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domingo, 12 de octubre de 2014

Mapamundi: Zugarramurdi


La historia del municipio navarro de Zugarramurdi está íntimamente relacionada con el acoso despiadado de la Inquisición, que condenó a sus vecinos a morir en la hoguera acusados de practicar brujería. El tribunal consideró que los lugareños acudían a la célebre cueva Sorginen Leizea (‘la cueva de las brujas’ en euskera) para realizar rituales satánicos. En 2007, la localidad abrió un museo parar explicar la historia de la brujería y retratar la sociedad navarra del siglo XVII con sus mitos y leyendas.


Zugarramurdi es un municipio español de la Comunidad Foral de Navarra, situado en la merindad de Pamplona, en la comarca de Baztán y lindante con el pueblo francés de Sara. El municipio está compuesto por 5 lugares habitados: Azcar, Echartea, Madaria, Olarur y Zugarramurdi. Su término municipal tiene una superficie de 5,649 km².
Al igual que Urdax, Zugarramurdi fue un poblado de caseríos abandonados bordeando el monasterio de San Salvador antes de adquirir jurisdicción civil. Fue declarada Villa en 1667.


La Cueva de Zugarramurdi

Cueva“Sorginen Leizea” constituye un impresionante complejo cárstico superficial situado a menos de medio kilómetro de distancia del casco urbano de Zugarramurdi en dirección oeste, en el antiguo camino Zugarramurdi-Sara, que lo atraviesa parcialmente. La cavidad principal fue horadada por una corriente de agua, aún caudalosa en la actualidad, denominada la Regata del Infierno o "Infernuko Erreka" que la atraviesa conformándola como un amplio túnel cuyo eje se orienta de noreste a suroeste, alcanzando una longitud de 120 metros, y una amplitud de 22 a 26 metros en su extremo oriental y unos 12 metros en su salida o boca occidental, así como una altura media de 10 a 12 metros. El conjunto se completa con dos galerías más altas, de orientación similar a la galería principal, que se abren a la misma.

El nombre de este conjunto cárstico hace mención a las celebraciones paganas que tenían lugar en algunas de sus salas en la antigüedad y que, en el Proceso Inquisitorial de 1609 a 1614, fueron presentadas como prueba evidente de que en Zugarramurdi se desarrollaban actos donde se ejercía la brujería.


El pueblo de las Brujas

Zugarramurdi es un enclave mágico y natural marcado por las leyendas sobre brujas y aquelarres. La palabra aquelarre proviene del vascuence. "Aker" significa macho cabrío y "larre"prado. Prado del macho cabrío.
A sólo medio kilómetro de distancia del pueblo están las cuevas de Zugarramurdi (Sorginen Leizea). Hasta el siglo XVII este misterioso lugar dio cobijo a brujos y brujas que se reunían para celebrar aquelarres o sabbats: reuniones paganas, danzas alrededor de una hoguera, festines, sacrificios u orgías en noches de luna llena.

En 1608 una joven de Zugarramurdi,  María de Ximildegui, regresó al pueblo después de haber pasado una temporada en Francia. María reveló a sus vecinos que allí se convertía en bruja y volaba con la ayuda del diablo, les contó sus sueños, visiones y afirmó haber participado en aquelarres junto a otros habitantes del pueblo. El rumor de su testimonio llegó a oídos del tribunal de la Inquisición de Logroño y los sueños de la joven se tornaron pesadillas.
Cincuenta y tres personas de la comarca fueron encausadas por el Santo Oficio, muchos fueron muriendo por el camino y otros en las celdas. El 7 de noviembre del año 1610 se celebró un Auto de fe que impactó a toda Europa, en el cual se perdonó a veintiuna de las personas arrestadas y se condenó a once a la hoguera. Zugarramurdi se convirtió en "el pueblo de las brujas".


Hay una leyenda que dice:

Había una vez dos hermanos huérfanos: el pequeño era sencillo y humilde, el mayor duro y audaz. Un día neblinoso de otoño se perdieron al anochecer. El menor, cansado, le propuso a su hermano descansar junto a un peñasco, pero éste rechazó la propuesta y le abandonó para seguir la marcha. Al verse solo, el pequeño sintió miedo, se encomendó a Dios y se escondió dentro del tronco de un árbol que yacía sobre la hierba en el centro de una pradera. A media noche, los gritos de una multitud de brujas que aguardaban la llegada del demonio le despertaron. El diablo apareció transformado en la figura del macho cabrío y las brujas comenzaron a relatar todas sus fechorías. El niño, que se ocultaba en el interior del tronco del árbol, descubrió que una de las mujeres allí presentes era la causa de la enfermedad de la única hija de un duque y que su muerte era inminente. Una vez se marcharon todas la brujas, el niño tomó el camino con dirección a la casa del duque para contarle lo sucedido. La niña se curó y se convirtió en una hermosa joven que agradecida contrajo matrimonio con su salvador. 
Cuando el hermano mayor conoció la historia del pequeño sintió envidia y una noche decidió adentrarse en el monte para buscar la pradera de las brujas. Cuando la encontró se subió al tronco y aguardó la llegada de la noche, quería descubrir otro secreto que le proporcionase fortuna como a su hermano. Pero cuando llegó el demonio mandó a las brujas registrar el árbol y éstas le sorprendieron escondido en el, le atraparon y le tiraron por un barranco.

