sábado, 20 de agosto de 2011


Quienes por paraíso entiendan prístinas islas tropicales donde se balancean las palmeras, playas de arena blanca y vistosas lagunas color turquesa no se sentirán defraudados al visitar estas islas. Asimismo, se trata de uno de los principales destinos para los aficionados al submarinismo, que acuden atraídos por la belleza de sus arrecifes de coral y la riqueza de su vida marina.


Las Maldivas, uno de los pocos lugares de la tierra que sigue en su estado natural, son un conjunto de islas situadas a 770 kilómetros al suroeste de la India y Sri Lanka. Con una población de 270.000 habitantes, tan sólo 199 islas están habitadas, de las cuales 88 han sido desarrolladas exclusivamente para el turismo (2 de ellas aún en construcción).
Los resorts de las islas han sido creados en armonía con la naturaleza, todos ellos rodeados por relucientes playas de arena blanca y lagunas de aguas cristalinas cerradas por arrecifes de corales. La capital es Male, la isla más habitada con diferencia. El aeropuerto internacional está situado en Hulule, otra isla a un kilometro de distancia de Male, cuya pista artificial sobrepasa la superficie natural de un islote sobre el que está construido dando la impresión de aterrizar sobre el agua. El transporte desde el aeropuerto hasta la isla elegida se puede realizar en helicóptero o en hidroavión, dependiendo de la distancia.

Las 1.192 islas coralinas son tan diminutas que la tierra de secano supone menos del 4% del territorio total del país. Algunas islas constituyen meros bancos de arena deshabitados con una porción de matojos, mientras que otras disponen de varios kilómetros y vegetación abundante.
En general, las lagunas presentan un color azul brillante, con asombrosos arrecifes de coral y una rica vida marina.
A pesar de que muchas de las islas de mayor tamaño se erigen como la representación perfecta de una fantasía tropical rebosante de palmeras, la mayoría posee un suelo arenoso pobre que únicamente permite el crecimiento de una variedad limitada de plantas: bambú, pandanáceas, plátano, manglares, árbol del pan, banyans (Ficus bengalensis), parras tropicales y numerosos cocoteros. Las islas más extensas y con mayor humedad albergan limitadas zonas selváticas. Los principales cultivos se reducen al boniato, la batata, la malanga, el mijo y la sandía, aunque algunas islas más fértiles cuentan con árboles cítricos y piñas.
La fauna salvaje escasea; pueden verse murciélagos gigantes de la fruta, lagartos de vivos colores y ocasionales ratas. Entre los animales domésticos, figuran gatos, algún que otro pollo, cabras y algunos conejos. La fauna más interesante se encuentra bajo el agua. Con unas gafas de buceo y un tubo, se pueden contemplar peces mariposa, peces ángel, peces loro, rascacios, peces unicornio, trompeteros, pargos de listas azules, ídolos moros, plectognatos y otras muchas especies. Igualmente, los submarinistas podrán buscar animales de mayor tamaño, como tiburones, pastinacas, mantas, tortugas marinas y delfines.


Un paseo por el paraíso:

-Malé-

 Malé (pronúnciese [Marlay]) es una urbe, limpia y ordenada, que posee mezquitas, mercados, un laberinto de callejuelas y mucho encanto. Aunque en ocasiones pueda parecer una aletargada localidad rural, surgen nuevos edificios por doquier y la localidad parece estar a punto de reventar.
La isla de Malé posee unos 2 km de longitud y una anchura de 1 km, y rebosa edificios, carreteras y algunos espacios abiertos bien aprovechados.
Entre los modestos atractivos de la urbe, figura el Museo Nacional, que expone caóticamente objetos pertenecientes al sultán y diversas muestras de los hallazgos arqueológicos realizados por Thor Heyerdahl (numerosas esculturas antiguas y figuras de piedra aparecen en su libro El misterio de las Maldivas). En las proximidades de la institución cultural yace el agradable parque del Sultán, así como la imponente gran mezquita del Viernes, que destaca en el perfil de la ciudad.
Más de una veintena de mezquitas aparecen diseminadas por la población, aunque algunas se limitan a una sala de coral con techo metálico. La más antigua, la Hukuru Miski, es célebre por sus intrincadas piedras esculpidas. Un largo panel, tallado en el siglo XIII, conmemora la introducción del islamismo en Maldivas, mientras que, en el exterior, un cementerio alberga la tumba de Abdul Barakatul Barbari y las lápidas de antiguos sultanes.
Entre los restantes puntos de interés, figura el bazar Singapur, un conglomerado de comercios que disponen de objetos de artesanía local de calidad y un surtido de bagatelas para turistas. En los numerosos salones de té, los hombres maldivos degustan las comidas breves (pequeños tentempiés), fuman, mascan y charlan. Un par de cines proyectan películas épicas indias y films taquilleros de Hollywood.

