jueves, 4 de octubre de 2012

La familia Bohemunstein I

Hace mucho que quiero contarte los secretos que envuelven mi apellido. Ahora es Bohemia pero alguna vez fue Bohemunstein…


Mi tía Anaily Bohemunstein siempre tuvo un gusto por lo macabro muy acusado, tanto así que poseía un ataúd de roble con agarraderas de plata al que solía llamar cama. Su fascinación por los temas fúnebres era tan grande que incluso llegó a dejarse fotografiar metida en el ataúd haciéndose la muerta. Las fotografías se comercializaron y tuvieron un gran éxito. Y es que Anaily fue la más famosa del clan Bohemunstein ya que a pesar de sentir un profundo y enfermizo miedo escénico se dedicó al mundo de la interpretación, convirtiéndose en una actriz bastante reconocida. Bajo el nombre artístico de Lily Moon interpretó grandes papeles para el cine fantástico y de terror. ¡Le encantaba desfigurarse y cambiar su aspecto sólo por amor al arte! Además fue una contumaz lectora de clásicos y siempre tuvo grandes sueños, especialmente el de declamar una obra en verso de un solo acto en el famoso teatro de la Scala ante un público extasiado.




-Aquí otros de sus trabajos, por supuesto y como era de su gusto, ¡no hay quien la reconozca!-

Anulia Bohemunstein fue mi tatarabuela. La llamaban “la encantadora”, sobrenombre que le venía al pelo porque además de poseer una belleza arrebatadora era una experta hechicera especialmente entendida en la técnica del amarre amoroso y la unión de parejas. Dicen que su cabello tenía una cualidad mágica y secreta, pues era capaz de hipnotizar a cualquiera, de someterlo a su voluntad. Ella lo sabía y se aprovechaba, y por eso lo cepillaba día y noche, aplicándose tres veces a la semana una emulsión de clara de huevo, aceite de almendras y zumo de limón.
Gracias a sus extraordinarias dotes, Anulia tuvo una agitada vida sentimental. Su relación más duradera -con un pintor al que conoció cuando posó desnuda para él- se extendió a lo largo de ocho décadas (ella vivió hasta los ciento tres, él  la superó viviendo hasta los ciento seis). Cabe decir que sus pinturas eróticas y artísticas son el único testimonio real que queda de su belleza. Según tengo entendido, mi tatarabuela perdió todo su cabello cuando se enamoró, cubriendo su cabeza desde entonces con un feo pañuelo negro que no se quitó jamás.
Próximamente te hablaré de Jana y Aser,no te pierdas sus notas biográficas, ¡te espantaran!…

9 comentarios:

Prometeo dijo...

Muy bueno y muy bien escrito, una dleicia.
Un abarzo.

lopillas dijo...

:) Aquí esperaré encantanda las estupendas historias de tus ancestronsteins. Me encanta el pelo de tu tatarabuela :D
Un besote

Ana dijo...

Un abrazo Prometeo, un gusto presentarte a los miembros de la familia Bohemunstein.
;)

Hola lopillas, una pena no haber heredado su fabulosa mata de pelo, joer... Bueno no se puede tener todo, jaja, te seguiré presentando a los miembros de la familia. Un beso.
:D

Natalia Ortiz dijo...

Muy buena y curiosa entrada :) Espero seguir conociendo a más miembros de la familia porque me ha gustado mucho.
Entiendo que su pelo era muy importante para seducir a los hombres, y que así ya no seduciría a más, una vez pillado el pintor... pero madre mía, lo duro que tiene que ser perder el pelo, lo cual por desgracia, creo que cada vez es más habitual por otros motivos.
Lo bueno es que tuvo una larga vida. Ojalá tengas la misma suerte en ese aspecto :)
Un abrazo!

Ana dijo...

Hola Natalia!, será un placer seguir, ya los conocerás cuando te los presente, te van a caer bien, jaja, son como son, algo bohemios, un poco ¿cómo decirlo?, peculiares, pero en el fondo no estan mal...
últimamente se me esta cayendo mucho el pelo, tendré que emular a mi tatarabuela y aplicarme su famosa emulsión, a ver que tal...
Gracias, pero mas que una larga vida quiero tener una buena vida, eso no estaría nada mal.
Un abrazo grande, gracias por seguir por aquí.
;)

Natalia Ortiz dijo...

Tienes razón, Ana. Es mejor una buena vida que una vida tan larga como la suya. Un abrazo

Ana dijo...

Creo que sí, mas que la cantidad la calidad, ¿verdad? Algunos dicen que vivir es un sufrimiento, imaginate vivir hasta los 106, uyyy, si llegaramos bien, con todas las facultades sería otra cosa.
Un abrazo grande Natalia
:D

Carol Torrecilla García dijo...

Eres un genio, Ana.
Amiga, me encantan tus historias.
Abrazos.

Ana dijo...

Si soy un genio pide tres deseos, te los concedo, jeje.
Me encanta que te encante.
Besos
:D

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