jueves, 22 de marzo de 2012

Crónicas Marcianas

Esta colección de relatos reúne la crónica de la colonización de Marte por parte de una humanidad que abandona la Tierra en sucesivas oleadas de cohetes plateados y sueña con reproducir en el Planeta Rojo una civilización de perritos calientes, cómodos sofás y limonada en el porche del atardecer. Pero los colonos también traen en su equipaje las enfermedades que diezmarán a los marcianos y mostrarán muy poco respeto por una cultura planetaria, misteriosa y fascinante, que éstos intentarán proteger ante la rapacidad de los terrícolas.

Crónicas marcianas es una serie de relatos del escritor estadounidense Ray Bradbury. Los relatos carecen de una línea argumental lineal fija, pero la referencia contextual y temporal es la misma en todos ellos. Publicado en 1950, Crónicas marcianas (reconocido junto a Fahrenheit 451 como uno de los mejores libros de Bradbury), abunda en descripciones poéticas y melancólicas de Marte y los marcianos, y de la sociedad estadounidense en la época de Bradbury.
Si bien el libro se titula Crónicas marcianas, en él se tratan temas perennes de toda la humanidad: la guerra y el impulso autodestructivo del hombre, el racismo, tanto hacia los marcianos como hacia otras personas y la pequeñez del hombre ante la naturaleza y el universo. 
El prólogo de la edición en español fue escrito por Jorge Luis Borges. En él se dice de Marte:
"Sobre el planeta rojo –que su profecía nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena".

“CRÓNICAS MARCIANAS”
Ray Bradbury

*También en Marte el hombre había llegado a ser demasiado humano, y no bastante animal. Los hombres de Marte comprendieron que si querían sobrevivir tenían que dejar de preguntarse de una vez por todas: ¿Para qué vivir? La respuesta era la vida misma. La vida era la propagación de más vida, y vivir la vida lo mejor posible. Los marcianos comprendieron que se preguntaban ¿Para qué vivir?, en la culminación del algún periodo de guerra y desesperanza, cuando no había respuestas. Pero cuando la civilización se tranquiliza y calla, y la guerra termina, la pregunta se convierte en insensata de un modo nuevo. La vida es buena entonces, y las discusiones son inútiles.  

*El agua le corrió por la nariz hasta los labios. Una gota le cayó en un ojo, nublándolo. Otra le estalló en la barbilla.
La lluvia.
Fresca, dulce y tranquila, caía desde lo alto del cielo como un elixir mágico que sabía a encantamientos, estrellas y aire, arrastraba un polvo de especias, y se le movía en la lengua como un raro jerez liviano.
Se incorporó. Dejó caer la manta y la camisa azul. La lluvia arreciaba en gotas más sólidas. Un animal invisible danzó sobre el fuego y lo pisoteó hasta convertirlo en humo airado. Caía la lluvia. La gran tapa negra del cielo se dividió en seis trozos de azul pulverizado, como un agrietado y maravilloso esmalte, y se precipitó a tierra. Diez billones de diamantes titubearon un momento y la descarga eléctrica se adelantó a fotografiarlos. Luego oscuridad y agua.

*Los cohetes incendiaron las rocosas praderas, trasformaron la piedra en lava, la pradera en carbón, el agua en vapor, la arena y la sílice en un vidrio verde que reflejaba y multiplicaba la invasión, como espejos hechos trizas. Los cohetes vinieron redoblando como tambores en la noche. Los cohetes vinieron como langostas y se posaron como enjambres envueltos en rosadas flores de humo. Y de los cohetes salieron de prisa los hombres armados de martillos, con las bocas orladas de clavos como animales feroces de dientes de acero; y dispuestos a dar a aquel mundo extraño una forma familiar, dispuestos a derribar todo lo insólito, escupieron los clavos en las manos activas, levantaron a martillazos las casas de madera, clavaron rápidamente los techos que suprimirían el imponente cielo estrellado e instalaron persianas verdes que ocultarían la noche. Y cuando los carpinteros terminaron su trabajo, llegaron las mujeres con tiestos de flores y telas de algodón y cacerolas, y el ruido de las vajillas cubrió el silencio de Marte, que esperaba detrás de puertas y ventanas.

