viernes, 30 de septiembre de 2011

Por los pelos

¿Sabes que en otros tiempos se podía reconocer el estatus de una persona sólo por sus pelos? Bueno, en realidad en esto no hemos cambiado demasiado. Nuestro cabello es una parte muy importante de nuestra imagen, es mas que un complemento, es el mejor adorno… y el peor si no se sabe llevar bien arreglado.
¿Te apetece dar un paseo por la historia del peinado?  Allá vamos:


La dignidad y el estado social se podían apreciar por la longitud de los cabellos:

-Los cabellos largos los llevaban los que nacían libres, los nobles, los guerreros y los dioses.
-Los cabellos cortos los llevaban, sobre todo en las culturas romanas, los esclavos, los sirvientes y trabajadores, lo que proporcionaba a estos, mayor higiene.

Los egipcios. El cabello como un símbolo de estatus social:


En el Egipto antiguo la apariencia externa expresaba el estatus social de la persona, el rol en la sociedad y la posición política. Las pelucas jugaban un papel importante en esto: estas eran hechas artesanalmente con gran destreza y a menudo eran rociadas con polvo de oro.
Las mujeres solían lucir una melenita corta y cuadrada, era la moda del momento, un look apropiado para los extenuantes trabajos que realizaban. Quizás al estilo Cleopatra, el modelo del ideal femenino egipcio.
A los niños les afeitaban la cabeza totalmente con el fin de evitar los  piojos. Los niños de la nobleza también solían ir rasurados, a excepción de unos cuantos mechones. Las jovencísimas sirvientas nubias también llevaban estos mechones, aunque solían trenzarlos.
Los egipcios descubrieron las ventajas de la coloración artificial ya que descubrieron la utilidad de la henna, lo que les permitió obtener tonos rojizos y caobas.

Los celtas. El cabello como un símbolo de fuerza:


En el siglo octavo antes de Cristo, los celtas pre-románicos en el norte de Europa llevaban el cabello largo. En un hombre esto era la expresión de su fuerza, en una mujer era la expresión de su fertilidad. Hombres y mujeres llevaban mechones ornamentados o trenzaban su cabello y utilizaban joyería para mantener juntos los extremos de sus cabellos.

-Sansón perdió toda su fuerza cuando Dalila le cortó el pelo-

Un símbolo de la fuerza varonil es lo que representaba la larga melena de Sansón. Sansón era el líder de los israelitas y había sido escogido por Dios. Su larga cabellera, la cual nunca cortaba, le daba sus poderes sobrehumanos. La única persona que conocía su secreto era Dalila. Sin embargo, ella espiaba para el enemigo y lo traicionó. Una noche ella cortó su cabello y así lo despojó de su fuerza. Esta era la única forma en la cual él podía ser capturado por sus enemigos.

Los griegos. El cabello como una expresión de actitud:


En el periodo Clásico Griego el cabello rizado era la metáfora de la turbulencia, el cambio, la libertad y el disfrute de la vida. Los peinados tenían muchos detalles, de los que tenemos referencia gracias a las estatuas, que nos muestran mechones cortos que rodeaban la frente, o melenas largas recogidas y mucho, pero mucho movimiento.
Tintes: Las mujeres romanas sintieron un gran impacto cuando vieron a las cautivas que Julio César había traído de las Galias. Éstas poseían unos hermosos cabellos rubios, lo que pronto despertó la envidia de las romanas. Así que se empezaron a probar muchas maneras de aclarar el pelo, predominando el compuesto de sebo de cabra y ceniza de haya, a pesar de que no era demasiado saludable para el pelo castigado.
Durante el imperio romano los peinados fueron variando, (normal teniendo en cuenta la larga duración del imperio romano y la influencia que fue recibiendo al contacto con los diferentes pueblos que iba conquistando). De todas maneras, se pueden agrupar los más habituales como el cabello rodeando la cabeza, la melena con rulos y el cabello recogido y trenzado.

