jueves, 15 de marzo de 2012

Química y piel


La abrazó muy lentamente, descendiendo con tacto sus manos sobre su espalda, recorriendo con sus dedos los senderos que le ofrecía su columna.
Necesitaba dibujar con su aliento la comisura de aquella boca, pero desechó aquella idea boqueando en silencio, deslizando inadvertidamente el rostro hacía su sien… no podía olvidar que solamente eran amigos. Cerró los ojos con fuerza, aspirando el perfume de su pelo, el aroma de su piel. Se contuvo. Un cosquilleo inundó sus mejillas, sus labios estaban tan cerca que una oleada de calor hirviente le consumió… Se sometió a la tortura y no la soltó, amoldándose a su cuerpo, ciñéndose a sus curvas.
Cuando hacía frío él la abrazaba fuertemente, la apretaba, la estrechaba. Ella refugiaba entonces su rostro entre los pliegues de su jersey de lana, protegida del invierno, repentinamente reconfortada. Eran una piña sólida que resistía al viento y sus inclemencias. Al rato su boca escalaba hacía arriba y se posaba en su hombro, su aliento rozaba suavemente y sin querer su cuello, lo que le electrificaba el vello y le ponía la piel de gallina. Un escalofrío seco le recorría la espina dorsal y le sacudía el cuerpo. Ella notaba el leve temblor y se separaba, pesarosa de haberle contagiado su frío… No era eso, pero él no la corregía.
A él siempre le sorprendía aquella reacción, siempre le maravillaba lo que provocaba en su interior el contacto de aquella epidermis…


Música: Hoy necesito – Cómplices
Google imágenes.

7 comentarios:

Raquel dijo...

Qué bonito! Epidermis contra epidermis. Sentimientos y sensaciones. Amor y unos brazos que te rodean.
Me ha gustado :)
Un beso Ana.

Ana dijo...

¿Qué hay mas sensible que el contacto de dos epidermis? ¡poco...!
Me ha gustado que te haya gustado...
;)

lopillas dijo...

Tensión sexual no resuelta. Aquí hay tomate ;)
La canción le va de perlas al relato.
Besitos

Carol Torrecilla García dijo...

El contacto de las pieles es lo que más se recuerda tras los encuentros con quien más quieres.
Un texto precioso y real, como la vida misma, lleno de poesía, Ana.
Precioso.
Carol

Ana dijo...

Hola Lopillas, en efecto tensión sexual no resuelta, y la canción dice mucho, ¡me chifla!, jaja.
Un beso
;)

Hola Carol, tienes razón, siempre recuerdo cuando mi abuela me acariciaba la mejilla, sus manos suaves...
Me alegro que te haya gustado el relato, muchas gracias.
Un abrazo grande amiga
:)

Natalia Ortiz dijo...

Jaja, me temo que la amistad es así en demasiadas ocasiones, pero no puedo evitar decir que es rara, ya que está claro el amor que hay, lleno de ganas del uno del otro, de besos, de abrazos... de piel contra piel, y sin embargo, es eso, nos quedamos con las ganas. Habrá que dar un empujón a estos chicos jaja.
Pensaba que no conocía la canción... pero ya veo que sí, aunque la he escuchado poco. No funcionaba el reproductor digamos, y la he buscado por youtube. El vídeo es raro, muy vampírico supongo jaja. Un beso

Ana dijo...

Hola Natalia, ya sé lo que dices jeje, pues si, creo que suele pasar bastante a menudo, una amistad que deriva en otra cosa.
La canción tiene unos añitos, pero lo que dice no tiene edad...
Me alegro que hayas disfrutado de ella y del texto.
Un beso
;)

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