domingo, 23 de agosto de 2009

No robarás...

Según las escrituras, Moisés estuvo en el monte cuarenta días y cuarenta noches y en ellos le dio Dios escritos en dos tablas de piedra los diez Mandamientos. Cuando bajaba, vio al pueblo que estaba adorando al becerro de oro y enfadado las rompió. Pero posteriormente, volvió a subir y pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él la alianza. Entonces, el Señor pidió a Moisés que tomase dos planchas iguales de piedra y en ellas le mandó escribir y escribió las diez palabras de la alianza.

Bueno ha pasado mucho desde aquello y los tiempos cambian pero hay cosas que nunca lo hacen. Nosotros seguimos negándonos a hacer lo estipulado, a que nos digan lo que tenemos que hacer o decir, y a cumplir las normas establecidas, ¡pobre Moisés!, ¿quién se lo iba a decir después de lo que sufrió para escribir en la piedra los Mandamientos?, cuanto trabajo por gusto…
Su intención era buena, ¡claro!, pero no todos los seres humanos se rigen por buenas y nobles intenciones, teniendo en cuenta esto hay unos cuantos Mandamientos que son ¿cómo decirlo?, difíciles de cumplir a rajatabla.

Robar, por ejemplo. Robar está mal, es un acto vil y sucio, pero al mismo tiempo es (aunque este mal decirlo) tentador. En toda la historia de la humanidad el robo siempre ha sido algo de lo más común, natural y espontáneo que existe, y muy ligado a la naturaleza del hombre. ¿Quién no ha deseado algo que otra persona más afortunada tiene?, ¿quién no soñaría con quitárselo?

Para algunos la forma mas fácil de conseguir todo eso que necesitan, quieren y desean es robándoselo al que lo ha conseguido con su propio esfuerzo (repugnante desde luego). Pero a veces el robo es algo más complejo y bizarro que todo eso. A veces robar no es simplemente apoderarse de lo ajeno, elegantemente (o no) y sin dañar a nadie, a veces robar trae consigo violencia, sangre y muerte. Muchas guerras se han iniciado por el afán de otras naciones de apoderarse de territorios ajenos, muchos han caído en pos de herencias, puestos y títulos, muchos siguen pensando que lo que “es tuyo es mío también”.


Es cierto, todos somos piratas, y en esta era de Internet más que nunca, así que no nos sorprendamos y nos llevemos las manos a la cabeza, sé que jamás se nos ocurriría abrirle el bolso a una anciana que espera ante un semáforo en rojo para quitarle la cartera, pero si que traficamos con información, imágenes, canciones y películas. (Bueno, quizás esto sólo sea compartir y no robar) En fin supongo que es nuestro deber entonar el “Mea Culpa”. ¿Lo entonamos?
No robarás pero lo hacemos, de una u otra manera, lo hacemos.
Pensando en Moisés y en su trabajo, creo que se olvidó de añadir el undécimo mandamiento:
AMARÁS AL DINERO SOBRE TODAS LAS COSAS.
Es el único mandamiento que a nadie le costaría cumplir.

LOS MEJORES ROBOS

Aquí os dejos tres buenos ejemplos de robos, todos cometidos de distintas maneras, en distintos años y con diferentes botines, pero todos con algo en común: salieron bien sí, pero los que los cometieron se pasaron una buena temporadita a la sombra.

Tres formas diferentes de robar

EL ROBO MAS SIMPLE Y EFICAZ

Vincenzo Peruggia Ladrón de Arte que robó la
Mona Lisa.

El París de 1911 se vanagloriaba de tener en su Louvre la obra pictórica más intrigante de la Historia: la Gioconda. Tanta era la altivez parisina que no faltaba quien dijera que no había mejor lugar en todo el mundo para la pintura de Leonardo Da Vinci que la capital francesa. De hecho, cuando el 21 de agosto de ese mismo año el retrato desapareció del museo, los empleados supusieron que había sido recogido por el fotógrafo oficial de la institución para realizar un reportaje gráfico con vistas a un catálogo que luego se vendería a los visitantes del museo.
El martes 22 la Gioconda seguía sin estar en su pared habitual y cuando se preguntó al fotógrafo éste se encogió de hombros argumentando que no sabía nada del cuadro.


