sábado, 27 de noviembre de 2010

Con los 5 sentidos II



La vida hay que disfrutarla con los cinco sentidos, plenamente. La vida hay que tomársela a sorbos o a mordiscos, con gusto. Arañarla o acariciarla, sentirla, palpar sus texturas, apreciar sus rugosidades. Olerla, aspirar sus fuertes perfumes, trasportarse en sus esencias. Y nunca perderla de vista. A la vida hay que escucharla, a veces te habla, te advierte, te dice cosas que no quieres oír, pero no la escuchas. Así que abre los ojos, afina los oídos, prepárate para saborearla, para olerla y sobre todo para sentirla.


Repaso a los cinco sentidos:

¡QUÉ AROMA!:

Este es un sentido muy interesante, y aquí va un poco de teoría:

El olfato u olfacción es el sentido encargado de detectar y procesar los olores. La nariz humana distingue entre más de 10.000 aromas diferentes. El olfato es el sentido más fuerte al nacer. Las sustancias odorantes son compuestos químicos volátiles transportados por el aire. Los objetos olorosos liberan a la atmósfera pequeñas moléculas que percibimos al inspirar. Estas moléculas alcanzan la mucosa olfativa, que consta de tres tipos característicos de células: las células olfativas sensoriales, las células de sostén y las células basales, que se dividen aproximadamente una vez al mes y reemplazan a las células olfativas. Las prolongaciones nerviosas de las células olfativas alcanzan el bulbo olfatorio a través de micro-orificios del cráneo; el bulbo es una porción anterior del cerebro, que se ocupa de la percepción de los olores. Estas prolongaciones nerviosas terminan en los glomérulos, pequeñas terminaciones de células olfativas de forma esférica donde se procesan las señales aromáticas que luego son conducidas por células receptoras especiales. La información llega primero al sistema límbico y al hipotálamo, regiones cerebrales ontogenéticamente muy antiguas; responsables de las emociones, sentimientos, instintos e impulsos, tales regiones almacenan también los contenidos de la memoria y regulan la liberación de hormonas. Por este motivo, los olores pueden modificar directamente nuestro comportamiento y las funciones corporales. Sólo más tarde parte de la información olorosa alcanza la corteza cerebral y se torna consciente.

Se cree que existen 7 tipos de células olfatorias, cada una de las cuales sólo es capaz de detectar un tipo de moléculas, éstas son:

Alacanforado: olor a naftalina.
Almizclado: olor a almizcle.
Floral.
Mentolado.
Etéreo: olor a fluidos de limpieza en seco.
Picante.
Pútrido: olor a podrido.

Los olores venden, ¿no lo sabías?

Pues sí, el olor a pan recién hecho dispara las ventas en las panaderías, ¿y verdad que te apetece un poco de café humeante al pasar cerca de esa cafetería que siempre despide ese olor tan característico?, seguro que si. Después hay olores que relacionamos con ciertos lugares, por ejemplo; hierba recién cortada: una tienda de bricolaje, olor a golosinas: una juguetería. Todo esto que es sólo un truco de marketing, lo han estudiado los publicistas, en su busca incansable de llamar la atención a público y vender más, y para eso se han aprovechado del sentido más evocador y asociativo que existe: el olfato.

¿Qué me gusta de este sentido?

Precisamente ese poder evocador que tiene, que puede despertar los recuerdos y las sensaciones.

El olor que mas recuerdo:

Curiosamente hay un olor que siempre asocio con la casa de mi abuela Lola, el de los libros viejos, ese perfume característico de las páginas, ese enseguida dispara mis recuerdos, de cuando de peques mis hermanos y yo no nos cansábamos de revolver entre todos aquellos cajones llenos de sorpresas.



SEGUIRÁ...

4 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

¡Qué entrada tan curiosa e interesante! :)
No sabía que existía la palabra olfacción.
El olor es el sentido más evocador sin lugar a duda.

El de pan recién hecho... jeje, es que mola ^^ El del café en mi caso, no, que no me gusta jaja.
Un beso! ^^

Ana dijo...

El mas evocador sin duda, eso es lo que mas me gusta de este sentido. Olor a pan recien hecho es una maravilla... lo mismo me pasa cuando paso cerca de un ventorrillo y estan asando carne, es como si sólo el olor te alimentara.
Un beso
:)

Angel dijo...

Pero que entrada más buena!! Hacía tiempo que no me pasaba por el mundo blog y me encuentro con este aroma tan interesante.
El olor que más me gusta desde pequeño es cuando llego a casa y mi madre ha hecho arroz con leche, en ese momento se me alegra el día. También el olor a tierra recién mojada por la lluvia ( qué típico XD)y el de las churrerías, en especial la churrería nivaria en la orotava, ahora no sé pero cuando menudo era un lujo pasar a su lado con el calorcito de la freidora y ese olor ayyyy
Un abrazo!!!

Ana dijo...

Que gratos olores, sobre todo el de la tierra mojada... de ese olor vamos a tener mañana para rato. Se me está antojando una bolsa de churros, jaja´.
Un abrazo
;)

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