sábado, 9 de octubre de 2010

¡Qué miedo!

Los humanos: nosotros; respecto a otras especies lideramos el mundo. Hemos progresado, nos consideramos una raza superior, desarrollada, pero en el fondo sólo somos unos blandos: sufrimos, lloramos, pasamos miedo, somos asustadizos, alterables, imperfectos.
En ocasiones sentimos algo que nos paraliza, que nos ahoga, que nos altera, que nos pone en tensión. A eso se le llama miedo; pero también temor, recelo, aprensión, canguelo, espanto, pavor, terror, horror, fobia, susto, alarma, peligro, pánico… Tantos nombres para una misma sensación: la de querer salir por patas.

Cuando tenemos miedo cambiamos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunitario se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina).
También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.




El pánico nos domina. Y entonces, en ese preciso momento, ¿somos capaces de pensar o nos volvemos irracionales? ¿Es el miedo un sentimiento irracional? A veces lo parece…
¿Sabes que hay gente que le tiene miedo al número 4?, ¡sólo es un número!, simple y llanamente un número. ¿Sabes que hay por ahí algunos que tienen miedo del paraíso? ¿Y personas que sienten horror de las cáscaras de los cacahuetes? ¿Y otras que no pueden ver un espejo, ni a si mismos, ni soportar lo que piensen los demás? ¿Podrías creer que algunos sienten miedo a pensar? ¿Miedo de volver a casa, miedo al dinero, miedo al infinito, a las chicas guapas? Pues es cierto, y hasta le han puesto nombres científicos para denominarlos, los humanos somos así de raros, de extraños.
La fobia nos atrapa, se apodera de nuestra mente, y ya no podemos prestar atención a ninguna otra cosa. Así que magnificamos el peligro, provocando en los demás cierta incomprensión ante nuestro (ridículo) ataque de histeria.
Pero somos humanos y al igual que los animales sentimos miedo…




El miedo, dícese de una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.
¡Ay el hombre!, el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y le echa la culpa a la piedra. Vale, pero ¿por qué sentimos miedo?
Desde el punto de vista biológico, el miedo constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.
Desde el punto de vista neurológico, es una forma común de organización del cerebro, que esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.
Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia en la persona.
Desde el punto de vista social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, miedo al amor, miedo a la muerte, miedo al ridículo) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.

El mecanismo que desata el miedo se encuentra, tanto en personas como en animales, en el cerebro, concretamente en el sistema límbico, que es el encargado de regular las emociones, la lucha, la huida y la evitación del dolor, y en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie. Este sistema revisa de manera constante (incluso durante el sueño) toda la información que se recibe a través de los sentidos, y lo hace mediante la estructura llamada amígdala cerebral, que controla las emociones básicas, como el miedo y el afecto, y se encarga de localizar la fuente del peligro. Cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, y su respuesta puede ser la huida, la pelea o la rendición.
Hay datos que indican que los llamados "psicópatas sociales" sufren atrofia de las amígdalas cerebrales lo que les provocaría la perdida del miedo social y del afecto que les caracteriza.
La extirpación de la amígdala parece eliminar el miedo en animales, pero tal cosa no sucede en humanos (que a lo sumo, cambian su personalidad y se hacen más calmados)


Que puede dar miedo (¡Y lo da!):

Bichejos rastreros y asquerosos…


Aracnofobia: Se trata del miedo a las arañas. Se calcula que la mitad de las mujeres y el 10% de los hombres padecen esta fobia en algún grado.

Yo añadiría a esta lista todos los bichos rastreros, empezando por la serpiente... un animalito viscoso que sisea y saca su lengua bífida, ¡encantador!

Y creo que cucharachas, gusanos y demás alimañas no se quedan atras, de ahí la manía que le tenemos las muejres...
Pero, ¿te enfrentarias a tu miedo por dinero? ¿serias capaz?...




Volar, tomar un avión…


Aerofobia: Se calcula que sólo el 5% de los pasajeros abordan el avión sin temores de ningún tipo. Hay personas que no experimentan sólo una ligera inquietud en el momento del aterrizaje y del despegue, sino que en ocasiones las fobias les impiden planear siquiera un viaje, provocándoles trastornos de ansiedad ante la perspectiva, incluso meses antes de llevarlo a cabo.


Quedarse encerrado…


Claustrofobia: Al contrario que la agorafobia, este trastorno implica el temor a quedar confinado a espacios cerrados. Se estima que entre un 2 y un 5% de la población padece esta fobia. Estas personas suelen evitar los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC.


