lunes, 8 de diciembre de 2014

El hilo rojo


Recibió un golpe, un súbito tirón, fue como si su propio cuerpo hubiera tropezado con algún objeto grande e invisible, y no pudo moverse. Anclado a la tierra todo empezó a dar vueltas, como si el centro de su gravedad se hubiera desestabilizado.
A su alrededor el vértigo y la velocidad se hicieron una sola cosa, como una mancha borrosa en su retina. Fue como si las estrellas se hubieran desplomado del cielo, como si el sol hubiera explotado en una marea de llamas, como si el centro del planeta se estuviera rompiendo en dos porque una especie de terremoto le sacudió de la cabeza a los pies, y aún podía sentir esa carga eléctrica recorriendo su espina dorsal.
Por un momento trató de reponerse al aturdimiento para después percatarse de que las sacudidas seguían, obligándole a mirar atrás…
Su corazón palpitó cuando ahí la encontró, a la chica que había acabado de pasar a su lado. Lo más curioso era que ella también le miraba, maravillada y confundida. Lo más raro fue que por un instante, por un efímero segundo, casi de manera sobrenatural, lo sintió destellar… ¡era un hilo!, un delgado pero intenso hilo rojo que les ataba a los dos, empujándoles a ir el uno hacía el otro.


Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar… pero nunca romper”.
Un hilo rojo invisible como nexo entre aquello que está destinado a encontrarse a pesar del tiempo y el espacio.

Música: Gravity-Hooverphonic

5 comentarios:

lopillas dijo...

Es cierto que hay personas recién conocidas que parece que las conoces de toda la vida. Me encantó el relato.
Besitoo

Montse Martínez Ruiz dijo...

Un bonito relato, lleno de ternura y ese puntito de esperanza que nos dice que las cosas que valen la pena son aquellas que provienen del corazón, como ese hilo rojo.
Nunca dudé que hay una extraña conexión entre ciertas personas, ahora ya sé como se llama.
Mil besos y mil gracias!

Ana Bohemia dijo...

Hola Lopillas, es raro pero pasa algunas veces, a veces nos une un hilo rojo invisible... y a veces un invisible red que viaja entre blogs como los nuestros.
Gracias.
Un besote
:D

Hola Montse, sin duda las mejores cosas provienen del corazón y de todas sus emociones.
Yo siempre he creído que hay algo, algo que conecta a dos personas inmediatamente.
Me alegra que te haya gustado el minirelato.
Un fuerte abrazo
:D

amparo puig dijo...

Un impactante minirelato. Es verdad que existe ese hilo rojo, y más aún, es verdad que nunca se rompe.

Ana Bohemia dijo...

Hola Amparo, pues sí, hay uniones irrompibles, yo también las he visto.
Saludos y gracias por pasar por mi mundi bohemio.
:D

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