viernes, 27 de enero de 2012

Atención pregunta # 13

 


¿Cómo voy a orientarme en la oscuridad de la noche?

La respuesta suave calma la ira, así como el aceite calma las olas. Esta respuesta suave, casi en voz baja, lenta y buena es una de las empresas más difíciles de este mundo.
Noel Clarasó

Una idea genial, divertidísima, una aventura emocionante repleta de estrategia, eso aseguraron algunos de mis amigos, y yo tragué el anzuelo con caña y todo.
“¿Qué nunca has ido?”, preguntaron alarmados, mirándome como si acabara de salir de la caverna. “¡Pero cómo va a ser eso!, pues sin falta te llevaremos este fin de semana, va a ser chachi”. Sí, me llevaron, al campamento de la pesadilla militar y al infierno de la guerra de bolas de pintura. Menuda parafernalia tenían allí montada aquellos tíos.
Creí que estaban de broma cuando nos hicieron cambiar de ropa, pero iba en serio, debíamos ponernos nuestros uniformes de camuflaje, impensable no llevar ropa de guerra. Luego al campo de batalla, pero antes a ¡entrenar!, y eso que todavia estábamos haciendo la digestión.
Para empezar una cansada y obligatoria marcha de 2km, después y todavía con el pulmón en la boca tocaba disparar en campos de tiro acondicionados (para manejar bien el arma es indispensable una buena formación), luego había que gatear bajo alambres de espinos evitando el fuego enemigo, y para terminar de poner a prueba tu habilidad tenías que trepar muros, subir por cuerdas, chapotear en el barro, atacar indefensos sacos a traición, esquivar zanjas y casi siempre correr de un lado a otro cuesta arriba. Una vez superado el entrenamiento podía decirse que te enviaban al frente, a la guerra, en donde tus propios amigos ahora enemigos te enviaban pelotazos chorreantes de pintura naranja, rosa o malva a la espalda, las piernas o el culo, ¡suerte de casco!
¿Divertido? ¿Aventurero? ¿Una experiencia graciosa? ¡Nunca he pasado más dolor! ¿Sabes lo que provoca el aire comprimido a toda velocidad contra un cuerpo humano? Pues una lacerante sensación de quemazón que te hace morir del dolor, y si encima estas en baja forma ya puedes unir a la mezcla una  quejumbrosa combinación de agujetas por todo el cuerpo. ¿Y la bandera blanca?, porque yo me rendía, no podía soportarlo ni un segundo más. Abandoné, me despedí, ya los esperaría afuera o en los vestuarios, o en la cafetería, cuando terminasen de matarse.
Fui al vestuario, literalmente me arrastré, ¡no podía con mi alma! Tenía que encontrar algo que me aliviase, y recordé que mi amiga María siempre llevaba una farmacia entera en su bolso, así que rebusqué allí. ¡Bien, ibuprofeno, eso me aliviaría! La reacción que experimenté me pilló por sorpresa, fue algo inesperado y fortisímo, ¿qué demonios me había tomado? (no era ibuporfeno, eso seguro, ¿un somnifero tal vez?) Perturbada acabé en la cafetería, allí me quedé traspuesta sobre un mullido sofá.
El despertar fue extraño, estaba atardeciendo, se hacía de noche y no había rastro de mis amigos, ¡no me habían esperado! Un malentendido, seguramente. ¡Mierda!, no tenía bolso, lo había dejado en el coche de Luis, no tenía dinero ni teléfono. Pregunté, intenté averiguar si alguien sabía dónde estaba mi grupo y me dijeron que no hacía demasiado que habían salido, y que habían dicho algo acerca de una gasolinera, así que si me daba prisa aún podía pillarlos allí. Fui tonta y salí en su busca, rápidamente me desorienté y me entró el pánico, y en mi desesperación me topé con una vieja cabina de teléfono, y sólo se me ocurrió llamar a cobro revertido al Científico para aullarle mi auxilio, tampoco podía recordar ningún número más.

-¡Ya, ya, que urgencia!, ¿eres tú?, ¿qué quieres?, ¿dónde estas?
-Aquí, en quién sabe dónde, ¿podrías ayudarme?, ¿podrías venir a buscarme?
-¿Ya no recuerdas que tengo el coche en el taller?, además, no sé donde queda “quién sabe dónde”-le oí carraspear y a continuación decir,-¿Y tú no estabas de excursión con tus amiguitos?
Gruñí malhumorada:
-Ahora no tengo tiempo para eso, ¡estoy perdida!
-¿De que estás hablando?, ¿estás bien?
-Tengo los musculos contraídos por el dolor y la piel en carne viva, así que ¡no!, ¡no estoy nada bien!, y tengo frío, y estoy aislada, incomunicada, sin dinero, y estoy desorientada, y ¡mierda!, acaba de pasar una guagua, no he podido pararla y era el único coche que ha pasado por aquí en cuarenta minutos…
-¿Qué ha pasado?
-Nunca hagas paintball, es una trampa mortal, en serio… y bueno, nunca mezcles ibuprofeno con cafeína, ¿o aquello no era ibuprofeno?...
-¿Pero por qué fuiste a ese sitio?
-Me engañaron como a una china, dijeron que lo pasaría bien, creéme, lo he pasado mejor en el dentista durante una endodoncia de dos horas.
-Pero, ¿por qué tenías que dejar que te atacasen con pintura de colores?
-Porque un jodido tío, perdón, un amigo que opositó a bombero y fracasó nos prometió que era el mejor lugar del mundo, y mi amiga María como está loca por él secundó la idea, y mi amigo Luis que también quería quedar bien con ella dijo que sí, y por eso estoy aquí cuando debería estar en mi jodido, perdón, cuarto.
-¿Sigues bajo el efecto del ibuprofeno con cafeína o qué?
-No, te aseguro que el helado aire de la montaña me ha despejado del todo, ¡mierda!, ¿qué hago?, ¿cómo voy a orientarme en la oscuridad de la noche?

