martes, 12 de noviembre de 2019

Timi


Te echo de menos mi chiquitín…

Añoro verte en la ventana, contento de verme, con los dientes apretados por la emoción, con tu pelo largo sobre esos ojitos dorados, preciosos, inocentes, llenos de agradecimiento y amor. Me duele el corazón, me pesa el alma, no soporto este sentimiento de congoja y dolor intenso. Tenías que haber vivido muchos años más, muchísimos... Tenías que haber crecido con nosotros, teníamos que haberte cubierto de amor a raudales mucho tiempo más, pasar muchos momentos juntos, ser felices más allá que este tiempo tan prestado, tan fugaz y tan pequeño. Cuatro meses desde que entraste en mi vida, apenas un suspiro, pero cuatro meses de felicidad plena, de juegos, de trastadas, de lametazos y besitos, de mordisquitos y de juegos. Timi, mi perrito tímido y esbelto, carita plateada, ojitos de miel dorada, patitas largas y veloces, alma tierna, corazón gigante, ¡qué bueno fuiste!
¿Nos elegimos, verdad?  Me miraste desde el otro lado de esa jaula del albergue de animales y nos flechamos el uno del otro, te acaricié y tú buscaste mi cara para darme un lametazo, y ahí nació nuestra conexión, ya no pude dejar de verte sólo a ti, fue algo especial y mágico. Y toda la familia se contagió de esa magia que trajiste, porque aunque estábamos algo tristes por haber perdido a nuestro Pancho tú nos consolaste, nos sacaste del lado gris.  Lo hiciste muy bien, darnos alegría, darnos amor, traernos una porción de felicidad que ahora sabe amarga. Las cosas no tenían que haber pasado así, no lo puedo entender, y no lo entenderé nunca, y te tendré siempre en mi memoria y en mi corazón, porque tú lo hiciste más grande, y porque aunque fue todo muy rápido, todo lo que tú nos dejaste y nos diste fue muy intenso. 
Te quiero mi peludo.



Elvira Sastre dice que Cuánto daño cabe en las heridas que no se ven. Cuánto duele lo que no se merece, en su libro “A los perros buenos no les pasan cosas malas”, desgraciadamente a los perros buenos sí que les pasan cosas malas, mi Timi era un perro muy asustadizo, se perdió y desorientó, y acabó atropellado en la autopista. Me pone muy nerviosa pensar en el susto que tendría y en todo lo que lo buscamos sin que la fortuna de encontrarlo sano y salvo se produjese. Estoy muy triste, profundamente tocada y en shock, no lo asimilo, pienso mucho en mi perrito bueno, chiquito y tierno, en lo mucho que lo quise para tan poco tiempo que compartimos.  

6 comentarios:

lopillas dijo...

Jo Bohemia qué tristeza. Lo siento tantísimo.
Te dejo un abrazo inmenso porque no hay palabras que sirvan de consuelo.
Miles de besos mi niña bonita

Montse dijo...

Siento mucho lo de Timi, duele mucho cuando se van nuestras mascotas.
Muchos mimos, guapa.

miquel zueras dijo...

Lo lamento muchísimo, Ana. Esa pena sólo la podemos entender los que hemos tenido animales. Perdí a mi gato Gatony hace un año y lo sigo echando mucho de menos.
Ahora sólo piensa en el cariño que le diste. Seguro que tuvo suerte al venir a vivir contigo y sentirse tan querido.
Besos!
Borgo.

amparo puig dijo...

Hay personas que no pueden comprender el amor hacia los animales. Yo tengo gatos y lo entiendo. Lo siento mucho. El dolor se amainará pero a tu compañero perruno nunca lo olvidarás.

Ana Bohemia dijo...

Muchas gracias a todos por las palabras de ánimo y consuelo, es difícil aceptar algo tan inesperado y tan injusto, pero gracias por estar aquí en estos momentos.
Un fuerte abrazo a todods
:)

Carol Torrecilla García dijo...

Mi querida Ana Bohem:
Te mando un enorme abrazo desde aquí y te apoyo desde la distancia.
Te comprendo y quiero que sepas que cuentas conmigo.
Es cierto que es muy triste e injusta la muerte de Timi, y no sé como consolarte, así que voy a sentarme a tu lado en silencio y te cogeré de la mano hasta que esta racha gris pase y tengas ganas de reír y bailar.
Te quiero muchísimo; estoy a tu lado. No lo olvides nunca. Os quiero muchísimo a Raque y a ti. 😘 😘 😘 😘

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