jueves, 1 de octubre de 2009

El hombre que sólo sabía trabajar

Tiempos difíciles los que nos ha tocado vivir, eso diría Arthur Winston el protagonista de esta historia de estar vivo. ¿Por qué? Pues porque a ver quien es el guapo o la guapa que consigue un contrato de trabajo por ¡setenta años! Si, has leído bien, he dicho setenta y no me refiero a horas, sino a años, todos los que este buen hombre cotizó.
No puedo dejar de preguntarme que habría sido de Arthur de haber nacido en nuestra época y aquí en España, y por algún motivo que no puedo controlar imagino que su situación no iba a ser muy alentadora. Con un 12% de paro -el doble de la media europea- España está a la cabeza en contratos basura, ya que el 40% de los trabajos españoles son temporales frente a la media europea que es de 15,3%. ¡Que chungo lo iba a tener de haber nacido en nuestra generación!

Arthur sin embargo fue afortunado pues le tenía verdadero amor al trabajo, tanto que nunca llegó tarde ni un sólo día y sólo faltó una vez: fue en el año 1988 a causa del entierro de su esposa.
La historia de Arthur, a parte de admirable, me da que pensar: ¿nunca enfermó?, ¿jamás sintió la necesidad de escaquearse ni siquiera una vez?, ¿siempre estuvo al pie del cañón?, ¿nunca le sucedió un imprevisto?
Parece que no, parece que para Arthur Winston su trabajo para el metro de los Ángeles era lo primero.

En 1996 y como recompensa por tanto esfuerzo recibió un Reconocimiento del Congreso de parte del Presidente Bill Clinton como “El Empleado del Siglo”, aparte de otros honores por su ética y dedicación al trabajo. Ya había cumplido los noventa años pero tal vez esto lo animó a continuar diez años más, hasta que el 22 de Marzo de 2006 a la edad de cien años se planteó que era el momento de parar y disfrutar un poco de la vejez y la vida. Antes de su retiro anunció: “No he planeado mucho todavía, pero quiero mantenerme ocupado, mantenerme activo. No quiero irme a casa y sentarme”.
Arthur había pensando en ocuparse del césped y las flores de su jardín, también deseaba andar por ahí y visitar a todos sus familiares de los Ángeles y de Oklahoma, su ciudad natal.

Desgraciadamente no le dio tiempo de hacer todas esas cosas. El 13 de abril de 2006, justo un mes después de jubilarse, la muerte sorprendió al vital Arthur, fue una lamentable casualidad que sólo pudiera disfrutar de su tiempo libre un mes. Tal vez era que Arthur no sabía estar sin trabajar, sin sentirse útil y activo, tal vez la expectativa de tanto tiempo libre y ocio lo abrumara, quizás su cuerpo estuviera demasiado acostumbrado a la rutina, aunque me olvido de que Arthur era un hombre centenario y para cuando por fin descansó lo hizo para siempre.

Dicen que el trabajo dignifica, si esto es cierto Arthur debía ser el hombre mas digno del mundo.
Yo quiero ser tan digna como Arthur Winston, ojala, porque en estos tiempos que corren quien tiene un trabajo tiene un tesoro.


3 comentarios:

Raquel dijo...

Vaya historia. Que sentido de la responsabilidad tenía el buen hombre. Estoy contigo en que eso en España no podría ser. Contratos basura y otro sentido de la vida.
Esperemos que las cosas cambien en España, porque sino lo veo negro.
Un beso.

Anónimo dijo...

A mi esto me da un pelín de pena, es admirable pero visto desde otro punto de vista, cuánto tiempo perdió este hombre trabajando y cuando quiso hacer otras cosas...ya no tuvo mucha oportunidad...ay no se :S
El trabajo es importantísimo, más hoy en día..pero los hobbies y el ocio también.
MUAKS!!

Ana dijo...

Si, Raque, vaya historia, yo también espero (por nuestro bien) que la situación laboral cambie un poco en España y se aclare un poco el asunto.
Besitos :)

Es verdad que da un poco de pena, pero a lo mejor él era feliz así, ¿no? Porque si no estoy segura que se habría retirado antes.
El ocio y el tiempo libre es importante y supongo, -o eso espero- que Arthur Winston tuvo tiempo para todo.
MUAKS para ti.
:)

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