jueves, 14 de marzo de 2019

Podrías hacer que lloviera



Podrías hacer que lloviera sobre mi cuerpo, podrías hacer que nevara en mi corazón, y provocar un incendio en mis pulmones, podrías hacer de mis manos un desierto con pozos profundos de arena, y de mi estomago dunas polvorientas, y de mi pecho un oasis con palmeras, podrías construir un paisaje lunar en mi cabeza y rellenar los cráteres con tu savia buena. Porque tú eres la lluvia, y el viento que me moldea y el sol que me da calor. Haz que llueva frío, y luego amaina la brisa con tus manos lisas. Dame el fuego del desierto y la inmortalidad de la Luna. Espero todo eso, aquí como una flor silvestre plantada entre las rosas, pobre rosa que se lamenta de sus espinas y de sus pétalos oxidados. Haz de mí pradera y olivo, haz de mí una playa infinita blanca y cáustica por la sal, enciéndeme como un volcán y luego apágame como una catarata que llega al mar. Compláceme, deléitame, sóplame, reúne mis pétalos, sé mi tallo y mi tierra, arráigame, arráigate, llueve, aliméntame, aliméntate. Te invoco, podrías hacer que lloviera.


Música: Foy Vance-Make it rain

3 comentarios:

Montse dijo...

Un poema en prosa espectacular, Ana, me ha gustado el juego metafórico que utilizas, las palabras hacen sentir esa lluvia en la piel.
Muchos besos!

miquel zueras dijo...

Tu bello texto me ha hecho sentir nostalgia de la lluvia. Por aquí hace mucho que no llueve. Echo de menos ver como el horizonte se esconde, se difumina. Ver una tarde gris desde el interior de un café y ver las gotas resbalando por el cristal. Mi padre me decía que eran pececillos de agua.
Besos, Puri!
Borgo.

Raquel dijo...

Me ha trasmitido muchas cosas, y además me ha evocado a la lluvia.
Precioso como siempre.
Besos.

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