martes, 23 de abril de 2013

Mujer y Violencia


"La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz."

Kofi Annan.


Antecedentes de la violencia:

 
Al principio, hace muchos siglos, el hombre patriarcal convirtió a la mujer en mero objeto de su propiedad, teniendo plena autoridad sobre ella, pudiendo decidir incluso sobre su vida. Todo esto cambió, varió, se modificó, hasta que este horrible derecho se abolió. Por supuesto la decisión no evitó que la violencia siguiese dándose en el seno del matrimonio (y fuera de él) «dirigida a controlar y someter a las mujeres mediante la agresión física o el asesinato».
El tiempo pasó, y los pequeños avances, derechos y progresos conseguidos por las mujeres se oscurecieron con la llegada del tétrico y violento Medievo. Durante ese periodo la mujer siguió siendo maltratada, sometida, explotada, pero además se convirtió en moneda de cambio para fraguar alianzas entre familias. Esto no hizo mas que ratificar, reforzar y arraigar aún mas profundamente la estructura de poder y dominancia sobre la mujer.
Y ellas pasaron a estar, todavía mas, a disposición del hombre, como esclavas sexuales, como trabajadoras domésticas y como esposas reproductoras y sin derechos de posesión ni de ningún tipo.
¿Y que pasó? Que desde las épocas más remotas hasta las más recientes y después de haber recorrido largos siglos por muchas cabezas esta idea ofensiva, dañina vil e injusta se ha instalado resistentemente en las mentes más irracionales y llegamos hasta este punto y todavía existen hombres que se creen realmente dueños de las mujeres. ¿Y por qué? Por el peso cultural machista, porque así se lo han inculcado, por intransigencia, por un instinto residual…

Raíz del maltrato:

-La discriminación de la mujer en la sociedad representó la primera forma de explotación existente, incluso antes que la esclavitud. Los hechos que ejemplifican las desigualdades y discriminaciones hacia la mujer son numerosos y antiquísimos. Algunos datan del año 400 A.C., cuando las leyes de Bizancio establecían que el marido era un Dios al que la mujer debía adorar. Ella ocupaba un lugar tan insignificante que ni siquiera podía recibir herencia o beneficio alguno.

-En la India, los testimonios más antiguos aseguran que si la mujer enviudaba era quemada viva junto al cadáver del esposo en una ceremonia llamaba Sati, acto este que quedaba incluido dentro de las obligaciones como esposa. Además la mujer infecunda era repudiada, al igual que la que gestaba sólo hijas; y en las comunidades de Irán y Etiopía, el nacimiento de una mujer era una deshonra, siendo, incluso, este vocablo sinónimo de bajeza, debilidad y desgracia.

-En las antiguas sociedades esclavistas el hombre ocupaba una posición de superioridad en la familia. En Grecia cuando la pareja era acusada de cometer un delito, la pena sólo se imponía a la mujer. En Roma el pater-familia tenía la autoridad sobre todas las personas con quienes convivía. Sobre la mujer específicamente tenía la manus como poder, por considerarla inferior, y podía venderla, castigarla o matarla según sus deseos. La mujer que se casara sine manus no tenía parentesco civil ni con el marido ni con los hijos, y la mujer nunca llegaba a tener la patria potestad sobre los hijos en la familia agnaticia romana.

-La situación legal de la mujer, según las normas islámicas, es sumamente discriminatoria. La mujer, a partir del casamiento, adquiere la condición de propiedad privada del marido. El Corán estipula como deber del hombre pegarle a la esposa rebelde, así como el encierro perpetuo de las infieles en la casa. El castigo corporal no está limitado, es legítima facultad masculina sobre su cónyuge, de modo que se exonera de responsabilidad penal al esposo cuya mujer falleciere como resultado de una paliza con fines “educativos”.

-En Europa, específicamente en Burdeos, Francia, en 1359 se estableció por costumbre que cuando un hombre mataba a su esposa en un exceso de cólera, siempre que se confesara arrepentido mediante juramento, no era castigado.

-En general, la mujer en la antigüedad estaba supeditada al marido y este podía llegar en el ejercicio de su dominio –incluso-, a castigarla corporalmente. Así de arbitrarias y desenfrenadas eran las normas arcaicas, en las que la violencia contra la mujer era tan común y usual como el matrimonio, y resultaba pues, un efecto de este último la supeditación total de las féminas respecto a los hombres, rasgos propios de la cultura patriarcal, que tiene raíces muy profundas.

-La Edad Media no trajo diferencias sustanciales: los nobles golpeaban a sus esposas con la misma regularidad que a sus sirvientes. Esta práctica llegó a ser controlada en Inglaterra, denominándose “Regla del Dedo Pulgar“, referida al derecho del esposo a golpear a su pareja con una vara no más gruesa que el dedo pulgar para someterla a su obediencia, tratando así de que los daños ocasionados no llevaran al fallecimiento de la víctima. También en esta época, en familias de “sangre azul”, la mujer podía ser utilizada como instrumento de paz a través de matrimonios entre Estados, decisión que se tomaba sin tener en cuenta la opinión de la posible desposada.

