viernes, 11 de febrero de 2011

Un chute de pentotal sódico



Hay elementos químicos sumamente extraños, compuestos destilados con increíbles poderes, algo que fue un triturado de hierbas en un mortero causa una reacción inesperada, no es magia negra, ni un veneno…



Un pinchazo, la trampa, una inyección. ¿Qué pasa? Todo da vueltas, me mareo.  ¿Qué sucede? Te veo borroso. ¿Estoy cayendo en un túnel o eres tú el que cae? Tengo vértigo. Sujetas mi mano y no la siento. Mi boca es un desierto, mi mente un avispero.
Todo se vuelve turbio, no tengo consciencia del tiempo trascurrido, pero tengo la impresión de haber permanecido en pie mil años.  Me sudan las manos y hay gotas de sudor en mi nuca, las noto resbalar por mi espalda, electrizándome, poniéndome la piel de gallina. Pese al ruido de la fiesta y a las propias voces de los demás, todo parece volverse muy silencioso. Algo insólito me está sucediendo, pero no sé el qué. Quiero moverme, salir de allí, así que doy algunos pasos perdiendo la estabilidad. Me parece estar en un barco en plena tormenta, como si me viera a mi misma luchando contra olas enormes que me tragan. Quiero respirar, algo me estrangula, me atenaza, y creo que me voy a morir. Viajo hacía alguna parte a la velocidad de la luz. Voces distorsionadas. Un remolino de colores cambiantes. Trato de moverme, de escapar, pero no me responden las extremidades. Y mis palabras salen por mi boca, densas y condensadas, como si la lengua estuviera hecha un lío.
La confusión me hace reír, y tengo que palparme la cabeza, tal vez para asegurarme de que sigue ahí.
Luego la euforia, pies que tropiezan, que caen sobre un suelo de arena. Me quiero acomodar ahí, en ese suelo ondulante y vacilante. Quiero mirar a la luna y ver que se ríe, que lo hace conmigo.
Al fondo, como ecos lejanos, los animales aúllan. Delante de mí las formas de las rocas cambian, redondas y curvas, afiladas o siniestras. El cielo se ve violeta y no oscuro, el fuego y el cielo parecen uno solo, el mundo pierde su tacto, sus rugosidades… y río. Río demasiado y la cabeza me da vueltas. Te siento entonces a mi lado, rozándome, acurrucado a mi espalda. Me vuelvo somnolienta y te aplasto la cara con la mano, retirando tu aliento de mi cuello. ¿Por qué me preguntas si te quiero? ¿Por qué tienes que drogarme para saberlo? Pero tú sólo dices que quieres saber la verdad… ¿Para qué? Si sé que no te va a gustar.





Ya se me ha ido la imaginación más de la cuenta. Quería hablar del suero de la verdad, pero mi cabeza ve fábulas y entonces crea, le da por ordenarme que escriba y tengo esa costumbre de hacerle caso. ¿Pero sabes que es el Pentotal o para que se utiliza?


El pentotal ha sido utilizado en psiquiatría porque parecía mejorar la fluidez de respuesta en la relación con el paciente. Este es el uso que ha dado fama a este fármaco, y por lo que se le conoce como suero de la verdad. Teniendo en cuenta que como agente hipnótico, con una dosis controlada, su actuación en el cerebro humano produce depresión de las funciones corticales superiores, se pensó que podría resultar de utilidad en interrogatorios. Se considera que la mentira es una elaboración compleja, consciente, mucho más complicada que la verdad, así que, si se deteriora la actividad superior cortical, al sujeto le resultará mucho más complicado mantener su voluntad y la “verdad” fluiría en su conversación con mayor facilidad. Eso es, al menos, la teoría, puesta en práctica durante decenios por los servicios de espionaje de muchos países. Hasta cierto punto, la idea es correcta, pero no garantiza, ni mucho menos, que el sujeto vaya a contar lo que se espera, puesto que hay muchos factores que pueden modificar el experimento, desde un entrenamiento especial hasta condiciones ambientales o, simplemente, una asunción de la mentira como verdad por parte del sujeto.


Y bajo los efectos del pentotal… Lo peor que te podrían decir, verdades que no te gustaría oír, que duelen:

-No me importas.
-El amor no es complicado, el complicado eres tú.
-Te pareces a mi ex.
-Fumar mata.
-Beber engorda.
-El dulce pica las muelas y se va directo a las cartucheras.
-Te queda corto y además está pasado de moda.
-Te quiero, pero mas como amigo.
- Tu media naranja no existe, ni eres una naranja.
-Este niño no es hijo tuyo.
- ¡No es guapo!, pero ¿a que es inteligente?
-Ése no era yo, pero es verdad que se parece.
- Hablar por messenger horas enteras no es la base de una relación exitosa.
-Nunca me interesó tu vida personal.
-Ya hemos elegido a otro aspirante.
-Es mejor que tú.
-¿Sabes?, no hay nada en tu ordenador que le interese a un hacker.
- Si hubieras llegado antes.
-Con ese tanga se te ve gord@
-Los partidos de fútbol no son interesantes.
-¡Has cambiado tanto!
-Cariño, no te ves bien con esa camisa rosa.
-La obesidad no está en la mente, está en tus 120 kg.
-No es guay imitar a Chiquito de la Calzada.
-Me aburro contigo.



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"NO ERA VERDAD"
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Fuentes: Alanising.lacoctelera.net. Wikipedia. Google imágenes. Goear music.

4 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

Guau :)
Como bien dices, a lo mejor la verdad que dice el sujeto, no lo es, y sólo es algo que el sujeto cree que es verdad. Todo esto me recuerda a la película Los padres de él, jaja.
No había oído la canción de Kelly Clarkson, a pesar de que parece que está teniendo éxito como cantante.
¿Has escrito tú el primer párrafo ese tan grandote? Está muy bien :)
Un beso

Ana dijo...

Los padres de él, jaja, es muy graciosa esa pelí. Pero yo creo que eso de asumir las mentiras como na verdad es cierto, conozco a un par que se creen tanto sus propias mentiras que ya no saben si lo que han pasado lo han hecho de verdad.
Me encanta esa canción de Kelly, y tiene algunas muy buenas.
Sí yo escribí ese párrafo grandote, a la hora de escribir no me mido, jaja, me alegro de que te guste.
Un beso
:)

Raquel dijo...

La verdad es tremenda, y está sobrevalorada. Ya sé que las mentiras no son buenas pero a veces... a veces una piadosa es mejor que una verdad descarnada y a bocajarro.
De todas las verdades que has puesto creo que una de las que más me joden, aunque todas tienen lo suyo, es la de "si hubieras llegado antes", ay, qué rabia que da escuchar eso.
Un beso :)

Ana dijo...

A nadie nos gusta que nos mientan, pero tampoco que nos digan as verdades como si estuvieran recitando la tabla de multiplicar. Que a veces prefieres una mentirijilla para no llevarte un disgusto es cierto, pero saber que te han mentido en algo gordo, ¿a que no gusta? La verdad esta sobrevalorada pero a veces es necesaria.
Es verdad que frase tan demoledora, "si hubieras llegado antes", ¡¿qué?!, ¿qué he dejado escapar una oportunidad importante sólo porque el chófer de la guagua dejó pasar a aquella anciana en el paso de cebra?! Me ca... en todo,jaja. Peros í que da rabia.
Un beso
:)

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