miércoles, 12 de diciembre de 2012

Planes para el fin del mundo


Todo esta a punto de irse a la mierda, perdón por la expresión, pero es que ¡no nos queda mucho tiempo! Y todo porque hace un montón de años (la tira de ellos) unos iluminados predijeron que esto se acababa en el 2012. Y oh, ¿sabes qué?, que parece que ha llegado el momento y me va a pillar atrabancada. Ay madre mía, ¿qué puedo hacer?, ¿qué haré si no me queda mas tiempo?, ¡con todo lo que tengo por hacer aún!
A nueves días de la “fecha cero” y venga lo que venga, ya sea una tormenta solar gigante, un súbito cambio de los polos magnéticos, el estallido de un súper volcán u otros drásticos desastres naturales, o incuso la amenaza cierta o incierta de que la Tierra pronto sea un escenario apocalíptico, asteroides errantes y agujeros negros incluidos, voy a echarle narices al asunto, voy a enfrentarme a esto con todas las ganas, voy a sacarle partido al tiempo que aún no ha caído en el montoncito de arena….

PLANES PARA EL FIN DEL MUNDO


-Nunca he subido a un tren, ni en un submarino, y tampoco en helicóptero, ni en un tanque, ni en una moto de agua, ni mucho menos en globo, pero tampoco he conducido una guagua, ni un camión, ni he montado a caballo, y aunque de peque hice equilibrios sobre unos patines de cuatro ruedas en realidad no sé patinar, ni esquiar, ni he hecho nunca una carrera de trineos… es que aquí no nieva, ¡y como no me tire por el Teide pa´bajo!
Me chafaría no ir subida en un elefante como un maharajá cualquiera por los límites de una selva verde, ni recorrer dunas ondulantes sobre un camello sediento. Sería una pena no saber la sensación que produce ir sobre un carro tirado por perros rebasando la llanura siberiana, o no poder sobrevolar los arrecifes coralinos sobre una avioneta peinando las olas turquesas de los mares del sur. Y llegado el momento en vez de salir por la puerta me lanzaría en paracaídas. Con mi puntería iría a parar justo al asiento de un jeep todoterreno, llenito de combustible, preparado para la aventura y con el motor revolucionado, listo para ascender escarpadas montañas y senderos.
¿Cómo sería escapar a todo pedal de los leones en la Sabana africana? ¿O ir en parapente hasta Paris? Podría recorrer Europa en bicicleta y regresar a casa en una barquita a pedales o remando. Podría hacer la ruta de Colón y volver a descubrir América, ¡para mí si que sería todo un descubrimiento! A lo mejor me daría un ¡flus! e inventaría la teletrasportación, ¡sería genial!, ahorraría tiempo, y ya sabemos que no nos sobra…


-Ahora que lo pienso nunca he sido rubia, ni pelirroja, ni he tenido el pelo verde, ni rosa, así que podría probar todos esos colores, alternaría los días, los peinados, los momentos... Pero si fuese práctica pasaría del pelo, quizá lo raparía para no perder tiempo desenredándolo. Aunque por otro lado, no quiero pasar al más allá calva, no es por ser presumir, pero quiero que San Pedro me reciba mona, ¡que menos!
Si no tuviese una profunda aprensión a las agujas me haría un tatuaje, pero tendría que ser algo especial, algo por lo que valiese la pena que una aguja que va a nosécuantas revoluciones por minuto me acribillase la epidermis con tinta indeleble. En fin, tendría que pensarlo, pero apurada, indecisa, los segundos se me echarían encima, así que me pondría nerviosa, me precipitaría y entonces acabaría eligiendo mal, seguramente algunos caracteres raros pero bonitos que acabarían significando algo chungo en otro idioma, tanto que los dependientes chinos del bazar de al lado terminarían vetándome la entrada….
¡No!, mejor dejamos para otra vida lo de los tatuajes.
Podría jugar con la ropa, ir un día de vaquera, o de dama antigua, o de fantasma con cadenas y todo, y los días de sol, no un sol tibio sino fuerte, podría probar con el “traje de Eva” y pasaría de la ropa, ¿por qué no? Tampoco creo que sea muy complicado improvisar un taparrabos con algunas hojas de palmera….


-Locuras, una palabra que abarca un amplio espectro de posibilidades, pero principalmente no pararse ante los límites, no me refiero simplemente a los stops o los semáforos en rojo, eso sería suicida y además una tontería, sino a esos impedimentos irreales que nos ponemos a la hora de enfrentar las cosas:
¿Por qué no voy a aparcar yo en el hueco mas estrecho del aparcamiento y a la primera? ¿Quién dijo que no me puedo chupar el codo? ¿Cómo es eso de que no se puede mezclar mentos con coca cola? ¡Espera!, ¿y por qué no voy a poder cenar con Brat en su restaurante favorito de Los Ángeles? ¿O fisgar en el secreter del presidente del gobierno y robarle su “tijera de recortes” mientras me fumo un canuto? ¿Y si me cuelo en el rodaje de alguna película de Steven Spielberg? ¿Por qué no puedo decirle a ese o aquel que me gusta o que lo odio? ¿O despilfarrar todos mis ahorros si me da la gana? ¿O montar un grupo de rock con una gaita, un ukelele y una percha usada? ¿Y por qué no tener un día macarra, pero macarra de verdad?: quemar todos los libros de matemáticas que encuentre y todos los capítulos de “Perdidos”, sabotear los titulares de todos los periódicos sensacionalistas, dar mal el parte meteorológico del telediario, cambiar los nombres de las calles en Google Earth, hackear las cuentas del hombre más rico del mundo, darle pis de mono a David Hasselhoff en vez de whisky y a Courtney Love polvos pica-pica en vez de crak, desvelar los secretos más sórdidos de la CIA…


