domingo, 3 de octubre de 2010

Con los 5 sentidos



La vida hay que disfrutarla con los cinco sentidos, plenamente. La vida hay que tomársela a sorbos o a mordiscos, con gusto. Arañarla o acariciarla, sentirla, palpar sus texturas, apreciar sus rugosidades. Olerla, aspirar sus fuertes perfumes, trasportarse en sus esencias. Y nunca perderla de vista. A la vida hay que escucharla, a veces te habla, te advierte, te dice cosas que no quieres oír, pero no la escuchas. Así que abre los ojos, afina los oídos, prepárate para saborearla, para olerla y sobre todo para sentirla.


Repaso a los cinco sentidos:
CON GUSTO:

El gusto es uno de los cinco sentidos con el que se percibe determinadas sustancias solubles en la saliva por medio de algunas de sus cualidades químicas y que da la sensación de sabor.

Aunque constituye el más débil de los sentidos, está unido al olfato, que completa su función gracias a las papilas olfativas. Esto, porque el olor de los alimentos que ingerimos asciende por la bifurcación aerodigestiva hacia la mucosa olfativa, y así se da el extraño fenómeno, que consiste en que probamos los alimentos primero por la nariz. Una demostración de esto, es lo que nos pasa cuando tenemos la nariz tapada a causa de un resfriado, cuando al comer encontramos todo insípido, sin sabor.


Cinco gustos primarios:

Tradicionalmente, en Occidente se consideran sólo cuatro sabores, mientras que en Oriente existen cinco, son:
Sabor amargo: como la quinina
Sabor salado: como el cloruro sódico (sal común) o el agua de mar
Sabor dulce: como el azúcar
Sabor ácido: como el limón
Sabroso o umami: como el glutamato. El umami es el último de los gustos incorporado a la lista en 1908 por el fisiólogo japonés Kikunae Ikeda.


¿Qué me gusta de este sentido?
Mezclar dos sabores al mismo tiempo, como el yogur y el caramelo, y dejar que se fundan. También el chocolate disolviéndose, lentamente en el paladar, con la pena de que se acabe tan pronto.


El sabor que más recuerdo: Hace años que no lo pruebo, pero siempre me acuerdo de cuando podía deleitarme con el sabor especial de aquella tortilla de papas de mi abuela Vicenta, como la añoro.




SEGUIRÁ...

2 comentarios:

Raquel dijo...

Mmmm parece que siento el gusto de aquellas tortillas, que gorditas y sabrosas. Es verdad que los gustos nos llegan antes por la nariz, porque es oler la comida y hacerseme la boca agua.
No sabía que existia ese sabor sabroso o umami, qué extraño, ¿y cóo se distingue? ¿es una mezcla de los otros cuatro?
Pues yo el sabor que más recuerdo es el de los yogures de fresa de antaño, de cuando era niña. No sé por qué pero me sabían más a fresa. También, y sobre todo por lo mucho que la echo de menos, recuerdo el sabor de la comida que hacía abuela; la carne mechada, los potajes, y sobre todo las tortillas.
Un beso grande.

Ana dijo...

Mmm, en plan Homer Simpson ante una rosquilla: tortillaa... Que buena que era...
Yo tampoco sabía lo del sabor unami, y no tengo ni idea de como sabrá, pero que curiosidad, ¿no?
Es verdad lo de los yogures de fresa, y eso que no son mis preferidos. Curiosamente el sabor que no echo de menos es el de aquellos potajes con hebras ¡uach! como lo mareabamos con la cuchara de un lado para otro.
Un beso
:)

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