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lunes, 25 de marzo de 2013

Mujer y Religión

Pocas, o cabría decir ninguna religión, ha sido justa con las mujeres. Muy por el contrario, han tenido un papel muy importante en la devaluada representación de la mujer en la esfera social y sagrada, justificando, apoyando y promoviendo el mantenimiento de las más odiosas diferencias de  géneros.
Durante siglos la religión ha fomentado una adulterada e infame visión de ellas. Una visión retrograda que la ha colocado siempre por debajo del hombre.
No podemos pasar por alto que en la historia y en la practica las grandes religiones han sido patriarcales, es decir, han sido interpretadas y dirigidas sólo por hombres. El rol femenino es totalmente marginal e incluso servicial.
La Iglesia las quiere pero sólo si son obedientes, sumisas, calladas y santas…
No nos engañemos, las mujeres no son ni de lejos reconocidas como sujetos morales, y han sido consideradas como: tentadoras, ligeras de conducta, amorales, impuras… Una imagen fabricada a partir de algunos textos sagrados, escritos en lenguaje patriarcal y considerados válidos en todo tiempo y lugar.
La religión las excluye: de la esfera pública, de la vida política, de la actividad intelectual, del campo científico…
Y las limita: al ámbito doméstico, a la esfera de lo privado, a la educación de los hijos, a la atención al marido, al cuidado de los enfermos, personas mayores, etc.
A veces les niegan el reconocimiento y el ejercicio de los derechos reproductivos y sexuales: no son dueñas de su propio cuerpo, que es controlado por confesores, directores espirituales, etc. Deben tener los hijos que Dios quiera, así que condenan y criminalizan el aborto aunque sea por razones médicas. Y no pueden utilizar métodos anticonceptivos, porque eso implica poner obstáculos a la vida.
Los escenarios religiosos son generalmente misóginos, reaccionarios, conservadores, restrictivos y obtusamente prohibicionistas.
Ellas tampoco pueden representar a Dios: “Si Dios es varón, el varón es Dios” y por esto en razón de su sexo las mujeres casi nunca son reconocidas como sujetos religiosos. Ojos fundamentalistas y una resistente mentalidad misógina lo impiden… pero ¿cambiará algún día esto?


CRISTIANISMO
Podría decirse que el cristianismo se valió de los libros bíblicos (y de lo que se inventó o mas le convino) para subyugar a las mujeres. Y las pintó como dependientes e inferiores en relación a los hombres e incluso en el terreno espiritual ya que es considerada culpable de la caída (el primer pecado humano). Sin embargo, otros textos sagrados, identificaban lo femenino con la Diosa de la vida, la fertilidad, la creación, la espiritualidad y el arte... es decir, como la fuente de todos nuestros dones materiales y espirituales.

Hijas de Eva. El estigma de un pecado no olvidado:

"Vosotras, las mujeres, sois la puerta del Diablo: sois las transgresoras del árbol prohibido: sois las primeras transgresoras de la ley divina: vosotras sois las que persuadisteis al hombre de que el diablo no era lo bastante valiente para atacarle. Vosotras destruisteis fácilmente la imagen que de Dios tenía el hombre. Incluso, por causa de vuestra deserción, habría de morir el Hijo de Dios".

Lecturas como éstas sólo suscitaban el odio irracional hacía la mujer, el desprecio y la violencia.

Mujeres sin voz:

"La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en trasgresión.
Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia."

Ellas callaban, era el papel servil e injusto al que las relegaban. Sentando las bases de la discriminación y la hegemonía del hombre sobre la mujer.

Mala fama:
"El nacimiento de una hija es una pérdida".

La mujer discriminada y devaluada como algo negativo, victima de prejuicios.

La Jerarquía católica sigue negando el sacerdocio a la mujer con la excusa de que: “Jesús solo tuvo a varones como discípulos; y que la Iglesia no puede hacer otra cosa que imitarlo”.
En realidad Jesús nunca ordenó a nadie porque nunca fue cura. Con él, había mujeres en su discipulado que le acompañaron “desde Galilea hasta el pie de la Cruz”. Esto, sin olvidar que fueron las primeras encargadas de comunicar a los otros discípulos que “el Señor está vivo” es decir, que no las consideró indignas de ser sus portavoces.





