lunes, 8 de octubre de 2012

¡Qué demonios!

La existencia de estos entes sobrenaturales es tan antigua como el mismo mundo. La religión, el ocultismo y el folclore siempre los han descrito como algo que no es humano y que usualmente resulta malévolo.
En la demonología medieval cristiana, un demonio es considerado un "espíritu impuro", el cual puede causar una posesión demoniaca y puede ser expulsado por el ritual del exorcismo.
En el ocultismo de Occidente y la magia renacentista (una mezcla de magia greco-romana, demonología judía y tradición cristiana), un demonio es una entidad espiritual que puede ser conjurada y controlada.
En la literatura muchos de los demonios fueron ángeles caídos y curiosamente se pueden encontrar referencias a "buenos demonios" en Hesiodo y Shakespeare.
Pero por lo general la palabra “demonio” se traduce como una expresión de la maldad del ser humano e indica los aspectos malignos o miedos íntimos generados a través de su conducta o instintos y que hacen daño al mismo individuo o a otras personas, refiriéndose a ellos como "demonios internos".
Hay tantos textos y referencias a los demonios, que sería imposible recopilarlos todos... Pero para los que puedan sentirse interesados hay unos tomos, los grimorios de magia oculta,  que albergan algunos de los conocimientos de esta faceta de la demonología, estudiadas en el pasado con morboso deleite por aquellos que debían perseguir y juzgar a diabolistas y brujas.


Beelzebu: También conocido como Belzebú y Beelzebub, este demonio es el Príncipe de los demonios. El primero después de Satán. El señor de las moscas y cuya apariencia toma a veces colosal; de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo, negro y amenazante, peludo con alas de murciélago. La tradición Siria dice que es el rey de los demonios. En el Evangelio de Nicodemus VII (XXIII), se narra como a la muerte de Jesús, Satán y Beelzebub orquestaron un plan para traer el alma de Jesús a los infiernos, siendo Beelzebub el primero en enfrentar al alma de Jesús; Jesús Cristo, derrotó a Beelzebub con solo su voz, y después de que Beelzebub se tornara en contra de Satán después de la derrota, Jesús le ordenaría a Beelzebub dejar a Satán en paz, diciéndole que él seguiría siendo el Rey del infierno, hasta el fin de los tiempos. Una vez que se le invoca a Beelzebu, es extremadamente difícil deshacerse de él. Es el director de las nueve Jerarquías infernales, que están debajo de la primera, regida por Samael o Satanás.


Asmodeo: Identificado a veces con Samael, la serpiente que sedujo a Eva. Príncipe de los infiernos con tres cabezas: de toro, de hombre coronado con aliento de fuego y de carnero. Pies de oca y cola de serpiente. Cabalga un dragón y manda 72 legiones. Superintendente de las casas de juego, siembra el terror y la disipación. Fue vencido por el Rey Salomón, quien le obligó a ayudarle a construir el templo. Este demonio aparece por primera vez en el libro apócrifo de Tobit, cuando el demonio se enamora de una mujer llamada Sarah, hija de Raquel, quien ya estaba casada con 7 hombres. El demonio, celoso, comenzó a matar a cada uno de los maridos de Sarah, hasta que ella le pidió ayuda a Dios y este mandó al Arcángel Rafael a derrotar al poderoso demonio.


Astaroth: Astaroth es el nombre otorgado a un varón, por la encarnación medieval de una poderosa Diosa-Demonio, de nombre Astoreth. Archiduque del occidente de los infiernos. Representado como un ángel coronado, desnudo enclenque sosteniendo una víbora en la mano izquierda y cabalgando a lomos de un lobo. Tesorero infernal, ve el pasado, el presente y el porvenir; detecta los deseos secretos y concede protección a los grandes. Adora hablar acerca de la gran caída de los Ángeles, y dice haber sido castigado injustamente, alegando que un día recuperará su lugar entre los ángeles del cielo, como el príncipe de los Tronos que solía ser. De acuerdo al Grimorium Verum, Astaroth reside ahora en América.


Incubo: En la Europa Medieval, un Incubo era un demonio masculino (la contraparte del Súcubo), que visitaba a las mujeres en sus sueños y, después de seducirlas, tenía relaciones sexuales con ellas en esos sueños. Las mujeres que caían víctimas del Incubo no podrían pararse. Otra leyenda dice que les quitaba el alma mediante el sexo. La víctima del Incubo podía quedar embarazada y el hijo crecía como un humano normal, solo que desarrollando habilidades mágicas. Al crecer, el niño podría convertirse en un poderoso hechicero o en un ser de gran maldad. Una vieja leyenda dice que el hechicero Merlín era el producto de la unión de un incubo con una monja. Otra leyenda dice que El incubo y el súcubo eran ángeles caídos. En latín, incubo significa "Pesadilla".


