domingo, 27 de mayo de 2012

#Atención, pregunta # 17

¿Por qué dormimos, por qué soñamos, por qué tenemos pesadillas?

Ciudades sin respuesta, ríos sin habla, cumbres sin ecos, mares mudos.
Rafael Alberti

Me hundía en aguas turbulentas y turbias. Podía sentir la enorme y pesada ola arrastrándome, sometiéndome, empujándome a la oscuridad abisal. Luchaba frenéticamente para no ahogarme, pateando, intentando impulsarme con los brazos. Pero no podía, y todo se hacía pesado y lento y sordo. Abría la boca para gritar y el agua se colaba por mi garganta, silenciando mi velado grito…
Entonces sentía el contacto de unas manos…
-¡Despierta!
Hice un terrible esfuerzo por incorporarme y la pesadilla empezó a borrarse de mi cerebro, poco a poco. Aliviada y tosiendo sin parar mis ojos enfocaron un rostro… el suyo.
-¿Qué te pasa?, ¿un mal sueño?
Sus manos me devolvían a la dimensión real, sus manos cálidas y amigas…
-Te desperté a tiempo, ¿eh?- dijo el Científico riéndose. Pero yo a aquello no le vi la gracia por ninguna parte.
Me sentía taquicardica, incluso febril. Poco a poco iba comprendiendo que sólo había sido una pesadilla, un mal sueño, pero un sueño tan real, tan autentico…
-No me he ahogado, ¿verdad?
Debió darse cuenta de que sudaba, de mi respiración entrecortada, de que el horror imprimía a mi voz cierto temblor, porque, sentándose a mi lado en la cama, me acunó. Yo hipé como un bebé, deseando en el fondo de mí ser haber sido más fuerte, más prudente delante de él…
-¿Por qué dormimos, por qué soñamos, por qué tenemos pesadillas?
-¿Por qué tengo siempre que responder a tus preguntas como si no tuviera otra cosa mejor que hacer?

Protestó todo lo que quiso, pero respondió. Era su talón de Aquiles, su debilidad, su punto flaco, tenía que responder a una pregunta que supiera aunque no quisiera, no lo podía remediar…

¿Por qué dormimos? Por increíble que parezca (aunque biológica y neurológicamente sabemos mucho al respecto), la verdadera naturaleza de esta interrogante es aún un misterio; no se sabe con exactitud por que dormimos y soñamos.
Se cree que las personas dormimos para reponer las sustancias químicas de nuestro cerebro y provocar además una sensación de descanso en nuestro cuerpo. Por eso cuando no se mantienen las horas necesarias de sueño, el organismo se deteriora tanto física como mentalmente. La privación de sueño lleva a episodios alucinatorios, graves alteraciones físicas e inevitablemente a la muerte.
Esa frase acerca de que el sueño es reparador es completamente cierta, pues el sueño afecta a nuestro sistema defensivo limitando la multiplicación de los gérmenes, curando las heridas, reparando desgarros musculares y eliminando el cáncer incipiente. Además nuestro cerebro realiza procesos mentales que no se llevan a cabo en el periodo de vigilia, como por ejemplo la reordenación de recuerdos y la simulación social.
Así pues, el sueño es un ingrediente esencial para que el sistema inmunológico funcione correctamente y no se debilite perdiendo eficacia contra las infecciones.

¿Por qué soñamos? Se han arriesgado interpretaciones de todo tipo:
Algunas sociedades primitivas -y no pocas modernas- creen que al soñar se tiene contacto con los espíritus o que, de alguna forma mágica, nos serán revelados los números de la lotería. Freud sostenía que la función de los sueños era -en pocas palabras- satisfacer nuestros deseos. Otros han propuesto que los sueños reflejan traumas o angustias que no somos capaces de expresar conscientemente, cuestiones que nuestro cerebro es incapaz de tratar estando despierto. Muchos creen que la función del sueño tiene un  importante papel en las funciones cognitivas más complejas, como la resolución de problemas, la memoria y el aprendizaje, de tal manera que lo que se persigue es la comprensión o asimilación de aquello que nos ocurre en el periodo de vigilia. Y algunos investigadores piensan que los sueños no son otra cosa que un hábito, un “efecto colateral” de la naturaleza humana, un ejercicio que permite descansar una parte del cerebro mientras que otras zonas se mantienen activas y se reponen sustancias químicas indispensables. Además todas las personas sanas sueñan. Aún cuando una buena parte de ellas son completamente incapaces de recordar el “argumento” de sus sueños.