-De los siglos XIII al XIX no existieron diferencias relevantes en el trato a la mujer: un ejemplo que lo evidencia sucedió en la cuidad de Nueva York, en 1825, donde en un caso judicial consta la agresión recibida con un cuchillo y fractura de brazo de una mujer a manos de su esposo. El tribunal no concedió el divorcio por considerar honesta y razonable la actuación masculina, en tanto tenía el propósito de ayudar y enseñar a su esposa para que no cometiera más errores.

-No es hasta finales del siglo XIX, que se dicta en los Estados Unidos, en el Estado de Maryland, en 1882, la primera ley para castigar el maltrato conyugal. En la misma se imponían como pena cuarenta latigazos o un año de privación de libertad al victimario por los abusos cometidos, pero después de sancionado el primer caso, inexplicablemente cesó la comisión de este delito, o por lo menos su denuncia, siendo derogada esta ley en 1953.

-En Inglaterra en 1889, se logró abolir como norma el derecho del marido a castigar a su cónyuge, situación esta que desafortunadamente en la actualidad no opera, ya que una de cada siete esposas es violada por su pareja y más del 50% de las agresiones contra las mujeres son cometidas por hombres con las que estas mantienen o han mantenido una relación amorosa.

-Aún en el siglo XX se aprobaron leyes como el Decreto-Ley aprobado por Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes, Irán e Irak, firmado en 1990, donde se permite asesinar a las mujeres de la familia si incurren en adulterio o deshonra, para lo cual es posible apedrearlas hasta la muerte. Datos como estos son los que demuestran que en el curso de la vida de la humanidad ningunos derechos han sido pisoteados tanto como los de las mujeres.

La violencia contra las mujeres no es algo excepcional, se da en todas las sociedades del mundo sin distinción económica, de raza o cultura. Además puede producirse de diversas formas: maltrato psicológico, comercio sexual, ablación, infanticidio, abusos sexuales, acoso…siendo la violencia doméstica una de las más comunes.

Violencia de género:

 
Las noticias más recientes de la violencia de género informan que ésta causa más muertes e incapacidades entre las mujeres de 15 a 45 años que el cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico e incluso que la guerra. La violencia domestica se agrava porque muchas mujeres no denuncian, quizá porque no es reconocida y se acepta como parte del orden establecido.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud en el año 2000 una de cada cinco mujeres en el mundo fue objeto de violencia en alguna etapa de su vida.

 
Las cifras son alarmantes. En las últimas dos décadas, la violencia ha tenido un incremento sustancial en diversas latitudes:
En España, en el primer trimestre de 2012 se registraron 30.895 denuncias. Lo que supone 339 denuncias diarias, datos preocupantes.
Francia tiene el 95% de las víctimas de violencia entre las mujeres y de ellas el 51% fueron agredidas por sus maridos.
Costa Rica tiene una de cada dos mujeres siendo víctima de agresión por parte de su pareja.
En Puerto Rico, el 50 % de las mujeres víctimas de homicidios o asesinatos mueren en manos de sus ex -esposos o esposos actuales.
En México el 61% de las amas de casa son golpeadas por su pareja.
En Argentina esto ocurre a una de cada cuatro mujeres.
En Chile a un 80 % de las mujeres.
En Ecuador a un 68% aproximadamente.
En Colombia una de cada tres mujeres es objeto de malos tratos emocionales o verbales por parte del hombre.
En Pakistán el 99% de las amas de casa y el 77% de las mujeres asalariadas son golpeadas por su pareja.
En Australia hay un 47% de feminicidios.
En Canadá, el 62% de las mujeres asesinadas, fue víctima de violencia por parte de su pareja.

 
Violaciones:

 
Las guerras en Bosnia y Ruanda pusieron de manifiesto la realidad de las violaciones sistemáticas en tiempos de guerra.
Las mujeres se convierten en objetivo para castigar a la comunidad enemiga.
En la guerra de la antigua Yugoslavia, la comisión Warburton calculó el número de víctimas en 20.000, mientras algunas ONGs elevaban esta cifra a 50.000 (sin tener en cuenta las que no denunciaron o murieron asesinadas).
Sudáfrica, es uno de los países en los que el problema de la violación es más que preocupante: el 25%  de las mujeres ha sufrido una violación y al año se producen 1.500.000 violaciones.
En general, es en el ámbito familiar donde se produce el mayor porcentaje de violaciones, probablemente más del 70%.