El Robo: En realidad la pintura estaba en poder de Vincenzo Peruggia, un ex-empleado del museo que había aprovechado el turno de noche (cuando la sala en la que se exhibía la Mona Lisa no tenía guardias ni visitantes) para llevarse la pintura bajo el brazo. Así de fácil.


Pesquisas: La policía registró el museo de arriba abajo y las investigaciones llegaron hasta Apollinaire y de él a Pablo Picasso, ya que había adquirido dos esculturas robadas del Louvre a un tal Pieret. Picasso devolvió las esculturas y negó cualquier relación con el usufructo. Apollinaire fue absuelto.
Mientras tanto, Vincenzo escondió la pintura en su apartamento de
Florencia, en Italia. Supuestamente, al llegar la policía al lugar para hacer las pesquisas correspondientes, se llegaron a firmar documentos encima del lienzo ya que este estaba escondido bajo el mantel de la mesa de la cocina.
Peruggia se desesperó, después 27 meses tratando de vender la Gioconda a diversos museos, siempre recibía la misma respuesta de sus directores: tenía que tratarse de una falsificación. Al fin encontró un comprador: la
galería Uffizi de Florencia, en Italia, pero en un arrebato de honradez, el dueño de la galería dio cuenta a la policía francesa y Vincenzo Peruggia fue detenido.

Motivos: Cuando le preguntaron acerca de su periplo confesó que había sido contratado en su recién abierta carpintería por Eduardo Valfiemo, quien se encargaba de los contactos, y que nunca había sido un experto en robo de arte, y era cómplice del falsificador francés de arte Yves Chaudron para hacer copias de la pintura y venderlas como originales.

Los herederos de Vincenzo alegaron que el robo se realizó por razones patrióticas: Vincenzo quería traer la pintura de regreso a Italia después de haber sido robada por Napoleón. Aunque, quizás haya sido sincero en sus motivos, Vincenzo aparentemente no sabía que Leonardo da Vinci llevó esta pintura como un regalo para el rey Francisco I cuando este lo llamó a Francia para que fuera pintor de su corte.
Llevado a juicio, la corte aceptó que Peruggia cometió el delito por razones patrióticas y lo envió a la cárcel por un año y quince días por lo que fue conocido como el "Robo del Siglo" por la prensa de la época.

Después de ser recuperada, la pintura fue exhibida por toda Italia y finalmente devuelta al Museo de Louvre en 1913.
El Louvre aprendió la lección y ahora la Gioconda soporta el paso del tiempo tras una urna de cristal blindada y un par de vigilantes impidiendo a los turistas realizar fotos con flash.


EL ROBO DE PELÍCULA

Ronald Biggs El fabuloso asalto al tren postal de Londres.

En 1949, Biggs estaba en la cárcel de Lewes, en Sussex, por asaltar un comercio. Charlando con un compañero, un ex empleado del correo, se enteró que los bancos transportaban mucho dinero en tren, y sin vigilancia. Ya no pudo dormir.


El Plan: Al quedar libre, Biggs se mudó a Surrey, se casó y montó una carpintería. Cuando nació su primer hijo, viajó a Londres para darle la noticia a su padre, pero se cruzó con Bruce Reynolds, un ex preso que había conocido en la cárcel de Wormmwood Scrubb. Tras unas cervezas, comprendieron que seguían con el mismo sueño: robar el tren de Londres.
Tres años después, Reynolds viajó a Surrey para ofrecerle a Biggs que dirigiera el robo. Lo tenía todo planeado y había reclutado a tres ex presos para la banda: Buster Edwards, Jim White y Roger Cordrey. Luego los llevó a la granja Leatherslade, a pocos kilómetros del lugar donde darían el golpe.
Como el 5 de agosto había sido festivo, el vagón postal que salió al día siguiente viajaba lleno de dinero. Un informante de Glasgow telefoneó a Goody y le confirmó: "Salió de Escocia con más de 100 bolsas."


