miércoles, 26 de enero de 2011

La tregua

Argumento: Martín Santomé, viudo con tres hijos, en las vísperas de su jubilación comienza a registrar en un diario su vida gris y sin relieve. La vida cotidiana de la rutina en la oficina y la de un hogar desunido y crispado se verán alteradas cuando irrumpe en su rutina la joven Laura Avellaneda, su nueva empleada. Y este hombre, casi sin proponérselo, decide abrir en su vida un paréntesis luminoso.
La soledad y la incomunicación, el amor y la sexualidad, la felicidad, la muerte y los problemas políticos son algunos de los temas que aparecen en “La tregua”, una novela que se ha traducido a decenas de idiomas y ha sido adaptada al cine, la televisión, el teatro y la radio, pero que sobre todo ha gozado de la excepcional acogida de los lectores de todo el mundo.



“La Tregua” fue la novela más difundida y conocida de Mario Benedetti, la que le trajo el mayor éxito público de su carrera. Fue publicada en el año 1960 y ha alcanzado ya 148 ediciones. Por su gran éxito en América Latina “La Tregua” ha sido traducida a diecinueve idiomas.
Hay dos adaptaciones cinematográficas: La tregua (1974) filmada en Argentina, con guión de Aída Bortnik y Sergio Renán, y dirigida por este último. Esta película fue estrenada el 1 de agosto de 1974 y contó con las actuaciones de Héctor Alterio y Ana María Picchio en los papeles principales. La película fue nominada al Oscar en 1975 en la categoría "Mejor película de habla no inglesa". La tregua (2003) esta vez dirigida por el mexicano Alfonso Rosas Priego, fue estrenada el 24 de octubre de 2003 y contó con la participación de Gonzalo Vega y Adriana Fonseca en los papeles protagonistas.


“LA TREGUA”
Mario Benedetti


Toda la novela está escrita en forma de entradas en el diario personal del protagonista, Martín Santomé. En el relata un período de su vida, y la aparición y desarrollo de una inesperada relación amorosa. Sus páginas hablan de la cotidianidad gris y rutinaria, marcada por la frustración. La ausencia de perspectivas de la clase media urbana, impregna las páginas de esta novela, que, adoptando la forma de un diario personal, relata un breve periodo de la vida de un empleado viudo, próximo a la jubilación, cuya existencia se divide entre la oficina, la casa, el café y una precaria vida familiar dominada por una difícil relación con unos hijos ya adultos.

“Sólo me faltan seis meses y veintiocho días para estar en condiciones de jubilarme” (…)

Así empieza la novela, como un cómputo, una especie de cuenta atrás para afrontar una nueva vida y el fin de otra, la que conoce, la que siempre le ha atado a los requerimientos y obligaciones. Con ese miedo que da cambiar la rutina, con esa duda de no saber que será de uno mismo, con su ocio, con su incertidumbre, con su inmadurez, con su miedo, Santomé nos hace confidentes de sus recelos y esperanzas.
La acción se sitúa en Montevideo, Uruguay, un país del que se dice esta lleno de jubilados y oficinistas. La edad de jubilación del empleado uruguayo en aquel entonces eran los cincuenta años.
Pronto nos damos cuenta de que hay otras cosas que también le preocupan y le atormentan. El futuro, la pérdida, la política, Dios, el amor, sus hijos…


Algunas citas del libro:

“Lunes 18 de febrero
Yo tendría que sentirme orgulloso de haber quedado viudo con tres hijos y haber salido adelante. Pero no me siento orgulloso, sino cansado. El orgullo es para cuando se tienen veinte o treinta años. Salir adelante con mis hijos era una obligación, el único escape para que la sociedad no se encarara conmigo y me dedicara la mirada inexorable que se reserva a los padres desalmados. No cabía otra solución y salí adelante. Pero todo fue siempre demasiado obligatorio como para que pudiera sentirme feliz. “

“Jueves 21 de febrero
Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí: "¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte". Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guiño de solidaridad. Pero ya hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado.”

“Lunes 24 de febrero
Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era solo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.”



