domingo, 26 de febrero de 2012

#Atención, pregunta # 14

¿Por qué se nos pone la piel de gallina?

Vivir no es otra cosa que arder en preguntas.
Antonin Artaud

Todo comenzó cuando en el programa “Músicamanía” de la FM 79 anunciaron que se iban a regalar entradas para el concierto de los “Eskafandras”, que vale no podían compararse con Springsteen, pero tenían su punto. El requisito era simple: las treinta primeras personas que llegaran a la emisora vestidos de astronautas conseguirían una invitación doble. Esa era la parte fácil. El problema era que había que estar allí antes de las siete de la mañana. ¡Que lata!
Supuse que la única manera de llegar a tiempo era no dormir, es mas, la única manera de asegurarme aquellas entradas era acampar ante la puerta de la estación de radio.
Ya había preparado mis bártulos (una manta, algo para picar, mucho para leer y por supuesto mi disfraz de navegante espacial cósmico-sideral) cuando él me pilló a punto de salir y claro, una cosa llevo a la otra y al final, sin saber bien porque, el Científico me acompañaba al mas puro estilo gorila-guardaespaldas.
Ya había un grupo considerable delante de nosotros, pero por suerte no llegaban a las treinta personas. Creo que nunca olvidaré la cara de alucine del pobre Científico. Me parece que empezaba a lamentar el lío en el que se había metido. Era el único “normal” y todos le miraban… raro.
Carraspeamos mirándonos de reojo. No había donde sentarse y nos quedamos de pie. Al rato ya estábamos tirados por los suelos con los pies echando chispas. Sólo eran las once y media, y teníamos por delante ocho largas horas de espera. Intenté sacar conversación pero se notaba que él no estaba por la labor… y al final no entendí que demonios hacía allí conmigo si iba a poner esa cara de vinagre.

Aburrimiento… ¿qué hacer después de una hora de mirar a las musarañas? Pues comer. Comer sin parar como una descocida…
Llegó un momento en que cada vez que él me miraba me encontraba comiendo y creo que empezaba a desagradarle, bastante, mi gula…
-¿Qué estás tragando ahora?- ladraba con esa voz seria, teñida de un cierto tono irritado.
-Regaliz roja y una nube rosa-contestaba.
Al rato me oía hurgar en la bolsa y hacía la pregunta de rigor, “¿Y ahora?”:
- Papas fritas.
Un poco de los nervios volvía a oírme rebuscar en nuestros suministros. “¿Y ahora qué?”:
-Ud-poco-sadchichón…
-Puff manducas como si no hubiera mañana…
Y mirándome fijamente cronometraba como me soplaba un refresco entero sin respirar.
-¿Quieres un poco?- le preguntaba sonriente.
-¿Antes de que acabes con todo?, ¿a eso te refieres?
-¡Quien avisa…!

La cosa se puso interesante cuando empezó a olernos a porro. Dándole un codazo señalé a los cuatro tíos de delante, una panda de peludos con pinta de no frecuentar mucho la ducha…
Enfadado el Científico empezó a cuchichear por lo bajo: que si esa mierda mataba las neuronas, que si no había derecho que asesinaran las suyas, que si esa cola fuese para regalar entrevistas de trabajo no habría nadie allí, que si…
Molesto decidió cortar con aquello y cantarle las cuarenta a aquellos tipos. Así que les pidió que fueran a fumarse eso a otra parte. Como era de esperar a éstos no les sentó muy bien la sugerencia, porque mirándole con burla le tosieron todo el humo de sus cigarros a la cara. Divertida por el espectáculo le vi contener la tos y recular lentamente con el rabo entre las piernas…
-¿No se van?- pregunté mordiéndome el labio al verle sentarse a mi lado.
Sacudió la cabeza, y algo amarillo inspiró lentamente por la nariz intentando oxigenarse. No pude evitarlo y me reí a carcajadas, hecho que le hizo estar de morros conmigo casi toda la noche.

Nos cayó la madrugada encima. El frío se hizo casi líquido, tanto que la manta de viaje con la que me abrigaba no impedía que me sintiera escalofriada y destemplada. Con los dientes castañeteando creo que deliré a gusto al ver el fino vello de mis brazos de punta…
¿Por qué se nos pone la piel de gallina?