¿Por qué tenemos pesadillas? Puede ocurrir que el sueño no sea agradable, es decir, que cause desasosiego e incluso temor. Entonces este sueño perturbador recibe el nombre de pesadilla.
Las situaciones estresantes que se producen durante el día pueden convertir los sueños en pesadillas, buscando con ellas el cerebro una forma de liberar las tensiones diarias. Por ello los niños —sumidos en un continuo proceso de aprendizaje y adaptación— son tan proclives a padecerlas.
Tener pesadillas es algo tan normal como tener un sueño erótico por ejemplo, pero un aumento reseñable en su frecuencia puede ser una señal de alarma de que algo no va como debiera, que nuestro cerebro se enfrenta, a nivel inconsciente, a una situación o problema que crea una tensión emocional de la que no puede librarse.

¿Quieres sabes algunas notas curiosas?:
*Dedicamos al sueño diferente número de horas según la edad. Un bebé necesita dormir 16 horas diarias, un adolescente alrededor de 9 y una persona adulta entre 7 y 8 horas. Sin embargo, hay personas adultas para la que sólo 5 horas diarias de sueño son suficientes y otras que duermen hasta 10 horas.
*No todos los animales dedican el mismo tiempo al descanso. Por ejemplo, el murciélago pardo duerme 20 horas diarias, y la jirafa solamente 2.
*Durante la fase REM se da la curiosa circunstancia de que los músculos del sistema motor se “desconectan” al bloquearse los impulsos motores. De lo contrario la persona escenificaría sus sueños con movimientos corporales y si no existiera tal mecanismo, algunas noches podrían ser físicamente más duras que correr la maratón.
*Cada 90 minutos aproximadamente, el cerebro alterna entre el sueño no REM y el sueño REM. En cada ciclo la duración de la fase REM aumenta, por lo que el periodo más largo ocurre por la mañana. Por ello es más fácil recordar esos sueños o pesadillas si uno se despierta en ese momento.”

Hacía un rato largo que me estaba preguntando que hacía ahí, en mi habitación.
-Te oí gritar… verás, es que no podía dormir, estaba deambulando por la casa, cuando…
-¿Y entraste a rescatarme?
Se hundió de hombros.
-Siempre lo hago- me observó de reojo, -es la costumbre.  
-¿Y porque no podías dormir?
-Pensamientos, demasiado en que pensar, mucho a que darle vueltas…
-Tu cerebro no para, ¿verdad?, y ¿has contado ovejitas?, ¿quieres un vaso de leche caliente?
Sacudió la cabeza negando. Sus ojos brillaban intensamente en la oscuridad.
-¿Te canto una nana susurrada?- gemí, -¡que sí!, mi madre me enseñó, ¡no te rías!
-¡Si ya estas mejor…! , pero no te preocupes estoy bien- Acarició mi sudorosa frente y sonrió. -¿Y tú?, ¿quieres… quieres que me quede un rato?, sólo para asegurarnos de que estoy aquí si regresan las pesadillas…
Sus ojos señalaron la butaca que había al lado de la ventana. No recuerdo haberme negado, pero tampoco haber aceptado. Debí dormirme profundamente en seguida, porque al día siguiente le encontré allí, como si me hubiera estado vigilando pacientemente toda la noche. Pensar en el tiempo que me habría estado observando mientras soñaba, mientras dormía, me turbó.
Me froté los ojos. Tardé un rato en enfocar la vista, cuando lo hice me encontré con sus ojos, que chispeaban en la distancia. Ya se había despertado y me miraba, me miraba como si nunca me hubiese visto antes. Debió entender mi rubor porque sonrió, dejándome ver una endulzada expresión…
Bostezó y dijo:
-¿Sabes?, es fascinante verte dormir, eres muy interesante mientras duermes…
-¿Qué?
-Hablas dormida y dices cosas muy curiosas…
-¿Qué cosas?
-Cosas…
Y se marchó enigmáticamente. Me mordí las uñas, ¿porqué me dejaba así?, ¿por qué no aplacaba mi intriga?, ¿por qué parecía tan…encantado?, ¿qué habría hecho?, ¿que habría dicho? ¡Ay Dios!, no podría soportar la duda.



