lunes, 26 de julio de 2010

Anoche...

Anoche necesitaba sentir la velocidad en mis venas. No por nada en especial o quizás por todo, un cúmulo de cosas, una explosión, llegar a un cruce de caminos, tener que elegir por narices, aventurarse, arriesgarse, decidir…

Anoche necesitaba sentir ese vértigo en la boca del estomago, esa emoción sacudiéndome por dentro, esa sensación valiosa de ingravidez sobre el asfalto... me lo pidió la luna, ella y su manía persecutoria, y le hice caso. Así que durante algunos minutos nos estuvimos persiguiendo.
Brillaba sobre un cielo claro, radiante a pesar de las horas. Jugaba. Sonreía guiñando un ojo. Me perturbaba. Aparecía y desaparecía, dando saltos entre las montañas o los edificios. Y me retaba…
Rápido. Pisa. Al fondo. Mas. Su sonrisa, su recuerdo…El mar y ella. Allí cabalgando sobre las olas, olas brillantes, espumosas, olas que dilataban su silueta, que la seccionaban en ondulantes pedazos, que la hinchaban y la comprimían. Y después la carretera. La velocidad. Una autopista vacía. Ganas de huir. Desgana por volver, por regresar al cuadrado que siempre resulta ser un círculo en donde vas rodando, girando y dando vueltas sin parar. Y todo para acabar en el mismo punto. Velocidad… kilómetros. La carretera. Ella y yo… el reto.

Pisa. Acelera. Olvida.

Pisé, corrí, y le grité a la luna, y me volví loca. Y cuando recuperé mi cordura no pude frenar… así que seguí adelante, rodando hasta detenerme, dejando que la gravedad hiciera su trabajo.
Después la miré, detenida por unos segundos. Entrecerrando los ojos, mordiéndome los labios. ¿Juegas? Apreté el volante con manos firmes, crispadas y me ajusté el cinturón de seguridad. El corazón palpitaba rápidamente dentro de mi pecho. No podía respirar o no quería. Y conté hasta tres… entonces solté el freno. No aceleré pero el coche se movió. ¿Que vas a hacer? ¿Es un atajo? Una cuesta. Una bajada. Una rampa hacía el abismo y tú ahí, sin frenos, sin cordura… No. No es un atajo, es sólo un juego. Un juego entre ella y yo, la única que lo sabe, la única que jamás me lo impediría. Detente. Es un juego y quiero jugar. ¡No!, si pierdes… Si gano…

La luna nunca habla, siempre deja que lo diga yo todo. Pero me analiza, me trastorna, me mira… y juego.

Anoche jugué a su juego. Y la seguí. Pero la velocidad no surtió efecto. Así que abandoné mi coche y eché a correr. Corrí tan veloz y tan fuerte como pude. Corrí hasta no sentir mi cuerpo, hasta romper la barrera y la resistencia al viento, hasta que el me apretó en sus brazos y me llevó consigo. Fue anoche y aún siento su frío helado.

Anoche quería ser libre, quería desamoldarme de la vida, del cuerpo, incluso del alma. Fue anoche y sé que lo hice por ella, por esa luna que me trastoca, esa que me hace jugar, y que, quiera yo o no, siempre consigue que juegue.


8 comentarios:

Raquel dijo...

La luna siempre gana, no hay manera de darle esquinazo por mucho que le pises al acelerador.
Buen desvario de improvisación; tengo que hacer eso también, ponerme una canción y escribir lo que salga, sin pensar.
Un beso grande.

karbohe dijo...

Bello.. tambien siento ganas de sentirme libre de sentir el universo sobre mi como la cancion de amaral....pero no creo que por culpa de la luna..:=)

Abrazos

Angel dijo...

Fantástico!! Me ha encantado este desvarío tuyo como te dijo Raquel. Una forma de dejarse llevar impresionante. Yo que soy medio cinéfilo y medio jugón de videojuegos, te digo que tu relato podría estar perfectamente entre las mejores intros o finales de la historia, acompañado con imágenes y una buena voz,... y premio. Además esta canción le viene como anillo al dedo.

Vamos, una maravilla!!! Te mereces una ovación.

Alury dijo...

Me encantó. Te quedó muy chulo :)

Ana dijo...

No sé para que me pico con la luna Raque, si ella siempre me gana. Un besito para ti y si, te recomiendo que de vez en cuando pongas una canción y desvaríes con ella, es divertido.
:)

Abrazos karbohe, esa canción de Amaral también es para saltar y ser libre. Mi vena lunática siempre me domina, será por mi horoscopo o yo que sé...
:D

No exageres Angel, jaja, pero gracias por lo de la ovación, me animas mucho. Como dices la canción le va al pelo, creo que el punto fuerte es la canción, sin ella no daría la misma emoción.
Abrazos
;)

Gracias Alury, un abrazo
:D

Will dijo...

"Desde aquel momento hay tantos días en los que la vida se detiene, frena y se sienta y espera como un tren en las vías...

Y levanto los ojos hacia la ventana y pienso, ya no sé dónde estás, y sigo andando y me pregunto adónde va la vida cuando se detiene".

(C.Bukowsky).

Te sigo leyendo.

lopillas dijo...

Ah! qué sensanción tan estupenda y tan real al leer esta entrada.
Gracias por tu piropo. Saludos

Ana dijo...

Que buena frase Will, me ha gustado mucho, gracias por comentar, por aterrizar en este bohemio mundi, las puertas estan abiertas para cuando quieras pasar, así que bienvenido.
Saludos
:D

Gracias a ti lopillas por el tuyo, me alegro de que te haya gustado leerme.
Abrazos
:D

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