Además si que hubo un Papa mujer…

La leyenda de la Papisa Juana:
Según las crónicas del siglo IX se llamaba Juana, hija de un monje de nombre Gebert. Criada en el ambiente de su padre empezó a hacerse  con gran cantidad de conocimientos que en ese momento eran vedados a las mujeres. Posteriormente –según algunos tras un amor, según otros buscando huir de la pobreza–, ella tomaría el nombre de Juan el inglés convirtiéndose en sacerdote y gracias a sus grandes capacidades logró ascender hasta convertirse en secretario del papa León IV quien lo nombró su sucesor. Así se convierte en Papa durante dos años, siete meses y cuatro días sumergiéndose en un mundo de lujos y privilegios hasta que finalmente cae rendida ante los placeres del amor y ellos traen como consecuencia un embarazo no planeado. Por supuesto ello hubiese podido pasar desapercibido bajo sus imponentes vestiduras de no ser por el “pequeño” detalle de haber dado a luz precisamente en medio de la multitud ante el portal de la iglesia de San Clemente, que le vio morir por una turba enardecida.


Se dice que a raíz de esto –o precisamente para evitar el mismo fraude y asegurarse realmente de que el elegido era un hombre– en los cónclaves romanos, cuando se iba a elegir Papa y antes de que fuese investido, era sometido a una prueba que consistía en que un cardenal del cónclave debía tocarles los genitales al futuro Papa para asegurarse y testificar que éste era un Papa masculino.

BUDISMO
Buda dejó muy claro que las mujeres podían alcanzar la iluminación al igual que los hombres y las admitió en la orden monástica de aquel entonces como bhikkhunis algo revolucionario en la época. Sin embargo, al principio, Buda se mostraba contrario a incorporar a las mujeres a dicha orden:

“Las mujeres son pícaras, llenas de malicia y en ellas es difícil encontrar la verdad”. Hablando a los monjes, afirma que no deben nunca dirigirse a una mujer, ni mirarla, a no ser en caso de necesidad. Las reglas establecidas inicialmente para su “orden” se referían sólo a los hombres, porque sólo ellos podían hacerse monjes y alcanzar la perfección. Si una mujer deseara realmente el camino de la salvación, sólo tenía una alternativa: renacer como varón, lo que sería posible en el caso de que se esforzase, en su vida de mujer, por “desarrollar un modo de pensar masculino”.

Una antigua leyenda cuenta que el cambio (de parecer) se debió a la insistencia de la madrina de Buda, apoyada por las razones del discípulo predilecto Ananda, que pedían la fundación de una orden femenina en el monaquismo budista.
Buda consintió, dictando ocho reglas para las comunidades femeninas, lo que significa que también las mujeres podían alcanzar el Nirvana.
Aún así la mujer ocupa un nivel inferior en la organización monástica budista. En los países occidentales la situación es muy diferente ya que en su gran mayoría admiten a hombres y mujeres con las mismas condiciones.


ISLAMISMO
Hace mucho tiempo sabios y filósofos discutían sobre la mujer en el Islam, se preguntaban pasmados si poseía alma o no, y en caso de tener alma ¿sería humana o animal? y suponiendo que poseyera un alma humana, entonces su posición social en cuanto al hombre, ¿sería de esposa o esclava?
La realidad es que el Islam ve a la mujer como una esclava. El Corán y los Hadiths del profeta Mahoma justifican enteramente el tratamiento inferior de la mujer con respecto al hombre:

"Los hombres son superiores a las mujeres, a causa de las cualidades por medio de las cuales Alá ha elevado a éstos por encima de aquéllas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Alá ha ordenado que se conserve intacto. Reprenderéis a aquellas cuya desobediencia temáis; las relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis camorra. Dios es elevado y grande".

Esta religión permite la poligamia masculina, siempre y cuando el hombre pueda mantener a todas sus esposas. Sin embargo la mujer sólo puede estar con un hombre aunque tenga que compartirlo. La condena por adulterio femenino es la muerte más cruel y violenta: la lapidación, algo que llevan a cabo “una enfervorecida masa de hombres justos” especialmente sus familiares.
La mujer no tiene opción al divorcio aún siendo víctima de abuso por parte de su marido.
En asuntos religiosos no tiene ni voz ni voto, al considerarse su capacidad limitada en el ámbito intelectual y espiritual. En las mezquitas las mujeres suelen estar separadas de los hombres e incluso a veces tienen que entrar por una puerta distinta.


JUDAISMO
La mujer tiene un papel vital: es la que tiene la responsabilidad de inculcar los valores y las tradiciones a los hijos, que es lo más importante en el judaísmo.
Se la considera en un nivel espiritual superior al hombre por lo que no esta ligada a las mismas obligaciones religiosas que él.
Hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX, la mujer estaba exenta de la sinagoga y sus rituales. Su lugar era la casa y la educación de sus hijos. Mujeres y varones rezaban separados.
Con el siglo XX llegan los cambios: las relaciones entre hombres y mujeres se modificaron.
En 1920 en algunas sinagogas del movimiento reformista las mujeres comenzaron a dirigir servicios religiosos durante las vacaciones de verano, cuando los rabinos no estaban. En 1922 se celebró en los Estados Unidos la primera ceremonia de BatMitzva (la llegada de la mujer a los 12 años y su obligación de cumplir con los preceptos como adulta). En 1951 el movimiento reconstrucción autorizó a la mujer a leer en público la Tora y a formar parte del mynian (10 personas adultas) y en 1974 el movimiento conservador permitió a la mujer actuar como jazanit (cantante religiosa) y por estrecha mayoría el LawCommittee del conservadurismo decidió autorizar a la mujer a actuar como testigo en un BeitDin (Corte rabínica para asuntos religiosos).
Hoy, hombres y mujeres reciben la misma educación y a ambos se los estimula a participar en los servicios religiosos. No obstante, la inserción de la mujer en el ámbito sinagogal no fue ni es un camino fácil de recorrer.