Si tuviera que elegir una frase del libro que lo resumiera, que lo definiera, sin duda sería esta…
“Estoy seguro de que la cumbre es un breve segundo, un destello instantáneo, y no hay derecho a prórrogas”
Él tuvo su segundo, alcanzó su cumbre y disfrutó de un pequeño sorbo de felicidad, una felicidad prestada entre tanta desgracia y desdicha. Un descanso al dolor, una tregua. Si Dios se la concedió, se la volvió a quitar, porque al final es él, el que da o quita.
“(…) Ahora las relaciones entre Dios y yo se han enfriado. Él sabe que no soy capaz de convencerlo. Yo sé que él es una lejana soledad, a la que no tuve ni tendré nunca acceso. Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos”
Ya me había leído este libro, un libro de lectura fácil, sencilla, un libro que casi se lee sólo, un libro que deja una buena sensación aunque no sea precisamente esperanzador.
Pero he querido volver a repasarlo, volver a saborear su tono poético.
Es un libro triste, de un hombre que vive una existencia lúgubre, que tiene un pasado amargo, que ve el futuro con pesimismo. Sólo ha tenido su trabajo, sus recuerdos, sus hijos. Hijos a los que no conoce o no quiere conocer. Hay cosas que no entiendo del personaje, ciertos tabúes sobre la homosexualidad o la hipocresía de la sociedad. En eso se nota que ha pasado mucho tiempo…
La Tregua es un libro de amor, descorazonador, pero lleno de amor. El amor de una mujer joven, como el recuerdo de su primera esposa, una mujer que se fue demasiado pronto de su vida. El descubrimiento de un sentimiento mucho más fuerte y más profundo de lo que hasta el momento ha experimentado. Esa sensación de madurez, de crecimiento, todo eso es lo que vive Santomé, mientras nos cuenta de la manera mas natural como es su entorno, su familia, sus amigos, su trabajo, sus compañeros. Y esto es lo que hace mas creíble la historia. Los personajes son tan reales que te los crees, has sentido su soledad, su incomunicación, sus esperanzas, Benedetti ha logrado transmitírtelo. Al estar escrito en primera persona uno consigue entender al personaje como si fuera un viejo amigo que te manda una carta y te pone al tanto de su trayectoria. Y con Santomé avanzas en el tiempo, en ese recorrido de meses y experiencias, viviendo con él sus alegrías y sus desdichas. Su final es muy emotivo, casi desgarrador. Una caída, no una vuelta a la rutina, quizás sólo una interrogante abierta.
Sólo puedo decir: ¡Genial libro! Y altamente recomendable.



¡Feliz Lectura!
Fuentes: Librosgratisweb.com. Lecturalia.com. Wikipedia. Google imágenes.

5 comentarios:

Raquel dijo...

Muy buena critica, Ana. Hace un tiempo que lo leí pero recuerdo que me gustó mucho. Benedetti era un gran escritor y sabía plasmar las emociones humanas como pocos. Recuerdo que me hizo llorar el final, el tono de derrota, la soledad del protagonista, pero hay tantas lecciones de vida en este libro que yo diría que es imprescindible su lectura.
Un beso :)

Ana dijo...

Me alegro de que te guste la crítica. Tienes razón en cuanto a Benedetti, era un gran escritor y poeta, me llegó mucho su forma de expresarse, su tono, su sensibilidad. Hay una escena al final que me puso los pelos de punta, creo que te comenté cual era, ¿verdad? Que importantes son esos detalles. Cuanto tenemos que aprender de estos autores.
Otro beso
;)

Angel dijo...

Una muy buena crítica, me dejaste con ganas de leerlo, a ver todo a su tiempo.... pero me lo apunto.

Un abrazo!!

இலை Bohemia இலை dijo...

Un libro maravilloso, es de esos que siempre recomiendo...durante sulectura me hizo llorar...grande benedetti!!!

Ana dijo...

Léelo Ángel, no te arrepentirás.
:)

Yo también lloré Bohemia, es que hay mucha sensibilidad, sin duda grande Benedetti.
:)

Siento no haber respondido antes, no me había dado cuenta de que habían comentarios nuevos.

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