-La peligrosa melena de Medusa-

El cabello también puede ser una maldición. Medusa, una figura de la mitología griega, era una mujer hermosa, quien fue seducida por Poseidón en uno de los templos de Atenea. Ella convirtió a Medusa en una Gorgona y su característica más bella, los rizos, los convirtió en serpientes. Todos los hombres que la veían se convertían en piedra.

Siglos de peinados:


*Edad Media: El peinado era simple, las mujeres se limitaban a usar una sencilla raya al medio, con trenzas -muchas veces postizas- que rodeaban sus cabezas. No se buscaba demasiado el cambio en el color del pelo porque no estaba muy bien visto. Además, existía la costumbre de usar túnicas que cubrían totalmente la cabeza, lo que también impidió un desarrollo considerable de la peluquería en esa época.


*Renacimiento: Las cabelleras femeninas comienzan a ser el centro de la creatividad de los peluqueros que “juegan” con ella con peinados mucho más sofisticados y numerosos accesorios: redecillas, coronas, trenzas postizas, joyas entrelazadas.
El gusto por el pelo rojo, se extiende sorprendentemente fuera de Italia. Para conseguir ese tono se realizaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre. Luego, los cabellos eran expuestos al sol para que actuara la mezcla sobre los mismos.


*El barroco: Este es sin duda la época de las pelucas. Su aparición fue fomentada por Luis XIV de Francia, que deseaba ocultar su calva, pero la moda se extendió rápido por la Europa continental.
En pelucas y peinados se reflejaron los gustos estéticos del momento: monumentalidad, expresividad, y una espectacular y recargada riqueza decorativa. Se añadían joyas, gasas, plumas, flores, cintas y elementos inimaginables, de manera que una peluca podía llegar a ser la maqueta de un castillo o de un barco. A más espectacularidad, mayor prestigio se ganaba socialmente, de manera que esta suerte de peinados obligó a muchas damas a agacharse para entrar en las carrozas.
Sin embargo, en este periodo la higiene no se consideraba una facultad indispensable,  la idea de que la limpieza evitaba enfermedades aún no se había extendido, así que no es difícil imaginar que los recargados peinados y las voluminosas pelucas estarían llenas de piojos, o, como mínimo, verdaderamente grasientas.
El rizo y los tirabuzones triunfaron definitivamente en la época del rococó. Y por primera vez empezaron a crearse de manera artificial, mediante palos cilíndricos que luego se sometían al calor de hornos de panadería o incluso, fraguas. La técnica perduró y, siglos más tarde, en ella se basaron las primeras permanentes en caliente.
Con la llegada de la Revolución Francesa, llegó la sencillez y la comodidad a las que las clases bajas nunca habían renunciado. Las pelucas desaparecieron por completo y volvió el gusto por el pelo natural.


*1900-1930: Fue el tiempo de cortar por lo sano. Era lo mas osado y moderno, se llevaba la melena corta. Con la incorporación de las mujeres al trabajo, éstas habían dejado de peinarse solamente para arreglarse y habían empezado a buscar la comodidad. Lógicamente para lograr esto se cortaron el pelo como un hombre: surgió el estilo garçon. Inicialmente hubo quien consideró que el pelo corto femenino sería una moda pasajera, pero realmente se convirtió en una opción más, y una opción que siempre ha seguido ligada a las mujeres emprendedoras, atrevidas, independientes y modernas.
En estos emocionantes años de principios de siglo otro invento revolucionó la peluquería: de la mano de Carlos Nessler apareció la permanente en caliente, y los rizos ‘artificiales’ causaron furor durante décadas y en diversas formas y estilos.