El Robo: El 8 de agosto de 1963 a las 0.10, los 15 hombres partieron de Leatherslade vestidos como soldados en dos camionetas y un camión. Una hora después, estaban sobre el puente Bridego, a 65 kilómetros de Londres.
El tren fue puntual. A las 3.15 Roger Cordrey avisó por handy: "Ya viene. Buena suerte." Estaba sobre el semáforo ferroviario, a pocos kilómetros. Tapó la luz verde, y activó la roja con una batería portátil.
El convoy clavó los frenos y se detuvo a cuatro metros de la señal. El fogonero bajó para ver qué pasaba: Tom Wisbey y Robert Welch lo maniataron. Charles Wilson subió a la locomotora y golpeó en la cabeza al maquinista. Y subieron al tren.
En sólo 10 minutos, Buster Edwards y Roy James desengancharon la locomotora y el vagón del dinero, y obligaron al maquinista a manejar hasta el puente Bridego, donde los esperaba el camión. Pasaron las 120 bolsas y se fueron a la granja. Allí, contaron 2.631.784 libras esterlinas en billetes chicos (el equivalente actual a 40 millones de dólares). Fue un golpe rápido y efectivo.


Pesquisas: La Policía ofreció una fuerte recompensa para quien los delatarapor esto recibían por día 3.500 denuncias . En pocos meses, los apresaron y condenaron a penas de entre 18 y 30 años.
El "cerebro" del plan, Ronald Biggs, se fugó de la cárcel en julio de 1965 y se convirtió en leyenda al saltar desde uno de los muros hasta un camión de mudanzas sin techo que lo esperaba en la calle: una pila de colchones amortiguó el golpe.
Biggs se hizo la cirugía estética en París y viajó a Australia, donde vivió cinco años. En 1974 lo descubrieron en Río de Janeiro, pero no pudieron extraditarlo. En 1981, Biggs fue secuestrado y llevado a Barbados. Los secuestradores tenían la esperanza de reunir una recompensa de la policía británica, pero Barbados no tenía ningún tratado de extradición con el Reino Unido y Biggs fue enviado a Brasil.



Desenlace: En 2001, Biggs anunció que estaba dispuesto a regresar a Gran Bretaña aunque era consciente de que sería detenido a su llegada a Inglaterra. Finalmente el 7 de mayo de 2001 regresó voluntariamente y fue inmediatamente arrestado. Para terminar sus 30 años de condena fue encarcelado en la prisión de Belmarsh . Su hijo dijo en un comunicado de prensa que contrariamente a lo que algunos pensaban, Biggs no había regresado a Gran Bretaña simplemente para recibir atención sanitaria. Biggs había declarado su deseo de "caminar en un pub de Margate como un inglés y comprar una pinta de amargo".
En julio de este año Ronal Biggs sufrió cuatro infartos y dos ataques epilépticos. El 6 de agosto de 2009, se anunció que Biggs sería puesto en libertad de la cárcel por "motivos compasivos".


EL ROBO TECNOLÓGICO

Leonardo Notarbartolo "La historia del robo de diamantes más grande de la historia".


Amberes, situada en el corazón de Flandes es una ciudad rica en Historia, pero no sólo en Historia allí se concentra el 85% de la producción mundial de diamantes en bruto. Tres Bolsas en las que cotizan más de 1.500 tiendas dedicadas a esta joya, y casi 35.000 personas trabajan y viven del mundo de los diamantes. El Museo de los Diamantes de Amberes es una de las visitas ineludibles de esta ciudad, con sus más de 1.500 piezas de coleccionista. Con tantas tentaciones cerca ¿quien podría culpar a aquel grupo de ladrones altamente cualificados que el 16 de febrero de 2003, en el Diamond Center de Amberes se apoderó de un botín valorado en unos 100 millones de dólares? Para conseguirlo no dispararon ni un solo tiro.
Sus 10 niveles de seguridad incluían detectores de calor, radar, zona magnética, censor sísmico y una cerradura con clave de más de 100 millones de combinaciones. Se pensaba que la bóveda era impenetrable, aquel fue un robo imposible.



Cabecilla: Sin duda este es Leonardo Notarbartolo. “Era 1958 y él tenía 6 años cuando su madre lo mandó a comprar leche. El pequeño no se limitó a traer sólo la leche como un niño bueno y de paso regresó con 5,000 liras, cerca de ocho dólares de entonces. El lechero se había quedado dormido y Notarbartolo lo registró sacándole el dinero. Su madre le dio una fuerte paliza, pero ya no importaba él había encontrado su destino”.
La especialidad de Notarbartolo era su encanto. Actuando como joyero, lograba ser invitado a tomar café a las oficinas, talleres y hasta a las bóvedas para inspeccionar la mercancía. Comparaba algunas piedras y luego regresaba para robarlo todo. Su camino siguió por esa senda hasta el año 2000 cuando un joyero judío se le acercó ofreciéndole 100 mil euros para ver si una bóveda ubicada en el distrito de los diamantes en Antwerp podía ser robada. La investigación de Notarbartolo terminó en un trato con el comerciante que desembocaría en el robo más grande de la historia.


