miércoles, 9 de septiembre de 2009

Hace un año

Parece que fue ayer pero hoy hace un año que empezó mi aventura bloguera, así que hoy mi “Bohemio Mundi” cumple su primer año.
Un año de vida en el que ha cabido de todo, pero aún hay cosas que quisiera contar, expresar, compartir. Espero que estés ahí para compartirlo conmigo, para vivirlo conmigo, te invito.
Todo comenzó de manera casual una tarde de septiembre como esta. Pretendía que mi blog se convirtiera en mi cajón desastre particular, pero sobre todo en un medio para hablar de aquellas cosas que me emocionan y me enternecen, que me divierten y me entristecen.
La primera frase de este pequeño mundo decía así: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”. Sueños utópicos de mundos mejores, deseos lanzados con buenas intenciones, pero sobre todo un dogma para mí: la paz. Paz para ver con buenos ojos el mundo en el que vivo.

Tenía que elegir un nombre y escogí dos palabras Bohemio + Mundi. ¿Y que sabía yo de los bohemios? Pues algo si, sabía que un bohemio es un romántico, alguien dotado de sensibilidad, amante del arte, la música y la literatura, pero sobre todo un soñador. Me gustó esa definición porque en algo nos parecemos, en algo o en mucho, más bien en todo.
Una de mis películas preferidas también habla de estos personajes, los revolucionarios bohemios y su particular credo. Yo creo, ¿y tú?

Christian llega por primera vez a Paris en 1899. Una revolución bohemia había arrollado al mundo y él había viajado desde Londres para formar parte de ella. Sobre una colina se asentaba el barrio de Montmartre, el centro del mundo bohemio, músicos, pintores, escritores, se les conocía como "los hijos de la revolución". Christian quería vivir la penuria, escribir sobre la verdad, la belleza, la libertad y sobre todo aquello en lo que creía por encima de todo, el amor.

Aquí tienes un mix de los bohemios

(Dialogo de la película Moulin Rouge)

(-Christian: Solo había un problema, nunca me había enamorado. Afortunadamente en aquel momento un argentino inconsciente atravesó mi techo, acto seguido apareció un enano vestido de monja.)
-Toulouse: ¡Eh! ¿Cómo está usted? Me llamo Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa.
-Christian: ¿Qué?
-Toulouse: No sabe como lamento esto, estamos arriba ensayando una obra.
-Christian: ¿Qué? (Algo muy moderno llamado "Espectacular, Espectacular")
-Toulouse: Transcurre en Suiza.
(-Christian: Por desgracia el argentino sufría una enfermedad llamada narcolepsia).
-Toulouse: Está perfectamente y de repente... está inconsciente.
-Bohemio 3: ¿Cómo está? Que bien, el narcoleptico del argentino está inconsciente y el libreto no estará acabado a tiempo para presentárselo mañana al productor.
-Bohemio 2: Es cierto Toulouse, y yo aún no he terminado la música.
-Toulouse: Ya habrá alguien que lea el papel.
-Bohemio 2: Y en nombre del cielo dónde encontraremos a alguien que ensaye el papel del joven y sensible poeta y pastor de cabras suizo.
(-Chistian: Antes de que pudiera darme cuenta estaba arriba subiendo al argentino inconsciente.)
-Toulouse: Las colinas recobran el alma con las eufónicas sinfonías del discante.
-Bohemio 2: ¡No! ¡Basta, basta, basta! Es insufrible, tu ruido ahoga mis palabras, ¿y si nos limitamos a unas leves notas de piano?
(-Christian: Parecía haber ciertas diferencias artísticas acerca de la letra de Audrey.)
-Bohemio 1: No creo que una monja diga eso de una colina.
-Bohemio 3: ¿Y si cantara "las colinas renacen entonando en discante"?
-Toulouse: No, las colinas atronan y retumban.
-Bohemio 1: No, no, no, no, no.
-Argentino: Las colinas se encarnan en sinfónica melodía.
-Todos: No...
-Christian: Las colinas...
-Toulouse: Las colinas...
-Christian: Las colinas...
-Toulouse: sienten el estruendo del mundo.
-Christian: Las colinas...Las colinas... Las colinas reviven con el sonido de la música.
-Argentino: Las colinas reviven con el sonido de la música, ¡me encanta!
-Bohemio 1: Las colinas reviven...
-Toulouse: ...con el sonido de...
-Bohemio 3: ... ¡la música! Encaja perfectamente.
-Christian: con las canciones que han cantado durante miles de años.
-Toulouse: excelbilloso. Audrey deberíais escribir los dos juntos.
-Bohemio 2: ¿He oído bien?
(-Christian: La sugerencia de Toulouse de que escribiéramos la obra juntos, no era lo que Audrey quería oír.) Adiós!!
-Toulouse: Por tu primer trabajo en Paris.
-Bohemio 3: Toulouse, Zidler no accederá, no te ofendas, pero, ¿alguna vez has escrito un libreto?
-Christian: No...
-Argentino: aaah! El chico tiene talento, me gusta, ejem,no penseis mal, me gusta el talento.
-Toulouse: Las colinas reviven con el sonido de la música, ahí está, con Christian podremos escribir el espectáculo revolucionario bohemio que siempre hemos soñado.
-Bohemio 3: ¿Cómo convenceremos a Zidler?
(-Christian: Pero Toulouse tenía un plan)
-Toulouse: Satine.
(-Christian: me vestirían con el mejor traje del argentino y me harían pasar por un famoso escritor ingles, Satine al escuchar mi poesía moderna se quedaría atónita e instaría a Zidler para que yo escribiera "Espectacular, Espectacular", el problema era que yo seguía oyendo a mi padre en mi cabeza.
-Padre: Acabaras desperdiciando tu vida en el Moulin Rouge...)
-Toulouse: El Moulin Rouge...
(-Padre: ...con una bailarina de can-can)
-Toulouse: can-can.
-Christian: ¡No! No puedo escribir para el Moulin Rouge.
-Toulouse: ¿Por qué no?
-Christian: No se si soy un verdadero revolucionario bohemio.
-Toulouse: ¿Tú crees en la belleza?
-Christian: Si.
-Argentino: ¿En la libertad?
-Christian: Si<
-Bohemio 3: ¿En la verdad?
-Christian: Si
-Bohemio 1: ¿En el amor? -Christian: El amor… el amor. Creo en el amor por encima de todo, el amor es como el oxigeno, el amor es algo esplendoroso, el amor nos eleva a nuestra esencia, ¡todo lo que necesitas es amor!
Todos ríen.
-Toulouse: A nosotros no nos engañas, era la voz de los hijos de la revolución.