lunes, 8 de octubre de 2012

¡Qué demonios!

La existencia de estos entes sobrenaturales es tan antigua como el mismo mundo. La religión, el ocultismo y el folclore siempre los han descrito como algo que no es humano y que usualmente resulta malévolo.
En la demonología medieval cristiana, un demonio es considerado un "espíritu impuro", el cual puede causar una posesión demoniaca y puede ser expulsado por el ritual del exorcismo.
En el ocultismo de Occidente y la magia renacentista (una mezcla de magia greco-romana, demonología judía y tradición cristiana), un demonio es una entidad espiritual que puede ser conjurada y controlada.
En la literatura muchos de los demonios fueron ángeles caídos y curiosamente se pueden encontrar referencias a "buenos demonios" en Hesiodo y Shakespeare.
Pero por lo general la palabra “demonio” se traduce como una expresión de la maldad del ser humano e indica los aspectos malignos o miedos íntimos generados a través de su conducta o instintos y que hacen daño al mismo individuo o a otras personas, refiriéndose a ellos como "demonios internos".
Hay tantos textos y referencias a los demonios, que sería imposible recopilarlos todos... Pero para los que puedan sentirse interesados hay unos tomos, los grimorios de magia oculta,  que albergan algunos de los conocimientos de esta faceta de la demonología, estudiadas en el pasado con morboso deleite por aquellos que debían perseguir y juzgar a diabolistas y brujas.


Beelzebu: También conocido como Belzebú y Beelzebub, este demonio es el Príncipe de los demonios. El primero después de Satán. El señor de las moscas y cuya apariencia toma a veces colosal; de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo, negro y amenazante, peludo con alas de murciélago. La tradición Siria dice que es el rey de los demonios. En el Evangelio de Nicodemus VII (XXIII), se narra como a la muerte de Jesús, Satán y Beelzebub orquestaron un plan para traer el alma de Jesús a los infiernos, siendo Beelzebub el primero en enfrentar al alma de Jesús; Jesús Cristo, derrotó a Beelzebub con solo su voz, y después de que Beelzebub se tornara en contra de Satán después de la derrota, Jesús le ordenaría a Beelzebub dejar a Satán en paz, diciéndole que él seguiría siendo el Rey del infierno, hasta el fin de los tiempos. Una vez que se le invoca a Beelzebu, es extremadamente difícil deshacerse de él. Es el director de las nueve Jerarquías infernales, que están debajo de la primera, regida por Samael o Satanás.


Asmodeo: Identificado a veces con Samael, la serpiente que sedujo a Eva. Príncipe de los infiernos con tres cabezas: de toro, de hombre coronado con aliento de fuego y de carnero. Pies de oca y cola de serpiente. Cabalga un dragón y manda 72 legiones. Superintendente de las casas de juego, siembra el terror y la disipación. Fue vencido por el Rey Salomón, quien le obligó a ayudarle a construir el templo. Este demonio aparece por primera vez en el libro apócrifo de Tobit, cuando el demonio se enamora de una mujer llamada Sarah, hija de Raquel, quien ya estaba casada con 7 hombres. El demonio, celoso, comenzó a matar a cada uno de los maridos de Sarah, hasta que ella le pidió ayuda a Dios y este mandó al Arcángel Rafael a derrotar al poderoso demonio.


Astaroth: Astaroth es el nombre otorgado a un varón, por la encarnación medieval de una poderosa Diosa-Demonio, de nombre Astoreth. Archiduque del occidente de los infiernos. Representado como un ángel coronado, desnudo enclenque sosteniendo una víbora en la mano izquierda y cabalgando a lomos de un lobo. Tesorero infernal, ve el pasado, el presente y el porvenir; detecta los deseos secretos y concede protección a los grandes. Adora hablar acerca de la gran caída de los Ángeles, y dice haber sido castigado injustamente, alegando que un día recuperará su lugar entre los ángeles del cielo, como el príncipe de los Tronos que solía ser. De acuerdo al Grimorium Verum, Astaroth reside ahora en América.


