domingo, 8 de marzo de 2015

Mi ojo derecho


MI OJO DERECHO
Dirigido por JOSECHO DE LINARES
Finales de Verano, Zurdo, 27 años, hace las maletas para Madrid y se prepara para dejar la casa de sus padres. Sólo queda una cosa: Despedirse de su abuela. En un viaje emocional,  Zurdo revisita sus recuerdos y comparte un último rato en la casa de "La Tata", con la intuición de que posiblemente no la volverá a ver
CASTING:
ALBERT PRAT REIXACH (Zurdo) | OSCAR LARA ESTEVE (Zurdo niño) | MARGARITA CALATAYUD JORAL (Tata Joven) | PEPITA ROCA MERCADÉ (Tata Mayor) | NOEMÍ RUIZ GONZÁLEZ (Dani) | CARMEN FLORES SANDOVAL (Anita)
EQUIPO TÉCNICO:
Guión & Dirección: JOSECHO DE LINARES | Producción: ANNA CASALS | Fotografía: J. IVÁN ROMERO | Arte: VÍCTOR SANTACANA | Sonido: ALBERT RIBAS & MARTA CUNILL | Montaje: BERNAT UDINA | Maquillaje: XAVIER VALVERDE


Apropósito, ¡feliz día de la Mujer!

Las mujeres más importantes de mi vida han sido y son mis abuelas, las mujeres que representan la ternura más grande, el amor mas incondicional, las que nos dan el doble de cariño y nos consienten con todo su corazón y nos ofrecen un mundo de afecto. ¿Qué habría sido de mí sin esas, no segundas, primeras madres? Les debo mucho, así que hoy les dedico este día, ¡por ellas!

7 comentarios:

Raquel dijo...

No he podido dejar de llorar. Precioso pero muy triste, como lo son los recuerdos del pasado, de la infancia, donde aún tenías a esas personitas que te cuidaban y te daban caramelos de anís o de menta. Echo mucho de menos a mi abuela y quiero mucho a la que me queda, pero me da mucha tristeza pensar que la vida nos lleva inevitablemente a esto, a recordar los tiempos pasados con lágrimas en los ojos.
Feliz día de la mujer.

Montse Martínez Ruiz dijo...

Has dado de pleno en mi corazoncito, porque es verdad que de todas las mujeres que hay en mi vida, el recuerdo de mis abuelas, en especial de una de ellas, es el más tierno y cariñoso que tengo.
¡Feliz día de la mujer, Ana!
Muchos besos.

amparo puig dijo...

Gruesos lagrimones corren por mis mejillas mientras escribo estas líneas. Yo no conocí a mis abuelas, una murió unos meses de nacer yo y la otra fue fusilada por el Frente popular en el año 36. Así que no sé -ni sabré- qué es el cariño de una abuelas, la caricia de una abuela. El corto es una maravilla. Voy en busca de un pañuelo.

miquel zueras dijo...

Entrañable homenaje a las abuelas. La mía la perdí siendo muy niño y siempre me ha quedado el deseo de haberle dicho cuanto la quería. Cuando alguien mayor de la família desaparece es como si se fuera una librería llena de recuerdos.
Saludos! Borgo.

Ana Bohemia dijo...

Hola Raque, feliz día de la mujer. Desgraciadamente creo que eso es lo que nos toca, recordar aquellos tiempos pasados y felices con lagrimas en los ojos... pero que nadie nos quite esa facultad, la de recordar lo mas bonito de nuestra vida.
Un beso
:)

Hola Montse, feliz día de la mujer. El recuerdo de las abuelas es el mas tierno que existe, es por ese cariño incondicional y enorme que nos dan, es lo que las hace especiales, para ellas somos su ojito derecho.
Besos
;)

Hola Amparo, que pena que no conocieras a tus abuelas, siento mucho que una de ellas fuera asesinada de esa manera tan horrible. La caricia de una abuela es increíble, es lo mas puro que existe... puede que algún día tu seas la abuela y podrás gozar de acariciar a tus nietos, ya verás. A mí también se me escapó un par de lagrimitas con el corto, nos pone sensibles.
Un abrazo
:)

Hola Miquel, seguro que tu abuela ya sabía que la queráis sin necesidad de decírselo, pero quizás por eso es mejor no escatimar las muestras de cariño con los que queremos, para que siempre sientan que los amamos mucho.
Saludos
;)

Nepalí dijo...

Supongo que mi comentario se pierde aquí. No conocía tu blog. Ha sido por Amparo, en Calados, que ha hecho una referencia y he tenido curiosidad. Bendita curiosidad.
Me he emocionado con este corto, mucho. Es la ternura y ese dolor que se pega dulcemente. .. Me ha llevado hasta mi madre, a mi hija cuidándola, a esa complicidad que siempre me toca el corazón. A ese mundo de las tres. Y también a otras mujeres, abuelas o no, a las que tanto quiero, con su cansancio, su desaliento, sus profundas arrugas llenas de vida cansada, que se va lentamente.
La abuela, la madre dos veces.
Maravilloso.
Un abrazo.

Nepalí dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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