lunes, 21 de marzo de 2011

Aires de primavera


Flores de colores, primeros verdores, un cielo brillante y azul, despejado, un sol que empieza a ser tibio… Creo que ya está aquí: ¡ha llegado la primavera!
Lo dice el aire que sopla vivaracho entre mi pelo, y la brisa que turba mis mejillas, no puede esconderlo la tierra, está en su verde, está en sus flores, en su olor… ¡ya es primavera!
Quédate atrás frío intenso, abandona de una vez tu empeño, no llegaras hasta mi corazón, no lo tocaras, entiendo tu rabiosa urgencia pero tendrás que esperar… ¡Es primavera!, ya no hay nieve en mi corazón, ni hielo en mis zapatos. Volverás, lo harás… y no te esperaré, porque hoy, hoy es primavera. Hoy los corazones se despiertan, se sienten calientes, vitales, porque saben, ¡lo saben! que el sol les acompaña. Hoy estoy contenta, es por el aire que ya trae la primavera, un aire apasionado que empieza a desentumecerme. La naturaleza sale de su tumba invernal… todo empieza a despertar.


 



«Qué saben el invierno o el otoño o la primavera o el verano del recuerdo. No saben nada del recuerdo. Saben que pasan y que vuelven. Saben que son estaciones. Saben que son el tiempo. Y saben afirmarse. Y saben imponerse. Y saben sostenerse. Qué sabe el otoño del verano. Qué lamentaciones tienen las estaciones. Ninguna odia. Ninguna ama. Y pasan».
Giannina Braschi, «La pastoral», o «La inquisición de los recuerdos» de “El imperio de los sueños”.
 

 
La fiesta de la primavera
Equinoccio
Los letones cantan al sol cuando pasa del hemisferio austral al hemisferio boreal y la duración del día es igual a la noche: «El Sol baila sobre una montaña de plata; lleva botas de plata en los pies». Comienza el equinoccio de primavera, los días se hacen más largos y la vida vuelve a renacer. Es la época idónea para la siembra y, por ello, muchas celebraciones se basan en ceremonias tradicionales de plantación. También es época para hacer ofrendas a los dioses y diosas de la vegetación.
Los pueblos de la antigua Mesopotamia tenían muy en cuenta al equinoccio: asirios y babilonios no sólo concedían mayor importancia a los equinoccios que a los solsticios, sino que su festival más importante era el del año nuevo, que tenía lugar en el equinoccio de primavera, verdadero comienzo del año. Se le llamaba akitu, duraba doce días y celebraba un «matrimonio sagrado»: el rey, como hijo y representante de la divinidad, regeneraba y sincronizaba los ritmos de la naturaleza, el cosmos y la sociedad humana, uniéndose a una sacerdotisa en un aposento especial para el rito decorado con hojas y flores.
La celebración de la fertilidad y su estimulación mágica han constituido siempre la base de las fiestas de primavera en todo el mundo y las deidades se agrupaban en parejas como Afrodita y Adonis en Grecia.

Los celtas y las culturas paganas decían que en el amanecer del equinoccio un conejo blanco surgía de la espesura de los bosques y enterraba huevos de oro en los huecos de los árboles. Aquel que lo encontrara estaría en posesión de la abundancia durante todo el año.
Los druidas y seguidores de la religión wicca, por ejemplo,  están íntimamente ligados al ciclo anual de nacimiento, vida, muerte y renacimiento. La festividad Ostara conmemora el equinoccio de primavera y la historia del joven dios que se enamora de la diosa. Este amor hace que la naturaleza se renueve, como el sol que acaricia suavemente la tierra, e inspira también a los animales para que se multipliquen. Es una fiesta de amor y crecimiento dedicada a la diosa pagana Eostre, asociada con el Este, como culto al lugar por donde sale el Sol. A esta diosa se le hacen ofrendas de bollos y huevos de colores, así como golosinas en forma conejo porque estos animales estaban antiguamente consagrados a ella.
 
Fuentes: Artículo “Fiestas de Primavera” por Isabela Herranz. Google imágenes.

7 comentarios:

Gabriela dijo...

Aires de Otoño en >Santiago de Chile..
Que envidia!! Amo la primavera, ahora solo me queda esperar deshojarme lentamente.un beso

Ana dijo...

Es verdad Gabriela, que en el otro hemisferio estrenaís el Otoño, la mas nostalgica de las estaciones. Y envidia tenemos que tenerla nosotros, jaja, que acabaís de pasar el verano,calentito y agradable. Pero bueno todo rueda y dentro de poco, ya se sabe.
Un beso
:)

Natalia Ortiz dijo...

Bonita y primaveral entrada =)
Yo de momento estoy bastante liada con la universidad, así que no tengo tiempo para disfrutarla T.T, pero bueno, ya se hará cuando se pueda.
La primera es mucho más bonita que el invierno, con las flores, una temperatura más suave... no pasar un montón de frío ni de calorazo. La primavera despierta la vida :)
Unas fotos preciosas ^^
Desconocía por completo lo del conejo blanco, qué curioso.
Y todo lo que dices después tampoco lo conocía. Muy interesante :)
Nunca pensé que se le regalaran golosinas a una diosa...
Un beso :)

Gabriela dijo...

Ana Ani anita :)

இலை Bohemia இலை dijo...

Estos días están de lo más luminoso, la llegada de la primavera se ha notado, se la presentía días antes, lo anunciaban las mariposas blancas...


Besos

PD: Lo del abrazo a Japón me ha encantado!

Raquel dijo...

Primavera, primavera, que bonita eres primavera.
Me ha gustado lo que has escrito, muy poetico, y las fotos de las flores saliendo de la nieve son preciosas.
El resto de la información me parece muy interesnate; no sabía lo de los huevos de pascua.
Feliz Primavera, Anita :)

Ana dijo...

Un beso Natalia, es verdad que es una estación bonita, despierta la vida y las ganas de vivir, y encima está llena de fiestas. ¡A disfrutar!
:D

Gabriela ;)

Mariposas blancas, me encantan, al lado de mi casa hay montones, por suerte. Un beso Bohemia.
PD. Lo de Japoón se lo robé a mi hermana, me pareció una bonita forma de apoyo, es de un dibujante, autoliniers.
:)

Las flores saliendo de la nieve, ¿puede haber nada mas evocador y poetico?
Es la primavera, que la sangre altera.
Un beso
:)

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