-Seenu (Atolón Addu)-

Puede considerarse la segunda ciudad de Maldivas; su centro turístico se ha convertido en el mejor punto de partida para visitar las tradicionales comunidades isleñas maldivas.
La principal influencia sobre la historia moderna de Addu se focaliza en las bases británicas que se establecieron en la isla de Gan, durante la II Guerra Mundial, como parte de la defensa en el océano Índico. En 1956, los británicos establecieron una base de la Royal Air Force como puesto avanzado estratégico durante la guerra fría. Contaba con un personal permanente de unas seiscientas personas que alcanzaba las tres mil en los períodos de mayor actividad. Construyeron puentes y carreteras que unían las islas de Feydhoo, Maradhoo e Hithadhoo, y utilizaron como mano de obra a numerosos lugareños. En 1976, los británicos abandonaron la base, pero muchos de sus empleados, que hablaban un buen inglés y tenían experiencia trabajando para occidentales, estaban bien cualificados para participar en lo que pronto sería una industria turística en auge.
 Gan está unida mediante puentes a las islas vecinas, y resulta sencillo y agradable desplazarse por ellos en bicicleta, lo que permite visitar las poblaciones de la zona y conocer las costumbres y cultura de sus gentes.

-Fuamulaku-

Esta isla solitaria en medio del canal Ecuatorial puede considerarse una especie de anomalía en Maldivas. Aparece excepcionalmente fértil: produce frutas y verduras que no crecen en otras zonas del país, como mangos, naranjas y piñas. Se dice que sus habitantes son más altos, saludables y longevos.

-Kudahuvadhoo-

En el atolón del sur de Nilandhoo, la isla de Kudahuvadhoo cuenta con uno de los misteriosos túmulos conocidos como hawittas. Probablemente se trate de los vestigios de templos budistas, pero es necesaria una mayor investigación por parte de los arqueólogos. Thor Heyerdahl, tras explorar la isla, comentó que su antigua mezquita albergaba uno de los ejemplos más bellos de mampostería que hubiese visto jamás. Su asombro se intensificó al descubrir esta obra maestra en una isla tan apartada, aunque en el mundo islámico este territorio ya era célebre por sus lápidas bellamente talladas.

-Atolón Baa-

El atolón Baa es reputado por su artesanía, que cuenta con obras pintadas al duco y felis (sarongs tradicionales) de algodón finamente tejidos. El pequeño y remoto atolón Goidhoo ha constituido un enclave para náufragos y exiliados. El explorador francés François Pyrard arribó en 1602 tras el hundimiento de su embarcación, el Corbin.


¡Buen viaje!

Fuentes: Atrapalo.com/viajes/maldivas. Viajerosonline.org/es/asia-guias-turismo-y-consejos-para-viajar/337-maldivas/869-maldivas-informacion-turistica-y-guia-del-pais. Google imágenes.

6 comentarios:

Raul Rentero dijo...

Cómo hemos cambiado nuestro concepto de Paraíso! hace unos siglos el paraíso eran Las Batuecas (Salamanca) y la teoría oficial era que allí había estado incluso el Edén. qué cosas...
saludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com
RAUL

Ana dijo...

Saludos Raul.
¡Que suerte tenemos de vivir en este planeta!, ¿verdad? Hay paraisos por ahí en cada rincón, esperando ser disfrutados y descubiertos. Seguro que Batuecas tiene poco que envidiarle a las Maldivas.
Gracias por pasarte por aquí, un placer.
:D

Angel dijo...

Impresionante algunas fotos por lo bonitas que son y las ganas que dan de estar allí en este mismo momento,...pero la foto de la isla toda llena de edificios y casas ¡jesús! me dejó tocado y se me quitaron las ganas de ir.

Una abrazo grande!!!

Ana dijo...

Hola Angel, cierra los ojos, di ¡chas!, y ya estas allí, jaja, en este mismo instante, ¡ojala pudiera ser así!, ¿eh? La isla tan pqueña y tan explotada tira para atras, pero, ¿y las cientos de islitas restantes? A mí esas si que me inspiran estar allí ahora mismo.
Otro abrazo igual de grande!!
;)

Raquel dijo...

Qué lugra tan idilico. La última foto me ha hecho soñar despierta con dormir en esa hamaca, escuchando las olas del mar.
Me ha resultado muy interesante leer sobre las islas Maldivas; lo de los puentes construidos en la segunda guerra mundial es muy interesante, al igual que la islita donde crecen piñas y árboles frutales.
Me gustaria estra allí ahora mismo.
Un beso :)

Ana dijo...

La islita de las piñas y los árboles frutales es el lugar en donde sus lugareños son mas altos, mas sanos y felices. ¿Nos vamos aunque sea remando? jaja...
Pero nosotras ya tenemos nuestra isla bonita, ¡vivimos en ella!
Un beso
:D

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