lunes, 27 de agosto de 2012

#Atención, pregunta # 20

¿Sandía o Melón?

Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
Confucio

Rosa era el cielo pero jirones malvas lo rayaban, cera pastel sobre lienzo fresco. Algunas nubes rasgadas dejaban ver un cielo crepuscular que pronto se vería tachonado de estrellas. Una calma suave adormecía los arboles que se dejaban arrullar con la brisa. Aquella era una noche hermosa y sosegada, clara, casi primaveral…
 -¿A que sería genial dar un paseo? -me sorprendió él apareciendo por detrás.
No sabía si hablaba en serio o lo decía por decir. Nunca hacíamos nada juntos así que no creí que…
 -¿Qué dices?, ¿vamos?
Me volví hacía el Científico quien parecía expectante. La brisa jugueteó con mi pelo que impulsivamente él retiró de mi rostro con dulzura, acomodándolo, para que no se me metiera en la boca. Inspiré el perfume del aire y asentí, ¿cómo podía negarme?
No le hice esperar, sólo me demoré un poco en cambiarme los zapatos. Cuando bajé me esperaba al pie de las jardineras con dos bicicletas…
Me gustó la idea y sonreí, cosa que automáticamente le hizo efecto pues se le iluminó la cara. Pedaleamos bajo las estrellas, dejando que la pendiente y el asfalto nos llevasen al amor de la gravedad.  Entonces el camino se bifurcó y él, haciendo la elección por los dos, enfiló una senda desconocida de grava. Al cabo de un rato se hizo difícil seguir y tuvimos que abandonar las bicis. Decidimos caminar, pues el paisaje que veíamos nos llamaba con poderosa fuerza. Durante un buen rato nos adentramos en la naturaleza como si estuviéramos en una expedición… El olor del jazmín de Madagascar nos envolvió y pronto nos topamos con dicha planta trepadora. Fue como caer dentro de un sueño, habíamos tropezado con un autentico vergel.  Sus bonitas flores blancas y sus lustrosas hojas verdes nos sirvieron para jugar un rato… Yo, a modo de guirnalda, coloqué algunas aromáticas flores en su pelo riendo al ver que no le importaba.
 -No soy alérgico, ¿sabes?, así que me da igual…
 -Te quedan muy bien, eres como un ninfo mágico en esta noche de verano -me burlé pero pronto él contraatacó tirándome las flores a la cara.
Nos perseguimos en una frenética carrera, haciendo bromas y contando chistes. Recuerdo muy bien la buganvilla rosa y como la ladera se hizo colina. Sin darnos cuenta habíamos deambulado más de dos kilómetros y la noche corría hacía la hora bruja. Tendríamos que regresar…
Al llegar a casa nos sentíamos hambrientos a la par que cansados. Pero no deseábamos que acabara la noche y casi a hurtadillas asaltamos la nevera para cenar.
Comimos algunas sobras y el tiempo fue pasando. Cuando los huesos del pollo frío quedaron limpios como palillos de tambor él se echó hacia atrás en su silla y suspiró satisfecho. A mí me apetecía algo de fruta, pero pensé que no eran horas…
-¿Sandía o melón?

“Pues ambos comparten algunas características:
Uno: Son muy bajas en calorías a causa precisamente de su alto contenido en líquidos. Casi el 90% de su estructura es agua, aunque en el caso de la sandía es mayor que en el del melón. Así que es más refrescante y apetecible cuando el calor aprieta.
Dos: Si hablamos de los beneficios nutricionales las diferencias son mayores. La sandía por ejemplo destaca por su alto contenido en vitamina C y A y en minerales como el potasio que se encargan de regular nuestro organismo. Frente a esto el melón también contiene altas dosis de ambas vitaminas, aunque concretamente en lo que se refiere a la vitamina C tiene mucha más cantidad que la sandía, y es que el melón puede ayudarnos a conseguir la mitad de la cantidad de vitamina C que nuestro cuerpo requiere cada día.
Tres: La sandía es una fuente importante de licopeno, un potente antioxidante que ayuda a nuestras células a permanecer jóvenes por más tiempo. El melón en cambio contiene otras vitaminas y elementos que en la sandía se encuentran en cantidades mucho más inferiores, como es el caso de las vitaminas del grupo B, esenciales para mantener nuestros tejidos jóvenes por más tiempo.
Cuatro: Ambas frutas son una fuente importante de fibra, lo que las dota de un alto poder laxante que nos ayuda a mantener nuestro cuerpo libre de sustancias tóxicas que tan mal le hacen. Consumir melón o sandía es una buena opción a la hora de depurar el organismo y acelerar el tránsito de los alimentos.
Así que  sea cual sea la que elijas las dos son buenas para el organismo por la cantidad de beneficios que brinda…”

