Pulitzer, pero también la maldición de una pregunta: “¿Qué hiciste para ayudarla?”. A Kevin Carter, cronista gráfico de la Sudáfrica del 'apartheid', la presión le empujó al suicidio. Un periodista testigo de aquellos años rememora su figura.
“La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión El problema era que la gente normal, empezando por su propia familia, no lo entendía. Fuera donde fuera, le hacían la misma pregunta. “Y después, ¿ayudaste a la niña?”. Se convirtió en un agobio, una pesadilla”. Es difícil vivir con la culpa o la vergüenza.

-El hombre del tanque de Tian’anmen":
Un hombre anónimo se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tian'anmen de 1989 en la República Popular China. Donde murieron más de mil civiles chinos a manos del ejército que los mataba a quemarropa. La foto fue tomada por Jeff Widener, y se transmitió esa misma noche siendo titular en cientos de periódicos, informativos y revistas de todo el mundo. El hombre se mantuvo sólo y en pie mientras los tanques se le aproximaban, sosteniendo dos bolsas similares una en cada mano. Mientras los tanques iban disminuyendo la marcha, él hacía gestos para que se fueran. En respuesta, el tanque situado en cabeza de la columna intentó sortearlo; pero el hombre se interpuso repetidamente en su camino, demostrando una tenacidad y resistencia enormes.


-Omayra Sánchez (1972 - 1985):
Fue una niña colombiana de 13 años, víctima del volcán Nevado del Ruiz durante la erupción que arrasó con el pueblo de Armero, Colombia. Adquirió reconocimiento mundial al estar tres días atrapada en el fango, agua y restos de su propia casa, mientras las cámaras de televisión transmitían incesantemente sus últimas horas de vida.
Durante el tiempo que Omayra se mantuvo atascada siempre estuvo encima de los cuerpos de sus familiares. Cuando los socorristas intentaron ayudarla, comprobaron que era imposible; para sacarla necesitaban amputarle las piernas. Sin embargo, carecían de equipos de cirugía y podría fallecer; la otra opción era traer una moto-bomba que succionara el cada vez mayor fango en que estaba sumergida. La única moto-bomba disponible estaba lejos del sitio, por lo que solo podían dejarla morir. Omayra se mostró fuerte hasta el último momento de su vida, según los socorristas y periodistas que la rodearon. Durante los tres días, estuvo pensando solamente en volver al colegio y en sus exámenes.
El fotógrafo fue Frank Fournier y la instantánea daría la vuelta al mundo. La fotografía se publicó meses después de que la chica falleciera.



Con la intención de no hacer muy tediosa esta entrada (que ya es muy larga) CONTINUARÁ...

Fuentes: Wikipedia. Cofeestereo.blogspot.com/fotos-de-historia. Google imágenes.

10 comentarios:

Guille Rancel dijo...

Alguna no la conocía. Me encantó la entrada.
Saludos!

Ana dijo...

¡Saludos Guille! No te pierdas la segunda parte.
:D

Alury dijo...

Uffff... se me ponen los pelos como escarpias recordando algunas historias :S

Chica de ayer dijo...

Muy buena entrada, Ana :)

Como este cuatrimestre tengo una asignatura que se llama "Imagen en periodismo" conozco bien estas fotografías. Muchos trabajos, ya sabes xd.

Las que has puesto han sido Premio Pulitzer o Premio a la Mejor Foto del Año de la World Press Photo. Las más polémicas son la de Karter y la de Fournier. Lo que no entiendo es por qué, si estando sesenta horas en el fango, no pudieron llevar una moto-bomba o llevar a cabo otro tipo de rescate... Lo peor es que no pararon de grabarla, no sé, la ética es cuestionable.

Un abrazo!

Natalia Ortiz dijo...

