miércoles, 7 de noviembre de 2018

“Echar un polvo”


Un modismo, una manera de referirse a los encuentros sexuales, una expresión vieja, viejísima, centenaria, descontextualizada, pero tan extendida que aún seguimos usando la locución que ya se ha insertado en la sociedad, y que no creo que se vaya pronto, ¿para qué?, ¡si todos entendemos lo que significa!
Pero, ¿de dónde viene eso de “echar un polvo” para referirse a los escarceos amatorios y eróticos? Quizá te choque saberlo, pero tiene que ver con la aristocracia española de los siglos XVII y XIX…



El pitillo del siglo XVIII no se echaba después del coito, más bien era la excusa, para que comprendas del todo la expresión te tengo que hablar del rape, forma bajo la que se consumía el tabaco hace más de 200 años. Un tabaco altamente triturado (y con aromas añadidos, para que su absorción fuese más gustosa) que se esnifaba. La inhalación del tabaco provocaba un acto reflejo, estornudos violentos que buscaban la expulsión de la droga. Por ello, el consumo de rape era un acto muy poco elegante, poco recomendable de manifestar en público, especialmente en presencia de las damas.
Los varones nobles salían discretamente a “echar un polvo”, pues así lo empezaron a llamar, durante unos minutos para luego volver a la sala. El equivalente actual a la pausa del cigarrillo en oficinas y bares. Y en ese lapso de tiempo que se convirtió en costumbre social se encontró una oportunidad. Unos instantes en los que los encuentros sexuales podían disimularse. O al menos al principio, ya que del uso vino el abuso y el desplazamiento semántico. “Echar un polvo” se convirtió ya en la figura lingüística del follar.

Y así se manifestaba ya en escritos a finales del XIX, como en la obra de teatro de 40 páginas titulada como Don Juan Notorio: burdel en cinco actos y 2000 escándalos. Un tal Ambrosio el de la Carabina dejaba en 1874 por escrito y en varias ocasiones cómo el polvo era el sinónimo del coito. Es por eso que la teoría que hemos definido, y que quedó escrita en 1906 en el Diccionario de argot español de Luis Besset, es la más extendida. En este diccionario encontramos cómo la definición de cohabitar incluye en su interior la descripción “echar un flete, una vaina, un polvo”, y de ahí utilizarían definiciones similares otros diccionarios posteriores.



Fuentes:

5 comentarios:

lopillas dijo...

Vaya, qué curioso
Siempre enseñándonos cositas nuevas :)
Besitossss

Montse Martínez Ruiz dijo...

¡Es curiosísismo!
Muchos besos.

Raquel dijo...

Anda, que curioso nunca lo hubiera dicho.
Besos sister!

miquel zueras dijo...

Cómo se ha perdido el uso del rapé y del tabaco de mascar, o sea, del tabaco no combustible. Parece que la moda llegó de los marineros pues en los navíos de la época -de madera, cuerdas y velas de cáñamo- era peligroso encender fuego o soltar chispas al ser muy inflamables.
Hace poco leí sobre el origen de la expresión "echar un quiqui", viene del inglés "Quickly" (rápido) y sería como echar un polvo pero rapidito, en plan "aquí te pillo aquí te mato".
Saludos!
Borgo.

Ana Bohemia dijo...

¡Hola Lopillas, Hola Montse, Hola Raquel! Muy curioso, del abuso de la expresión derivó la semántica.
Besos
:D

Hola Miquel, gracias por el comentario, sabes muchas cosas, enriqueces la entrada. No sabía lo de los marineros, pero tiene sentido. Y lo del quiqui, jaja, quickly tal cómo suena.
Saludos
:D

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