El Plan: Para comenzar su trabajo y familiarizarse con el edificio, Leonardo contrató una caja de seguridad e ingresó un marcador llevando dentro una cámara de fotos en miniatura, la cual le permitía tomar 100 fotos en máxima resolución. El acceso al edificio estaba custodiado por una fuerza de seguridad localizada en la entrada, una puerta de 3 toneladas que custodiaba la entrada de la bóveda. Solamente la puerta tenia 6 capas de seguridad. La combinación de la puerta se hacia por medio de un dial cilíndrico con una numeración del 0 al 99. Cuatro números tenían que ser introducidos para acceder, los dígitos sólo se podían ver a través de unos pequeños vidrios en la parte superior de la rueda. Había 100 millones de combinaciones posibles.
La puerta fue probada para soportar un taladro durante 12 horas continuas, además los sensores sísmicos alertaban cualquier movimiento. Cuando la puerta estaba conectada, dos placas de metal en el suelo y en la pared formaban un campo magnético. Si la puerta se abría este campo se rompía y sonaba la alarma. Por todas partes había cámaras y monitores de luz, calor y movimiento. Las cajas de seguridad, hechas en acero y cobre tenían una clave de 16.000 posibles combinaciones. El diagnostico que dio Notarbartolo fue que era imposible penetrar allí. Meses mas tarde cambió de parecer cuando le presentaron al equipo que lo acompañaría en el robo. Cuatro personas formaban parte del equipo “El Monstruo”, “El Genio”, El “Rey de las llaves”, y el “Speedy”.
En septiembre del 2002 un guardia se detuvo delante de la puerta de acceso y comenzó a introducir los dígitos. No podía sospechar que estaba siendo grabado por una minúscula cámara colocada en una de las luces sobre su cabeza. Las imágenes eran transmitidas por una antena. Cerca del cofre había una habitación de almacenamiento, allí, dentro de un extintor se estaban registrando las imágenes.
Después de que el guardia introdujera el código, ingresó la llave la cual fue fotografiada con precisión.



El robo: La noche del 16 de Febrero de 2003 un vehículo conducido por Notarbartolo dejó en las cercanías del edificio a sus cuatro compinches.
El Genio fue quien se encargó de desactivar un sensor de calor en una de las terrazas, utilizando una manta plástica que no permitía que el sensor detectara la temperatura de su cuerpo. Luego desactivó una alarma y abrió una ventana para que el resto del equipo entrara por ella. Cubriendo con bolsas plásticas las cámaras, comenzaron a descender por las escaleras hasta llegar a la antecámara, donde se encontraba la puerta. Ninguna alarma había sonado.
Luego el “Genio” sacó una placa de aluminio y utilizó cinta adhesiva con pegamento en ambas caras para adosar el aluminio a los sensores magnéticos del costado de la puerta, después quitó los tornillos de estos y los dejos unidos por la cinta. Aunque separados de la puerta, los sensores nunca perdieron el campo magnético.Le tocó el turno al “Rey de las Llaves”, no tuvo demasiada dificultad. Sabía, gracias a los videos, que los guardias antes de entrar a la cámara visitaban una sala contigua a la bóveda. Allí encontraron la llave de la puerta.


Con la combinación grabada por la cámara oculta, ya tenían todo para acceder al tesoro. Antes de hacerlo, el “Monstruo” apagó las luces de manera que los sensores del cofre no se activaran al abrir la bóveda y entró.
Luego en la oscuridad de la sala dio los once pasos hasta donde había un panel con los cables de los sensores. Estos sensores recibían un pulso eléctrico y lo respondían, si esto se cortaba sonaba la alarma. Lo que el Monstruo hizo fue un puente que creaba un lazo en los sensores. Esto dejo sin efecto este circuito. Luego tapó con cajas de corcho blanco los sensores de calor y movimiento, y con cinta negra los sensores de luz.

El resto del equipo entró y comenzaron a vaciar las cajas.
Llenaron las bolsas con monedas de todos los países, barras de oro y lo más buscado: cajas llenas de diamantes. En total saquearon 109 cajas.