-A corto plazo me cansaría, no podría seguir haciendo el mal, (ese rollo no va conmigo), así que me activaría en modo filantrópico que es más importante y esta mejor visto, tendría que ser más caritativa, más justa y humanitaria
Colaborar activamente en la preparación de la mejor guía de actuación ante el desastre, adoptar las medidas ecológicas y financieras que hiciera falta. Conseguir hacer piña globalmente y juntar dinero para destinarlo a construir refugios y silos con comida almacenada y útiles para veinte años. Embaucar al mejor de los científicos, al mas cualificado, para que construyera en un día un misil (en realidad un arca con animales y todo) que mandase a toda la humanidad a través del oscuro espacio hasta otro planeta (si se diese el caso) en donde empezar de cero. Pero, claro, tendría que ser un planeta vacío, libre de alienígenas, así pasaríamos de guerras y disputas conquistadoras.
Podría conseguir que todo fuese gratis, que todos los comercios abriesen sus puertas de par en par, para que a nadie le faltase de nada, mucho menos lo mas básico y vital… Haría igual con los hospitales.
De alguna manera intentaría disculparme con los que he fallado u ofendido, con esas personas a las que, queriendo o sin querer, no trate bien. Hallar la paz interior…


¡¡¡Rezar!!!
Rezar para que esto no sea cierto, implorar una segunda oportunidad, pero ¿a qué Dios?, ¡hay tantos!
En casos tan urgentes mejor curarse en salud, dejar las tonterías a un lado y ¡rezarle a todos! Alguno podría estar conectado y oyendo.


-Aprovechar el momento. Comer todo lo que me gusta. Beber todo lo que me gusta. Hacer todo lo que me gusta.
Oír música dos días seguidos (especialmente música de los 80 y los 60), leer los libros por el final, ver todas las películas que pudiera, escribir por todas partes incluso en las paredes…
Empaparme de la belleza del mundo, de sus amaneces, de sus días y sus noches, de sus cielos crepusculares, de sus puestas de sol, de la lluvia y del sol, de las flores y del campo, de la nieve, de la arena.
Estar con los que me importan, con la familia, con los que quiero, con mis mascotas. No dejar de decirles cuanto los quiero y la suerte que es que formen parte de mi vida, la suerte que es tenerlos…
Y cuando llegase el momento aferrarlos a todos entre mis brazos, poner algo de música y cerrar los ojos.
En esa leve fracción de tiempo antes del blanco infinito se me pasarían muchas cosas por la cabeza, ideas y recuerdos…
Sería complicado elegir una sola canción, pero yo elegiría una que dice: “Si amarte es un error no quiero entrar en razón.”


Yo amé esta tierra y esta casa, yo amé este pueblo y este mundo, y aunque ha sido un error aferrarme a ti, una verdadera locura pensar que eras eterna, aquí me tienes, porque si tu desapareces, si tu mueres, yo muero… ¡Hasta siempre planeta Tierra, se buena con mis cenizas!

He pensado detenidamente en el asunto -una suerte de tiempo que no cuenta como malgastado-  y he llegado a una conclusión: no hay que esperar a un fin del mundo para dar rienda suelta a tus deseos y sueños, tendemos a aparcarlos a un lado por si mas tarde podemos retomarlos y entregarnos a ellos, pero jamás contamos con un factor clave, un factor inesperado: ¿y si el día de mañana no podemos?, ¿y si no hay mañana?, ¿y si no hay después?, y entonces…¿qué?

5 comentarios:

Mos dijo...

Una entrada digna de enmarcar, Ana. Muy currada y original.
Me ha encantado tanto que yo casi, casi haría lo mismo.

Nieves dijo...

Una entrada genial, Ana, estoy de acuerdo con el comentarista anterior, has hecho una entrada estupenda y muy trabajada, y las ideas que pones todas muy buenas, aunque no sé yo si te va a dar tiempo a hacer tantas cosas jejeje..... Un beso desde un Madrid muy, muy frio,

Ana dijo...

Hola Mos, gracias por tus palabras. Pues, ¿sabes?, me apetecería mucho leer tus planes para el fin del mundo así que anímate que parece que no nos queda mucho tiempo...
Un abrazo
;)

Hola Nieves, gracias por ser tan encantadora. Pues he calculado exactamente el planning y creo que aunque ajustadito puede ser posible, jeje, de momento estoy deciciendo si me dejo el pelo verde o rosa.
Un beso grande desde un Tenerife tibio.
;)

roberto dijo...

Hola Ana!, creo que tendrás la posibilidad de cumplir con todos tus deseos no cumplidos, ya lo predijeron como cien veces, y ves nos encuentra de nuevo en la disyuntiva si conoceremos o no a San Pedro, como nada es seguro en éste mundo yo te aconsejo vestirte de gala, una copa de vino, buena compañia y si viene, que venga al menos te encontrará de maravillas.
Me encantó tu entrada, nos encontramos en el próximo post o en próxima Centaury al lado de don Pedro, pero que nos vemos, nos vemos.

Un super abrazo.

Ana dijo...

¡Hola Roberto!, ¿tu crees que me dará tiempo a cumplir todo lo de la lista? No te creas ya algunas cosas me ha dado tiempo de hacer... sobre todo lo de comer lo que me apetezca, estas fechas son peligrosas para la dieta, jaja.
Lo de vestirme de gala, la buena compañía y el vino suena genial pero cambiaría el vino por una coke de cereza, jaja. No sé si esto se acabará el viernes (esperemos que no), de todas formas nos seguiremos viendo, por aquí o por allá arriba, en el cielo de los bohemios.
Un abrazo enorme y gracias por ser tan encantador.
:)

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