viernes, 17 de agosto de 2012

Raro y doloroso…

…eso define algunas de las costumbres que aquí encontrarás.


Resulta imposible establecer en qué momento apareció el anillado corporal o piercing en la historia de la humanidad aunque lo cierto es que su origen es tan antiguo como la misma piel. Últimamente este antiguo y venerable arte parece haber emergido de nuevo con mucha fuerza.
Ya en la Roma de los centuriones, los miembros de la guardia del Cesar llevaban aros en los pezones como muestra de su virilidad y coraje así como un accesorio de sus vestimentas ya que les permitían colgar en ellos las cortas capas que usaban. Esta práctica también fue bastante común entre las chicas de la alta sociedad de la era victoriana, que lo hacían para realzar el volumen de sus pezones.
El ombligo anillado era un signo de la antigua realeza egipcia y prohibida a todos aquellos que no fuesen nobles.
En la India muchas mujeres han sido anilladas en la nariz desde muy pequeñas. Esta tradición la suelen llevar a cabo las abuelas, que deberán anillar a sus nietas antes de que se casen. Se piensa que originalmente se hacía como signo de sumisión y devoción de la mujer hacia su marido. Este piercing se realiza en uno u otro lado de la nariz en función de la etnia a la que pertenece la mujer.
Los piercing se pueden llevar en cualquier parte del cuerpo, desde los genitales hasta la lengua pasando por cualquier otro sitio que uno se pueda o no imaginar. Sin embargo el más común y antiguo es el de la oreja. En algunas culturas este tipo de perforación es una manera de pasar de la infancia a la edad adulta. Asimismo los marinos y los piratas acostumbraban a ponerse un arete en el lóbulo cada vez que doblaban el cabo de Hornos, en el extremo austral de América.


Los mayas y aztecas perforaban su lengua regularmente para extraer sangre para ceremonias y rituales. Para aumentar el flujo de sangre, pasaban una cuerda por la perforación, que deslizaban rítmicamente de arriba hacia abajo.


En algunos lugares de Australia y Nueva Guinea, una costumbre tribal es el septum perforado (parte en medio de los orificios nasales y debajo del tabique), para así dar al guerrero una fiera y salvaje apariencia.


Numerosas tribus como los Surma y los Mursi de Etiopía o los Botocudo de la Amazonia se insertan platos en los lóbulos de las orejas y de los labios, y se clavan en diversas partes del cuerpo huesos de animales, como canon de belleza. Cuando alcanzan la pubertad se arrancan los cuatro incisivos inferiores para poder salivar constantemente el labio deformado y que así éste no se rompa por la sequedad. En el caso de las mujeres, cuanto más grande sea el disco (hecho de calabaza o arcilla) conseguirán una dote matrimonial más suculenta, normalmente en cabezas de ganado.
La tribu Surma considera su imagen como algo abstracto. Se adornan con espectaculares tocados y se cubren el cuerpo con pigmentos naturales extraídos de minerales y vegetales, que además les ayuda como repelente de insectos al mezclar estas pinturas con ceniza y orina de ganado. Pueden pintarse el cuerpo dos o tres veces al día, como si cambiasen de ropa en una particular forma de seducción, de expresar su estado de ánimo o su orgullo. Las escarificaciones y mutilaciones que se infligen son también signos de elegancia, de fortaleza y de valor.


Las mujeres de la tribu Karen (sólo las que nacen los miércoles de luna llena) se colocan unos aros de bronce en su cuello con el objeto de alargarlo. Este honor les exige agregarse anillos con los años, obligándoles a portarlos durante toda su vida, ya que si se los retirasen, se desnucarían por la debilidad de los músculos de su cuello, que no soportarían el peso de su cabeza. Cuando una mujer comete adulterio le retiran los anillos, con la amenaza permanente de fractura de su columna cervical.


El ejemplar más antiguo de un tatuaje que conocemos está en el cuerpo del "hombre de los hielos" que se encontró congelado en la frontera de Italia y Austria en 1993. Se calcula que tiene unos 4,000 años.
Esta momia -con 57 tatuajes en la espalda- es el cadáver humano con piel más antiguo que se ha encontrado. A partir de este descubrimiento se puede decir que el tatuaje es tan antiguo como el propio ser humano. Sin embargo, las distintas culturas que utilizaron el tatuaje lo hicieron de distintas maneras; tanto como arte, en el sentido de creación de significados rituales o simbólicos, como ocurría en el Antiguo Egipto, como para marcar o señalar a los criminales, que es el caso de las antiguas Grecia y Roma. Incluso se cree que, por su posición en el “Hombre de Hielo”, las marcas cumplieron un fin terapéutico.
En tiempos más recientes, los tatuajes se reintrodujeron en Europa cuando el Capitán Cook y sus tripulantes regresaron de Tahití en 1771; de ahí viene la asociación de los tatuajes con los marineros.


