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lunes, 27 de octubre de 2014

Memento mori


Mementō mori es una frase latina que significa «Recuerda que morirás» en el sentido de que debes recordar tu mortalidad como ser humano y lo fugaz que es la vida.
En el siglo XIX estaba de moda entre las clases altas retratar a sus fallecidos con poses como si aun estuviesen llenos de vida con el fin de perpetuar un alegre recuerdo de estos. El objetivo de estas representaciones era capturar la esencia de la muerte, el último halo de vida, la última imagen del recién fallecido antes de darle sepultura.
A esta práctica que nació casi a la par que la misma fotografía (en París, Francia) no se la consideraba algo de mal gusto y morboso, ello era debido a la ideología social de aquella época. Las enfermedades, la corta esperanza de vida, el alto porcentaje de mortalidad infantil hacía que la gente asumiese antes el triste final que le depararía la vida.
Si en un principio los más supersticiosos pensaban que una fotografía te robaba el alma, todo lo contrario sucedía en este tipo de casos, que perseguían reflejar la vida que tuvo el finado sin superstición alguna de por medio.
La mayoría de los retratos póstumos se caracterizan por los variados artilugios de los que se servían los fotógrafos para embellecer la imagen y despojarla de la crudeza de la muerte, intentaban algún tipo de arreglo para mejorar la estética del retrato. En algunos casos se maquillaba al difunto o se coloreaba luego la copia a mano.
Los difuntos, por otra parte, eran sujetos ideales para el retrato fotográfico, por los largos tiempos de exposición que requerían las técnicas del siglo XIX. En la toma de daguerrotipo la exposición seguía siendo tan larga que se construían soportes disimulados para sostener la cabeza y el resto de los miembros de la persona que posaba evitando así que ésta se moviera.
A veces, agregaban elementos icónicos -como por ejemplo una rosa con el tallo corto dada vuelta hacia abajo, para señalar la muerte de una persona joven, relojes de mano que mostraban la hora de la muerte, etc.
Los retratos mortuorios privados podían encuadrarse en tres posibles categorías según la manera en que se retrataba al sujeto:


            -Simular con vida: en un intento por simular la vida del difunto se los fotografiaba con los ojos abiertos y posando como si se tratara de una fotografía común, por lo general junto con sus familiares, es muy notorio cual es la persona sin vida ya que al no tener movimiento alguno sale muy nítida en la imagen y no así sus familiares, las tomas se solían retocar a mano usando coloretes o pintando los ojos sobre los parpados cerrados


 -Simular dormido: por lo general se realiza con los niños se los toma como si estuvieran descansando, y en un dulce sueño del cual se supone que despertaran. En algunos casos los padres los sostienen como acunándolos para aportar naturalidad a la toma.


-Sin simular nada: se los fotografía en su lecho de muerte, en este tipo de tomas se agregaban flores como elemento ornamental, que no existían en el resto de las fotografías post mortem.

Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta.
Proverbio











Fuentes:

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