Pesquisas: Al día siguiente al robo Notarbartolo y “Speedy” salieron por una de las autopistas con dirección a Turín, tenían un bolso lleno de evidencias que debían destruir y 10 horas de viaje por delante. Pero las cosas se complicaron cuando “Speedy” sufrió un ataque de pánico y pidió que se deshicieran cuanto antes de las evidencias. Para ello eligieron un bosque al borde de la autopista y pararon, Nortarbartolo ordenó a “Speedy” que las destruyera pero con las prisas una bolsa se abrió y papeles, cajas, y demás metralla se desparramaron entre las hojas del bosque.


La suerte estaba dejando a Nortarbartolo. El lugar donde había tirado la basura, -y que pensaban que no era visitado-, pertenecía a un jubilado que tenía por costumbre llevar a sus dos comadrejas a jugar en las cuevas de los conejos. Encontrar basura lo indignaba, y era común que estudiantes fueran de picnic y dejaran desperdicios en todos lados. Ese día, al encontrar esa basura, llamó a la policía diciendo que tenía el lugar lleno de desperdicios, cajas y papeles con el sello de Diamond Center Antwerp.
La policía que rara vez lo visitaba, esta vez llenó bolsas con evidencias.
El botín nunca fue encontrado, pero basado en evidencia circunstancial –que incluyó basura y un sándwich de salami- Notarbartolo fue condenado a 10 años de prisión.



Desenlace: Las sospechas de la policía apuntaron a que todo fue planeado por un primo de Notarbartolo perteneciente a la sociedad secreta criminal “Cosa Nostra”. También se insinuó que el comerciante judío que se acercó a pedir el robo formaba parte de una maniobra mayor que era realizar el asalto y cobrar el seguro por los diamantes robados. Lo anterior se deduce por las declaraciones de Notarbartolo, quien sostuvo que la mayoría de las cajas del interior de la bóveda estaban vacías y que pertenecían a joyeros de diamantes de la ciudad.
Según el testimonio de Notarbartolo, las cajas con diamantes estaban vacías, de los $100 millones que pensaban tener, el botín llegaba a unos $20 millones.
Leonardo Notarbartolo supone que todo fue parte de un engaño, los dueños retiraron los diamantes antes del robo para luego reclamar al seguro por el valor de lo robado.
Todos menos el Rey de las llaves quien nunca fue encontrado, están en prisión.
El botín nunca ha sido recuperado.


La verdad es que tengo que reconocer que me gustan estas historias de ladrones astutos, ¿ y a ti? Como hay mucha tela que cortar sobre este tema puede que haga una segunda o tercera parte... CONTINUARÁ.

4 comentarios:

Raquel dijo...

Me encantan, son de película totalmente. Increíbles. Muy buena entrada. El primer robo tiene un toque bohemio, lo mejor lo del cuadro escondido bajo el mantel. El segundo es de película de acción; el detalle del "jefe" cayendo sobre un montón de colchones de una mudanza en el momento de su fuga es de risa, y el tercero es más sofisticado; lo del factor humano como punto flaco del plan es interesante visto como una película, ya que los tres podrían serlo.
Robar esta mal, pero la tentación es grande.
Besos.

Ana dijo...

Tienes razón Raquel, el primer robo es bastante bohemío y por su simpleza (aunque claro eran otro tiempos) me parece el mejor.
Los otros dos son de película y creo que "Ocean´s 11, 12, 13" una de esas pelis recogió bastantes ideas del asalto número 3.
Me gustaría hablar de ladrones famosos y pelís de este estilo, así que mas adelnate haré una continuación.
Besitos :)

Flowtista dijo...

Increíbles robos.
Sabía algo, pero no tanto (será por eso que me gusta tu blog? jaja) Es muy interesante.
Es inevitable sentir asombro hacia estos actos, incluso había una frase, no recuerdo de quién, que decía algo así como:
Sentimos desprecio hacia un ratero de poca monta, pero no podemos evitar cierta admiración hacia un ladrón de guante blanco.

Tengo que ponerme al día, que hay algunas entradas que ni he leído.
Un beso!

Ana dijo...

Tienes razón Flowtista, este tipo de ladrones nos causa admiración mas que rechazo, supongo que es por el ingenio que demuestran.
Gracias por seguir asomándote a este pequeño mundo bohemio.
Un beso para ti.
:)

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