Carraspeé desviando los ojos al plato que sostenía en alto y luego prensé los labios.
 -Vale –dije-, eso es muy… bueno está muy bien, pero… ¡sólo te estaba ofreciendo!, ¿quieres?
Él abrió la boca mudamente y resopló negando, fue muy cómico. El incómodo silencio duró muy poco porque sin poder evitarlo yo me reí divertida.
 -Nunca apagas al Científico que hay dentro de ti, ¿verdad?, está ahí, preparado, por si acaso hay alguna cuestión de urgencia que resolver…
 -¡Cómo si no hicieras uso de él, graciosa!
Queríamos ser amables el uno con el otro pero no lo pude evitar me dio un ataque de risa…
 -Si te ríes así de mí te tocará fregar los platos…
 -De eso nada, yo sacaré la basura y tú te ocuparás de los platos, ¡y no se diga más!
Nos adivinamos los pensamientos y como dos tontos nos peleamos por la bolsa de basura, saliendo a la calle en medio de un alboroto. No nos percatamos de buscar la llave porque cuando quisimos entrar nos dimos cuenta de que la puerta estaba cerrada… y ninguna ventana abierta.
 -¿Y ahora qué hacemos?, ¿romper un cristal?
 -¿Estás loca?, noo… es muy tarde para molestar así a los vecinos, dormiremos aquí fuera -dijo señalando a las incomodas sillas de jardín-. No es mal plan para esta bonita noche de verano, y mañana buscaremos a un cerrajero y nunca le diremos a nadie sobre esto, ¿de acuerdo?
 -Trato hecho…
Todo parecía muy bien, (a pesar de quedarse con la silla más cómoda) pero no contamos con un factor inesperado… ¡las odiosas tormentas de verano!
Gritamos y dimos saltos para huir, para refugiarnos donde fuera… y entonces él me tomó por un brazo.
 -No está mal esta lluvia, ¿eh? -dijo y una cortina de lluvia tibia le envolvía-. Nos hacía falta una ducha… además pronto saldrá otra vez la luna, ¿a que siempre recordaras este baño a la luz de las estrellas?
 -Sí -estornudé sin querer y con sarcasmo-, siempre…
Pero él tenía razón, pronto dejó de llover y la bóveda del cielo adquirió un brillo extraordinario. Todo el universo se puso a titilar, incluso cayeron un par de estrellas fugaces que yo señalé dando botes. Cuando bajé la vista me topé con sus ojos… esos ojos empañados que seguían observándome…
-Tienes… tienes la ropa pegada al cuerpo, ¿tendrás frío?
¿Cómo podría tener frío ante una mirada así?... no…claro que no…




Fuentes: Vitonica.com/minerales/comparando-la-sandia-y-el-melon. Goear. Google imágenes.
Música: Jason Mraz- I´m yours

7 comentarios:

roberto dijo...

Hola Ana, maravilloso relato, muy romántico... me llegó hasta lo más profundo de mi alma.

Un abrazo.

Ana dijo...

Muchas gracias por leerme Roberto, un gusto que te guste el relato y todo su romanticismo.
Abrazos
;)

Prometeo dijo...

Delicioso realto, jamas pense en el romanticismo y la erotica de los melones y sandias....un fuerte abarzo.

Ana dijo...

Jaja, Prometeo, tienes mucho que aprender del romanticismo y la erotica de las frutas, es un campo muy extenso. En serio, muchas gracias por leerme.
Un abrazo de vuelta
;)

Carol Torrecilla García dijo...

Bueno: me ha encantado este capítulo del científico y la chica, y me has informado muy bien sobre fruta que me encanta y cuyas propiedades apenas sabía. ¡Qué feliz soy!
Pero es que además, la canción es una de mis preferidas!!!!!!!
Gracias, Ana.

Raquel dijo...

Estos dos van por buen camino :)
Entre la sandía o el melón... yo lo tengo dificil, me gustan las dos frutas, aunque el melón es más sabroso.
Me ha gustado esa lluvua de verano.
Un beso.

Ana dijo...

Hola Carol. Lo de las frutas esta muy bien, porque yo tampoco lo sabia y en verano siempre me inflo de melón y de sandía. El capitulo del Cientifico y la chica es muy prometedor, jaja, ¿iran por buen camino? ya se verá.
La canción me encanta, la oigo a todas horas.
Un abrazo y gracias por comentar.
:)

Hola Raque. Por buen camino van... o eso parecde. Yo también me quedo con el melón.
Una lluvia de verano que aqui se necesita y bien, ¡eh?
Un beso grande
;)

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