Explotación sexual:

 
Según fuentes de la UNODC, durante la década 1990-2000, el tráfico de personas con destino en la prostitución se cobró 33 millones de víctimas, tres veces más que el tráfico de esclavos africanos durante cuatrocientos años, calculado en 11.500.000 personas.
Los proxenetas se enriquecen manteniendo a las víctimas en condiciones infrahumanas, atemorizadas y amenazadas, obligadas a ejercer la prostitución en condiciones de explotación.

La ablación del clítoris:
 

La mutilación genital femenina, es una forma de violencia contra la mujer. Aunque se localiza sobre todo en la zona centro-africana, esta práctica no se limita al continente africano, pues se sabe que esta práctica también ocurre en varios países de Asia, Europa, Australia e incluso América. Se calcula que anualmente se le practica a dos millones de mujeres. La ablación reduce a las mujeres a «una mera función reproductora» anulando su sexualidad.


Infanticidio:
 
 
El infanticidio femenino es habitual en determinadas culturas. «En la India la proporción entre hombres y mujeres es la más desigual del mundo». En Pakistán y Bangladesh existen parecidos desequilibrios y en regiones de China el infanticidio femenino está generalizado. Una percepción de la mujer devaluada, costumbres discriminatorias, considerar la educación de las niñas como una carga y los deseos del padre de perpetuar el apellido mediante un varón serían las causas de estos infanticidios. «En algunas zonas de Pakistán –y también en el vecino Afganistán- el nacimiento de una niña va acompañado de ritos de duelo». En China, la imposición del «hijo único» en 1978, en un país con una marcada y ancestral preferencia por la descendencia masculina, multiplicó este tipo de infanticidios. En la actualidad, la posibilidad de detectar el sexo durante el embarazo ha venido a agravar el problema con abortos selectivos.


 
Fuentes:
Páez Cuba, L.D.: Génesis y evolución histórica de la violencia de género, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, febrero 2011, www.eumed.net/rev/cccss/11/
un.org/spanish/conferences/Beijing/fs4.htm
es.wikipedia.org/wiki/Violencia_contra_la_mujer
google imágenes.

5 comentarios:

Mos dijo...

Buen reportaje o documento, Ana. Excelente, de veras. Excelente y horrible por lo que expone que es una vergüenza para la humanidad. Este puto mundo machista y prepotente debería tener más en cuenta a la mujer y dejarse de fuerza bruta, dominio y egoísmo.
Gracias por pasarte por la orilla y comentarme.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Ana dijo...

Gracias a ti Mos por acercarte hasta aquí y comentar. Horrible una vergüenza que lamentablemente se sigue dando, cada día en las noticias vemos que la violencia contra la mujer no es cosa del pasado. A ver si vamos progresando, aún queda mucho por lograr para que a la mujer se la respete de verdad.
Un abrazo desde orillas lejanas.
:D

Nieves dijo...

Has hecho una gran entrada Ana, para un tema tan tremendo como este de la violencia contra las mujeres, yo pienso que cuando siempre se ha dicho que somos el sexo débil no es porque lo seamos de constitución anímica o intelectual, obviamente, sino porque normalmente la mujer es la persona del sexo más desprotegido. Durante toda la historia de la humanidad ha sido así, y por desgracia, sigue siendo así y eso es lo tremendo, que aún muchas, muchísimas mujeres en el mundo sigan siendo maltratadas, física o psicológicamente y más tremendo aún, que muchas de ellas, ya adultas, sean conscientes de estar en esas situaciones de maltrato y no sean capaces (o mejor dicho, no puedan) cortarlas y huir de ellas. Un beso,

Carol Torrecilla García dijo...

Es un gran reportaje este que has hecho tan documentado, Ana.
Gracias en nombre de todas las mujeres, porque se necesitan cifras y fechas, lugares, que hablen en verdad de la violencia contra la mujer y los niños y de lo difícil que es erradicar esta violencia.
Comparto el post en redes sociales porque me parece imprescindible.
Miles de abrazos, amiga.

Ana dijo...

Hola Nieves, gracias por tu comentario, no puedo estar mas de acuerdo contigo.
La mujer es el sexo desprotegido, el mas pisoteado, machacado, ignorado... cuantos siglos de represión, cuantas trabas, y aquí estamos, en pleno siglo XXI y todavía por ser mujer parece que hay que demostrar mas y luchar contracorriente. Y luego esta el maltrato, una forma de poder que anula, humilla y veja.
Nos choca que muchas mujeres soporten este maltrato como una orden natural, como algo normal, supongo que influye la baja autoestima porque me parece espantoso que alguien considere que "se merece ser maltratado".
Un abrazo grande.
:)

Hola Carol, muchas gracias por interesarte tanto por este post y por compartirlo.
Las mujeres necesitan saber que no están solas, superar su miedo, salir adelante, huir de lo que no les hace bien y aprender a respetarse primero para que nadie se crea con el derecho de pisotearlas. Es un tema delicado y difícil, pero viendo estos datos, estas cifras horribles, algo hay que hacer.
Un beso y un abrazo grande, graciassss
:)

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