Pedazo entrada, Ana. Qué currada jaja.
La primera fotografía la conocía y de hecho tuvo una entrada entera en mi blog junto a la otra fotografía que hizo Steve cuando la reencontró años después. Pero ni una persona comentó, la verdad y fue un poco decepcionante para mí.
El resto de fotografías no las conozco, pero hay que decir que son tremendas también. La foto del budista es increíble... y no sé por qué nadie intentó ayudarlo o algo. Ya me imagino que es muy difícil ayudar a alguien ante esa situación, sobre todo porque se está suicidando y de una manera complicada de evitarla, pero no sé... tanta fotografía y tan poca ayuda. Lo del corazón parece una leyenda.
La de la mujer judía, totalmente inesperada. El agua discriminada suena a chiste, como alguno que me han contado de las separaciones de distintos baños de negros y blancos o de asientos en el cine, o algún lugar así... Pero es cierto, y se aprecia la diferencia entre los lavabos perfectamente.
La explosión la desconocía, pero es tremenda también.
La de la niña y el cuervo... pff. No me gustaría haber sido el fotógrafo. Por un lado, piensas que la fotografía es buena, diferente, que ganó un premio... pero que primara el hacer la fotografía antes que salvar su vida, es triste, y que además te lo recuerde todo Dios, sólo hay que ver su suicidio. Tendría que estar deprimido perdido el hombre, una vez que se dio cuenta. Entiendo que para él era importante el premio y que el error que sintió que había cometido tan enorme, lo ha pagado con creces, pero no creo que merezca la pena un premio a cambio de una vida. Por nada hay que perder una vida.
Y la de los tanques, una pasada...
Pobre Omayra, qué desgracia que no pudieran hacer nada, absolutamente nada, y tener que estar todos esos días sobre los cuerpos de su familia... Es tristísimo, pero a más no poder. Pobre chica.
Y cuánto horror fotografiado...

Bueno, tienes un regalo en mi blog :) Espero que te guste. Y si puedes, mira un poco la penúltima entrada, a ver qué te parece la iniciativa de sugerencias y colaboraciones. Y si te apetece, me dices. Un beso!! ^^

Ana dijo...

A mí también se me ponen los pelos así con algunas de estas historias, Alury, creo que es la reacción que provocan.
:)

Hola Virginia.Me imagino que ya las conocías todas, sobre todo estudiando periodismo, y bueno son de sobra conocidas.
Yo tampoco me explico lo que hicieron con la pobre niña, tres días atrapada siendo grabada en todo momento, aunque fuera muy dificil rescatarla por lo menos tendrían que haber hecho el intento, pero no hicieron nada, sólo vender la noticia, una pena.
Un abrazo
:)

Gracias por tu comentario Natalia. No sabía que habías hablado en tu blog de la niña afgana. Con lo del monje yo creo que te quedas como en shok al ver algo tan horrible como ver a alguien arder, pero tendrían que haberlo ayudado aunque el hombre no quisiera, lo de su corazón es un misterio, ¿verdad?
Es muy fuerte ver esos lavabos, y no te creas que la foto tiene tantos años, desgraciadamente el tema del aparheid es algo aún reciente.
La de la niña y el cuervo es horrible, y algo que al fotografo le persiguió, como una maldición, supongo que la culpa o la presión de que los demás supieran que no hizo nada por ayudarla, no sé.
Es verdad que hay mucho horror fotografiado, una cronica de desgracias.
Ya me pasé por tu blog, muchas gracias por premiarme de nuevo.
Un abrazo
;)

Natalia Ortiz dijo...

Es que la entrada de la niña afgana la hice cuando el blog tenía un mes de vida, una cosa así. Había poca gente que me siguiera al ser el comienzo, y había comentarios los justos... 1, 2, como mucho 3. Y esa entrada no tuvo ninguno. Te la dejo por si te apetece:
http://blogdenortiz.blogspot.com/2010/10/rostros-famosos-del-mundo.html
Me pasaré a ver la segunda parte cuando pueda :) Un beso

Raquel dijo...

Todas las fotos hablan por si solas, pero la foto de la niña y el buitre es muy fuerte, me trasmite algo muy intenso y hasta se me suben las lágrimas aa la garganta. La de Omaira también, porque más que la foto recuerdo los videos que hay sobre ella, su voz, sus planes de volver al colegio y me impresiona lo que comentais, más parece que estaban esperando que muriera porque tras tantos días atrapada no hicieron nada.
Buena entrada, muy interesnate.
Un beso :)

Ana dijo...

Hola Natalia, ya vi la entrada, allí te dejé un comentario. Un beso
:D

Raquel a mí también me trasmiten mucho estas fotos, la del cuervo es espantosa.
Pobre Omaira, yo también recuerdo ese video, creo que ya estaba resignada, debió ser duro para ella ver a tanta gente a su alrededor y que ninguna la pudiera ayudar.
Ayer leí un articulo sobre una foto polémica, y la ética de algunos fotografos y periodistas:
http://noticias.terra.es/2011/mundo/0411/actualidad/etica-fotografos-vuelve-duda.aspx
"Una foto en la que se ve a una niña, víctima del terremoto de Haití, rodeada de fotógrafos y la información de que 14 de ellos ya se encontraban ahí en el momento de la muerte"
La humanidad no vende...
Un beso
:)

Anónimo dijo...

MUY BUENA ENTRADA Y ANTE TODO MUY PENOSO.

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