¿Es
que no sabes que el rosa no es un color de chico?
Las
únicas respuestas interesantes son las que destruyen las preguntas.
Susan
Sontag
Bolitas
de cristal y de aspecto escarchado pendían de hilitos dorados, parecían en
equilibrio, sólo sujetas por aquel fino cordón. Una ligerísima brisa soplaba
sobre los coloridos adornos y casi los hacía tintinear. Ramitas de muérdago
aportaban el toque verde y acogedor a la decoración. Se respiraba Navidad…
Estaba
en el centro comercial, cediendo a un raro impulso consumista. Fue una sorpresa
encontrarle. Nos detuvimos al instante, sorprendidos, analizándonos desde la
distancia, seguramente con el mismo gesto boquiabierto. Al segundo andamos unos
pocos pasos el uno hacía el otro. Al igual que yo cargaba con una bolsa a la
que se aferraba y que parecía ocultar.
-¿Eres
tú?, ¿en serio?, - me burlé al verlo allí, algo tan imposible como juntar agua
y aceite, -¡pero si has salido de la cueva, que atrevido!
Gesticuló
medio ofendido, pero sus ojos reían…
-¿Y
tú que haces aquí?
-¡Pues
ya ves!- noté la rápida mirada que echó a mi bolsa, y dije, -ya veo que tú
también andas de compras…. ¿me vas a decir que llevas en la bolsa?, ¿es un regalo
de última hora que se te había olvidado comprar?, ¡eh!, ¿me lo vas a decir?
-¡Ni
loco haría eso!, pero…- su voz no parecía la suya cuando concluyó, -pero si quieres
saberlo tendrás que atraparme.
¿Qué?, pensé idiotizada al verlo huír saltarín
hacía la zona de ascensores. ¿Correr
detrás de él?, ¿para qué? Pero ya me había picado y le seguí.
Corrí
como si deseara tocar lo inalcanzable, derribarle, vencerle, hacerle ver lo
infantil que era y lo mucho que lo era yo al caer en su estupido juego…
Dribló
por el pasillo esquivando a una jauría hambrienta de consumismo. Esquivó pies, maceteros
y al sequito al completo de Papa Noel. Torció a la derecha y pulsó sobre el
botón que abría aquel ascensor trasparente, pero yo me le acercaba
peligrosamente y él no gastó su tiempo en que aquel trasto bajara.
Atropelladamente se abrió paso hacía la izquierda, empujando a la gente de muy
mala manera tan ofuscado por escapar, porque yo no le pillara, que había
olvidado sus modales. Sentí miedo de repente, pero ¿qué nos pasaba? Era un juego ímbecil que
podia acabar muy mal, no hacía falta ser pitonisa para saberlo. No obstante, lo
que me atraía de aquello, eso tan tonto y tan espontáneo fue aquella expresión
de su rostro: ese júbilo sincero, esa risa atragantada, el sonoro eco de sus
carcajadas al abrirse paso por aquella jungla de papel de regalo, ese sonido
que yo perseguía como un sabueso tras una pista que no era falsa, ¡no podía!
Tropecé entonces con una familia y su carrito de la compra, y me retrasé con
las disculpas y en recuperar el medio kilo de naranjas que salieron disparadas
por todos los rincones. Una vez reanudada la persecución lo ubiqué en los montacargas.
Las puertas se sellaban con él en su interior cuando las arañé cayendo en la
cuenta que aquel ascensor subía y él tenía que bajar, pues la salida estaba en
la planta baja. Sonreí maliciosa. Intuí que si era listo se adelantaría a mis
movimientos, no optaría de nuevo por el ascensor ni por las rampas mecánicas,
la única manera de bajar sin ser visto era utilizar las escaleras interiores,
un lugar que siempre estaba abierto aunque no demasiado alumbrado. Aposté a que
sería su siguiente paso y rodeé una pared para acceder al trecho de escaleras.
Observé la luminosa esfera de mi reloj para calcular el tiempo y ver la hora, y
esperé ansiosa no haberme equivocado. Así, como si pudiera mimetizarme entre las
sombras me oculté un poco. Al momento me llegaron los retumbantes sonidos de
unas pisadas veloces. Alguien bajaba peldaños a la carrera, al galope mas bien,
satando escalones de dos en dos, y de tres en tres. Me asomé un poquito,
olfateando el aire, y…lo vi llegar. En guardia esperé a que estuviera más cerca
para cerrarle el paso y darle el mayor susto de su vida. ¡Había atrapado a mi
presa y había sido mas lista que él!
-¿Te
rindes?
-Me
rindo- jadeó sin respiración.
Me
hice con la bolsa desconsideradamente, y ya iba a profanarla cuando le oí
murmurar que no lo hiciera, que no le chafara la sorpresa. ¿Es que eso de la bolsa era para mí? El Cientifico asintió como si
me leyera el pensamiento.
-¡Que
casualidad!- exclamé mirándole de soslayo, -yo también te he comprado algo.
Turbados
nos sonreímos en la penumbra como dos gilipuertas sin saber que hacer. Entonces
sugerí:
-¿Qué
te parece si jugamos a adivinar nuestros regalos?, ¡si lo aciertas te lo doy
ya!
-¿Y
eso no te parece muy cruel?, lo digo por ti, ¡tú jamás lo adivinarás!
Me
hundí de hombros. Probemos. Y
probamos. Después de veinte minutos y con la cabeza como un bombo, los dos nos
rendimos.