*1930-1960: Melenas rubias y onduladas, era lo que se llevaba, aunque no todo eran cascadas de cabello cayendo encima de los hombros. Enormes peinados con volumen eran habituales en las calles, y para que el trabajo de las peluquerías aguantase hubo un boom de fijadores, fueron los años de mayor auge de lacas. Cualquier mujer que se preciara debía visitar el salón de belleza por lo menos una vez a la semana.
Las medias melenas con puntas graciosamente inclinadas hacia fuera o las melenitas cortas con mucho volumen eran la tónica predominante.
Los hombres usaban el mítico tupé de Elvis, que gracias a la fuerte gomina (entonces brillantina) aguantaba lo que hiciera falta. Anteriormente  era el pelo corto de estilo militar lo que más se había llevado, cómodo y práctico, el look se popularizó especialmente durante la guerra y la posguerra. En las grandes ciudades se completaba gracias también a la brillantina, usada en este caso para que ningún pelo se despegara de la posición exacta en la que el peine lo dejaba.



*1960-1980: En los años 60 y 70 se vive una auténtica revolución, el peinado se convierte en una de las señas de identidad de cada persona.
En los años sesenta el pelo empezó a verse como un signo de liberación, las mujeres expresaban a sí su derecho de igualdad llevando un peinado simple, recto y corto, pero sin descuidar la feminidad.
Los seguidores del movimiento ‘beat’ imitarán a ‘The Beatles’ con sus melenitas y flequillos demasiados largos para lo que el público masculino estaba acostumbrado.
El movimiento hippie propulsaría una moda “anti-peluquería”: pelo descuidado, largo y caído de la manera más natural posible. También se llevaron los rizos exagerados a lo ‘Jackson Five’ y el peinado de ‘corte de paje”.
En los 70 la auténtica revolución será el glam, con David Bowie en cabeza, quien propulsó el mullet (flequillo muy corto y pelo más largo en la nuca) que llegó a evolucionar hasta límites insospechados con el movimiento punk que construyó altas crestas de colores estridentes sobre una base de mullet. También en los 70 escandalizaban los rastas al mas puro estilo Bob Marley  y que triunfaron inicialmente entre el público afro-americano.


*1980-2000: Es la época en la que los estilistas empiezan a ‘proponer’ determinadas pautas de moda, pero sin imponerlas. Cada persona podrá seguir la tendencia que mejor se adapte a sus gustos: color, textura, medida del cabello, todo al gusto del consumidor.
En los ochenta surgió el movimiento Punk y el cabello empezó a verse como un símbolo de oposición. El movimiento de protesta punk utilizó el cabello como un símbolo de desaprobación del “estilo de vida burgués” al llevar un corte de cabello provocador y el cabello pintado de una manera chocante.
En esta época también se llevaron los cabellos ligeramente ondulados y con mechas. Mientras que en los noventa triunfaron los desfilados, los escalados y finalmente las extensiones.

Hoy día nuestro cabello mantiene su importancia como un símbolo de expresión, poder, juventud, vitalidad y salud, así que es importante cuidarlo bien.



Fuentes: Modapanama.com/historia-del-peinado. Pantogar.com/ hair history. Goear. Google imágenes.

5 comentarios:

Raquel dijo...

Qué gran entrada, y muy interesante. Este reccorido por la historia de los peinados me ha traido muchos recuerdos de cuando era adolescente.
La verdad es que la importancia del pelo siempre ha estado ahí; el pelo forma parte de nuestra imagen y es importante tenerlo en perfectas condiciones.
Siempre me ha gustado la etapa del pelo a garçon; los años cuarenta y sesenta; y las melenas de los setenta, así largas con flequillo y muy naturales, pero claro el pelo largo hay que cuidarlo mucho.
Un beso :)

Natalia Ortiz dijo...

