miércoles, 5 de febrero de 2014

Cicatrices

(...)
El acantilado era temiblemente alto, imponente y oscuro, perfecto para sentirse desamparado ante la fuerza de la naturaleza. Allí podía gritar, despotricar contra el mundo y los que había en el, que nadie le oiría. Eso le gustaba, esa sensación de impunidad. Allí podía ser el bruto que la gente decía que era, allí podría ser esa bestia ruda sin modales que le gustaba ser. Después de todo era algo cómodo y la bestia no deseaba defraudar a esos que no esperaban nada de él.

La fuerza de las olas le golpeaba sin llegar a arañarle. Como si las retara se acercaba cada vez más y más cerca del borde, era divertido y peligroso, esa sensación de vértigo era una droga. Un día se acercó demasiado y se cayó, por suerte la marea estaba alta y el mar amortiguó un poco el golpe, tuvo suerte de no romperse la crisma. Su ángel guardián estaba alerta, se diría, porque no se mató pero se cortó todo el cuerpo con las ásperas rocas del fondo. Magullado dejó que el mar espumoso jugase un rato con su extenuado cuerpo, riendo a carcajadas, roto de dolor pero feliz de continuar con la tortura que era vivir. El cielo plomizo se hundía en la atmósfera, la tormenta se acercaba, los truenos habían retumbado toda la tarde reverberando entre las grietas de la carbonizada roca volcánica que formaba parte del paisaje, y por fin, porque lo prometido es deuda, arrancó a llover. La sensación fue sumamente escalofriante pero muy placentera. La lluvia fina le mojaba el rostro, el agua se mezclaba con su sangre que resbalaba desde su ceja hasta su boca. El sabor peculiar se introdujo por su garganta pero no tosió, lo saboreó lentamente, como si se tratara del más exquisito manjar. Un día hasta le aullaría a la luna, pensó divertido, apretando al mismo tiempo la mandíbula para soportar mejor la lacerante sensación que provenía de sus costillas. 
(...)



Extracto de una historia de 20 páginas que titulé "Cicatrices" y que se inspira ligeramente en el cuento de la Bella y la Bestia. 
ABGH. 2009

Música: Stay-Colin James.

2 comentarios:

roberto dijo...

Ana. Muy, muy bueno. Me gustaria que publicaras aunque sea en varias partes esta narración. Por fin dejaste ver un poquito de tu ser como escritora, me alegra mucho que así sea.
Un gran abrazo amiga.

Ana dijo...

Muchísimas gracias Roberto por animarme como lo has hecho, que valores así este trocito de relato me ha subido los niveles de energía, esa que se necesita para seguir escribiendo y creando e imaginando.
Espero poder seguir dejando ver esa parte mía de amante de la escritura, es algo que he hecho desde siempre y que me gusta, hay algunos relatos pululando por este blog pero soy algo reacia a publicar cosas mías.
A lo mejor publico mas de esta historia, ¡vamos a ver!
Un abrazo grande y cariñoso.

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