domingo, 9 de septiembre de 2018

Han pasado diez años…


Era tan adorable, ¡que pequeñín e inocente!, tan insignificante y ya tenía cierto brillo estelar, quizás porque lo envolvía una fina película de polvo de estrellas. Su nacimiento fue tan espontaneo y sencillo, no se trató de un parto difícil, ¡para nada!, sucedió de una manera muy natural: de pronto habían unos cuantos discos de gas girando en torno a una luz muy frágil, velocidad y escombros del universo unidos, la energía era adecuada, la explosión se veía venir pues la temperatura se elevó unos cuantos grados. En el espacio sí que hay ruido, y os aseguro que el sonido de aquella explosión sonó como música, guitarras eléctricas y cierto eco pop. Ya se le veía su lado bohemio, y como no podía ser de otra manera así bauticé a aquel nuevo planeta, a ese mundo en expansión de infinitos colores.

Han pasado diez años, un concepto muy ínfimo en la definición de tiempo, planetariamente hablando claro está, aun se le podría encuadrar en la categoría de los recién nacidos. En mi planeta original esto no sería así, me llamarían exagerada, ¡me gusta exagerar, tienen razón! Es un planeta joven pero ni mucho menos un bebé, sólo hay que asomarse a su historia para verificarlo: ¿recuerdas el tsunami de ideas del 2011?, ¿y la inundación de tinta del 2012?, seguro que aún te acuerdas de la terrible plaga de termitas extraterrestres que casi terminó con él en el 2014, ¿verdad?, ¿y qué me dices de la sequía del 2017?, ¡no entiendo cómo pudo sobrevivir a eso! Debe ser porque su núcleo es sólido, todo consiste en eso, en tener un interior fuerte.
¿Sabes?, Bohemio Mundi lo tiene, algo hierve dentro de él, algo que se resiste a dejarse arrastrar al agujero negro, una fuerza telúrica que lo empuja a seguir flotando por ese cosmos de energía y materia. Es pequeño, es verdad, pero sigue creciendo. ¿Y por qué un planeta así tiene que crecer y crecer? Pues porque se nutre de la buena energía, de luces que caen como lluvia, mensajes luminosos de sus visitantes eventuales, ellos generan la luz con su electricidad cósmica, esa que normalmente posee la gente que sonríe mucho. Y por eso a él a y a mí nos gustan las sonrisas, porque generan la mejor de las luces. ¿Qué me dices, sonreímos juntos otros diez años más?




Música:Happy - Pharrell Williams (on 10 Different Musical Instruments Cover) (ft. Gunhild Carling)



6 comentarios:

lopillas dijo...

Felicidades!
Claro que sí, aquí seguiremos orbitando tu estrella.
Un abrazo fuertote

Montse dijo...

Me encanta tu mundo bohemio, tu planeta de sonrisas, así que seguiré visitándolo hasta que sea enorme y me encanta cómo has hecho que este cumple brille con luz propia.
Muchas felicidades, Ana!!
Mil besos.

Raquel dijo...

Me encanta formar parte de este planeta tan bohemio, tan colorido y tan acogedor. Sé que han pasado muchas cosas, cosas devastadoras como la plaga de termitas extraterrestres, pero aquí sigue Bohemio Mundi orbitando aún en este universo de tinta y letras. Creo que es buena señal. Espero que los próximos diez años sean igual de interesantes en este planeta tan particular, seguro que lo serán.
Enhorabuena por los 10 años de blog, que se dice pronto.
Un abrazo Anita ;)

miquel zueras dijo...

¡Muy feliz décimo aniversario, Ana! Que siga tu mundo bohemio paseando por el sistema solar entre supernovas y evitando los agujeros negros. Es verdad, el espacio tiene sonido, lo que no se puede hacer es encender un cigarrillo, como decía Arthur C. Clarke.
Besos y encantado de seguir visitando tu planeta.
Borgo.

Ana Bohemia dijo...

Muchísimas gracias Lopillas por seguir orbitando en mi estrella, gente como tú es la que da luz.
Un abrazo
:)

Muchas gracias Montse, la sonrisa es uno de los mejores rasgos de una persona, tú haces sonreír. Un besote.
:)

Gracias Raquel, después de tanto y aquí seguimos, espero que me sigas acompañando.
Mil besos
:)

Muchísimas gracias Miquel por hacer escala en este planeta, un placer que seas de los asiduos. Un gran abrazo
:)

Carol Torrecilla García dijo...

Qué hermoso ese universo tuyo tan espacial y bohemio.
Claro que te seguiremos...; hasta el fin del mundo si es necesario... rebasando los límites de este mundo hasta llegar, volando, al tuyo: habitar tu planeta es inspirador. Muchas gracias por invitarnos.

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