*Esa noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. La idea era divertida. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo,  los relojes, la gente. ¿Y qué sonidos tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva y unas voces que lloraban y una voz muy triste, y unas gotas sucias que caen sobre tapas de cajas vacías, y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? El tiempo se parecía a la nieve que cae calladamente en una habitación negra, a una película muda en un viejo cine, a cien millones de rostros que descienden como globos de Año Nuevo, bajando y bajando hacía la nada. Así era cómo olía el tiempo, cómo sonaba y qué parecía. Y esta noche (y Tomás sacó una mano al viento fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.

Muchas son las palabras que podría emplear para elogiar este libro, pero lo resumo en una muy contundente: EXCELENTE. Una narración impecable, un estilo fresco, para nada recargado o rimbombante, unos relatos llenos de criticas, anhelos y reflexiones; la sociedad, la vida, la perdida, la soledad, los peligros, las esperanzas, la realidad, los sueños…
He disfrutado mucho con su lectura, aprendiendo como se hace buena literatura. Una obra que te recomiendo con mucha intensidad, pues con su lectura disfrutarás de la más poética de las obras de ciencia-ficción, no te defraudará.

¡Feliz Lectura!

Fuentes: Lecturalia. Wikipedia. Google imágenes.

8 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

Tiene buena pinta, Ana :) Me han gustado frases como "casi se podía tocar el tiempo" o "caía desde lo alto del cielo como un elixir mágico que sabía a encantamientos", muy mágico. Pero ya sabes lo que te voy a decir u.u, que no lo conozco... en este caso porque tiene más de 50 años... pero se ve bien :) Un beso

MEN dijo...

Me gustan mucho los temas de ciencia ficciion y este tiene muy buena pinta. Crees que se encontrara facilmente? Sabes si lo hay en internet? Me lo apuntare para el verano. Gracias amiga. Un bessito

Prometeo dijo...

Que gran libro, parece casi pura poesia, de los mejorcito del amigo Bradbury...un abarzo.

Carol Torrecilla García dijo...

Me lo apunto, Ana. Me encanta Ray Bradbury pero solo me he leído de él el conocido Farenheith.....
¡Me has animado muchísimo a leer este! Voy a tener que pedir recaudación por mi cumple: el Walden, este, jajajajajaaj
Abrazos, amiga.
Te quiere mucho:
Carol

Ana dijo...

Hola Natalia, la verdad es que no es un libro largo y tiene frases muy bien construidas y muy poéticas, apuesto a que te gustará.
Un beso
;)

Hola Men, pues yo lo saqué de la biblioteca de mi ciudad así que no sé si estará por internet, puede que si. ¿Ya estas pensando en la lectura del verano? Que ganas tenemos de vacaciones, ¿eh? Un besito...
:D

Hola Prometeo, la verdad es que a mí me dejó buen sabor de boca, buena literatura.
Un abrazo
;)

Hola Carol, jeje, no quiero darte mas trabajo con libros pendientes, pero ya sabes que te lo recomiendo, es un libro muy bueno, y si ya has leído a Bradbury ya conoces su estilo... Tu pide pa el cumple, jaja, a ver si cae...
Un abrazo grande, gracias por el cariño.
:)

Raquel dijo...

La verdad es que me encantó, tiene relatos un poco raros, pero está escrito de una forma que te llega, muy bien escrito y las descripciones que hace Bradbury no pueden ser mejores.
Un libro imprescindible.
Un beso :)

Ana dijo...

Hola Raque, relatos raros pero que te dejan huella, creo que es importante, además un libro con mucha calidad, y eso cuenta. Estoy contigo, imprescindible.
Besos
:)

Ana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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