sábado, 9 de julio de 2011

Y sentir que el hielo está caliente

Querida tú:
Cuando nací, nevaba, desde entonces el frío siempre me ha acompañado, le pertenezco, a cambio corre libre por mis venas. Frío y yo somos uno.
Mi piel es blanca, azulada, mis ojos son grises y profundos, como dos insondables abismos, como la dura capa de un glaciar. Mis pasos son firmes, tanto que a menudo el suelo tiembla bajo mis pies, y allá donde piso no vuelve a crecer la hierba. Dicen que mi voz es ruda y que mi tacto se asemeja al hielo, ¡eso me gusta!, hay algo que no sabes… el hielo también quema, pero no te consume, te conserva, al igual que conservarás en tu corazón el odio que ahora sientes por mí. ¿Crees que me importa? Desperté tu fuego pero no fue suficiente para derretirme.
Mi infancia no fue un camino de rosas más bien de hiedra venenosa. ¿Sabes desde cuando llevo esta etiqueta? Tenía cuatro años y la hice llorar, ¡a mi profesora!, desde entonces me gustó esa sensación de respeto y miedo que todos profesaban por mí: que se apartaran a mi paso, que respetaran mi asiento, que se doblegaran bajando la vista sólo para no ofenderme o contrariarme.
A los siete me metía en peleas con los más mayores, y sangraba, pero yo sabía devolver cada puñetazo y cada corte. Ni su apariencia ni su acre olor me dieron nunca asco, ver como se derramaba la sangre me fascinaba.
A los nueve ya era un matón y un miserable. Mis padres me querían, no puedo negarlo, pero me dejaron crecer como un salvaje sin corazón. Creo que ellos también me tenían miedo. Así que tuve toda la libertad, toda para hacer mi santa voluntad. Si se me antojaba un juguete se lo robaba a algún niño de mi clase. Si necesitaba comer le daba una paliza a algún repartidor y me marchaba con mi botín. Si quería dar una vuelta en coche pues agarraba una palanca y elegía. El mundo era tan ancho como yo quisiera. A los once años me fugué por primera vez, sin dinero, sin trabajo, sobreviviendo a base de puños. Hay un largo historial tras mis espaldas, y los peores, mas bien mejores años fueron los de mi adolescencia.
Nunca he sido un buen tipo, ¿y qué? Me gusta ser así y no quiero cambiar. Vivo mi vida, sigo mis reglas, no tengo límites, y tampoco quiero que nadie me limite.  Si hago daño… lo siento, bueno, miento, no lo siento, no siento nada, nada que no me ocurra a mí. Soy egoísta, soy vanidoso, un veneno, soy yo, no hay nadie igual.
¿Creo en el amor? Nooo… pero no puedes reprochármelo. Te lo dije…
Pero tú te empeñaste en intentar cambiarme, ¿y para qué? ¿Lo has logrado, me has cambiado? ¡No!, y no lo conseguirás nunca, así que no te esfuerces.
Yo siempre he hecho lo que he querido cuando he querido, lo que me apetecía cuando me daba la gana, no me comprometo con nada y mi lema es simple: haz sólo lo que te convenga, ahórrate dolor, ahorra sufrimiento, ahorra trabajo… deja que otros pringuen por ti.
¿Y en el amor? Necesito a las mujeres como a una droga, una droga que me gusta combinar y variar. Nunca he sido un adicto… hasta ahora. Porque tengo que confesarlo: soy adicto a ti.
No te diré que vuelvas, ni que me perdones, ni que me entiendas… sólo que tengas en cuenta que no quiero curarme de ti.
¡Ésta bien…! ¿Puedes volver?, ¿puedes volver a mí? Ya te digo que será por un tiempo, sólo hasta que me aburra. ¿Podrías aceptar eso o te costaría? Es que cuando estoy contigo la sangre de mis venas deja de ser espesa y siento algo que nunca había sentido antes… ¿qué es esto que me abrasa por dentro y me fríe el corazón? ¿Esto que tiñe mi piel y calienta mis pensamientos? No tenerte me duele, así que tengo que seguir mi lema, es sencillo, tengo que ahorrarme dolor… tengo que hacer que vuelvas.
¿Vendrás? ¿Volverás a mí?
Con afecto… Mr. Ice.


Canción: Cold as Ice de Foreigner.

2 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

Qué inspiraba estabas, Ana :)
"el hielo también quema, pero no te consume, te conserva, al igual que conservarás en tu corazón el odio que ahora sientes por mí".
"Mis padres me querían, no puedo negarlo, pero me dejaron crecer como un salvaje sin corazón".
Me ha encantado :) Pero es verdad, es un salvaje sin corazón. Sus padres no le dieron un bofetón a tiempo, no le enseñaron que no debía comportarse así, quizás por miedo. Y aunque esto sea un relato, también es la pura realidad y pasa demasiado, por desgracia. Pienso que sin duda, dicha chica conservará odio en su corazón, porque es lógico y normal.
Gran escrito, muy grande.
¿Vendrás? ¿Volverás a mí?
Un beso, Ana ^^

Ana dijo...

Me alegro de que te gustara, jaja, inspirada por la música, jaja, así es como hago algunos relatos. Me pongo a escribir lo que me dice la música, lo hago rápido, en lo que tarda la canción, a veces me gusta lo que saco, pero es por hacer un ejercicio de escritura, ams que sea para no oxidarme.
Sí, puede ser perfectamente algo real, hay muchos hijos por ahí que hacen lo que quieren sin pensar en nada ni nadie, muchos que creen que el mundo es su campo de batalla y que se puede tratar mal a los demás sin que eso importe lo mas minimo. Yo creo que sí, que la chica conservará ese odio, porque tremenda carta mas "tierna" que le envía el Mr Ice para hacerla volver... como para querir salir corriendo... en dirección contraria, ¡claro!, jaja.
Gracias por tus palabras y por leerme.
Un abrazo
:)

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