Guau, cómo te tuviste que currar esta entrada. Jamás se me hubiera ocurrido este tema jaja.
Desconocía que se pudiera reconocer el estatus de una persona por el pelo. Será por lo que explicas al comienzo que me gusta el pelo largo :P Pelucas rociadas con polvo de oro... Sí que sabían, sí.
No me gusta nada lo de raparse la cabeza, pero comprendo que para evitar los piojos era efectivo.
Pero mujeres rapadas... pff.
Tampoco sabía que en un hombre era la expresión de su fuerza, pero también es cierto lo de Sansón, que algo me sonaba.
Los griegos eran los de los rizos, no hay duda. Sólo hay que ver sus esculturas. Y lo que quieren expresar es genial con la libertad y el disfrute de la vida.
Normal jaja, todos quieren tener lo que no tienen y seguro que no había mujeres rubias romanas o escaseaban... pero ¿sebo de cabra? :S
Medusa es conocídisima y única.
Aunque no sé por qué no estaba bien visto el cambio del color en el pelo. Taparse la cabeza dependerá de cada uno, pero tiene que dar mucho calor por regla general. En invierno, igual va bien.
Pero anda qué manía con lo postizo tenían en todas las épocas. Es comprensible por la higiene que tenían y todo, eso sí.
Se puede decir que la peluquería nació en el Renacimiento jajaja. Qué cosas... Tampoco sabía la mezcla para el pelo rojo.
Por qué no me extraña que las pelucas tuvieran su boom gracias a un rey calvo, ¿por qué? Y madre mía lo que daban de juego y lo tremendas que podían llegar a ser.
Hubo que esperar muchísimo, hasta la Revolución Francesa, para regresar al pelo natural, al de toda la vida.
Comprendo que con la incorporación de la mujer al trabajo se llevara el pelo corto, es más cómodo. Con el largo se pierde mucho tiempo, demasiado.
Vaya, no sabía que hubo un tiempo en el que se iba a la peluquería una vez a la semana. Pero de aquella época me quedo con los rizos y con los tupés, jajaja.
Me gusta que el peinado tuviera su propia revolución, aunque yo luego no revolucione mi estilo.
Mejor, vamos a quedarnos con el hoy y su vitalidad y su salud :)
Gran entrada, Ana.
Entre la falta del tiempo con la universidad y lo mal que me he encontrado a lo largo del día por unas cosas u otras, al final ya pensé que no iba a haber manera de leerte. Un beso =)

Ana dijo...

Hola Raque, intuía que esta entrada podía interesarte, ya sabes...
;)
Creo que el pelo es muy importante, forma parte de nuestra imagen y nuestra apariencia.
Yo creo que prefieron la epoca hippie, jaja, no diré porque salta a la vista, ¿no?
El estilo de los años 20 siempre me ha parecido super moderno y desenfadado, pero con mis greñas me parecería a las Meninas de paseo por el aeropuerto.
Un beso
:)

Hola Natalia!!!
Uff, yo me curro als entradas y tu los comentarios. Si esto fuera un examen te daría un sobresaliente, tienes mucha retentiva. De verdad te agradezco el curro que te pegas al comentar, ya que sé que no tienes mucho tiempo para estas cosas. Gracias por leerme.
Lo de la peluqueria una vez a la semana me suena de mi abuela, llevaba la permanente y era algo habitual entre las mujeres de su edad, menudo pastón se gastarían, creo que la cosa ya no esta para extraordinarios, ahora con las planchas y los ecadores puedes ser tu misma tu peluquera y hacerte un apaño.
Siempre he admirado los rizos sueltos, me parecen preciosos.
Yo también me quedo con los peinados actuales, ¿te imaguinas tener que llevar una peluca grasienta al estilo renacentista? Arggh...
;)
Besos

lopillas dijo...

Estupenda entrada, sí. Es curioso ver la evolución del peinado.
Ahora parece que todo se lleva, hay para todos los gustos y colores. Quizá la novedad de nuestra era sean los colorines llamativos no relacionados con las tonalidades naturales: fucsias, turquesas, violetas.
Yo en casa siempre aviso: cuidadín el día que entre por la puerta con el pelo al uno rubio platino jajja

Besito Ana

Ana dijo...

¿Al uno rubio platino?, jaja, lo que pasa es que después una se convertiría esclava de las raices, que crecen enseguida, y puff, tampoco es bueno para el pelo.
Lo de turquesa o verde lo dejamos para los dibus chinos, ¿eh?, jaja, aunque nadie podría decirte que no eres una chica clorida, jaja.
Besos Lopillas
:D

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