miércoles, 23 de diciembre de 2015

Querido Santa...

El fuego ardía vivamente en la chimenea, la copa de vino vacía descansaba a un lado de la alfombra, sin un poso deshonroso que proclamara su cautela, se lo había bebido todo. 
Puede que el calor se hubiera multiplicado por dos porque lo sintió en todo su cuerpo extendiéndose como una ardiente ola, aquellos grados extras se le habían subido a la cabeza con mucha rapidez. Hipó, un poco borracha. 
En la casa de al lado todo era algarabía: niños aulladores, risas sonoras, petardos y una insoportable pandereta que se mezclaba con un jubileo de pasos, de conversaciones cascabeleras y hits pasados de moda. ¡Que asco! ¿Por qué tenía que sentirse tan sola? ¿Por qué no tenía a nadie que le alegrara las fiestas? Arañó el cristal de la copa que luego dejó rodar por la alfombra, recostándose teatralmente hacía atrás. 
Desde el suelo las luces del salón formaban arabescos en sus retinas. Boca arriba le pareció que creaban fantasmitas voladores. Estaba viendo doble. Volvió a hipar. Hip. Hip. Ya era incontenible. Se retiró el flequillo de los ojos, suspirando de impaciencia. Se sentía impaciente sin saber porque, quizás fuera ese insoportable calor, puede que fuera el sonido ambiental del piso contiguo. 
Reconoció la estridente risa de su vecina, una seudo ama de casa intoxicada de laca barata, una barbie ruidosa e hiper bronceada que siempre la miraba por encima del hombro, Puede que no aprobara su pelo lacio y poco llamativo, o su tez victorianamente desmaquillada. Seguro que lo que no le gustaba de ella era esa aureola de autosuficiencia que desprendía como sin darse cuenta, con sus ropas de competente secretaria y mujer trabajadora que por otra parte gritaban a voces su soltería. Si la viese ahora, en el suelo, despeinada, con esa escueta camisola seguro que dejaría de llamarla acelga a sus espaldas. ¡Menudo mote!
Volvió a hipar, recordando cómo se habían encontrado aquella mañana en el ascensor. Las dos subían con la compra, Acaparadora la barbie había llenado el pequeño habitáculo con montañas de cajas y bolsas, y la miró como una intrusa cuando en el último momento la dejó pasar con su triste cestita llena solo a medias, y en donde lo mas destacado era aquel espumoso no demasiado añejo. Se le clavó la forma en la que la miró, con lástima, censura y beneplácito, prensando burlona sus remarcados labios en carmín candy neón, hecho que la hizo sentir muy incomoda... ¡¡ojala le sentara mal la langosta!!
Se rió de su propia maldad, ¿por qué le reconfortaba la idea de que aquella cena de navidad hiciera engordar a su vecina cuatro kilos? Aunque sería mejor si fuesen cinco... Al otro lado de la pared aquella odiosa y frívola risa se carcajeó con ganas, cómo si insinuara que era patética y que eso no iba a pasar nunca.
Pataleando se sentó sobre sus rodillas, mareada y aturdida. Pronto darían las doce. "¿Estas por ahí Santa Claus?", farfulló, "tú y yo tenemos que hablar en serio"
Pero, ¿para qué si nunca le hacía caso?
"Pues que sepas que esta vez quiero un novio, y quiero que me sepa mimar, quiero a un hombre que aparezca ante mi puerta ya mismo, que no se haga de rogar, que tenga la voz ronca y sexy, los ojos verdes y profundos, los músculos grandes y trabajados, la sonrisa bella y blanca, quiero un hombre elegante  y una vida elegante, bueno si no es elegante tampoco pasa nada, me conformo con que me mire con pasión (eso ya será mucho, hip, hip) con que sea encantador, alegre y optimista, pero le tienen que gustar las chicas con pinta de secretarias que beben a escondidas los días de fiesta, si no, no. ¿Lo has oído bien, querido Santa, o te lo tengo que repetir?"
Un berreante timbre la sobresaltó en ese instante. ¡Tocaban a su puerta! Limpiándose la boca y acomodándose el camisón trastabilló hasta el recibidor. Luchó un rato con el cerrojo antes de abrir su puerta. Parpadeando se tapó la boca con una mano para alejar otro hipo. Nerviosa sonrió al ver que era sólo el repartidor de pizza que se había confundido de piso, aunque ella lo tomó por una señal y le echó los brazos al cuello.



Canción: Santa Baby

6 comentarios:

lopillas dijo...

Buenísimo Bohemia! De veras, el frívolo corto y la música que lo acompaña. Me ha encantaooo.
Que tu corazón también sonría en estas fiestas :)

Montse Martínez Ruiz dijo...

Un encanto de historia, un texto pícaro y muy bien relatado con el ambiente navideño y la soledad como protagonista. Me ha gustado el final, quien sabe, tal vez el pizzero es el guapo novio que necesita.
Las chicas pin-up siempre me han gustado, son tremendamente seductoras.
Un beso enorme y muy Felices Fiestas, para tí y tu familia.

amparo puig dijo...

Muy bien narrado. Me ha encantado esta historia de soledad y contrastes. Bravo.

Carol Torrecilla García dijo...

Hola Ana:
La verdad es que me ha sorprendido mucho tu cuento.
Es muy revelador y como siempre, brillante.
He podido visualizar el cruce de miradas en la escalera entre la protagonista y su vecina, y ¡guau!, no me gustaría estar en el papel de ninguna de las dos.
Felices fiestas y yo también creo que Santa Claus le envió al pizzero como novio. Me gusta imaginar ese final que dejar abierto.
Un cuento maestro.
Abrazos gigantes, querida amiga.
Carol

roberto dijo...

Hola Ana, como verás ando un poquito alejado del blog. Pero no me olvido de los amigos que quiero, y no quería dejar de pasar antes de que termine el año para desearte un 2016 donde se cumplan todas tus metas y sea pleno de felicidad y armonía. te dejo Un gran Beso.

Ana Bohemia dijo...

Hola Lopillas, feliz 2016, que sigas teniendo tú también el corazón contento y el alma feliz. Un abrazo, y muchas gracias por visitar mi blog en este 2015.
:D

Hola Montse, antes que nada, feliz 2016, que pases una feliz entrada al año nuevo con tu familia y amigos, gracias por ser una habitual de Bohemio mundi, y por disfrutar con mis entradas. Yo también creo que las chicas pin up son muy pícaras, por eso cuadraba bien con el relato.
Un abrazo gigante
:D

Hola Amparo, muchas gracias por tus comentarios, y desearte un muy feliz año nuevo, que sigas escribiendo tan bien como lo haces, nos seguiremos leyendo.
Un abrazo
:D

Hola Carol, gracias amiga, por seguir apoyando mis relatos y por valorarlos tanto. Te deseo un muy feliz año nuevo, que el 2016 sea el mas completo, alegre y feliz de tu vida. Espero que sigas escribiendo.
Un abrazo de oso amoroso
:D

Hola Roberto, estoy muy feliz con tu visita, gracias por todo, por ser un habitual del blog y no por olvidarte de él, y especialmente por tu amabilidad y tus buenos deseos. Que el 2016 venga colmado de alegría, que alcances todas tus metas y no te falte la felicidad.
Un abrazo y un beso
:D

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