miércoles, 17 de agosto de 2011

Sólo un tonto paño de lágrimas enamorado


Era muy curioso, ahora que ella era la personificación del sufrimiento era cuando mas le gustaba, con sus ojos rojos, llorosos, con el rímel corrido y el maquillaje deshecho. Ni siquiera cuando la vio llena de delirante ilusión se sintió como lo hizo cuando la rodeó con sus brazos y la estrechó contra su hombro. 
Ella temblaba, pero eso no importaba, porque ahora era una mujer libre… ahora él podría intentar algo.
La había sentado en su sofá como sin querer, y ella había empezado a llorar y a maldecir.
“Todo pasará”, le decía meciéndola como a un niño pequeño. Todo pasará…Él la calmaba lentamente, acariciando su espalda con la yema de sus dedos, apenas sin tocarla. Su hipnótica voz la consolaba.

Eran amigos, una etiqueta que él había soportado a duras penas, pero al fin y al cabo, una etiqueta que aborrecía. Llevaba dos insoportables años enamorado en secreto y ya no podía mas, no aguantaba mas. No soportaba verla feliz con otro, odiaba cuando ella hablaba de su novio, de lo que hacía con él, de cómo la besaba, de cómo la agarraba de la mano para cruzar la calle, de las cosas tiernas y cariñosas que le decía al oído. Odiaba la cara de idiota que tenía que poner cuando ella hablaba de eso, la cara de disimulo, la sonrisa estática, la risa forzada.

Bajó las luces, pero finalmente las apagó. Creyó que en la intimidad ella se sentiría mejor. La noche de verano era clara y la luna iluminaba la habitación. Las aspas del ventilador parecían dispersar el calor del apartamento más que refrescarlo. Buscó entonces sus ojos en la oscuridad, no fue difícil pues refulgían entre las brillantes lágrimas. No quería ser inoportuno pero siempre supo que aquella relación no iba a durar. Además se lo había avisado, le había dicho que ese otro se había dejado ver en compañía de una chica, había intentado decírselo, pero ella no se lo había permitido, empeñada en que su novio carecía de defectos, porque sólo tenía virtudes. Ella era de las que le gustaba engañarse, en el fondo, él también.
La miró, se sintió oprimido, como si unas invisibles manos le estrujaran el cuello, cómo si tuviera un nudo, un nudo que no podía tragar. Una losa dura cayó en su estomago, no podía verla así, no quería verla así. Ella merecía ser cuidada, protegida. Ella sólo podía inspirar ser amada… él podía amarla, ¿por qué no?
La abrazó con fuerza, sintiendo su respiración y su perfume, emborrachándose con sus lágrimas, bebiendo de sus mejillas, calmando su respiración con sus manos, sintiéndose embargado con su pena. Era un pañuelo de lágrimas, un hombro en donde llorar, pero ¿qué más daba? Tenerla entre sus brazos, refugiada en su piel, compensaba todo lo demás.

 -Yo comía de sus manos, ¿sabes?, por un idiota y un tramposo, ¡no puedo resistir lo imbécil que he sido!-gimió ella barriéndose los ojos con los dedos.
-Tranquila, sshh, no llores, no pasa nada, nooo… venga, él no vale la pena.
Sí, lo decía de verdad, iba en serio, y ella sonrió por primera vez, después de todo él sabía que eso era lo que ella quería escuchar.
-Cuando estábamos juntos nunca dormíamos, ¡siempre había tanto por hacer, tanto de que hablar! Ahora me doy cuenta de que nos desgastamos muy pronto, todo fue demasiado aprisa…
-¡Ya!-asintió él abrumado al imaginarlo, y en voz baja añadió, -yo tampoco puedo cerrar mis ojos cuando estoy contigo…
-¿Qué?
Sacudió la cabeza, diciendo que hacía calor, y se levantó de un brinco para abrir la ventana… que ya estaba abierta. Resopló nervioso. Al mirar a la calle le dio tiempo a verlo, al otro, abajo en la acera, cómo esperándola, como si la hubiese venido a buscar.

Se calló incómodo, entrecerrando los ojos, odiándole en silencio. Siempre aborrecía que él tocara el claxon cuando venía a buscarla para llevarla a dar una vuelta. Odiaba también cuando al amanecer, él la traía de vuelta, despeinada y media borracha. Podía soportar los celos pero no por aquel tipo, aquel que no la valoraba, aquel caradura rompecorazones. Temió con razón, sabía que volvería a embaucarla, que volvería a hacerla caer en sus redes.
Se apretó las sienes, porque eso no podía ser.
-¿Te pasa algo?
Se giró para mirarla. Animado encontró algo de valor:
-Si, me pasa. Dentro de mi mente he besado tus labios miles de veces, tienes que saber que odio cuando te arreglas pensando en otro, y que amo tu sonrisa porque siempre me ha gustado oírte reír, me hace cosquillas en el estomago, me siento feliz. ¡Quiero decirte tantas cosas! Me gusta ver la luz del sol en tu pelo, y el rubor en tus mejillas cuando llegas corriendo porque se te hace tarde y también cuando descalza me rozas con tus dedos. Me importas, no quiero verte sufrir y ya no estoy seguro de comprender el papel que tengo que interpretar, lo de amigo incondicional se acabó…Dime como debo ganarme tu corazón, porque… te amo.
Nunca lo dijo, sólo lo pensó.