Resignado
me entregó la bolsa y yo le entregué la mía.
-¿A
la de tres?- propuso, pero yo no había podido esperar para ver el paquete… y umm…la
verdad es que no era algo que me pudiese esperar…
-¿Hubieras
preferido la ropa interior roja?- bromeó al percatarse de mi confusión. Yo
negué con pasión y él añadió atragantado, -es una bola respuesta, una magic 8…
- Carraspeé, eso ya lo estaba viendo. –Es muy facil de usar, no pongas esa
cara, sólo pregúntale algo, agítala en tus manos y espera a que asome la
respuesta por su ventana, ¡es muy “fiable”!
¡Tenía
que haberme esperado algo así! Sólo se le pasó el ataque de risa cuando pudo
ver su regalo…
-Reconozco
que no soy tan original como tú- rebufé metiendo la dichosa bola en su caja, - pero
¡mira que no acertar que era un jersey!, ¡si es un regalo de manual!
-¿Rosa?,
¿es rosa?, creo que hubiera preferido un “Levitron Platinum Pro”- refunfuñó, - -¿es que no sabes que el rosa no es un color
de chico?
-¡Si
claro, porque lo dices tú!, el rosa, aunque no lo creas es un color muy
masculino, ¡en serio!…
Y
por si no me creía le expliqué lo que sabía:
“El
rosa no fue siempre un color de niña. ¿Sabes?, los bebés del siglo XIX no
vestían ni de rosa ni de azul, lo hacian de colores neutros. Es más, los niños
lo hacían de rosa. ¡Sí, de rosa! El rojo era el color de la valentía, la
masculinidad y el “peligro”, y el rosa era una especie de rojo “en prácticas”
para los más pequeños. El azul, por otra parte, era el color femenino por
excelencia. Representaba la calma y la tranquilidad, así como de la pureza (el
manto de la Virgen se pinta en azul desde tiempos medievales).
En
1914, el diario Americano “The Sunday Sentinel” aconsejaba a las madres
utilizar “el rosa para los niños y el azul para las niñas”. Parece ser que el
intercambio en el uso de los colores sucedió tras la SGM, cuando comenzaron a
surgir los conceptos de igualdad entre los géneros. Curiosamente, esto dió
lugar a toda una reversión de los colores. Así que no digas que el rosa no es
un color de chico porque claro que lo es, o…lo fue”
-¿Cómo
sabes eso?- preguntó perplejo.
Teatralmente
abracé la caja con su regalo y dije:
-Mi
magic 8, ¿qúe te crees?, ¡funciona estupendamente!- y aclaré resoplando, -creo
que lo oí en algún sitio, en la tele, me parece…
Me
miró por encima de las pestañas y dijo:
-Estás
hecha una respondona, me vas a quitar el trabajo…
-¡Qué
va!, esto es como los colores, una simple reversión, hoy tú preguntas y yo
respondo, ¡ah, y no pienso devolver el jersey, tendrás que ponértelo!
Tendría
que conformarse, bien mirado le estaba regalando una pizquita de osadía, de
peligro e insolencia… una insolencia que él no había necesitado aquella tarde,
cuando, en su frenetica escapatoria, había agredido a los traumatizados
ayudantes de Papa Noel.
Fuentes: Littlenatives.es/rosa-o-azul. Google imágenes.
Ilustración: Thomas
Gainsborough- Pink boy.
4 comentarios:
Buena manera de responder a la pregunta... y a todo esto ¿qué es la Magic 8 y el Levitron Platinum Pro? :)
Montones de besos
Hola Durrel, pues una Magic 8 es una bola "mágica", en realidad es un juguete usado para echar la fortuna o buscar consejo. Lo he buscado y al parecer fue inventado en 1946 por Albert Carter, hijo de un vidente, el cual lo comercializó y vendió.
http://es.wikipedia.org/wiki/Magic_8-Ball
Ahí hay mas información.
Un Levitron Platinum Pro es un juguete friki, bueno es esto:
http://www.youtube.com/watch?v=ONd3pj_Zg5I
Saludos Durrel, me ha gustado responder a tus dudas, gracias por visitarme. Espero que recibas al 2012 con toda la alegria y felicidad del mundo.
Un beso
:D
Qué relato tan bueno, Ana.
Me repito cuando digo que me encanta, y lo mucho que me gusta cómo escribes, pero es verdad.
Este es muy divertido y didáctico, además. No sabía lo de los colores.
Es interesante.
Es un placer leerte, de veras. Bohemio Mundi es mi blog favorito, me despeja, me sube el humor.
No exagero en nada.
Que pases felices fiestas y que en el Año Nuevo "los dioses te sean propicios", como diría mi hermano, que siempre me hace reír. jajajajaja
Feliz Año Nuevoooooooooooooo.
Nicole.
Muchas gracias Nicole, la verdad es que cuando alguien te dice cosas como las que has escrito le ves un poco el sentido a compartir un poco de ti en este blog, es como saber que no es del todo una perdida de tiempo, es un etretenimiento que me acerca a gente como tú, gente que se siente un poco mejor con als ocurrencias de esta bohemia, una bohemia que sabe que la vida puede ser mejor con un poquito de buen rollo, tanto como el que me trasmites tú. De nuevo gracias, es un honor hacerte sentir bien o por lo menos entretenerte un poquito.
Me apunto lo de los dioses, y te devuelvo el deseo, que esos Dioses sean mas que propicios para ti y los tuyos.
¡¡Feliz año Nuevo!!
;)
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