Incubo: En la Europa Medieval, un Incubo era un demonio masculino (la contraparte del Súcubo), que visitaba a las mujeres en sus sueños y, después de seducirlas, tenía relaciones sexuales con ellas en esos sueños. Las mujeres que caían víctimas del Incubo no podrían pararse. Otra leyenda dice que les quitaba el alma mediante el sexo. La víctima del Incubo podía quedar embarazada y el hijo crecía como un humano normal, solo que desarrollando habilidades mágicas. Al crecer, el niño podría convertirse en un poderoso hechicero o en un ser de gran maldad. Una vieja leyenda dice que el hechicero Merlín era el producto de la unión de un incubo con una monja. Otra leyenda dice que El incubo y el súcubo eran ángeles caídos. En latín, incubo significa "Pesadilla".


Súcubo: Según las leyendas medievales occidentales el súcubo (del latín succŭbus, de succubare, «reposar debajo»),  es un demonio que toma la forma de una mujer atractiva para seducir a los varones, sobre todo a los sensibles, a los adolescentes y a los monjes, introduciéndose en sus sueños y fantasías. En general son mujeres de gran sensualidad, persuasión y carácter.
La apariencia de los súcubos varía, en general, tanto como la de los demonios; no hay ninguna apariencia o representación definitiva. Sin embargo, se suelen pintar casi universalmente como seductoras mujeres desnudas con una belleza no terrenal, a menudo con alas demoníacas. De vez en cuando, se les dan otros rasgos demoníacos, como pueden ser los cuernos, una cola con una punta terminada en triángulo, ojos de serpiente, colmillos, serpientes enrolladas a su cuerpo, etc. A menudo, simplemente aparecen en los sueños como una mujer atractiva y desnuda de la que la víctima no puede deshacerse de ella ni olvidarla, incluso después de despertar.
La versión más difundida dice que los súcubos atacan a sus víctimas para absorber la sangre o energía vital del hombre y así alimentarse. A menudo, esto provoca en el hombre dolencias físicas y espirituales, y hasta la muerte
Este personaje es una de las bases de la figura del vampiro.


Mefistófeles: Un arcángel caído y uno de los siete poderes infernales. Antes de su caída era uno de los asistentes del ángel Sadkiel y uno de los regentes del planeta Júpiter. En la obra "Fausto de Goethe", es Mefistófeles el que actúa de embajador de Satanás y firma un pacto satánico con Fausto.
En otras leyendas se dice que es uno de los tres maestros del infierno, junto a Satán y Lucifer.
Mefistófeles es comúnmente considerado como un subordinado de Satanás encargado de capturar almas.
El nombre procede de la combinación de la partícula negativa griega μ, φς (luz), φιλής (el que ama), o lo que es lo mismo: el que no ama la luz. Sin embargo, el significado de la palabra no se ha establecido por completo


Samael: Jefe de todos los Satánes. También conocido como el "Veneno de Dios", este título le es otorgado, porque cumple con las ejecuciones de muerte, que Dios le comanda, lo cual a menudo hace que se le asocie con el Ángel de la Muerte. Confundido erróneamente con el Arcángel Camael, este demonio es, para los judíos, el Príncipe de los Demonios. En la tradición rabínica, él es el demonio de la Tormenta.
Samael, también asociado con Satán, fue, al principio de la creación, el más poderoso de los Tronos-Ángeles, y se dice que tiene 12 alas. Cuando los ángeles cayeron a los infiernos, hicieron un plan de venganza contra Dios, para destruir su más preciada creación, el hombre, pues los demonios estaban celosos de que el hombre pudiese darle el nombre a todas las criaturas, sin contar que desde el comienzo ellos estaban en contra de la idea de la creación del hombre. Samael fue el demonio que tentó a Eva, poseyendo el cuerpo de una serpiente. Una leyenda dice que Adán y Eva eran seres inmateriales, y como Samael, está relacionado con todos los placeres y maldad relacionados a la materia, convenció a Adán y Eva, de hacerse de cuerpos materiales, para que así pudiesen morir.
En otra historia se cuenta que Samael intentó que Abraham no sacrificara a Isaac, haciéndolo dudar, para que así decepcionase a Dios, pero Abraham hizo caso omiso y Samael, en venganza, le contó a Sarah que Isaac estaba siendo asesinado por Abraham, así ella murió de horror y decepción.
Es regente de los Olipoth, del Árbol de la vida, y su consorte es Lilith, con la cual, según muchas leyendas, procrea cientos de demonios. Rige la violencia y la destrucción. Una de las tradiciones rabínicas dice que es el ángel que preside el quinto cielo.

¡Cuidado!, casi todos los individuos poseen un demonio interior… y a estos es a los que hay que tener más miedo.

Fuentes:
es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Demonios_conocidos_en_la_tradici%C3%B3n_judeo-cristiana.
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