El tío Anitoby Bohemunstein siempre tuvo dudas sobre su procedencia. ¿Había sido adoptado? Ninguno de los Bohemunsteins se le parecía ni remotamente, a parte era el único sin poderes mágicos reales, ¡por lo menos desarrollados! Lunático por excelencia pronto se convirtió en el rebelde de la familia, incluso fue fichado por la policía (esa es la foto de su perfil), metiéndose por ello (y por chivato) en problemas serios con la mafia de los trolls norteños. Huido durante años regresó a la casa familiar totalmente reformado. Se había aceptado a sí mismo y quería fundar un hogar, una sede para hombres peludos con problemas de autoestima. Reforzada su idea de servir de ejemplo se dejó el pelo largo, no se afeitó durante días y causando un escándalo sin procedentes se declaró naturista, un modo desesperado de llamar la atención. Hace relativamente poco que descubrió las prodigiosas circunstancias de su nacimiento: Anitoby es el séptimo hijo del séptimo hijo, lo que desde la más remota antigüedad es sinónimo de poder, un intelecto superior, doble visión, el don de la premonición…. ¡y pelo!
Aunque –tristemente- a día de hoy el tío Toby aún sigue esperando por el resto de sus poderes.
Mi tatatara tío abuelo Anacleto Bohemunstein fue convertido en gato con una de las maldiciones más fuertes e irreversibles que se conocen, la llamada “maleficarum carissimi” cuya vigencia es de mil años aplicables a otros mil si se empleó rosa de los muertos para elaborar la poción cuyo caldo escupiría la bruja sobre la victima a modo de aspersor en el momento del juramento final. Y así fue, ¡claro!, como recuerda a cada instante el desafortunado Anacleto. ¡Y todo por una pequeña traición de nada! ¡Ay!, el pobre siempre ha odiado a los gatos, sobre todo los negros, y llevar tres siglos y medio convertido en uno (además despojado de su magia) no ha cambiado ni un ápice su opinión. Huraño y esquivo se deja ver muy poco, dice que está cansado, cansado de vivir y cansado de la vida. No lleva bien tener que perseguir ratones y aborrece escupir bolas de pelo. Muy poco le importan sus habilidades: su elástica agilidad, su visión nocturna, su oído privilegiado. Sólo vive para llegar a otro 31 de Octubre, el único momento en que puede despojarse de su falso abrigo animal y ser él mismo. De Anacleto destaco la fuerza de su carácter pero sobre todo su increíble curiosidad, una curiosidad que mata gatos. Así es, ya ha muerto y resucitado varias veces, más de siete, créeme. Me imagino que esta noche estará de celebración, es la víspera de Halloween…
NOTA: Iba a seguir… ¡aún hay mucho que contar!, pero no puedo continuar presentándote a los miembros de la familia. Bajo amenazas me han hecho firmar una clausula confidencial en la que se me prohíbe seguir destapando los trapos sucios de la familia, mi familia.
Ana Bohemia (de la rama mas corriente) para aquí su repaso por su tétrico árbol genealógico, no quiero exponerme a un maleficarum carissimi, ¡eso si que no!
¡Hasta otra!