El Científico, no dejo pasar la pregunta. Siempre dispuesto a aclarar mis dudas:

La piel de gallina, o la carne de pato que dicen los ingleses, es una especie de erizamiento de los poros de la piel, y es la respuesta a ciertos estímulos:
-sobresalto o susto
-frío
-estremecimiento o alteración en el ánimo
Aunque, en realidad, las tres se refieren a un descenso de la temperatura corporal, ya sea tanto por causas ambientales como por causas internas, ya sea por los escalofríos provocados por el miedo o los nervios, o por una sensación sentimental intensa como música, un aroma o cualquier otra circunstancia que nos emociona.
El funcionamiento es el siguiente:
En la parte más profunda de la dermis se encuentran las glándulas sudoríparas, el tejido graso, los bulbos pilosos y una fina musculatura que opera sobre los poros, dilatando y contrayendo esos diminutos esfínteres con la finalidad de mantener la temperatura. Si hay un exceso de calor se abren para liberar sudor y contribuir al enfriamiento corporal por evaporación. Si hay una falta de calor (frío) se contraen y cierran para evitar la pérdida de más calor.
Cuando este grupo muscular —llamado musculus erector pili o músculo horripilador— se contrae, el poro se cierra, la piel forma un bultito alrededor del folículo y el pelo se eriza, dando como resultado la piel de gallina.
Este reflejo es en el hombre un residuo de antaño, pues nuestro cuerpo no está tan cubierto de pelo como en los tiempos prehistóricos, pero en muchos animales peludos es un mecanismo muy útil para mantener el calor, pues al erizarse el pelaje se hincha en su conjunto y proporciona una capa aislante de tamaño mucho mayor.
Por otro lado, el sobresalto o susto que desencadena este mecanismo forma parte de la respuesta de huir o luchar que se presenta ante una amenaza. El erizamiento del pelo proporciona un mayor tamaño que ayuda a intimidar al oponente. En definitiva, que la “piel de gallina” también es un artificio destinado a ofrecer un aspecto más amenazador. Como el que debieron ofrecer nuestros ancestros con el vello corporal erizado.

Asentí quedamente y me froté los brazos.
Vale, ¿pero cómo se evitaba la piel de gallina, eh?
Al verme casi azul se sintió en la necesidad de frotarme las manos, los brazos, y algo preocupado hasta se las ingenió para que le prestasen algo de chocolate caliente de un termo. Me apretó contra su pecho, me acunó, acercó tanto su boca a mi cuello que con su aliento me reanimó. Y dejé de tiritar. Abstraído por el matiz rojo de mis mejillas, me envolvió en la manta, y apretados, dándome la mano, él también se deslizó debajo de ella. Bajo nuestro iglú de lana el clima empezó a hacerse tropical. Rápidamente entré en calor pero la piel de gallina no desapareció... no lo hizo en toda la noche.


Fuentes: Sabercurioso.es/2007/09/15/por-que-se-pone-piel-gallina. Google imágenes.
Música: When the love falls - Yiruma.  

6 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

Vaya, vaya, vaya. Qué explicación la del profesor y sin andarse por las ramas. Me ha sorprendido jaja.
Este tipo de entradas es completa, ya que a la vez que cuentas una historia, nos explicas algo interesante que desconocemos.
No pensé que diera un aspecto más amenazador, pero es bien cierto que si ahora tenemos poco vello, cada vez se tiende más a no tenerlo con la depilación que tanto se está extendiendo a los hombres.
Sin duda, si lo teníamos era por algo, y mantener el calor es muy importante.
Y lo del músculo horripilador suena verdaderamente horrible jaja.
Muy interesante, Ana :) Un beso

Carol Torrecilla García dijo...

Genial, Ana, ya sabes cómo me gustan tus historias, y en especial las del científico. Has creado todo un personaje. Y te estás enamorando, ¡cuidado!, jaja
Pero es que se hace querer porque nos lo explica todo.....
jajajajaj
Abrazos:
Carol

Ana dijo...

Hola Natalia, eso de tener un musculo horripìlador suena fatal, ¿verdad? Y si, ahora que todo el mundo se depila de arriba a abajo no tiene mucho sentido lo del encrespamiento para parecer mas grande y amenazador, jaja, pero bueno a lo mejor si dejamos de depilarnos...
Me alegra de que te resulte interesante esa manera de responder a una curiosidad con un relato de por medio.
Un beso, y gracias por comentar
;)

Hola Carol, se hace querer este personaje, y cada vez desvario mas con estos relatos. A ver que pasa con estos dos: con la preguntona y el respondón, jaja.
Me alegro de que te haya gustado.
Un abrazo grande
:D

Natalia Ortiz dijo...

Ah sí... que me acabo de dar cuenta, vi los comentarios anónimos, que me dijiste que eras tú y que no sabías por qué no aparecías como Ana al comentar. Después de eso, como sólo los había visto en el blog pensé que los habías borrado, pero ahora veo que se han quedado guardados como spam :S junto a unos poquitos de otras personas que también han corrido la misma suerte y de lo cual me acabo de enterar.
No sé por qué pasan estas cosas :S

prometeoencadenado dijo...

Muyt bueno amiga, escusas cientificas para algo mas...
un abarzo

Ana dijo...

Natalia pues no tengo ni idea de porque me aprecen los comentarios como spam, pero me suele pasar en algunos blogs, el tuyo incluido, a ver si se soluciona.
;)

Hola prometeoencadenado, jeje, excusas cientificas para algo mas, has definido a la perfección la entrada. Bienvenido al Bohemio Mundi, vuelve cuando quieras.
Un abrazo
:)

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