jueves, 15 de julio de 2010

Locos Bohemios II


A veces la locura se une a la bohemia y aunque parezca increíble engendra frutos de genialidad.

Bohemio en el arte:
Toulouse-Lautrec: Pintor, grabador y dibujante francés, fue uno de los artistas que mejor representó la vida nocturna parisiense de finales del siglo XIX. Toulouse-Lautrec nació en Albi el 24 de noviembre de 1864, en el seno de una de las familias aristocráticas más importantes de Francia. Su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de 1,52 m.
Toulouse-Lautrec decidió ser pintor para conseguirlo se fue a vivir a París en 1881. Allí, fue alumno de Léon Bonnat, que era un retratista de moda, per cuando se cerró el taller de Bonnat en septiembre de 1882, tuvo que buscar un nuevo maestro, Fernand Cormon. En el estudio de Cormon se hizo amigo de Vincent van Gogh.
En 1884 Henri fue a vivir al barrio de Montmartre, donde tuvo vecinos como Degas. La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente habitual de algunos de ellos como el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir o el Folies Bergère. Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra. En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas. A éstas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica.


-Fluidez, movimiento y colorido-

Al contrario que los artistas impresionistas, apenas le interesó el género del paisaje, y prefirió ambientes cerrados, iluminados con luz artificial, que le permitían jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva. Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes, y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.
Los dueños de los cabarets le pedían que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos, algo que entusiasmó mucho a Lautrec ya que en sus largas noches en estos locales dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas. Al contrario que Vincent van Gogh, llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura al óleo.
Tuvo grandes amigas como la bailarina Jane Avril, a la cual dedicó varios cuadros y carteles. Conoció a bailarines reconocidos como Valentín el descoyuntado, payasos y demás personajes de las fiestas y espectáculos por los suburbios. Este mundillo de vicio y extravagancia fue un refugio para Lautrec, quien se sentía rechazado por la nobleza a la que pertenecía por origen. Su minusvalía causaba rechazo en los salones chic, y en Montmartre pudo pasar desapercibido y dar rienda suelta a su bohemia. Criticaba a todos aquellos que reflejaban paisajes en sus cuadros, ya que él opinaba que lo que verdaderamente valía la pena eran las personas, el pueblo. Se consideraba a sí mismo un cronista social y se mezcló, pintó y fue como el pueblo.


-Un estilo inconfundible-

Tenía grandes problemas con el alcohol, lo que muchas veces derivaba en locura. Además contrajo la sífilis.
En 1886 abandonó el estudio de Cormon y arrendó el suyo propio. En la década de los 90 viajó hasta Londres donde conoció y retrató a Oscar Wilde.
El alcoholismo deterioró su salud. Y a partir de 1897 padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en un costado. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera y poco después en un delírium trémens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. Sin embargo seguía pintando de forma firme y rápida; pero lo volvieron a recoger alcoholizado en 1899 y lo internaron en un sanatorio mental. Allí realizó una colección de pinturas sobre el circo.
El deterioro progresivo de su salud lo lleva en 1901 al castillo de Malromé, donde queda al cuidado de su madre, que lo acompañó en su lecho de muerte.

En su obra sobresalen: La caballista del circo Fernando(1888), El salon de la rue des Moulins (1894), La cama (1894), La payasa Chau-u-Kao (1895), El baile de la Goulue (1895).
CONTINUARÁ...

4 comentarios:

Virginia Martínez Escalona dijo...

Mon cher Lautrec :). Has tocado mi lado francés xd. Desde que viajé a París en el 2000 con mis padres, he sentido gran admiración por este pintor. Luego he vuelto otras dos veces a Francia. En el tercer viaje, estuve por el sur de Francia y estuve en Albi, y visité su museo. Me compré varios dibujos suyos y tengo colgados en la pared alguno que has puesto.

Me ha gustado mucho esta entrada. Un bohemio por excelencia, sí señor. Le tengo especial cariño al cartel que hizo para anunciar el cabaret de Le chat noir. Como me gustan tanto los gatos.

Un beso grande y buen fin de semana!!

Raquel dijo...

Todo un bohemio, y muy buen pintor. Me gusta su colorido, los trazos, hay mucha vida en sus cuadros; no me extraña que no quisiera pintar paisajes, lo suyo era retratar la vida de los bajos fondos.
Todos estos artistas tiene en común los excesos.

Muy buena entrada.
Besos :)

Ana dijo...

Un beso grande Virginia y el mismo deseo: que pases un buen fin de semana.
Que viajera eres, 3 veces a la ciudad de la luz, ¡que suerte!, yo todavía no he salido de las islas, algo que a ver si remedio. Lautrec tenía algo que engancha, era su colorido, su sencillez, algo que me gusta mucho.
:)

Besos Raque. La verdad es que si que estos artistas tenían algo en común: una vida de excesos y de sufrimiento. Quizás por eso reflejaban tanto con sus pinturas.
:)

karbohe dijo...

hola ana
me encantan tus entradas sobre bohemios.... ase un tiempo vi un documental donde trataba sobre la vida y obra de lautrec y quede fasinada con su obra su estilo al pintar!!!!!!!!!!!! :=)

saludos

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