domingo, 2 de diciembre de 2012

Méliès, el mago del cine


En 1895, Méliès, director del Teatro Robert-Houdin e ilusionista profesional, asistió al estreno de las primeras películas de los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo.
Aquello cambiaría su vida para siempre…

Convencido de las posibilidades de futuro del invento, adquirió una cámara cinematográfica, construyó unos estudios en los alrededores de París y se volcó en la producción y dirección de películas. Entre 1899 y 1912 realizó cerca de cuatrocientos filmes, en su mayoría comedias de tono burlesco y desenfadado, entre las que destacan Cleopatra (1899), Cristo andando sobre las aguas (1899), El hombre de la cabeza de goma (1901), la célebre Viaje a la Luna (1902), El viaje a través de lo imposible (1904) y Hamlet (1908).
George también grabó reconstrucciones de eventos o noticias reales y mensajes publicitarios.

Una anécdota famosa cuenta que cuando trató de comprar el cinematógrafo de los Lumière, éstos no accedieron a venderlo argumentando que “el aparato podría ser explotado durante algún tiempo como curiosidad científica, pero no tenía ningún porvenir comercial”.
Pronto, el perseverante Méliès fue capaz de hacerse con un aparato, casi podríamos decir que en el mercado negro y se puso a practicar, al principio al “estilo Lumiere”, es decir, tomas de vistas de estilo documental, y practicando tuvo la primera revelación fruto de la casualidad: mientras rodaba en la plaza de la Ópera la cámara se atascó. Después de solucionar el problema, siguió rodando, y al revelar la película y proyectarla se dio cuenta con gran asombro de que un autobús se convertía súbitamente en una carroza fúnebre. Acababa de descubrir el primer trucaje cinematográfico, el mismo que hoy hace posible, por ejemplo el cine de animación fotograma a fotograma.
A partir de este momento Méliès introduce la magia en el cine.
Desde 1896 comienza a rodar películas que luego proyecta para el público del Teatro Robert-Houdin, éstas irán poco a poco sustituyendo a las sesiones de magia y prestidigitación.

Poco a poco fue descubriendo todos los trucajes que ofrece la cinematografía:
Apariciones, desapariciones, objetos que se mueven solos, multiplicación de personajes, fundidos… y un largo etc, aderezado por una estética muy particular, con decorados bellamente dibujados (siempre en escala de grises ya que la filmación era en blanco y negro), abigarrados y algo excesivos, pero encantadores.
El propio Méliès, actor habitual en sus películas, se multiplica por siete en El Hombre Orquesta (1900), mediante siete sobreimpresiones sucesivas sobre fondo negro, lo que le permite interpretar los siete instrumentos de la orquesta. También aplica la sobreimpresión en El Melómano (1903), en la que la cabeza de Méliès salta, al ritmo de las notas musicales, sobre un pentagrama formado por hilos de telégrafo. Y El Hombre De La Cabeza De Goma, es una vistosa anécdota que muestra la experiencia de un científico que experimenta con su propia cabeza, hinchándola como si fuera un globo.
Su creativa labor por descubrir nuevos caminos le llevó incluso a colorear a mano, fotograma a fotograma, algunas de sus películas.
Semejante trabajo le hizo rodearse de una gran cantidad de colaboradores y a construir en los exteriores de su propiedad de Montreuil, de donde era originario, el primer estudio de cine, con las paredes y el techo de vidrio, para aprovechar al máximo la luz solar, aunque en 1905, hace instalar una red de iluminación eléctrica y un laboratorio.

Entre 1896 y 1913 rueda unas 500 películas, de las que se conservan sólo una décima parte, como Viaje A La Luna (1902), tal vez la más conocida.

Desde el punto de vista del lenguaje audiovisual, sus películas son una mezcla del teatro y de la fotografía. Suelen estar divididas en “cuadros” o “escenas” que hacen avanzar la narración, pero la cámara es sólo un testigo inmóvil que recoge lo que sucede en el escenario. No es posible por lo tanto hablar de montaje en la construcción de sus películas. Ignoraba incluso las reglas de la continuidad del tiempo.
Durante varios años Méliès lo fue todo en el cine, sus películas eran vistas en muchos países, pero las copias ilegales de éstas, el plagio descarado de otros productores y también el hecho de que aunque sorprendiese con infinidad de nuevos trucos, la mayoría de los elementos seguían repitiéndose película tras película, y la organización de la escena, el punto de vista único (frontal, hierático y distante) o el registro interpretativo excesivamente teatralizado, hacían de su cine un prisionero de la narrativa y la estética teatral, de forma que su evolución sería casi imperceptible. Pronto los films de Méliès comenzaron a concebirse arcaicos y casi aburridos.

Méliès  se retiró en 1913, ante la imposibilidad de competir comercialmente con las grandes productoras que habían nacido pocos años antes. A su muerte, acontecida en 1938, se encontraba en la más absoluta miseria.




Fuentes:
cineojo.wordpress.com/2007/11/02/melies-el-primero-que-se-dio-cuenta/
biografiasyvidas.com/biografia/m/melies.htm
youtube
google imágenes

7 comentarios:

Mos dijo...

Interesante vida la de Mèliés. Un genio que se lo tragó la industria emergente y los plagiadores de la época.
En su última película (La invención de Hugo), Martin Scorsese en cierto modo hace un homenaje a los comienzos del cine y a la figura de Méliés.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

roberto dijo...

Ana, como costumbre gracias por la información y la enseñanza que brindas, ya que soy bastante "fiaca" en husmear sobre cine.

Un abrazo.

Ana dijo...

Hola Mos, en esta industria del cine como en todas hay una máxima que él no aplicó: renopvarse o morir. Al final el publico se aburrió de sus películas, llegaron cosas nuevas y su arte quedo obsoleto. Pero creo que le debemos mucho, fue un innovador.
Me gustó mucho la invención de Hugo, un genial homenaje de Scorsese.
Un abrazo
;)

Hola Roberto, umm tendrás que traducirme lo de "fiaca", jeje, pero mas o menos intuyo lo que es, aquí en Canarias decimos algo así cómo "eres de pásame la hoja", es dcir muy cómodo, jaja.
Me alegro de que la entrada te haya entretenido.
:)

Prometeo. dijo...

Te recomiendo, si no la has visto, HUGO, una delicia y gran homenaje a Melies y al cine...un abrazo.

Ana dijo...

Hola Prometeo, gracias por la recomendación, ya he visto la película pero no me importaría verla una vez mas, me gustó mucho.
Un abrazo
;)

Raquel dijo...

Muy interesante esta información, y una pena que al fianl todo su entusiasmo no le sirviera para poder continuar en el cine. Viendo el video la magia se trasmite, ¿qué pensarían los primeros espectadores del trabajo de este artista? Me hubiera gustado que otra cámara hubiera filmado sus caras.
Una pena que al final muriera en la ruina, un trágico destino de muchos pioneros.

Besos.

Ana dijo...

Una pena que no obtuviera su justo reconocimiento y que muriera en la ruina. Me puedo imaginar esas cara maravilladas y lo asombroso que debió ser el nuevo invento en aquella época. Fue un visionario y supo convertir al cine en una maquina de sueños algo que sigue siendo.
Besos
;)

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