Fuentes: Sabercurioso.es. Suenoslucidos.com. Neoteo.com/por-que-sonamos. Google imágenes.
Ilustraciones:  Missed Connections Project. Warwick Goble.  
Música: Soñar contigo - Tony Zenet.

9 comentarios:

Mos dijo...

Interesante documento, Ana.

Aparte de nociones sobre el mundo de los sueños y todo lo que conlleva el dormir, nos has dejado un relato que atrapa dentro del contexto de la parte explicativa. Es decir, hay una historia y una lección de ciencias sobre el sueño.
Por eso se me ha hecho interesante. Y original.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Ana dijo...

Hola Mos. Muchas gracias por tu visita y por la valoración que has hecho.
La excusa de resolver la pregunta me da pie a jugar un poco, a introducirlo dentro de un relato... y a mí se me hace entretenido... y largo.
Un abrazo Mos, desde orillas con vistas a mundos bohemios...
;)

MEN dijo...

Muy interesante esto de los sueños. Aunque eso de que las pesadillas se producen por situaciones estresantes durante el día no se si sera totalmente cierto porque hasta los bebes tienen sensaciones extrañas cuando duermen y ellos precisamente no estan muy estresados.En fin sera parte del misterio que nos queda por revelar.
Por cierto un relato muy interesante me he quedado con las ganas de mas. Un bessito

Ana dijo...

Hola Men, me parece que aún queda mucho por descubrir sobre porque dormimos, soñamos o tenemos pesadillas. Lo que está claro es que tienen una función aunque especificamente sepamos muy poco sobre ello: reponer sustancias indispensables para nuestro cerebro u organismo, reordenar recuerdos e ideas, asimilar información, hablar con nuestro subconsciente, descansar...
No sé si los bebes pueden estresarse, quizás sí, están en un periodo muy rápido de crecimiento... tienen que asimilar muchas cosas, aprender a hablar, a moverse por si mismos, adquieren un poco mas de autonomia, ser bebé puede ser agotador, jaja.
Muchas gracias por pasarte por aquí y por comentar, y por quedarte con ganas de mas relato, jeje...
Besos
:D

Raquel dijo...

Como siempre muy interesante y entretenido; estos dos se están haciendo querer.
Un beso :)

Prometeo dijo...

Buena narracion y explicaciones incluidas; toda la vida es sueño dijo el poeta y los sueños sueños son...un abrazo.

Ana dijo...

Muchas gracias Raque. Besitos volados
:D
Hola Prometeo, me encanta esa frase y el poeta... soñar y dormir son mis mejores deportes, jaja.
Un abrazo
:)

Carol Torrecilla García dijo...

Bellísimo relato con un buen aprendizaje sobre los sueños y el subconsciente.
Mientras, me pregunto con suma intriga: ¿hacia dónde nos lleva Ana con sus historias cada vez más tiernas sobre el Científico y la bella dama?
Un buen relato con inquietantes preguntas y mejores respuestas.
Gracias Ana. Un abrazo de oso.
Carol

Ana dijo...

Hola Carol, de verdad me alegro que te haya gustado. A mí también me intriga esa cuestión, ¿adonde irán a parar estos dos? De momento parece que del roce ha nacido el cariño.
Gracias por todo.
Un beso de oso pachón, jaja.
:D

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