Fuentes:
Wikipedia.

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jueves, 2 de octubre de 2014

Creepy


Siempre estremecedora y nunca indiferente la revista Creepy empezó realmente a poner a prueba los límites del terror a mediados de los años 70

El sello Warren Publishing comenzó la publicación de Creepy a finales de 1964. Jim Warren ideó esta franquicia editorial centrada en lo sobrenatural y lo terrorífico.
La cabecera se mantuvo en activo hasta febrero de 1983, y por ella pasaron editores tan notables como Russ Jones, Archie Goodwin, Bill Parente, Billy Graham, Chris Adames, J. R. Cochran, Louise Jones, Timothy Moriarty o William Dubay.
Warren planteó una bizarra versión de los viejos cuentos de miedo y de las pesadillas de serie B. El cóctel, intenso y bien agitado, mezclaba espectros vengadores, vampiros, viajes a la quinta dimensión, asesinos en serie, maldiciones vudú, sueños paranoicos y monstruos de la era pulp.
Cada relato era presentado por un anfitrión de lengua afilada, el tío Creepy, cordialmente empeñado en conseguir que el miedo se apoderara de nuestros sueños.



El tío Creepy fue una ocurrencia de Russ Jones, y sus antecesores eran la Vieja Bruja y el Guardián de la Cripta de Tales from the Crypt y Vault of Horror.
Entre carcajadas guturales, este viejo desaliñado filtraba sus bromas en el torrente de alucinaciones que venía a ser la revista: un divertimento estremecedor y adictivo, hilvanado con la feliz premisa de que a casi todos nos encanta sentir escalofríos.

Uno de los ilustradores de Warren, el veterano de la EC Joe Orlando, se convirtió en el creador de algunos de los argumentos más recordados de la revista en su etapa de estreno.
Con todo, si hay un artífice literario en Creepy ese fue Archie Goodwin, quien tomó el relevo de Jones y mantuvo el nivel de los guiones hasta que abandonó su puesto como editor en octubre de 1967.

Herederos de la gran tradición de ilustradores norteamericanos, dotaron a Creepy de una fuerza envidiable dibujantes como Al Williamson, Alex Toth, Angelo Torres, Dan Adkins, Frank Frazetta, Gray Morrow, John Severin, Johnny Craig, Neal Adams, Reed Crandall, Steve Ditko y Wally Wood.

La versión española fue editada por Toutain Editor a partir de 1979, formando parte del llamado boom del cómic adulto en España.
A finales de 1971 los dibujantes españoles (muchos de ellos procedentes de Selecciones Ilustradas) empezaron a dominar la revista (Jaime Brocal Remohí, Rafael Aura León, José María Beá, Luis Bermejo, Martín Salvador, Luis García, Fernando Fernández, José González, Esteban Maroto, Isidro Monés, José Ortiz, Leopoldo Sánchez, Sanjulián y Enrich Torres), aunque también destacaban las aportaciones del norteamericano Richard Corben. Los guiones eran obra de Gerry Boudreau, William Dubay, Budd Lewis, Jim Stenstrum, Steve Skeates y Doug Moench, siendo el propio Dubay editor de gran parte de estos números (50-59 y 65-78). Los artistas españoles dominarían durante los 70’s.
Louise Jones reemplazó entonces a Dubay en las funciones de edición entre los números 79 a 116, mientras la revista acogía los trabajos de dibujantes como el clásico Carmine Infantino y los filipinos Alex Niño, Alfredo Alcala y Rudy Nebres, bajo los guiones de Bruce Jones, Bob Toomey o Roger McKenzie.


Los números temáticos fueron otro sello característico durante el tiempo de Dubay como editor, algunos de estos incluyeron números de Edgar Allan Poe, especiales navideños y tomos dedicados exclusivamente a un artista en particular. También se introdujeron las primeras historias a todo color, muchas de las cuales fueron realizadas por Richard Corben. También se dió el regreso de algunos de los artistas de la época dorada de Creepy como Alex Toth y John Severin.
La revista recayó en las reimpresiones antes de finalizar con su número 145.