Las alturas…


Acrofobia: Se trata del miedo a las alturas, no simple vértigo sino un temor que ocasiona ansiedad a quienes lo padecen. La fobia suele manifestarse en situaciones tales como las de asomarse a un balcón, estar en un mirador elevado o junto a un precipicio. Al igual que sucede en otras fobias, aquellos individuos que la sufren buscarán evitar la situación temida.


El clima y sus fenómenos…

Brontofobia: Son comunes las fobias que involucran elementos climáticos o determinados fenómenos meteorológicos, y éste es el caso de la brontofobia. Consiste en el miedo extremo ante los rayos y truenos de las tormentas. Alguien con esta fobia estará alarmado tanto antes como durante las tormentas, y en casos extremos, padecerán los síntomas de la ansiedad. Incluso puede verse afectada su vida social, ya que su planificación de actividades depende del pronóstico meteorológico, y pueden llegar a faltar al trabajo o modificar sus hábitos debido al clima.


La muerte…

Necrofobia: El miedo a la muerte es algo natural e instintivo en el hombre, posiblemente porque la muerte es lo desconocido. Además, se asocia la muerte con los padecimientos que la preceden, dolor, sufrimiento, etc. Sin embargo, algunas personas padecen de una verdadera fobia a la muerte y a los seres muertos. Quienes padecen de esta condición no pueden explicar con claridad el sentimiento escalofriante que experimentan al estar frente a una momia o a un cadáver.


Esto también da miedo…



¿Y a ti, que te da miedo?...


"De lo que tengo miedo es de tu miedo". William Shakespeare

5 comentarios:

Alury dijo...

Muy buen post! Me gustó mucho!

Yo le tengo pánico a la oscuridad (mucho más si es un pasillo oscuro). Creo que mi problema viene desde la infancia: cuando pequeña, mi tío se escondía en el pasillo en penumbra de casa y, cuando yo pasaba, me asustaba.

Saludos!

Raquel dijo...

Me ha encantado esta entrada sobre el miedo; la verdad que podría haber sido una idea mia ;)
Estaba escribiendo un comentario y se me borró todo, a ver si me acuerdo de lo que te estaba poniendo. Bueno creo que era algo así como que el miedo es un sentimiento natural del que es imposible escapar. Es un sentimiento irracional, así que da igual lo que hagamos , no podemos anticiparnos a él. Lo que más miedo da , no es el propio miedo, sino el sentimiento de indefensión, el no saber cómo vamos a reaccionar en esos momentos.
Yo le tengo miedo a los espacios cerrados, tengo bastante claustrofobia, pero en general soy bastante miedosa.
La última foto si que da miedito.
Un beso.

Ana dijo...

Alury: Me alegro de que te haya gustado la entrada, y espero que no hayas pasado miedo leyendola.
A mi también me daba apuro la oscuridad, me acuerdo que una vez mi madre me hizo lo mismo que te hizo tu tío a ti, ella se escondió para darme un susto, creo que batí el record de velocidad de las carreras que me pegué.
Creo no hay nada mas terrorifico que un largo pasillo en penumbras, un recurso muy utilizado en las pelís de terror, eso si que pone en tensión automáticamente.
Saludos
;)

Raque: Tienes razón, casi podría haber sido idea tuya, las gemes estamos conectadas a otro nivel, ya lo sabes ;)
Miedo a la indefensión, te entiendo. De pronto me he acordado de Juan Sin miedo, y de su miedo, nadie esta a salvo de temer...
A mi también me da apuro los espacios cerrados, siempre recordaré aquella excursión al teide, ¿recuerdas? cuando todos se metieron por los tubos volcanicos, yo lo intenté y fue la experiencia mas aterradora que recuerdo, que ganas de salir de allí me entraron.
La última foto tiene su cosa, ¿no?
Un besote
;)

Raque:

Guille Rancel dijo...

Pues miedos, poquitos, salvo los que ponen en riesgo la vida de uno, asesinos en serie, leones hambrientos, tiburones blancos...lo tipico...
Me encanto el post. Por cierto, el programa de Fear Factor cada vez parece mas un programa del canal Cocina...
Un saludo!

Ana dijo...

Miedos los justitos, ¿no? jaja, hombre yo también le tengo miedo a eso, y mas si eso esta hambriento.
Me alegro de que te gustara el post y de que te pasaras por aquí.
Me encanta Fear Factor, es super agradable ver a alguien comerse una cucaracha de madagascar acompañada de tripas podridas de pescado, ¿verdad?
Saludos
:)

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