jueves, 18 de octubre de 2012

La familia Bohemunstein III

La prima tercera Arabela Bohemunstein siempre se caracterizó por su fina y musical voz, un timbre capaz de embargar de felicidad a cualquiera, sobre todo a aquellos dados al dramatismo y la autocompasión quienes automáticamente se sentían reconfortados y pletóricos, y en ocasiones hasta enamorados. Arabela poseía un rango vocal de siete octavas completas lo que suponía un don tremendamente extraordinario. Todo era un engaño, ¡claro! Cada noche, antes de la actuación, Arabela tragaba esencia marina de sirena que despejaba su garganta portentosamente. Nadie se enteró jamás de su engaño, un secreto que guardó celosamente hasta el final de sus días. A diferencia de otras sopranos que jugaban a romper copas con la potencia de su voz, ella, haciendo alarde de su naturaleza juguetona disfrutaba rompiendo gafas y espejos, encerrando luego los años de maldiciones en una botella. Botellas que amontonaba por todas partes poseída por una actitud bastante temeraria y beligerante.
Convertida en toda una diva siempre se mostró altiva, soberbia y engreída. Hacía mitad de los años sesenta fue objeto de un atentado por parte de otra soprano rival (aunque esto jamás se demostró). El susto alteró y modificó su voz, impidiéndole alcanzar las notas mas altas y otorgándole un matiz seco y profundo, que combinado con la esencia marina de sirena, trastornaba a cualquiera que la oyera.


Poco se sabe de mi bisabuelo Anatol Bohemunstein, y casi ninguna fotografía se conserva de él. Las pocas que quedan están rotas, deslucidas, pero sobre todo alteradas, tachonadas, claveteadas por agujas de punta negra…
Su prohibido rostro siempre ha sido una incógnita para mí. Sin embargo muchas historias envuelven su memoria: ¿un discípulo del diablo que había comerciado con su alma?, ¿un místico?, ¿un sanador que operaba con el don de la palabra?, ¿un iluminado?, ¿un hipnotizador?, ¿un oráculo, tal vez? Un pecador, eso lo sé, objeto de condenas y maldiciones. Por eso su rostro -como todo lo que fue- cayó tempranamente en el olvido. La historia de su obra y gracia siempre estará envuelta en una intensa nube negra. No obstante, a día de hoy, su fama sigue siendo tremendamente ambigua. El único dato que sé a ciencia cierta es que poseía una mirada muy fija y penetrante de un verde intenso, un gran atractivo para las mujeres, que subyugadas de amor veían en él una luz especial. Luz que les hacía entregar sin dudar su alma, su vida… sus riquezas. La leyenda cuenta que fue el mismo Satanás quien le nombró personalmente “portador de su luz” motivo este que hace suponer que esa es la verdadera razón para que ninguna de sus fotografías sirviera o para que todas se velaran teñidas de una tétrica aureola negra.
 
Sesguiré hablando de los Bohemunstein en breve, haré un repaso por las cualidades de las hermanas Bohemicus y terminaré hablando de Anizabet, ¡sus historias te atraparan!…

6 comentarios:

Carol Torrecilla García dijo...

La historia de tus antepasados me vuelven loca, en el mejor sentido de la palabra. ¡Espero ansiosa en próximo episodio!!!!

roberto dijo...

Hola Ana, Si buscabas atrapar a alguién en tu relato, lo has logrado. Esperaré la continuación de la saga con mucho nerviosismo.

Un abrazo.

Nieves dijo...

Ana tienes una familia de lo más original y que no tiene nada que envidiarle a la famosa familia Adams jejeje. Esperaré tus siguientes entradas para seguir conociendo al resto de tus antepasados. Un beso,

Ana dijo...

Hola Carol, locura, aprensión, miedos nocturnos, hororosas pesadillas, estos son algunos de los encantadores efectos que mis antepasados provocan, ya estoy acostumbrada, jeje.
Un abrazo
:D

Hola Roberto, estaré encantada de seguir presentándote al clan, no tengo remedio para lo del nerviosismo pero es normal, teniendo en cuenta quienes fueron los Bohemunsteins, jaja, es lo menos que provocan los pobres.
Un abrazo
:D

Hola Nieves, ni les mentes a los Adams, nunca se han llevado bien, y ese apellido es tabú entre los nuestros, ya sabes, viejas rencillas, acusaciones de todo tipo, ¡se creían lo mas porque eran televisivos pero menudos farsantes!
Un abrazo
:D

Raquel dijo...

Fascinantes, no existe otra palabra... y por lo que veo muy seductores, pasemos por alto lo de su perfil de estafadores, nadie es perfecto. Me encanta eso de "portador de su luz" La luz oscura ¿sigue siendo luz? :)
Besos.

Ana dijo...

La luz oscura tiene un tono azulado realmente hipnotizador, depende del momento, de la hora, y de la posición de la luna se puede ver a esta luz con un reflejo violeta tornasolado que tira hacía el rojo anaranjado, algo realmente increible. Por supuesto la luz oscura sólo sirve para una cosa: para revelar las fotografias de los malditos con aureolas negras, una garantia de que no se velaran.
Y sí, fascinantes son, sí pasamos por alto sus otros defectillos.
:D
Besos

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