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lunes, 9 de septiembre de 2019

Once… y muchas letras


Alguna vez he hablado de este peculiar planeta que es Bohemio Mundi, de su olor a tinta, a nube rosa, helado de limón y té de menta. La geología de su corteza terrestre es bastante peculiar, todo crece, se expande, la energía de su núcleo ya no parpadea como al principio, ahora la fuerza y el calor son constantes, tiene vida, aunque hay circunstancias muy irregulares pues su naturaleza es harto curiosa, y entre otras cosas las curvaturas de sus ríos se enroscan a placer sin que nada lo provoque. La orogénesis no responde a fenómenos naturales, volcánicos o tectónicos, hay algo más. Hay un ente, se la oye hablar como si recitara, ese ente es el que provoca las mareas del Mundi puesto que la verdad es que no hay satélites ni astros ni atracción en el Universo más que una magia extraña provocada por una especie de varita con una mina de grafito en la punta. Por si te lo cuestionas, la realidad es que los ríos se enroscan cuando ella estornuda.
Cada once años el Mundi sufre una transformación, parecida a la de los humanos cuando envejecen que aparecen surcos, canas, o líneas de expresión, y es la siguiente: las montañas cambian de sitio, saltan brincan, juegan... ¿Cuál es el propósito? Nadie lo sabe, pero pasa. Cada once años y durante once horas. Ya lo predijo una astróloga/quiromántica/clarividente/agorera y profeta. Los once años se cumplen hoy, y los habitantes de Bohemo Mundi, que son en su mayoría seres inventados (aunque ellos ni se lo huelen) de papel o bits proyectados a través de rayos catódicos, están muy alterados, algunos emocionados, por la aventura que supondrá que te crezca un Himalaya en medio de la cocina, o -teniendo mucha suerte- una colina en medio de la huerta tomatera, aunque afortunado va a ser el que la casa le aparezca en lo alto de una montaña de tres mil metros con un mar de nubes tocándole el balcón. Lo que se sabe, más bien se ha pronosticado, es que las montañas van a seguir un patrón y así se moverán, igual que las notas en un pentagrama tarareando el cumpleaños feliz, y eso es así porque lo dijo la agorera y nadie la contradice, igual que nadie cuestiona que  fabricación tiene once letras (te has parado a contarlas, ¿eh?) Once, el once es un número especial…
¿Qué se dice de este número? Pues que ofrece gran intuición y percepción espiritual, habilidades sobrenaturales, sensibilidad maximizada, así como también empatía e inteligencia natural, símbolo de enorme poder este es el primer número maestro de un total de tres : 11, 22 y 33. Llegado el momento ya te diré lo que dice la agorera sobre esto de los números repetidos…
Hoy Bohemio Mundi cumple once años de fabricación y aún seguimos en obras. Gracias a los bohemios visitantes y amigos por construir conmigo este planeta.





Música: "Ain't no Mountain High Enough"

domingo, 9 de septiembre de 2018

Han pasado diez años…


Era tan adorable, ¡que pequeñín e inocente!, tan insignificante y ya tenía cierto brillo estelar, quizás porque lo envolvía una fina película de polvo de estrellas. Su nacimiento fue tan espontaneo y sencillo, no se trató de un parto difícil, ¡para nada!, sucedió de una manera muy natural: de pronto habían unos cuantos discos de gas girando en torno a una luz muy frágil, velocidad y escombros del universo unidos, la energía era adecuada, la explosión se veía venir pues la temperatura se elevó unos cuantos grados. En el espacio sí que hay ruido, y os aseguro que el sonido de aquella explosión sonó como música, guitarras eléctricas y cierto eco pop. Ya se le veía su lado bohemio, y como no podía ser de otra manera así bauticé a aquel nuevo planeta, a ese mundo en expansión de infinitos colores.

Han pasado diez años, un concepto muy ínfimo en la definición de tiempo, planetariamente hablando claro está, aun se le podría encuadrar en la categoría de los recién nacidos. En mi planeta original esto no sería así, me llamarían exagerada, ¡me gusta exagerar, tienen razón! Es un planeta joven pero ni mucho menos un bebé, sólo hay que asomarse a su historia para verificarlo: ¿recuerdas el tsunami de ideas del 2011?, ¿y la inundación de tinta del 2012?, seguro que aún te acuerdas de la terrible plaga de termitas extraterrestres que casi terminó con él en el 2014, ¿verdad?, ¿y qué me dices de la sequía del 2017?, ¡no entiendo cómo pudo sobrevivir a eso! Debe ser porque su núcleo es sólido, todo consiste en eso, en tener un interior fuerte.
¿Sabes?, Bohemio Mundi lo tiene, algo hierve dentro de él, algo que se resiste a dejarse arrastrar al agujero negro, una fuerza telúrica que lo empuja a seguir flotando por ese cosmos de energía y materia. Es pequeño, es verdad, pero sigue creciendo. ¿Y por qué un planeta así tiene que crecer y crecer? Pues porque se nutre de la buena energía, de luces que caen como lluvia, mensajes luminosos de sus visitantes eventuales, ellos generan la luz con su electricidad cósmica, esa que normalmente posee la gente que sonríe mucho. Y por eso a él a y a mí nos gustan las sonrisas, porque generan la mejor de las luces. ¿Qué me dices, sonreímos juntos otros diez años más?