El tatuaje facial en las tribus maoríes consiste en una combinación de espirales con una serie de líneas formando un modelo simétrico. Muchas tribus practicaban el tatuaje terapéutico y otras lo hacían para impresionar y asustar a los enemigos.


En tribus de África, Australia y América del Sur los hombres se realizan escarificaciones, que son cicatrices producidas bien por cortes superficiales o profundos, o por quemaduras que pueden ser por fuego. Estas heridas producen una costra que por lo general es de color oscuro, resultante de la muerte de tejido vivo. Y se realizan por diversos motivos, desde mostrar las hazañas del portador (cada escara señala un enemigo abatido) hasta para indicar el status social, o para imitar a ciertos animales adorados como el cocodrilo.


Los pigmeos Bayaka y la tribu Mentawai de la Sumatra indonesa llevan a cabo el doloroso proceso de limarse y afilarse los dientes para así poder casarse con el jefe de la tribu y para ser más bellas.
Está costumbre también es practicada por los indígenas de las Islas de Borneo y el Congo, y por los miembros de la tribu de Joruba (África del Norte) que se caracterizan por sus ángulos dentarios mesiales fracturados y limados.
El tener la dentadura dispareja e imperfecta suele ser motivo de vergüenza en los países occidentales y da lugar a costosos procedimientos para arreglarla, ya sea con operaciones o molestos aparatos.
Sin embargo, en Japón, donde las más raras costumbres son vistas como algo normal, existe el Yaeba, que significa “dientes dobles”. Esta tendencia, que causa furor en las jóvenes muchachas niponas, consiste en deformar la dentadura para que los molares empujen a los caninos hacia adelante, creando un efecto vampiresco, pero atractivo aparentemente.
La diastema (tener los dos dientes delanteros o "paletas" separados) parece estar abandonando su estigma de defecto y de hecho, se está poniendo de moda. La cosa ha llegado tan lejos que hay personas que aún teniendo una dentadura perfecta se han colocado un aparato dental para separárselos de manera artificial. Para entender el motivo de esta moda, quizá haya que remontarse a la época medieval, cuando, este hueco se asociaba, (especialmente en mujeres), con personas lujuriosas o con deseos carnales muy por encima de la media.


Los indios jíbaros de Sudamérica reducen las cabezas de sus enemigos hasta el tamaño de un puño (tzantza). Se trata de una especial forma de momificación utilizada para conservar las cabezas de sus enemigos como cabezas-trofeo o cabezas-talismán mágicas.


Los atletas griegos, que competían desnudos durante los Juegos Olímpicos, se protegían los genitales de las sacudidas que provocaban los ejercicios sujetándolos mediante una barra de madera o metal que llamaron kynodesme.

Fuentes:
Taringa.net/posts/imagenes/3702097/Raras-Costumbres.html
Ibytes.es/blog_indigenas_africanos_atuendos_Etiopia.html
Culturaalterna.blogspot.com.es/2004/07/breve-historia-del-piercing.html
Es.fitness.com/forum/threads/124999-Moda-de-los-dientes-torcidos-causa-furor-en-Jap%C3%B3n
Wikipedia. Google imágenes.

5 comentarios:

Prometeo dijo...

Mil curiosidades en un buen trabajo y es que no hay limites para la belleza. Un abarzo

Ana dijo...

Puede decirse que la belleza es para algunos muy sudjetiva, pero tienes razón: no hay límites para la belleza.
Un abrazo grande Prometeo
:D

Carol Torrecilla García dijo...

Ha sido fascinante: una se preocupa cada día por la imagen y es tan subjetiva como el tiempo y el lugar.
Me ha gustado mucho este post, Ana.
Tu blog siempre está lleno de vida y de asuntos interesantes....
Gracias, amiga.
Carol

Raquel dijo...

Increible el concepto de bello que podemos tener los humanos; lo que aquí se considera un horror en alguna tribu perdida es sinónimo de belleza o poder o estatus. La verdad es que todas estas raras costumbres me parecen dolorosas y muy feas. las pobres mujeres jirafa deben pasarlo muy mal con eso en el cuello, y los de los platos en los labios debe ser muy incómodo.
Curiosa y muy interesante entrada hermanita.
Un beso.

Ana dijo...

Hola Carol, es un placer entretenerte, espero seguir llenando este espacio de entradas interesantes.
La belleza es así de subjetiva, una suerte en el fondo.
Un abrazo grande y gracias por tus palabras.
:)

Hola Raque, si, curioso concepto de belleza o de estetica. Sufrimiento sinonimo de encajar en el canon de belleza, un doloroso trance para ser mas apuestos a ojos de los demás, aquí, en nuestra civilizada sociedad también se hace, una se puede estirar, retorcer, poner o quitar para tal fin, y a vecdes se deforman igual.
Las mujeres jirafas deben dormir muy mal, que dolor de cuello y de espalda.
Gracias por pasarte, un placer que hayas encontrado la entrada interesante.
Abrazosos... una palabra nueva que significa "abrazo de oso" pa que sepas, jaja
;)

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