jueves, 9 de junio de 2011

Los cuatro de Greensboro

El mes pasado hablé de Ruby, de su historia y su coraje. Hoy hablaré de cuatro hombres valientes, de cómo un pequeño desafío contribuyó a abolir la discriminación racial y removió los cimientos de una sociedad que promulgaba la libertad de oportunidades, pero con una cultura blanca sentada encima de una cultura negra.


Lunes 1 de febrero de 1960. Carolina del Norte. EEUU. Cuando las castas se construían por el color de la piel y los derechos de los afroamericanos todavía se equiparaban a los de los animales; cuatro estudiantes negros del liceo agrícola de la ciudad se amotinaron contra su destino. Entraron en una cafetería en Greensboro y se sentaron en la barra. Un gesto absolutamente prohibido a los de piel oscura, obligados a consumir de pie. La acción supuso un punto de partida en la restructuración final de los derechos civiles de todo el país.


-Los ’4 de Greensboro’ en la primera sentada de 1960-

El dueño del establecimiento se negó entonces a servir a “los cuatro de Greensboro” sus consumiciones, alegando el derecho de segregación vigente en el restaurante franquicia de la conocida cadena Woolworth. Los estudiantes no reaccionaron de ninguna forma a la negativa y permanecieron impávidos en sus ‘taburetes para blancos’ hasta que una camarera de raza negra les espetó: “Se están comportando como ignorantes. ¡Marchense!”
Joseph McNeil, Franklin McCain, Ezell Blair, Jr. y David Richmond ni se inmutaron con el grito de su semejante e hicieron la estatua hasta que el local echó el cierre una hora más tarde. Fue entonces cuando se levantaron con el sigilo de la caída del sol y abandonaron el restaurante por la puerta de servicio. No sin antes romper la tensión de aquel silencio:

“Volveremos mañana con toda la universidad”

La amenaza se cumplió. Al día siguiente se presentaron 25 afroamericanos en la ‘barra para blancos’ de la cafetería, tomaron asiento y pidieron sus consumiciones. Misma respuesta, mayor miedo. A la puerta del local un tumulto de estudiantes, curiosos y periodistas esperaban ya el inicio de otra gran revuelta. Pero no hubo batalla. Los estudiantes sacaron sus libros y apuntes y empezaron a trabajar en el mismo mostrador que les negaba el servicio. Los dueños no reaccionaron. Hubo más tensión que silencios.
Al día siguiente fueron ya 80 los alumnos que se unieron a la protesta. Con la novedad de la adhesión a la causa de cuatro estudiantes blancas de la misma universidad. En pocos días el gesto se contagió, boca a boca, sin twitter ni redes sociales por nueve estados del sur de los Estados Unidos. 15 ciudades boicotearon a la cadena Woolworth. La imagen y las pérdidas ocasionadas por los acontecimientos obligaron a la franquicia a suspender su reglamento segregacionista en muchos centros. Eso solo fue el principio.

Pero no siempre fue así. Quizás la imagen más significativa de las revueltas de la cadena Woolworth se produjo tres años más tarde. Mismas circunstancias, distinto resultado.


-Ketchup, azúcar, cristales… Los desafiantes frente a las agresiones racistas. ‘Sentada’  de 1963-

El 28 de mayo de 1963, en Jackson; Mississippi, un grupo de estudiantes realizaba una de las cientos de sentadas protesta que contra la misma cadena circulaban ya por todo el país. La diferencia es que, en esta, el departamento de policía local pertenecía al lobby segregacionista e hicieron la vista gorda a las violentas reacciones del respetable. En la imagen se ve a cuatro estudiantes -tres blancos y solo uno de color- siendo humillados y vejados por la facción racista con azúcar, ketchup, sal e incluso trozos de vidrio. Al fondo, agentes del FBI con gafas de sol oscuras, observan permisivos la reacción de los acosados para intervenir solo en caso de réplica.

La foto dio la vuelta al mundo y ha sido incluida en decenas de manuales de historia y pro derechos civiles. Tres años de movimiento “Sit-in” fueron necesarios para obligar al entonces presidente Lyndon Johnson a modificar la constitución para abolir la discriminación racial.

Y todo comenzó por el pequeño desafío de cuatro hombres.

Fuentes: Kurioso.es/una-foto-para-la-historia-cuando-los-desafios-de-una-minoria-cambiaban-los-derechos-civiles-de-la-mayoria.Google imágenes.

6 comentarios:

Durrell dijo...

Verdaderos valientes sabiendo que se exponian a la ira de los blancos. También valientes los blancos que los apoyaron. Y esto me recuerda la sentada de los indignados en las puertas del congreso y en las grandes plazas de toda España. Son/somos los que puede que cambien/mos algo en esta democracia que cada vez pisotea más los derechos de la gente trabajadora en pro de la oligarquía que detenta el poder porque poseen el dinero. Es verdad que se necesita gente valiente para cambiar la historia, siempre ha sido así.

Muy buena entrada, Ana.
Espero que hayas visto mi comentario en el post anterios.

Un montón de besos.

Raquel dijo...

Todo comenzó con el desafio de cuatro hombres... Esto demuestra que lo más dificil es ponerse en marcha porque cuando uno se atreve más gente lo hace. Fueron valientes, y gracias a su valentía se pudo cambiar una ley injusta y discriminatoria.
Buena entrada.
Un beso :)

Ana dijo...

Hola Durrel, gracias por seguir pasandote por aquí. La verdad es que hay que ser valiente para cambiar las cosas, es lo importante, siempre hay alguien que abre el camino. Es lo que ocurrió con los 4 de Greensboro, decidieron que a su manera tenian que lograr cambiar lo que era injusto y lo consiguieron, muchos siguieron su ejemplo. Creo que lo que has dicho de los acampados es lo mismo, hay que ser valiente y apostar por los cambios, y si se lucha, y se cree, se podrá conseguir, sólo hay que dar el paso y otros te seguiran.
Un montón de besos para ti también.
Ya leí tu comentario de los pelirrojos, allí te respondí.
:)

Ana dijo...

Ay Raquel, me iba a ir sin decirte nada, que cabeza la mía. Gracias por tu comentario. Además también por darme la idea de esta entrada, te lo debo a ti, conocí a los 4 por ti, así que gracias. Como dices hay que ser valiente...
Es impresionante la foto, ahí sentado dejando que los humillen y vejen así, hasta cristales les echaron encima. Me impresionó mucho la expresión que tienen y que los agentes del FBI no hicieran nada, sólo esperar una replica de las victimas, que mal. Ay, que mundo...
Un beso
:)

Natalia Ortiz dijo...

Vaya, vaya, igual que no sabía lo de Ruby, tampoco tenía ni idea de los cuatro de Greensboro. Una historia muy interesante, sin duda. Lo que pueden hacer 4 personas, ¿verdad? Admirable y sorprendente. Y menos mal que lo consiguieron. Fue todo un logro. Nosotros por suerte, no hemos tenido que ver ni aguantar todo esto. Ha sido un cambio enorme.
Un beso, Ana. Gracias por compartirlo con nosotros :)

Ana dijo...

Yo tampoco los conocía hasta hace bien poco, pero historias como las de los 4 hay muchisímas, que yo quiero repasar, como un homenaje por su coraje y valentia, un ejemplo de lucha.
Es verdad, gracias a que nosotros no hemos sufrido ese tipo de discriminaciones, porque no sé que habríamos hecho, quizás hartarnos y hacer como los 4 o no, quien sabe.
Un beso
:)

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