viernes, 5 de julio de 2013

Humor de gatos


Hace unos días hablaba aquí de la importancia de ser positivo, de sonreír con optimismo y de encarar la vida con buena energía. 
Con la sonrisa puesta, las pilas cargadas, el mantra aprendido y la lección memorizada, comprendí que la cosa no iba a funcionar bien si no me deshacía de “mi humor de perros”.
Guau-guau, ¿qué podía hacer al respecto?
¡Claro!, llevarme la contraria a mi misma. Paradójicamente entendí que tenía que tener “un humor de gatos”.
¡Que iluminación!
Pero, ¿qué significaba tener un humor de gatos?
 –Le estas buscando los tres pies al gato –me dijo alguien–, ¿qué coño importa eso?
–Importa –pensé importunada por ese empeño en no aclararme la duda, como si en esa esquiva reacción hubiera gato encerrado o una razón oculta, como si la cuestión no fuera digna de ser tomada en serio. Y añadí–: A mi me importa
– ¡Sí! –recibí como contestación–. A ti y a cuatro gatos más.
Harta de que no me contestaran con seriedad, de que en vez de una respuesta madura me acabasen siempre dando gato por liebre, decidí hacer una pequeña encuesta entre mis allegados para saber por fin qué consideraban ellos que era tener “un humor de gatos”. Lo hice tan bien que mira, por fin, me lleve el gato al agua.
Aquí lo que me dijeron:
“Erre” dijo que tener un humor de gatos quería decir para ella ser esquivo, no querer ver a nadie, ir a tu rollo, estar por ahí solo, aparecer y desaparecer sin dar cuenta a nadie.
“Ese” dijo que tener un humor de gatos quería decir para ella ser agresivo y rebelde.
“Eme A” dijo que tener un humor de gatos quería decir para él ser independiente y variable.
“I” dijo que tener un humor de gatos quería decir para ella era ser arisco.
“Eme E” dijo que tener un humor de gatos quería decir para ella ser sibilino.
“Eme Jota” encaró mi pregunta roncando, pero la di por valida.
“Hache” y “Pe” me ladraron indignados.
Pues vaya, no era eso lo que me esperaba.
 
 
Bien, para mí tener un “humor de gatos” es tener un día intrépido, aventurero, peligroso, inteligente, saltarían, elástico, interminable, divertido, nocturno (de los que fosforecen en la oscuridad) y cosmopolita.
 
 
¿En qué quedamos?
¿Me ayudas con la encuesta? ¿Qué opinas tú? Por favor no seas roñoso a la hora de responder, no seas como alguien que yo me sé y te pongas a ladrar, ¿bien?








6 comentarios:

roberto dijo...

Ana, tengo dos y realmente cuando los observo quiero ser como ellos, independientes, libres, dormilones, sigilosos, juguetones, y por sobre todo que me acaricien cuando tengo ganas.

Muy buena tu entrada, abrazos.

lopillas dijo...

Para mí humor de gatos sería ir por la vida pasando tres pueblos de todo, a mi rollo. Ande yo caliente y ríase la gente.
Aunque yo para el buen humor diría que tengo humor de mirlo: Todo el día pía que te pía de rama en rama :)

Besitos

Carol Torrecilla García dijo...

¡Cómo se nota que amas a los gatos!!!
Me has convencido con tu visión sobre ellos. Yo también quiero ser un gato.
=)

Ana dijo...

Hola Roberto, visto así suena tan bien, jaja, será que los gatos viven de una manera libre, despreocupada, y ademas es irresistile no acariciarlos.
Un abrazo.
:D

Hola lopillas, suena bien lo del humor de mirlo, picar de aquí para allá recogiendo de todo un poco y siempre lo bueno, ¡eso está genial!
Besos
:D

Hola Carol, sí, me has pillado, tengo debilidad por los gatos, admiro su elasticidad, sus siete vidas y su manera libre de pasar por la vida, consiguen ser adorados sin esfuerzo, ¡que vidorra la de los gatos!
Besos
:D

Raquel dijo...

Me apasionan los gatos, son únicos.
Me han gustado mucho las viñetas gatunas, muy divertidas :)

Ana dijo...

Lo sé Raque, también somos gemelas en esos gustos.
Graciosas las viñetas, jeje
:D

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