Al verlo tan callado y ausente ella volvió a repetir si estaba bien, si le pasaba algo.
Inconscientemente él desvió la vista hacía la ventana, delatándose, descubriendo al que esperaba abajo en la acera.
En esa ráfaga veloz ella también lo vio. Su cara se trasfiguró, se petrificó. El movimiento de las cortinas debió alarmar al de abajo quien advirtió que le miraban desde las alturas y en la distancia. Al momento accionó el claxon. Un toque, una llamada. El significativo cruce de miradas no le pasó desapercibido y con el duro portazo que ella dio para buscar a aquel gilipollas él comprendió que había vuelto a perder otra gran oportunidad. No era la primera. 
¿Por qué era tan idiota?, ¿por qué siempre dejaba pasar las cosas?, ¿por qué no podía decirle de una vez lo que sentía?, ¿por qué siempre lo dejaba todo en manos del azar? Era tonto… pero eso, eso ya no tenía remedio.


7 comentarios:

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Es el amor, en su partcular y eterna guerra con la cobardía. Unas veces gana el primero, otras la segunda.

Que tengas un buen día!

Nicole Sagan dijo...

Qué buen relato. Me has tenido en vilo hasta el final, y resulta tan verídico....
Tu blog es muy bueno. No dejes de escribir, por favor.
Un saludo:
Nicole Sagan.

Ana dijo...

Marpin y la rana es que es eso, siempre ganan las dudas y las inseguridades, el amor es complicado, interfieren muchos factores y la cobardía creo que es la peor, gracais a ella se pueden perder grandes oportunidades de ser feliz.
¡Que tengas un buen día!
:D

Hola Nicole Sagan. Gracias por tus palabras y por tus animos, eso siempre anima. Espero no dejar de escribir, para mí es un medio de imaginar y soñar. Vuelve cuando quieras a este Bohemio Mundi, estas invitada.
Saludos
:D

Raquel dijo...

Un relato muy bueno, Ana, muy fluido y muy fácil de leer. Y muy creible también; cuanto cuesta aveces dar ese paso, cuantos miedos e inseguridades.
Me ha gustado leerte, como siempre.
Un beso :)

Natalia Ortiz dijo...

Sí que estaba enamorado este hombre porque para decir que era cuando más le gustaba... es extraño. La ilusión es más bonita, pero supongo que abrazar en momentos así es algo muy grande, sobre todo teniendo en cuenta lo que siente él y que ella es de otro. Son momentos muy duros, mucho. Tanto tiempo enamorado y encima, teniendo que ver cómo es feliz con otra persona. Hay gente que dice que se alegra por la otra persona porque está con quien quiere, que es feliz si ella lo es, aunque esas circunstancias no las he tenido que vivir todavía, no creo que pudiera pensar así. Tiene que ser muy doloroso.
La ceguera que causa enamorarse, a veces tiene como consecuencia no darse cuenta de un engaño anunciado. Debería haber confiado en su amigo y haber abierto los ojos. Y aunque parezca que no, todos sin excepción tenemos defectos.
Vaya... tanto hermoso que piensa y con una, quizás, buena oportunidad para decírselo, y al final se marcha con él. Después de todo lo que hizo, yo no hubiera elegido lo que ella. Se hubiera quedado solo el chico, pero también es cierto que no lo hubiera elegido desde un principio.
La vergüenza y el miedo a perder la amistad nos paralizan... y demasiado. Igual no es idiota, igual lo que le ocurre es eso.
Muy buen texto, Ana =) Me ha encantado y ya ves que me hiciste pensar bastante y todo jeje. Un beso

MEN dijo...

Muy buen relato, una vez más lo difícil que es el amor. Ya no sé si es difícil o lo hacemos nosotros así. Es una pena que no aprovechara la oportunidad, pero tranquila lo hará. Encontrara el momento. Un placer leerte. Un bessito

Ana dijo...

Hola Raque, muchos besos a ti y gracias por tu valoración. Si te he enmtretenido un poco me doy por satisfecha.
:D

Hola Natalia, que placer haberte inspirado tanto y que gracias al relato hayas reflexionado así.
El amor es bonito, pero ¿y cuando no es correspondido? Entonces puede ser un sentimiento horrible. Es dificil amar a alguien que no te quiere a ti de la misma forma.
Y luego hay ciegos que son felices en su ceguera y sólo el tiempo les hará despertar de su bucolico sueño, y hasta el momento no se puede hacer nada, jaja.
No creo que fuera idiota, es sólo la sensación de él por no atreverse, por no ser valiente. Pero bueno el amor también pone tonta a la gente, no lo digo yo, es un hecho ;)
Un beso enorme, gracias por tus palabras
:)

Hola Men, gracias por tus palabras, son un honor viniendo de ti que escribes tan bien. Creo que es cierto, el amor no es tan complicado se hace así por las dudas, las inseguridades y otras cosas. Un beso
:)

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