Después de unas cuantas preguntas sobre la ubicación del campo de paintball, el Científico me indicó que debía dirigirme al norte, y para ello me dictó algunas indicaciones que, con mi mente abierta pero no despierta,  intenté seguir:

“Vale, previsión meteorológica, aquí dice que por allí está despejado, ¿lo está?, ¡me alegro!”
Le oí teclear ágilmente.
“Bueno, pues para llegar a ese pueblo en dónde podrás convencer a alguien de que te pague un trayecto de guagua, deberás guiarte por las estrellas, ¡no te preocupes, es más sencillo de lo que parece!
En el hemisferio norte la estrella polar indica siempre el norte. Esta estrella es la última de la cola de la Osa menor y, a pesar de que en casi todas las ilustraciones se muestra como una estrella muy brillante, su luz es tan pálida que con frecuencia no es fácil de ver. No obstante, es sencillo guiarse por la Osa Mayor para localizar el punto donde se encuentra la estrella polar. Para ello sólo tienes que prolongar cuatro veces la distancia que separa las dos estrellas frontales de la Osa Mayor. ¿Me sigues? No te oigo decir que sí, bueno otra opción es observar la Luna, ella también puede proporcionarnos una aproximación de los puntos cardinales. Cuando está en creciente, las puntas señalan siempre hacia el este y cuando está en menguante, hacia el oeste. Si tienes dudas para saber cuando está de una u otra forma, piensa que la luna "miente". Cuando tiene forma de "C" de "creciente", en realidad está menguando.
Otra cosa que puede ayudarte, es fijarte en las pistas que la naturaleza puede darte sobre la dirección que llevas. No es muy preciso, pero en fin, es un indicio. Por ejemplo, en el hemisferio norte los musgos crecen en las zonas más sombrías y húmedas de los troncos, que suele corresponder a la cara norte, pero esto puede variar localmente a causa de un microclima particular. ¿Qué más? Ah, las montañas reciben menos sol en las laderas orientadas al norte, por lo que suelen ser más húmedas, de tonalidades más frías y retienen la nieve por más tiempo.
Espero que todo esto te ayude. Así que ya sabes dónde se encuentra el Norte, ¡suerte! Aunque mejor te aconsejo que esperes otros cuarenta minutos, por si vuelve a pasar otra guagua."

Antes de colgar dijo algo que nunca olvidaré:
-¿Sabes?, yo nunca me habría olvidado de ti, jamás, así que cambia de amigos.
Conmovida le di vueltas a aquello, ¿tendría razón? Sí, mejor cambiaba de amigos.



Fuentes: Vivelanaturaleza.com/Supervivencia/orientarse. Google imágenes.
Ilustración de A. Montt.

5 comentarios:

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Cuando no existían aparatos, ni brújulas, ni GPS, nuestros antepasados se orientabanmirando las estrellas, pero eso era cuando el hombre vivía en sintonía con la naturaleza y su instinto sde dejaba guiar por ella.

De todos modos, saca la parte positiva a tu experiencia, que seguro que la tiene. A veces los amigos fallan, pero que me digan a mi alguien que no haya fallado o le hayan fallado alguna vez. Y quizá en esos momentos sea bueno recordar que cuando todos te dan la espalda te sigues teniendo a ti mismo.

Un abrazo de Marpín y La Rana

Nicole Sagan dijo...

Las estrellas y tu norte, los amigos y tu relato. ¡Qué bueno! Escribes cosas maravillosas, Ana. Yo sí que te pido que no dejes nunca de escribir, por favor.
Me ha llegado al corazón.
Y le estoy cogiendo cariño al científico. jajajajajajja

Ana dijo...

Hola Marpin y la Rana, gracias por tu visita y tu comentario.
Vivir en sintonia con la naturaleza es algo precioso y efectivo... si no existiera contaminación podríamos seguir disfrutando de las estrellas...
Ah Marpin tengo que decir que no es mi experiencia, es sólo algo que escribo para hacerlo entretenido mientras respondo a algunas preguntas curiosas o cientificas, (unas especie de historia por capitulos) pero gracias por el consejo, está muy bien, por suerte nos tenemos a nosotros mismos.
Un abrazo
;)

Hola Nicole, jaja, era mi intención, que se le cogiera cariño al cientifico. Y gracias por los ánimos, a ver si puedo dedicarme mas a esto de escribir, me gusta, me evade y entretiene.
Besos
:D

Raquel dijo...

:))) Muy buena la pregunta, pero no me ha quedado muy claro cual es la estrella polar, es que no me oriento bien mirando el cielo, pero lo de el musgo lo he visto en la tele y parece que funciona para saber donde está el norte.
Muy bueno el relato, como siempre.
Besos

Ana dijo...

Hola Raque, ejem, pues la estrella polar, puff necesito un gráfico, jeje, sí puede que no te sirva de nada saber eso si no sabes identificar dicha estrella, tendría que haber puesto una foto, ¡se me pasó!, jaja.
Pero bueno tienes la pista de la Luna, y del musgo, y en todo caso siempre puede pasar una guagua, jaja, ¡quien sabe!
Me alegro de que este te haya al menos divertido
Besos
;)

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