Érase una vez una chica que sólo soñaba con escribir. No importaba donde ni cuando ella siempre encontraba el momento, hasta que un buen día, un mágico día se cruzó en su camino un pequeño rincón, un mundo pequeñito a su medida para que ella con sus palabras lo fuera llenando. En esa tarea sigue y ya lleva un año, supongo que seguirá adelante porque aquí, ella, se siente libre.

Una de las canciones que me gustan lleva la palabra Bohemian. Porque me he fijado en una cosa, todo lo que suena a bohemio suena mejor…


Supongo que me pareció adecuado bautizar mi blog con el nombre de Bohemio Mundi. Y ahora que puedo hacer balance pienso que este año ha sido bueno. Gracias a ti si te asomas a este mundo, espero que aunque sea un poco te sientas tan bohemia como yo.


¡Vamos únete a la fiesta!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡¡ FELICIDADES !!!! Ay que ver como pasa el tiempo!.
Me parece perfecto el nombre asignado a tu blog, porque no creo que haya mejor definición, y que...en tan pocas palabras se describa tan bien a su autora, no?
A mi Mouling Rouge también me encanta, me emociona, me hace reir, llorar, enamorarme...VIVIR!!!
Así que a celebrarlo y a seguir adelante ;) Aquí estaremos!
MUAKSSS!!!!

Ana dijo...

Muchas gracias Sara, ya sabes que yo también estaré aquí y que puedes contar conmigo siempre.
Muchos MUAKSSS!!
Estas invitada a la fiesta (virtual) de este primer año de blog.
Besos :)

Raquel dijo...

Un año!! parece que fue ayer cuando lo estrenaste. Este año bloguero ha estado lleno de curiosidades, de relatos, de música y de buen rollo.
Cómo no me va a gustar tu blog??

Un beso y enhorabuena.

Ana dijo...

Gracias Raque, vuelve pr aquí siempre que quieras.
Muchos besos y únete a la fiesta.
:)

Flowtista dijo...

Felicidades, blog experto ya! Espero que cumpla tantos como cuantos quieras y puedas.

Por cierto, yo también creo :)
Un beso!

Ana dijo...

Gracias Flowtista, me alegro de que seas del club y de que creas.
No sé yo si este es un blog experto a pesar del añito, en fin, invitado quedas a esta celebración.
Besitos :)

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