viernes, 19 de agosto de 2016

Olor a mar

¡Cuánta paz respiraba aquel lugar! El rítmico y acompasado sonido del mar, las olas llegando a la orilla mudas y cansadas, lentas y pesadas, mareas que han viajado kilómetros sólo para besar aquellas rocas apiladas, agrupadas en racimos descontrolados sobre el litoral.
Las piedras negras están moteadas de verdor, el  verdor ambarino y oxidado que dan las algas. Y a eso huele el aire, a alga verde y a sal.
El mar es azul y va surcado de ondas dinámicas que se mueven y oscilan y arañan las retinas con el brillo de la luz del sol que parpadea y fascina. Da la sensación de que hay diamantes a la deriva, botines piratas perdidos, gemas extraviadas del joyero de una sirena.
El mar es penetrante, de un azul degradado. Al fondo en la línea plana e infinita del horizonte está más remarcado, es en la costa cuando sus tonalidades son mas verdes hasta que estalla en espumas blancas. ¡Cuánto poder tiene el agua!

Aquí la playa es de piedra, rocas cuadradas y dentadas que apenas dan paso a un escueto reducto de arena, altar de los bañistas. En la arena negra hay guijarros hundidos en dónde la espuma del mar se enreda y burbujea, marcando al retirarse la ola un camino de uniformadas burbujas blancas en un desfile hacia el mar. Justo arriba, en las montañas que se asoman al océano, plano y azul, hay tabaibas. Las tabaibas aguantan secas en una costra marrón, las temperaturas y el sodio tragado las han secado. Más allá hay cuatro palmeras típicamente canarias, algunas enredaderas y flores de hibisco. Una  familia de cangrejos se ha instalado sobre una piedra. Son negros y se camuflan. Se mueven como si bailaran un vals. A pocos metros, en el remolino del agua un pez alargado y picudo como una espada bucea girando con las olas picadas. Casi enseguida el pez consigue escapar del trombo de agua tibia y hacia allá se va, hacia mar abierto. Lo persigo sin dudar, guiada por un impulso, ni siquiera me he ajustado las gafas y el tubo. Me sumerjo. Mi corazón se detiene, no hay palabras, ¡no las hay!, me he quedado sin ellas después de descubrir el inmenso y colorido mundo nuevo que encuentro allá abajo. Es fascinante que aquel paisaje pudiera superar en tanto al de arriba…


8 comentarios:

miquel zueras dijo...

Hola, Ana! Muy bonito tu paseo por el fondo marino, y las tabaibas... es que acabo de volver de Tenerife, he visto el parque de Las cañadas, y la lauriselva de Gonajaray... todo muy bonito, la gente encantadora, y lo he probado todo<. el chicharro frito con gofio, la cabra, las papas con mojo... además todo muy barato, he vuelto encantado.
Saludos!
Borgo.

Montse Martínez Ruiz dijo...

Refrescante y divertido tu paseo marinero ¡me ha encantado!
Mil besos.

RECOMENZAR dijo...

un placer encontrarte

Carol Torrecilla García dijo...

Hola, Ana:
Nada más leerte me han dado ganas de zambullirme en el mar de nuevo y estar por lo menos (qué sé yo) tres vidas de sirena allí metida....
¡Cuánta belleza, es verdad!
Amo el mar, comparto eso contigo.
Desde aquí lo echo un poco de menos, pero en cuanto llegue lo cato de inmediato.
Bonito retrato de ese mundo aparte.
Abrazos, amiga.
Carol

Ana Bohemia dijo...

Hola Miquel, que bueno que disfrutaras de mi tierra, de la gastronomía, de Tenerife y de La Gomera, de la laurisilva del parque de Garajonay, y especialmente de nuestra gente, espero que repitas pronto.
Gracias por leerme.
Saludos!!
:)

Hola Montse, un placer refrescarte y pasearte con las palabras.
Mil besos, y muchas gracias por asomarte a mi mundi.
;)

Hola Recomenzar, el gusto es mío, muchas gracias por visitar mi blog, vuelve cuando quieras.
Saludos
:D

Hola Carol, amiga, te deseo que te pases no tres vidas de sirena, cuatro o cinco allí en tu adorado mar. Espero que pronto lo cates hasta que se te arruguen los dedos de los pies, jaja, o hasta que se salgan aletas y membranas.
Muchas gracias por todo, pero sobre todo por leerme siempre y decirme cosas tan bonitas, se agradece mucho, mucho, mucho.
Un abrazo gigante
:D

miquel zueras dijo...

Huy, perdón por los lápsus, he escrito mal "Laurisilva" y "Garajonay", ha debido ser el jet-lag.
Saludos!
Borgo.

lopillas dijo...

Me acabo de agenciar unas boogies para coger olas que hasta ahora sólo lo hacía con mi barrigón y ahora el mar va y está echado jajja y ayer mismo comentaba que lo siguiente es unas gafas y un tubo. Qué maravilla el mar y ese silencio cuando buceas.
Otro besito linda

Ana Bohemia dijo...

Hola Miquel, jaja, no pasa nada, son palabras a las que no estas acostumbrado, y encima con jet lag peor.
:D

Hola Lopillas, te has agenciado una buena cosa, ahora a sacarle partido, las gafas es imprescindible para ver mejor las maravillas y los tesoros de los fondos marinos.
Besote
;)

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