El pasado 5 de diciembre murió Nelson
Mandela, el símbolo de la lucha contra el apartheid. Héroe de la lucha contra
el régimen de la segregación racial, Mandela fue el primer presidente de color
sudafricano. Estuvo preso 27 años por su defensa de los derechos civiles de la
comunidad negra en su país.
Nelson Mandela o "Madiba"
Mandela (1918-2013), como lo llamaban con respeto y afecto en Sudáfrica, su
país natal, falleció a los 95 años. El
premio nobel de la paz llevaba meses luchando por su vida, internado en estado
crítico por una severa infección respiratoria. Se había retirado de la vida
política en 2004, pero no por ello había perdido de vista a su país.
Nacido en Umtata, Transkei, Mandela renunció a su derecho hereditario a ser
jefe de una tribu xosa y se hizo abogado en 1942. Dos años
después, ingresó en el Congreso Nacional
Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión racial. Su
ideología era un socialismo africano: nacionalista, antirracista y
antiimperialista.
En
1948, llegó al poder en Sudáfrica el Partido Nacional, que institucionalizó la
segregación racial al crear el régimen del apartheid, basado en ideas propugnadas por la
Alemania nazi.
Inspirado en Ghandi, el ANC propugnaba métodos de lucha no violentos, y la Liga
de la Juventud, presidida por Mandela, organizó campañas de desobediencia civil
contra las leyes segregacionistas.
A principios de los años cincuenta, y con
la Liga de la Juventud llevó a cabo diversos actos de desobediencia civil
contra las leyes segregacionistas --que prohibían las bodas mixtas, el voto a los
negros y la convivencia de ambas razas en los mismos barrios, playas o aceras y
legalizaba la discriminación salarial contra los negros-- y en 1952 fue
detenido por las fuerzas de seguridad en el contexto de una amplia redada del
Gobierno, que ordenó el arresto de 8.000 disidentes.
Tras cumplir su condena, en 1955 Mandela reapareció con la
publicación de la Carta de la Libertad en la que defendía la creación de un
Estado multirracial, igualitario y democrático en Sudáfrica con la justa
repartición de la riqueza.
Mientras aumentaban las movilizaciones
contra las políticas segregacionistas, el
Gobierno anunció en 1956 la creación de siete "Estados
independientes" (llamadas 'bantustanes'), que abarcaban al 80 por
ciento de la población negra, a la que se privaba, por ley, de la ciudadanía
sudafricana.
El
punto de inflexión de las protestas contra estos nuevos territorios se produjo
en 1960 con la matanza de Sharpville, en la que 69 personas murieron por la
represión de la Policía de una manifestación. En virtud del estado de emergencia aprobado por el
Gobierno tras la matanza, las fuerzas de seguridad detuvieron a toda la cúpula
del ANC, entre ellos, Mandela.
En estas circunstancias, 'Madiba' se
convirtió en uno de los primeros activistas negros que defendieron la resistencia
armada contra el 'apartheid', lo cual
derivó en 1961 en la creación del brazo armado del ANC, Umkhonto we Sizwe (La
Lanza de la Nación). No obstante, Mandela no dejó de recordar en todo momento
que la lucha armada debía ser siempre "la última alternativa".
El partido opositor emprendió así una serie actos de sabotaje ante los escasos
avances de las protestas pacíficas contra el 'apartheid'.
Mandela
fue detenido y liberado en varias ocasiones, pero en 1964 fue condenado a
cadena perpetua tras una
gira por diversos países en los que hacía propaganda de la causa sudafricana.
Su lucha lo convirtió en un héroe de los derechos humanos.
En
1984, el Gobierno intentó acabar con tan incómodo mito, ofreciéndole la
libertad si aceptaba establecerse en uno de los bantustanes, "territorios
independientes", donde se segregaban a los negros; Mandela rechazó el
ofrecimiento.
Finalmente, Frederik De Klerk, presidente de la república por el Partido Nacional,
liberó a Mandela en 1990, tras 27 años de reclusión, y lo convirtió en
interlocutor para negociar el proceso de democratización. Mandela y De Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993.
Mandela
fue el primer presidente negro de Sudáfrica, gobernó de 1994 a 1999. Tras su triunfo fueron célebres sus
palabras: "Nunca más sucederá que
esta hermosa tierra experimente la opresión del uno sobre el otro".
En su libro Conversaciones conmigo mismo,
se confesó así:
"Uno
de los problemas que más me preocupaba cuando estaba en la cárcel era la falsa
imagen que sin querer había proyectado en el mundo. Se me consideraba como un
santo", escribió. "Nunca
lo fui, incluso si se refiere a la definición según la cual un santo es un
pecador que trata de mejorarse", agregó.
Sin
duda su discurso más memorable fue el que dio ante el tribunal de Rivonia, en 1963, (tras el cual la sala se quedó varios minutos en silencio y
varios asistentes comenzaron a llorar) y decía así:
“He
defendido el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las
personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Este
es mi ideal y deseo vivir para alcanzarlo, pero, si es necesario, estoy dispuesto
a morir por este ideal".
Hoy
tenemos que recordar a este gran hombre que no se rindió, que luchó, por lo que
creía justo.
Fuentes:
infobae.com/2013/12/05/1502323-murio-nelson-mandela-el-simbolo-la-lucha-contra-el-apartheid
noticiasdenavarra.com/2013/12/05/mundo/nelson-mandela-lider-contra-el-apartheid-y-simbolo-de-la-liberacion-de-africa
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