Súcubo: Según las leyendas medievales occidentales el súcubo (del latín succŭbus, de succubare, «reposar debajo»),  es un demonio que toma la forma de una mujer atractiva para seducir a los varones, sobre todo a los sensibles, a los adolescentes y a los monjes, introduciéndose en sus sueños y fantasías. En general son mujeres de gran sensualidad, persuasión y carácter.
La apariencia de los súcubos varía, en general, tanto como la de los demonios; no hay ninguna apariencia o representación definitiva. Sin embargo, se suelen pintar casi universalmente como seductoras mujeres desnudas con una belleza no terrenal, a menudo con alas demoníacas. De vez en cuando, se les dan otros rasgos demoníacos, como pueden ser los cuernos, una cola con una punta terminada en triángulo, ojos de serpiente, colmillos, serpientes enrolladas a su cuerpo, etc. A menudo, simplemente aparecen en los sueños como una mujer atractiva y desnuda de la que la víctima no puede deshacerse de ella ni olvidarla, incluso después de despertar.
La versión más difundida dice que los súcubos atacan a sus víctimas para absorber la sangre o energía vital del hombre y así alimentarse. A menudo, esto provoca en el hombre dolencias físicas y espirituales, y hasta la muerte
Este personaje es una de las bases de la figura del vampiro.


Mefistófeles: Un arcángel caído y uno de los siete poderes infernales. Antes de su caída era uno de los asistentes del ángel Sadkiel y uno de los regentes del planeta Júpiter. En la obra "Fausto de Goethe", es Mefistófeles el que actúa de embajador de Satanás y firma un pacto satánico con Fausto.
En otras leyendas se dice que es uno de los tres maestros del infierno, junto a Satán y Lucifer.
Mefistófeles es comúnmente considerado como un subordinado de Satanás encargado de capturar almas.
El nombre procede de la combinación de la partícula negativa griega μ, φς (luz), φιλής (el que ama), o lo que es lo mismo: el que no ama la luz. Sin embargo, el significado de la palabra no se ha establecido por completo


Samael: Jefe de todos los Satánes. También conocido como el "Veneno de Dios", este título le es otorgado, porque cumple con las ejecuciones de muerte, que Dios le comanda, lo cual a menudo hace que se le asocie con el Ángel de la Muerte. Confundido erróneamente con el Arcángel Camael, este demonio es, para los judíos, el Príncipe de los Demonios. En la tradición rabínica, él es el demonio de la Tormenta.
Samael, también asociado con Satán, fue, al principio de la creación, el más poderoso de los Tronos-Ángeles, y se dice que tiene 12 alas. Cuando los ángeles cayeron a los infiernos, hicieron un plan de venganza contra Dios, para destruir su más preciada creación, el hombre, pues los demonios estaban celosos de que el hombre pudiese darle el nombre a todas las criaturas, sin contar que desde el comienzo ellos estaban en contra de la idea de la creación del hombre. Samael fue el demonio que tentó a Eva, poseyendo el cuerpo de una serpiente. Una leyenda dice que Adán y Eva eran seres inmateriales, y como Samael, está relacionado con todos los placeres y maldad relacionados a la materia, convenció a Adán y Eva, de hacerse de cuerpos materiales, para que así pudiesen morir.
En otra historia se cuenta que Samael intentó que Abraham no sacrificara a Isaac, haciéndolo dudar, para que así decepcionase a Dios, pero Abraham hizo caso omiso y Samael, en venganza, le contó a Sarah que Isaac estaba siendo asesinado por Abraham, así ella murió de horror y decepción.
Es regente de los Olipoth, del Árbol de la vida, y su consorte es Lilith, con la cual, según muchas leyendas, procrea cientos de demonios. Rige la violencia y la destrucción. Una de las tradiciones rabínicas dice que es el ángel que preside el quinto cielo.

¡Cuidado!, casi todos los individuos poseen un demonio interior… y a estos es a los que hay que tener más miedo.

Fuentes:
es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Demonios_conocidos_en_la_tradici%C3%B3n_judeo-cristiana.
Google imágenes.

6 comentarios:

Prometeo dijo...

Buen trabajo y es que el mal esta por todfos lados sobre todo en neustro interior...un abrazo.

Ana dijo...

De ahí precisamente es de donde vienen todos los demonios...
Saludos Prometeo
:)

Carol Torrecilla García dijo...

Muy buena entrada, Ana. Completa e interesantísima. La verdad es que hubiesen tantos demonios.
Habrá que tener cuidado con ellos.
Saludos, amiga.

Ana dijo...

Hola Carol, no me gusta nada esto de la demonología y estos seres me provocan aprensión, no creo en la existencia en ellos, pero aterradoras son las historias... lo peor es que alguien se las crea de verdad, ¿no?
Un beso amiga
:)

Raquel dijo...

Cuantos demonios... no sabía que habían tantos ¿o es el mismo siempre pero con otros nombres?
Buen trabajo de recopilación.

Ana dijo...

Basicamente es el mismo pero con diversos nombres. Esto de la demonología es muy extenso, ahora entiendo el grosor del libro de las Embrujadas...
:D

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