Música:Happy - Pharrell Williams (on 10 Different Musical Instruments Cover) (ft. Gunhild Carling)



sábado, 31 de diciembre de 2016

Bombillitas


Llegamos al final del año, y es entonces, rodeada de luces de colores que estallan en el cielo como fuego e inundan las calles en forma de bombillitas, cuando a mí se me enciende la bombilla, se me iluminan los pensamientos, y poco a poco voy viendo la luz, una especie de iluminación cabalista a pocas horas del final… uy que trágico me ha quedado esta frase, al final del año quería decir, a muy poco de cruzar ese puente invisible e impalpable de los años, años que pasan, vuelan mas bien, como hojas secas empujadas por un viento temperamental.   
Me gustan las bombillas, lo que representan en estas fechas, la alegría, el color, la magia y la ilusión. Me gusta la luz… esa luz que a veces llega donde no se la invita, casi al fondo de mi misma o de ti mismo, iluminando hasta los recovecos más oscuros y lejanos. La luz me trae los recuerdos que almaceno en la fibra más sensible, más nostálgica de mí ser. Pienso entonces, es una asociación espontánea, que los recuerdos deben ser bombillitas que brillan, a veces con mas, a veces con menos luz. Recuerdos que parpadean, esforzándose por seguir brillando en medio del vacío, luchando por no atenuarse hasta fundirse… pero es inevitable, al final la luz se va perdiendo, bogando en la marea del olvido y del tiempo. No quiero tratar al tiempo como un enemigo, sólo le culpo de llevarse cosas. Me da rabia que se lleve mis recuerdos, aunque no para siempre, eso lo sé. A veces la marea es favorable, a veces el aire transporta lo que creías perdido.
Hoy me imagino un mar lleno de luces de colores que vienen y van con las olas.  Hay toda una vida bailando en el agua, esa agua que siempre ha simbolizado la vida, el ciclo. Y entonces me acuerdo, vivimos, seguimos, lo hacemos porque sirve para forjar recuerdos y experiencias, es lo único que vale la pena, da igual que la bombilla termine apagándose, brilló, formó parte de la guirnalda de la vida, fue y es un eslabón importante, el cableado que traslada la chispa y la energía, que impulsa la maquina, que lo une todo, que le da sentido y continuidad a nuestra existencia.
Cuida de esas bombillitas, lucha porque no se apaguen, hoy brillan, hoy te recuerdan lo bonita que es la vida si la miras bajo la luz adecuada.
¡Por un 2017 brillante!
Feliz entrada de año, bohemios.  


                ¡¡2017, ALLÁ VOY!!

viernes, 9 de septiembre de 2016

8cho


Han pasado ocho años desde que Bohemio Mundi existe. Se dice pronto, pero ¡¿cómo ha podido pasar tanto tiempo?! (Pausa para suspirar) Y sin embargo, sí, los calendarios han caído durante ocho años, nada más y nada menos. Una parte de mí se sigue sorprendiendo de lo rápido que gira el mundo, incansable, imparable, como una loca carrera que no sabes cuándo concluirá…. Pero hoy nada de eso importa, ni el tiempo, ni la velocidad, ni el espacio.
Hoy recorro este pequeño planeta y me paro a contemplar sus verdes llanuras, hay un rincón muy fresco en donde la hierba es alta y verde, se está bien allí, cerca hay un pequeño riachuelo cuya música transporta versos, palabras, pensamientos, ideas y proyectos… Creo que es la voz de la imaginación, hay días que suena más apagada pero de vez en cuando se entona, y se la oye sin problemas reverberando en las esquinas de este mundo chiquitito. Si esa voz suena las flores brillan, es un fenómeno extraño, pero muy mágico, brillan como farolillos, alegres y festivos. Entonces la tierra se mueve como un gigante que se despierta de un letargo soporífero. Algo te sacude por dentro, como un sentimiento de alegría contagiosa, supongo que la culpa la tienen esas partículas de imaginación que flotan como pétalos amarillos, impregnándolo todo, bañándolo todo. ¡Que alegría me da cuando esa maquinaria productiva se pone en funcionamiento! Eso sí, hay que alimentarla, de lo contrario no hay manera. No es que sea muy exigente, sólo hay que darle un poco de paz, de calma, de tiempo, no le importan las dosis, pero sí que tenga un poco de cada cosa. Quiero cuidarla, hago lo que puedo, pero a veces me es complicado encontrar esos ingredientes que me demanda; la calma, el tiempo, la paz…
Sin embargo mientras Bohemio Mundi y yo tengamos un poquito de esas cosas seguiremos cuidando del planeta…
¡A por 8 años más!
Para despedirme tengo que darle las gracias a los habituales bohemios por seguir visitando mi mundi, gracias por cuidar de que los caminos que llevan a él no se pierdan ni se sequen. Paz. 

sábado, 31 de octubre de 2015

Bohemio Miedo Mix

Llevo desde 2009 dándote la lata con motivo de Jaloguin como graciosamente dice Montse del blog Isensebotànic. En este tiempo me ha dado tiempo de repasar muchas y muy curiosas anécdotas tenebrosas, algunas películas de culto con temática siniestra, tradiciones, relatos, vídeos de miedo, canciones para mover el esqueleto, y demás historias para poner los pelos de punta.
Así que me apetece hacer un repaso, ¿te apuntas?

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HAPPY HALLOWEEN
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