miércoles, 17 de octubre de 2018

Sin alma


El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.
"Aristóteles"

Alma, entidad inmaterial que según la filosofía y la religión poseen los seres vivos, para muchos el componente espiritual de los seres humanos. Para otros algo que se pierde o se gana, o que te arrebatan. El alma no se ve, ni pesa ni se la siente, no flota detrás de nosotros y no se sabe dónde reside: ¿en el cuerpo, en el corazón, en el cerebro?
En el transcurso de la historia, el concepto del alma pasa por diversos intentos de explicación: desde el dualismo del idealismo filosófico y de la gnosis a la interpretación existencialista de un todo con dos aspectos específicos que son: lo material y lo inmaterial. Para la religión cristiana, el hombre consta de tres partes que son: cuerpo (lo físico), alma (lo relacionado con lo emocional) y espíritu (lo relacionado con lo espiritual). Gracias al alma, el ser humano tiene instintos, sentimientos, emociones, pensamientos y decisiones libres, y puede volver sobre sí mismo (autoconciencia).
Si vamos mas allá el alma puede ser un espejo, un reflejo de lo que somos, que se empaña y se oscurece con nuestros actos, según lo viles que hayamos sido, según lo perdidos y equivocados que hayamos estado…
Unos se miran en un espejo lúcido, y otros en uno negro.
Para esos seres sin alma el espejo no existe, no hay sentimientos, ni emociones, sólo un vacío sórdido y amputado en dónde la roña se acumula.

Seres sin alma:

El homúnculo: Hubo un alquimista a finales del siglo XV, Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, más conocido como Paracelso (para abreviar), qué, según su testimonio, mientras buscaba la piedra filosofal, logró concebir una vida artificial gracias a sus aparatos de destilación y sus fórmulas mágicas. Tras un proceso largo y complejo, este engendro al que bautizó como homúnculo, adoptó la forma de un niño a escala reducida.
Para obtener uno de estos seres, era necesario dejar fermentar el semen de un hombre durante cuarenta días en el interior de un alambique calentado por el vientre de un caballo. Después del nacimiento, la criatura debía ser nutrida durante cuarenta semanas con un preparado a base de sangre humana, tras lo cual se formaba un autentico homúnculo, un ser que era el resultado del anhelo humano de alcanzar el poder creador de Dios. Un engendro sin alma al que el hombre había dotado de vida.


Estos seres se alimentan de la sangre de su creador y necesitan beberla todos los días al menos 3 veces. Para succionar la sangre perforan el pezón de su amo y se alimentan durante la noche, mientras éste duerme.
Si el creador muere, el homúnculo también lo hace, ya que sólo la sangre de su amo puede alimentar al diminuto ser.

El Gólem: La leyenda del gólem tiene su origen en el año 1000, cuando en Polonia, Alemania y Bohemia se difundió la historia de que unos rabinos habían utilizado los poderes místicos de la cábala para dar vida a un hombre artificial hecho de barro. Después de modelarlo con agua y arcilla, trazaron sobre su frente unos caracteres sagrados capaces de dotarlos de vida. Los gólems fueron creados para proteger y servir a las familias, pero algunos de ellos adquirieron la capacidad de crecer sin parar, lo que comenzó a causar serios problemas (destrozos de todo tipo, accidentes e, incluso, muertes accidentales). Esto motivó que sus amos se vieran obligados a borrar los signos de la frente de estos seres para arrebatarles, así, la vida que ellos mismos le habían insuflado. En otras tradiciones, los gólems, dotados de inteligencia y compasión, son serviles y obedientes, pero mudos.


En la mitología judía, un gólem es un ser fabricado a partir de materia inanimada. La palabra se usa en la Biblia y en la literatura talmúdica para referir algo en estado embrionario, incompleto, lo material falto de espíritu. De acuerdo con cierta leyenda cabalística, el más famoso gólem fue fabricado hace unos siglos por un gran rabino de Praga. El autómata fue dotado de movimiento y cierta independencia al aplicarle un pergamino sobre el cual estaba escrita una fórmula secreta para nombrar a Dios.

El monstruo de Frankestein: El monstruo de Frankenstein es un personaje de ficción que apareció por primera vez en la novela de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo. Se trata de un ser creado a partir de partes diferentes de cadáveres, al cual le es otorgada la vida por Víctor Frankenstein (su creador) durante un experimento. En la novela, originalmente la criatura no tiene nombre, un símbolo de su orfandad, alienación y su carencia de sentido e identidad humana. La escritora, que entonces era muy joven, quiso hacernos reflexionar sobre el “delirio de omnipotencia del hombre, que quiere parecerse a Dios y convertirse en creador”. Por este motivo, en la novela, el doctor Frankestein, que decía querer explorar nuevos caminos para desvelar los misterios de la creación, lleva a cabo peligroso y secretos experimentos en su laboratorio. Sin embargo se horroriza ante lo que ha conseguido engendrar: una criatura aberrante que es capaz de pensar. Por ello, el doctor escapa y lo abandona a su suerte.
Pero el monstruo no sólo no muere, sino que además pide explicaciones acerca de su existencia y quiere que el doctor cree un ser femenino para que se convierta en su compañera. De principio a fin la historia está dominada por la angustia y desesperación.

Fuentes:
Monstruos y seres fantásticos, editorial Susaeta.

5 comentarios:

Montse dijo...

Es muy interesante lo que nos cuentas sobre esos seres sin alma, conocía sólo al famoso monstruo de Frankestein, pero leyendo sobre las otras dos criaturas creo que también tienen ese delirio humano de creerse un Dios y ser un creador.
Ahora están los robots, nuevas criaturas sin alma y quien sabe lo serán capaces de hacer en un futuro.
¡Me encanta saber de estas cosas curiosas e intrigantes!
Un beso grande, Ana.

Ana Bohemia dijo...

Hola Montse, pues mira esa una pregunta que inquieta, ¿quién sabe lo que podrán hacer los robots en un futuro...?: ¿quizá actos desalmados?, esperemos que no.
Gracias por tus visitas, encantada de que descubras cosas misteriosas e intrigantes aquí.
Besos
:)

miquel zueras dijo...

Parece que los homúnculos no se saltaban las tres comidas diarias.
Los Golem tenían en la frente una inscripción hebrea que significa "Vida", pero al borrar la primera letra se convertía en "Muerte", venía a ser como un ON/OFF cabalístico.
Si no lo conoces te recomiendo el libro "El Golem" de Gustav Meyrink de editorial Libros del zorro rojo, con buenas ilustraciones de Fernando Bedoya.
Muy buena entrada! Saludos.
Borgo.

Carol Torrecilla García dijo...

Muy interesante, Ana. Me ha gustado mucho conocer a estos personajes tan curiosos.
Un abrazo y un enooorme beso 😘 😘 😘 😘 😘 😘

Raquel dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada y las ilustraciones e imágenes que la adornan. Te ha quedado muy interesante. ;)

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