Fuentes:
Wikipedia

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domingo, 13 de enero de 2013

El ojo de Nefertiti



El bello busto policromado de Nefertiti, esposa de Akenatón, fue descubierto el 6 de diciembre de 1912 por una expedición arqueológica alemana en las ruinas de Amarna (Ajet Atón), la capital del faraón. El equipo de arqueólogos trabajaba para la Sociedad Alemana de Oriente bajo la supervisión del Profesor Ludwig Borchardt de Berlín. Tenían la autorización del gobierno egipcio para excavar aquel lugar. El busto, de 3.400 años, apareció entre las ruinas del taller de Tutmés, escultor de la corte de Amarna.
Borchardt supo desde el primer momento que se hallaba ante una obra maestra.

Existen diferentes hipótesis para explicar la pérdida del iris del ojo izquierdo de la escultura. Una de ellas sostiene que estaba colocada en una repisa de madera en el taller del escultor. La repisa, deteriorada por las termitas, terminó rompiéndose. El busto dio una voltereta y cayó al suelo, pero lo hizo sobre la corona plana, lo que evitó su rotura, aunque con el impacto perdió el iris de ese ojo y sufrió desperfectos en la oreja.
El equipo de arqueólogos alemán la encontró enterrada en la arena boca abajo, de manera que, en principio, la tesis podría ser aceptada. No obstante, el relato que se conserva de su descubrimiento y el exhaustivo estudio de la escultura hacen que la hipótesis deba ser rechazada.
Al parecer la encontró Mohammed Ahmes Es-Senussi. Se encontraba excavando la sala 19 rejilla P-47 (el área se dividió en rejillas de 600 pies cuadrados) cuando los rayos del sol iluminaron el oro y colores azules de la escultura. El grito de Mohammed atrajo a todos. El Profesor Borchardt fue despertado de su siesta. La estatua se hallaba enterrada, cabeza abajo, en el cascote. Cuando la limpiaron observaron que estaba casi intacta. Los únicos desperfectos eran los astillados lóbulos de las orejas y la pérdida del iris del ojo izquierdo. La arena y la suciedad de la sala 19 (más de 30 pies cúbicos) se tamizó de forma exhaustiva en repetidas ocasiones con una malla cada vez más fina. Los pedazos de la oreja se encontraron pero el ojo nunca se recuperó.
Un examen más minucioso de la escultura permitió comprobar que nunca llegó a colocarse el iris del ojo pues sobre el globo ocular izquierdo no se ve ninguna huella de manipulaciones.

Se apuntó la posible pérdida del ojo izquierdo de Nefertiti en algún momento de su vida. Sin embargo, ningún relieve mural o escultura que reproduce a la reina muestra que tuviera este defecto.
Incluso ha llegado a afirmarse que el escultor pudo enamorarse de la reina, que tenía fama de seductora, y que por despecho, al sentirse rechazado, se vengó desfigurando su rostro.
Otra hipótesis sostenía que la escultura iba a situarse en una urna de perfil y, por tanto, sólo se requería un ojo perfecto. Para los iris de los ojos se empleaba cristal de roca, caro y difícil de conseguir, de modo que no se consideró necesario colocar los dos.

También se afirma que el busto fue el modelo que utilizó Tutmés para otros retratos de la reina realizados en su taller, de manera que, teniendo en cuenta el valor de esas piezas de cristal, sólo se colocó el del ojo derecho, necesario para que el rostro no resultara inexpresivo.
Es posible que, a pesar de su extrema perfección y belleza, el busto fuese considerado en la época como una escultura menor, de poca importancia, ya que nadie se preocupó de llevarla consigo cuando Amarna y el taller de Tutmés quedaron abandonados.

-La Bruja, die Hexe, llaman los arqueológos clásicos del Museo de Berlín a este famoso busto de Nefertiti. Y algo de hechicera hay en ella.
Al mirar esa cuenca vacía, eso ojo en blanco uno puede caer fácilmente en un trance hipnótico, puede ser conducido sin levantar los pies de la tierra en un viaje por el tiempo, atravesando arenas y enigmas. Ahí, en esa nada, en ese misterio lleno de especulaciones, hay algo, una fuerza, un poder que hace que nos sumamos en ese blanco infinito para siempre-

Fuentes:
ovejaselectricas.es/2007/08/el-ojo-de-nefertiti.html?utm_source=BP_recent
google imágenes.
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